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"La obsesión es el dominio
que algunos Espíritus logran adquirir sobre ciertas personas. Sólo es
practicada por Espíritus inferiores, que procuran dominar", Allan Kardec,
El libro de los médiums, Cap. XXIII, edición IDE, Mensaje Fraternal.
Nunca, como en los actuales días ha sido tan
dominante la obsesión; hasta podríamos decir que es una verdadera
epidemia, pues alcanza a un número incalculable de personas, llenando
manicomios y hospitales psiquiátricos. Tornase aún más grave porque la
medicina actual desconoce su existencia y las Casas Espiritas no siempre
están preparadas para dar al obseso el tratamiento adecuado. A esto se
agregan los prejuicios, la falta de conocimiento de la familia y la
resistencia del propio enfermo para asimilar la terapia recomendada.
Beneficiándose de esta situación los obsesores pululan por todos lados,
ampliando los cuadros de enfermedades, exigiendo venganza o fomentando
nuestros vicios y defectos morales, para saciar sus groseros apetitos.
Mecanismos de
la Obsesión
Conforme a la
definición del Codificador, colocada encima, la obsesión es el dominio que
los Espíritus inferiores logran sobre la persona encarnada. El mecanismo
para obtener este dominio es el mismo utilizado por los hipnotizadores
para mantener a algunas personas bajo su imperio. Es la sugestión
insistente que una mente más fuerte efectúa sobre una mente más débil. Al
principio de forma sutil, perspicaz, más tarde, imperativa, actuante y
torturadora. Añádase a esto que como regla general los obsesores conocen
los puntos débiles de la personalidad de la gente a la que quiere dominar
y comienzan entonces a actuar sobre los mismos hasta que la víctima esté
bajo su dominio.
Hoy, la Doctrina Espirita ya nos enseña que la
obsesión puede darse en los más variados ángulos, no sólo en el concepto
clásico que veíamos antes, pues ahora sabemos que existen obsesiones de:
Encarnados sobre encarnados;
Desencarnados sobre encarnados;
Encarnados sobre desencarnados, y
Desencarnados sobre desencarnados.
Por consiguiente, en cualquier situación en la que se
encuentre el espíritu, existen obsesores y obsesos, siempre intercambiando
sus dardos y animosidades, creando situaciones y odios que se prolongan
por siglos y siglos, como si el tiempo se detuviese para aquellos
espíritus envueltos en el proceso obsesivo. Aquí es el compañero celoso
que no da treguas y ni siquiera permite que la compañera pueda respirar.
Allí es el Espíritu vengativo, que viendo al criminal reencarnado proyecta
su propio plan de venganza. Acullá es el Espíritu faltoso, que desencarna
y cae prisionero en las garras de organizaciones volcadas al mal, que lo
esclaviza, como si fuesen a ejercer la justicia con el criminal que se
consideraba impune. Más allá es la persona posesiva, que habiendo perdido
a un ser querido por la desencarnación, no permite que se aparte,
exigiendo y reclamando su presencia, perturbándole y cobrando situaciones
que él no tiene condiciones de satisfacer.
En todos los casos existe un proceso de sintonía,
entre uno y otro, creando vínculos, cuyos lazos no se pueden romper de
forma espontánea. "No existe obsesión unilateral", nos enseña Emmanuel. El
proceso obsesivo se inicia con la voluntad dominante actuando sobre la
voluntad que se deja dominar, a través del periespíritu, yuxtaponiéndose
cerebro a cerebro, órgano a órgano, siendo cada vez más coercitiva hasta
alcanzar el dominio total.
Indicios para saber si estamos siendo víctimas
de un Espíritu obsesor
En su libro
En los Bastidores de la Obsesión, Manuel Philomeno de Miranda, a través de
la Psicografía de Divaldo Pereira Franco, nos orienta:
"Cuando usted escuche en lo profundo de su mente una
idea torturante que insiste en fijarse, interrumpiendo el curso de los
pensamientos; cuando constate, la imperiosa y arrolladora fuerza psíquica
interfiriendo en los procesos mentales; cuando verifique que la voluntad
está siendo dominada por otra voluntad que parece dominar; cuando
experimente creciente inquietud, en la intimidad mental, sin motivos
reales; cuando sienta el impacto del desequilibrio espiritual en franco
desenvolvimiento, tenga cuidado, porque usted se encuentra en imperioso,
pertinaz y vengativo proceso de obsesión."
El texto es muy claro y sirve de advertencia y
observación para que todos nosotros podamos detectar cotidianamente si
estamos bajo la influencia perniciosa de alguna entidad que quiere
dominarnos. ¡Mucho cuidado! Estos indicios sirven como herramientas para
mantenernos vigilantes y analizar los caminos que estamos escogiendo para
nuestras vidas. No existe mejor remedio para vencer la obsesión que llevar
una vida recta, correcta en todos los sentidos. Aún hoy, mañana y siempre,
valen las afirmaciones del Maestro Nazareno cuando nos recomienda: "Ama a
tu prójimo como a ti mismo" o también cuando nos orienta: "Orad y vigilad
para que no caigáis en tentación".
Causas de la Obsesión
Las causas
de la obsesión poseen dos vertientes básicas, siendo muchas veces el fruto
de nuestros errores en vidas pasadas, en otros casos, están vinculadas a
nuestros vicios del presente.
Así, podríamos clasificarlas:
A) Causas del Pasado
En general, las personas causan daño a otros y no son
castigados por las leyes, en algunos casos por tratarse de situaciones
planeadas con el objetivo de burlar la vigilancia de la ley y en otros por
tratarse de crímenes que por diversas causas quedan impunes para la
legislación humana.
Podemos constatar en los trabajos de desobsesión que
en la gran mayoría de las situaciones, la mala distribución, o el desvío
de dinero es una causa frecuente, y otra, son los problemas del
sentimiento que no quedaron bien resueltos. Traiciones sentimentales,
faltas a compromisos asumidos, triángulos amorosos y una serie de
situaciones prolongándose por muchos años, pues la persona perjudicada
actúa por venganza con la intención de destruir a quien le causó daño en
el pasado. Esta corriente de odio persiste por siglos en situaciones
deplorables hasta que el medicamento específico del amor y del perdón
actúe sobre estas almas en lucha fratricida.
B) Causas de la Vida
Presente
Nuestros vicios y deslices morales sirven como imán
para atraer a Espíritus viciosos, que se adhieren a nuestra constitución
espiritual ejerciendo funciones de un parásito que va chupando nuestras
energías.
André Luiz nos relata que entrando en una casa
nocturna pudo observar que Espíritus vampirizadores se aproximaban a las
personas viciosas y como sí estuviesen besándoles en la boca, unían sus
labios a los labios de los fumadores que ingerían el humo, esperando el
retorno de ese humo caliente aún por los pulmones del encarnado,
absorbiendo así energías vitales y satisfaciendo así sus vicios. En otras
mesas, Espíritus víctimas del alcoholismo, se unían a los que ingerían
licores y de manera idéntica a lo que ocurre en la psicofonía se adherían
al vicioso saciándose con el elíxir de la bebida que pasaba por la
garganta del encarnado.
Todos nuestros vicios atraen a entidades viciosas
como nosotros, para participar con nosotros en una verdadera simbiosis,
exigiéndonos cada vez más, induciéndonos a consumir o usufructuar más y
más, para después, cuando ya no tenemos más energías, abandonarnos
extenuados a la muerte. En muchos casos, este régimen de esclavitud se
prolonga más allá de la desencamación. Así podríamos concluir que el
tabaco, el alcohol, las drogas, la sexualidad descontrolada y una serie
inmensa de defectos morales son causantes de obsesiones crueles.
Clasificación de las Obsesiones
Al escribir El libro de los Médiums, Allan Kardec
clasificó la obsesión como:
Obsesión Simple
El Codificador nos enseña que en la obsesión simple,
el obseso sabe que está bajo la acción de un Espíritu obsesor, solo que no
logra liberarse de él. Alterna momentos de crisis obsesiva y períodos de
normalidad. Siente cuando el Espíritu se aproxima, pero no tiene fuerzas
para liberarse y termina cumpliendo lo que él determina. En muchos casos
se torna agresivo y violento presentando un cuadro extremadamente
preocupante.
Fascinación
Esta tiene consecuencias más graves porque es una
ilusión producida por la acción directa del Espíritu sobre el pensamiento
del encarnado. Tratándose de mediumnidad, el médium recibe mensajes de
bajo nivel moral y les considera como si fuesen una gran obra. No acepta
críticas y procura alejarse de aquellos que podrían orientarlo. Por otro
lado, cuando no se trata de una actuación mediúmnica, la persona recibe la
inducción como si fuese una orden sutil, y procura el vicio de su
predilección y no percibe que está con su voluntad totalmente dominada.
Así, el obsesor lo lleva a excesos y a la dependencia, de forma que a
semejanza de un vampiro, pueda chupar sus energías.
Subyugación.
En este caso el paciente vive bajo el yugo del
obsesor y no tiene fuerzas para reaccionar. El Espíritu actúa sobre los
órganos vitales y provoca movimientos involuntarios. Ya no existe, ni
voluntad propia, ni reacción ni raciocinio lógico por parte del encarnado
que está totalmente subyugado por el obsesor.
La curación del obseso.
La obsesión es ante todo un problema de ambas partes.
Muchas veces en los Centros Espiritas nos preocupamos tan solo con el
"adoctrinamiento" del obsesor, olvidados de que muchas veces él es atraído
por el encarnado. Una vez más, la palabra clarificadora del Codificador
nos esclarece: "Con frecuencia, las imperfecciones morales del obseso
constituyen un obstáculo para su liberación".
La obsesión, bajo cualquier modalidad que se
presente, es una enfermedad de largo curso, exigiendo terapia
especializada. El trabajo de las casas espiritas que quieran dedicarse a
tal menester tiene que estar enfocado en tres frentes:
El obseso.
El obsesor.
La familia del encarnado.
Solamente así, trabajando en tres frentes podremos
lograr buenos resultados a largo plazo. Pensemos siempre que es una
enfermedad del espíritu y que sólo el tiempo y la persistencia podrán
actuar de manera eficaz. Ahora, nos recomienda Manuel Philomeno de
Miranda, en la obra citada arriba: "Existe una fuerza capaz de producir
resultados junto a los perseguidores encarnados o desencarnados,
conscientes o inconscientes: la derivada de la conducta moral".
El Grupo Mediúrnnico, que se dedica a la desobsesión
nunca podrá olvidar este principio, pues nuestras palabras, cuando no
están respaldadas por una conducta moral rectilínea, son llevadas por el
viento. Debemos cuidar de la reforma moral del obseso, orientar a su
familia, recomendando el Evangelio como fuente inspiradora, aplicar pases
y conversar con el obsesor cuantas veces fueren necesarias. Finalmente
recordémonos de la palabra del Maestro Galileo, que ante determinados
perseguidores afirmó: "Contra esta casta de Espíritus sólo la oración y el
ayuno" y después de atender a los necesitados de todo jaez, prescribía
incisivo: "No vuelvas a pecar para que no te suceda algo peor".
Extraído del
ANUARIO ESPIRITA 2004
ALCOHOLISMO Y OBSESIÓN
Permanecíamos en la sede de nuestras
actividades, después de la excelente reunión de estudio evangélico y
comentábamos sobre los valiosos recursos del amor dirigido hacia el Bien,
cuando el Dr. Carneiro de Campos nos explicó:
-“Las criaturas terrestres aguardan que los gobiernos resuelvan los magnos
problemas de las aflicciones. Esperan soluciones legales, sin darse cuenta
de aquellas que son de naturaleza emocional. Para que el dolor desaparezca
el único recurso es el de la transformación moral del ser para mejor,
brindando así la reforma de los estatutos que mantienen las injusticias
sociales y los conflictos emergentes de las reencarnaciones pasadas.
Siendo así, las soluciones vendrán del corazón dedicado, alterando los
paisajes humanos, debido a una conciencia responsable. “Observamos ese
valor, cuando los apóstoles del Bien de todos los matices se entregan a la
acción de la solidaridad, sea a través de la Ciencia o de la Fe, del Arte
o de la Caridad, soportando reveses y persecuciones, no obstante
permaneciendo inquebrantables en sus ideales. Enfrentan obstáculos e
incomprensiones con ánimo, sin resentimientos, por colocarse por encima de
las pasiones generadas por el egoísmo. Y aun cuando están enfermos o
debilitados en el organismo extenuado, prosiguen resueltos y actuantes
hasta el fin. No se desaniman en la acción ni se envenenan en la emoción
desequilibrada.” Y pasando la mirada por la pequeña platea que lo
escuchaba, concluyó:
-“Siempre necesitamos tener en la mente, que la posición, la función que
se ejerza no torna digno a aquel que se encuentra en ella. El fenómeno es
contrario, por cuanto son el hombre y la mujer que la harán correcta o
pervertida. Las denominadas autoridades, los gobernantes, son personas con
sus conquistas íntimas y sus perjuicios, que señalan las actitudes de los
mismos. Cuando fueren justos, sus actos serán probos y su contribución a
la sociedad, valiosa. “Las tentativas de trabajar solo en los efectos
serán inútiles, cuando no perjudiciales. Todo el esfuerzo por el progreso
y por la felicidad debe concentrarse en las causas, por tanto, en la
criatura en proceso de evolución para promoverla y equilibrarla.” Guardó
silencio para que el asunto fuese ampliado mediante los comentarios
generales. Se respiraba un ambiente de paz, cuando entró el hermano
Vicente. Discreto y humilde, pidió autorización para hablar con el Mentor
quien, al ser informado, nos convidó junto con Fernando para que lo
acompañáramos.
Cuando salimos, él nos aclaró que se trataba del esposo de Doña Armenia,
la abnegada médium por quien se comunicaba el dedicado Vicente. Aquel
caballero, en razón de varios desajustes emocionales y más tarde, sometido
por mentes perversas de la Erraticidad inferior, sucumbió adhiriendo su
voluntad al alcoholismo, siendo una continua aflicción para la esposa y
los hijos. Con facilidad se excedía en los derechos que se atribuía dentro
del hogar, convertido en un severo verdugo de la familia. Frecuentemente,
cuando estaba aturdido por la bebida, era dominado por los enemigos
desencarnados, que se valían de su desequilibrio psíquico y emocional para
atormentar a la trabajadora del Bien y por extensión, a los demás miembros
del clan. Todo comenzó pocas horas antes, cuando llegó embriagado, lo que
ya le era habitual.
Descontrolado, pasó a agredir a la esposa verbalmente, en razón de
encontrarla despierta, para esperarlo. Las acusaciones se multiplicaron y
como ella permaneció silenciosa, la amenazó de muerte intentando agredirla
físicamente. Invocado directamente por la médium dolorida, Vicente corrió
a socorrerla intentando también amparar al enloquecido que, armado de un
cuchillo, insistía en eliminarla.
En esos momentos llegó el hijo Alberto, joven de veintidós años, quien se
dio cuenta de la gravedad del momento, acudiendo en defensa de su madre, a
quien, sabía víctima sistemática del marido insano. Los demás hermanos
menores, que despertaron, ¡lloraban al lado de la madre! Más exaltado, el
ebrio avanzó contra el hijo, blasfemando y profiriendo amenazas, para
trabarse en una lucha corporal en la cual el muchacho fue herido varias
veces, por lo que quedó tendido en el suelo, exánime. La pobre señora no
tuvo otra alternativa que gritar pidiendo socorro y despertando a algunos
vecinos, que acudieron en su auxilio. Los niños, desesperados se aferraban
a la madre aturdida... Pasada la furia, el casi homicida, cayó sobre un
sillón, profundamente dormido, cuando los compinches desencarnados lo
dejaron, exhausto... En el camino, el Dr. Carneiro de Campos nos informó:
-“El alcoholismo es uno de los mayores enemigos de la criatura humana. Es
lamentable que su uso sea tan generalizado e infelizmente, que haya
adquirido status en la sociedad. Las reuniones, las celebraciones y otras
festividades siempre están acompañadas por bebidas alcohólicas, que son
las responsables por incontables daños al organismo humano, a la sociedad.
Accidentes terribles, agresiones absurdas, actitudes viles, proceden de su
uso, además de los variados perjuicios orgánicos, emocionales y mentales
que acarrean. “Verdaderas legiones de víctimas se movilizan por las
avenidas del mundo, así como abundan en los campos o permanecen en los
tugurios de las miserias o en las celdas sombrías de las cárceles o de los
hospitales, presentando el triste espectáculo de la decadencia humana.
Millones de hogares sufren los infelices lances de su crueldad.
“En el inquietante momento en que el uso de las drogas es responsabilizado
por la vigencia de innumerables crímenes horribles y se levantan muchas
voces de protesta, buscando encontrar las causas sociológicas,
psicológicas y otras, para explicar la avalancha siempre creciente y
atemorizante de viciosos, urge que se estudien también los problemas del
alcoholismo y sus consecuencias, no menos alarmantes.” Hizo un oportuno
silencio, como para sintetizar las ideas y luego expuso:
-“El alcoholismo o sea la dependencia del uso exagerado de bebidas
alcohólicas, constituye un grave problema médico, en vista de los daños
que causa al organismo del individuo y al grupo social donde este se
moviliza. Su gravedad puede ser considerada por el número de internados en
hospitales psiquiátricos con desequilibrios importantes. La recidivas,
después de un cuidadoso tratamiento, son numerosas, sin considerar que sus
víctimas superan en gran número a las otras toxicomanías.
“En la antigüedad, el uso de bebidas alcohólicas se hizo común y casi
elegante, caracterizando una forma de proyección social o de fuga ante los
desafíos. En el pasado se creía que el alcohol y sus derivados disminuían
las angustias y las tensiones, posteriormente afirmando o justificando que
poseían propiedades fisiológicas, produciendo estímulos y vigor en el
organismo.
“El alcoholismo es la consecuencia de muchos factores, entre los cuales
sobresalen la personalidad y la tolerancia del organismo del paciente,
variando con la edad, el sexo, la hereditariedad, hábitos y costumbres,
constitución y disposición orgánica. Puede ser el resultado de causas
ocasionales, secundarias, psicopatías y conflictividad neuróticas.
“Experiencias ocasionales, uso después de problemas de naturaleza orgánica
y mental –como en la epilepsia, en la arteriosclerosis cerebral-
compulsión por la hereditariedad y el condicionamiento después del hábito,
resultando en la conflictividad neurótica. “En el comienzo, el individuo
puede experimentar euforia, dinamismo motor, empero va perdiendo el
control, el sentido crítico, tornándose inconveniente. Con el tiempo,
surgen otros disturbios orgánicos graves, tales como las náuseas, los
vómitos, la incontinencia urinaria y finalmente, el sueño comatoso en el
estado más avanzado.
“A medida que la dependencia aumenta y el uso se hace más frecuente, la
bebida alcohólica afecta el sistema nervioso, el accionar digestivo, el
aparato cardiovascular. Las complicaciones que degeneran en gastritis y
cirrosis hepática son inevitables, llevando a la muerte, como sucede con
el cáncer de esófago y de estómago. Desde el punto de vista psíquico, el
alcohólico cambia completamente el comportamiento y sus reacciones
mentales son alteradas, comenzando con los perjuicios de la memoria, hasta
culminar en el delirium tremens, sin retorno al equilibrio...” Después de
guardar nuevamente silencio, concluyó: -“El alcoholismo es por tanto, una
enfermedad que exige un cuidadoso tratamiento psiquiátrico.
Lamentablemente, dado que al desencarnar no muere permaneciendo vinculado
a los vicios, casi siempre busca en la Tierra, la sintonía con
personalidades frágiles o temperamentos rudos, violentos para valerse de
ellos en proceso obsesivo, para poder proseguir consumiendo alcohol, en
este caso aspirando los vapores y se beneficia con la ingestión que
realiza su compañero-víctima, que más rápidamente se agota. Se convierte
en una obsesión muy difícil de ser atendida convenientemente, si
consideramos la perfecta identificación de intereses y placeres que hay
entre el huésped y su anfitrión. “De ese modo, el infeliz esposo de Doña
Armenia es un alcohólico, por enfermedad y obsesión.”
En aquel momento, entramos en el hogar, que se encontraba desaliñado.
Caído en el suelo y atendido por un vecino diligente, estaba el muchacho
ensangrentado. Aguardaban una ambulancia, llamada para conducirlo al
Hospital. El salón comedor, donde se trabara la lucha, se veía
desordenado, con algunos muebles dañados y vidrios rotos por el piso. El
alcohólico, entregado al sueño comatoso, estaba sobre un sillón con la
respiración alterada y temblores que sacudían su cuerpo con frecuencia.
Atendida por una señora conocida, la médium lloraba y al mismo tiempo
oraba mentalmente. Ella se daba cuenta de la dimensión del drama: el hijo
casi muerto y el marido casi loco, allí extenuado. En ese ínterin llegó la
ambulancia y luego, un coche policial.
El joven fue conducido de inmediato al Hospital y tras escuchar algunas
declaraciones, los dos policías preguntaron a Doña Armenia si no sería
conveniente internar al marido embriagado, teniendo en cuenta la gravedad
de lo ocurrido. La amiga que la confortaba se anticipó, aclarando que las
escenas domésticas se repetían con mucha frecuencia, perturbando al hogar
y a la vecindad, creyendo que más tarde, al tomar conocimiento de los
sucedido, él volvería a la bebida. El Dr. Carneiro se acercó a la esposa
casi aturdida y le aplicó energías dispersivas en el centro cerebral, para
librarla de la constricción psíquica que casi la bloqueaba. Después la
vitalizó en los centros coronario y cardíaco, logrando el reequilibrio de
la circulación y el ritmo respiratorio, lo que le permitió arrancarla del
estado en que se encontraba y la inspiró con vigor en la decisión que
debía tomar en ese momento. Ella concordó con la internación del marido
enfermo en el hospital psiquiátrico. La señora amiga le suministró un
calmante, los vecinos dejaron la casa y los niños fueron a acostarse y
lentamente, la paz fue tomando su curso, después de los dañinos sucesos.
Cuando amaneció, nuestra amiga prosiguió con las actividades normales,
pensando en visitar al hijo de inmediato, para luego informarse respecto
al esposo.
Liberada de los quehaceres domésticos con relación a los dos hijos
menores, bajo la influencia del hermano Vicente, que la inspiraba y le
infundía ánimo, Doña Armenia se dirigió al Hospital de Guardia. Horas
antes, en cuanto el sueño físico la postró, el Dr. Carneiro de Campos la
desdobló parcialmente, para calmarla a fin de soportar el testimonio que
le cabía pasar. En cierto momento, en cuanto le hablaba, consideró:
-“Todos admiramos el estoicismo de los cristiano primitivos, su abnegación
y el coraje con que entraban en la arena, marchando hacia el martirio.
Muchos de nosotros nos agradaría vivir el holocausto que ellos sufrieron
por amor a Jesús. Preferían la perdida de todo: de los bienes materiales,
de la libertad, siendo enviados al exilio o a la cárcel, sufriendo el
desprecio de los familiares, las persecuciones sórdidas y los martirios
más crueles, la muerte dolorosa pero no abjuraban de la fe... “Pasaron los
siglos, se alteraron los conceptos de vida y los derechos humanos, no
obstante, los verdaderos cristianos prosiguen perseguidos, no siendo
considerados... Cambiaron las formas de la persecución, las arenas
aumentaron las dimensiones físicas y las fieras se multiplican en la forma
de pasiones y vicios desbastadores... “Hoy como ayer, se conjugan las
fuerzas del mal, en uno como en el otro plano de la Vida, en vanas
tentativas de apagar la luz del Bien, agrediendo a sus abanderados y
mantenedores. En esa batalla ruda, se valen de todos los medios, aun los
más venales, descuidados de sí mismos. No perciben que se tornan,
inadvertidamente, infelices instrumentos de las Leyes, a fin de que
rescatemos nuestros delitos y más rápida y fácilmente ascendamos.” Después
de ligera pausa agregó:
-“En los lúgubres acontecimientos de hace poco, identificamos la presencia
de algunos secuaces del Soberano de las Tinieblas, que ya se encuentra
receloso de nuestras incursiones en lo que cree son sus dominios. “Confía,
hija y avanza tranquila!” De la postración que la había acometido,
cariñosamente asistida, la dedicada médium pasó al reposo renovador y a la
paz. Los Servidores del Bien deben acostumbrarse a los embates normales
del viaje carnal, demostrando la ilimitada confianza en Dios y proseguir
sin desánimo.
SENDEROS DE LIBERACIÓN
Médium, Divaldo Pereira Franco
Espíritu MANUEL P. DE MIRANDA
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