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1- Si varios individuos nacen de células de un mismo organismo, absolutamente iguales, ¿cómo queda el karma de cada uno, comprendiendo las condiciones físicas e intelectuales? Gemelos univitelinos, que nacieron de un mismo óvulo, son absolutamente iguales. No obstante, a lo largo de la existencia presentan diferencias marcadas en la forma de ser, en la personalidad, en la inteligencia, en el carácter, y también en lo tocante a la salud. Habrá el más débil, así como el más susceptible a enfermedades graves. Aquí entra la condición espiritual y el karma. Algo semejante ocurrirá con los clones, en la citada condición. 2- ¿Hay alguna relación entre la génesis bíblica, cuando Jehová sacó una costilla de Adán para crear a Eva, y los clones? Tenemos la fantasía transformada en realidad. Adán y Eva son figuras mitológicas que simbolizan la Creación y anticipan el futuro. Y hay una diferencia fundamental, que ya comentamos: el científico no crea nada. Tan sólo hace reproducciones.
3- En la película “Os meninos del Brasil”, unos científicos quieren reproducir a Hitler, a partir de la clonación de células reservadas. Procuran incluso crear más o menos las mismas circunstancias y experiencias por las que pasó el dictador en la infancia, amoldándole la personalidad. ¿Es eso posible? Para que eso ocurriese sería necesario que los Espíritus que encarnan en clones fuesen absolutamente iguales al donador, lo que es imposible. Cada Espíritu tiene su “impresión digital”, las peculiaridades que lo distinguen.
4- Imaginemos que el propio Hitler reencarnase en esa clonación… El mismo Espíritu, en un cuerpo absolutamente igual, ¿produciría los mismos estragos? Imposible, por varios factores. Serían diferentes las contingencias, la época, las experiencias personales, la convivencia. Sobretodo, habría la carga kármica extremadamente pesada, que ciertamente le impondría serias limitaciones físicas e intelectuales.
5- ¿Un proyecto de esa naturaleza no podría favorecer una inmortalidad física? Siempre que el individuo falleciera una célula reservada sería aprovechada para una inmediata reencarnación del mismo… Eso tal vez fuese posible a un Espíritu muy evolucionado, capaz de sobreponerse a las dificultades y problemas que envuelven la muerte y el nacimiento. Pero, en tal estado, no tendría ningún interés en peremizar la permanencia en la carne. Estaría “en otra”, como dicen los jóvenes.
6- Una señora demuestra gran interés en la clonación del hijo que falleció en un accidente. ¿No sería posible, así, tenerlo de retorno? En teoría, si. En la práctica sería un problema una experiencia de esa naturaleza. Prevalecería, no la voluntad de la madre, sino el libre albedrío del hijo así como su vinculación a otros compromisos y necesidades.
7- La clonación de seres humanos es fascinante, pero al mismo tiempo envuelve problemas y dudas. ¿No sería mejor dejar para el futuro, cuando el Hombre sepa lidiar mejor con el asunto? No se puede detener a la Ciencia. La búsqueda de conocimiento es una característica fundamental del Hombre, aunque muchas veces proceda como un aprendiz de hechicero, sin dominio sobre sus propias conquistas, en virtud de su subdesarrollo moral. 8- ¿La clonación será diseminada en el futuro? La Ciencia aprenderá a lidiar mejor con las técnicas que tengan que ver con la clonación, haciéndola más simple y segura. Sobre su diseminación, dependerá de los programas de la Espiritualidad. Como ya comentamos, nos parece que no hay clonación sin el concurso de especialistas del Más Allá. Extraído del libro: Reencarnación: Todo lo que usted necesita saber Autor: Richard Simonetti
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