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Los que tenéis en el sentimiento parte de la verdad espiritual, no desmayar nunca
-La luz excelsa de los cielos esté entre vosotros.
-Sin que ha puesto ninguna intención ni efectuado ningún llamamiento, nos ha atraído con esas inspiradas lecturas (El Mensaje del Perdón, dado al médium Pietro Ubaldi en 1931). Esos análisis del alcance de ese mensaje, esos procedimientos de tanta caridad y ese amor tan sensible con os manifestáis en todos vuestros actos son llamadas que, sin daros cuenta hacéis y a las que no podemos dejar de venir un momento con vosotros.
-Bien venido seas, hermano.
-Siempre que habléis de la ciencia espiritista hacerlo con el recato y respeto que lo hacéis. Mirar siempre al espacio porque en su inmensidad hallaréis todas las verdades que queréis saber. Poner siempre vuestro interés y el mayor empeño en poseer el conocimiento.
Esta es la bendita que baja del Altísimo y penetra en vuestras almas, las iluminas profundamente y de allí salen resueltos todos los problemas; se materializan todas las grandes proezas; todas las formas de ejecución, de constitución, de armonía, de belleza y de luz en todas vuestras actuaciones y decisiones.
Cuando desarrolláis temas elevados no solamente os engrandecéis, ritualmente, sino que engrandecéis a cuantos enseñáis el camino a si igualmente, cuando habláis de las Leyes de Dios; esas benditas Leyes que El tiene dictadas para el progreso de todos Sus hijos, os purificareis de una manera tan especial, que vuestra alma, si no fuera porque tiene que cumplir la Ley se desligaría para marchar donde la luz se irradia tanta intensidad que se confunde con los resplandores que salen voluntad de Dios.
No dejéis nunca, por ninguna circunstancia, en la dirección de vuestras convicciones. Seguir firmes apoyándoos siempre en la Verdad. Esa Verdad robustecerla fuertemente con el gran puntal de la fe, porque la Verdad y la Fe son las dos bellas cualidades que las almas han de poseer para alcanzar las mansiones donde la ciencia y el amor se han alcanzado casi en su totalidad y se percibe más de cerca esa LUZ y ese bienestar tan sublime y tan dichoso que es el acercamiento a DIOS.
Aquellos que no aceptan ni creen en lo espirita, dejarlos que nieguen. Peor para ellos. Si en vez de negar estudiaran y catalogaran exactamente esta ciencia serían dichosos porque sus almas serían invadidas por la esperanza, la fe en el más allá y un amor sin límites ni trabas hacia Quien los ha creado. Si no quieren corresponder a la mano que se les tiende para que salgan de sus limitados conceptos y angustias, dejarlos, ya cambiarán de actitud, porque la Verdad, al igual que la luz del Sol, no se puede ocultar y si se interpone una pantalla su luz resplandecerá por los alrededores y percibiréis siempre esa luz que es la Luz bendita de Dios.
Estáis viviendo momentos de muchísima importancia. La humanidad va a tomar el camino recto que le corresponde, pero antes está titubeando mucho. Ha pecado y ha mentido. Dios facilita a Sus hijos todas las posibilidades que precisan para que adquieran el conocimiento mediante el estudio de las ciencias, del arte, la fe y la práctica del amor, que les haría dichosos y puros. Si sabiendo que tienen todo eso a su alcance no lo aprovechan, allá ellos con su responsabilidad. Vosotros, todos los que tenéis en vuestro sentimiento parte de la verdad espirita, no desmayar nunca. No penséis en cosas vanas. Sois almas lo suficientemente dispuestas para pensar en grandes cosas.
Abríos con vuestra alma y vuestro corazón a la práctica del bien y del amor. Mirar e implorar siempre al cielo, pero antes habiendo purificado vuestro sentimiento, porque del cielo bajarán todos los bienes y todas las ayudas que preciséis para realizar vuestro progreso. Cuando vuestros corazones marchen al unísono en la práctica del bien seréis muy distintos. Vuestros pechos parecerá que se ensanchan y que no cabe en vosotros: es la grandeza del BIEN y la VERDAD, que os ha hecho felices.
Habéis leído en esas bellas páginas («El Mensaje del Perdón») que ha de venir esa gran alma, ese espíritu puro, a cerrar las heridas que aún tenéis abiertas; las llagas que todavía no se han cicatrizado. El no será severo, sino humilde y comprensivo. El vendrá siendo caritativo, dulcificando los vituperios y las malas acciones y tratos. El nunca será esclavo de la mentira. El rejuvenecerá los corazones, insuflándoles más amor y más impulso para que se acerquen a Dios, porque lo han olvidado, sabiendo que es la grandeza infinita. El nos pedirá cuentas como padre que amonesta a sus hijos porque han cometido una falta. Entonces, todos los que le negaron y blasfemaron de El y del Padre se arrodillarán pidiendo perdón por su ignorancia y pecados.
Vosotras, hermanas queridas, santificaos continuamente llevando a Dios en vuestro corazón. El mundo os da muchas ingratitudes, muchos dolores y desengaños. Sin embargo, proseguir con vuestra firmeza y pureza como lo venís haciendo. Ayudar al hombre en todo momento porque vosotros sois, muchas veces, la mano que indica el verdadero camino a seguir Continuar comportándoos sin egoísmos, sin fantasías y sin equívocos. Hacerlo con la tenacidad y el valor que anida en vuestros corazones y la brillante luz que alumbra vuestras almas. Y todas y todos juntos os constituiréis en un haz muy apretado, predicando en alta voz las verdades que ha esculpido Dios en vuestros corazones y la luz que ha puesto en vuestras almas.
Cantemos siempre gloria a Dios con toda la fuerza de nuestros pulmones por la protección que de Él recibimos diariamente, y cuando abran los ojos, después de haber tenido el descanso reparador, demos también gracias por esa luz que contemplan nuestros ojos y por tantas maravillas creadas por El.
Que seamos todos benditos de Su gracia. Buenas tardes.
-Hermano: quisiéramos tener la dicha de saber quién nos ha hablado.
-Abraham Lincoln.
Extraído del libro "Desde La Otra Vida"
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