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Vivir aprendiendo a Morir |
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Aunque
suene paradójica la idea de ver la vida como una preparación para la
muerte, no hay verdaderamente otra forma mejor de definir el significado
de la vida material en los términos de la evolución espiritual. El concepto de la muerte bajo la óptica de la cultura occidental esta siempre dirigida hacia la desaparición total luego del deceso, de alguna manera las religiones han tratado de abordar esta situación prometiendo lugares eternos según haya sido nuestra vida, guiando al hombre a establecer una conducta adecuada y a generar una esperanza sobre la existencia mas allá del túmulo. A pesar de que muchas de estas religiones no comprenden en su totalidad el proceso y función de la muerte orgánica, pueden en una forma comprender la continuidad de la vida espiritual, abriendo la posibilidad de que al morir puedan acceder a una vida mejor y ajustada a sus expectativas. En principio, es a través del evangelio de Jesús que hemos podido comprender mejor la propuesta de vivir aprendiendo a morir, y tal como lo decía el monje agustino Abraham de Santa Clara ""El hombre que muere antes de morir no muere cuando muere", evidencia que la vida es un proceso que nos prepara para comprender lo que somos y así poder dirigirnos a una vida mejor luego de la desencarnación. El espiritismo en un sentido mas amplio explica de forma clara y definitiva la vida del espíritu, la continuidad de la existencia y demuestra la ley de reencarnación como factor fundamental en el camino hacia el progreso, y de esta misma forma nos habla de las condiciones de la vida material y de sus repercusiones en la espiritualidad del ser luego de abandonar su cuerpo físico. A diferencia de las religiones el espiritismo no promete un paraíso, y mucho menos un infierno, sino que nos explica que según sean nuestras obras en la vida material así serán nuestras condiciones en la vida espiritual, pues alcanzados siempre por la justicia divina daremos cuenta ante nuestra conciencia y ante la ley de Dios sobre nuestros actos al respecto de nuestro hermanos e incluso sobre nosotros mismos, pero de igual manera recibimos de la infinita bondad de nuestro Padre la posibilidad de enmendar y así alcanzar poco a poco el progreso moral que es la verdadera expresión de la evolución espiritual. Jesús, el divino maestro, nos mostró claramente el camino a seguir, cumpliendo con la ley de amor, con la ley de caridad y con la ley de fraternidad, tendremos a nuestro lado la posibilidad de alcanzar las altas esferas de la espiritualidad, avanzando grandemente en nuestro propósito de perfeccionamiento, la vida, como escuela, como campo de probaciones, como lugar bendito dedicado a nuestro progreso, es el mejor sitio para prepararnos para la vida eterna, pues ¿cómo podríamos comprender la extensión del amor si no lo practicamos antes a cabalidad?, he allí justamente el sentido de la vida material y de esta maravillosa oportunidad que el Padre nos brinda para nuestra Regeneración. Vivir para aprender a morir se refiere a aprender a deslastrarse de las cosas fútiles e innecesarias, es abandonar el apego a las cosas materiales y a todo aquello que nos ate a las inclinaciones animalizadas que aun persisten en nuestra constitución espiritual, es vivir bajo el imperio del amor y no del egoísmo, es vivir dirigiendo en cada día nuestro pensamiento a Dios par alcanzar la claridad que nos lleve por el buen camino, es en fin, cumplir con el cometido de nuestro compromiso de ser mejores personas. Y como nos dice la hermana Teresa Vázquez en su conferencia La Vivencia de la Muerte como Proceso de Transformación: "Morir no es un fin, sólo es parte del camino de la Vida", pues ¿qué es morir sino el transformarse en lo que somos verdaderamente?, espíritus eternos listos para retornar a la verdadera vida. por: Edann La revista espirita "El consolador". |
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