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Diario-
Con relación al legado de Freud sobre la
sexualidad, el deseo y la histeria...
Divaldo-Para nosotros,
Freud, estudiando las cuestiones sexuales, fue uno de los mayores
misioneros en el área de la Psiquiatría, pues, penetró en lo más profundo
del inconsciente humano. Aunque fue Jung quien
interpretó mejor el inconsciente individual y el colectivo.
Freud estableció que la raíz de cualquier
trastorno del comportamiento era oriunda de determinados desvíos sexuales.
Estableció la lívido como fuerza básica de los
conflictos del individuo. Para nosotros, él exageró, al considerar al ser
humano apenas como un animal sexual. Es la dictadura del sexo. Nosotros
creemos profundamente en la fuerza de la libido, pero creemos también que
existen otros valores. Por lo demás, Freud
colocó muy bien que la libido no es tan solo un valor sexual. Es el placer
genérico. Es el individuo que enfrenta la
glotonería,
el alcoholismo, por
ejemplo. Pues son manifestaciones que conducen
al placer, al deseo a una forma de libido. Lo importante es que
Freud acabó con el puritanismo reinante; un
puritanismo falso. Puso fin a las viejas tradiciones según las cuales el
sexo sería inmundo. El sexo no es inmundo. La mente, puede que sí, si lo
ve como tal. No obstante, como su formación psiquiátrica en Viena era
eminentemente naturalista, él concluyó que al morir el cerebro, moría el
individuo. Para nosotros, muere el cerebro, pero no la vida. El individuo
lleva su herencia.
Diario- ¿La reencarnación sería el gran dogma
del Espiritismo?
Divaldo - Aunque parezca increíble, el
Espiritismo no tiene dogmas, tiene principios, fundamentos, paradigmas. La
reencarnación explica la razón de la vida y de que estemos en el mundo.
Por qué algunos nacen felices y otros no; unos son feos otros son bellos;
por qué algunos son inteligentes y otros no; unos nacen ricos y otros
miserables. Ahora bien, creyendo en la unicidad de la existencia y en
Dios, sería imposible explicar tantas injusticias. Solamente la
reencarnación explica esas diferencias. Y más aún: explica también los
trastornos psiquiátricos y los desvíos del comportamiento. La
reencarnación es uno de nuestros puntos básicos. Si el individuo no cree
en Dios, lógicamente no aceptará la inmortalidad del alma. Como
consecuencia, no creerá en el Espiritismo. El Espiritismo es la creencia
en Dios, era la inmortalidad del alma, en la comunicabilidad de los
Espíritus, y la creencia en la reencarnación. Y para creer en la
reencarnación es fundamental aceptar que el espíritu vive y el cuerpo
muere. Y aceptar también, la pluralidad de los mundos.
Diario- ¿Cómo se daría la comunicación entre
estos mundos?
Divaldo - Nosotros vivimos en un mundo de
ondas, vibraciones de mentes, de intercambios. De acuerdo con nuestro
patrón de ondas, sintonizamos con otras ondas equivalentes. Somos la suma
de todas las experiencias de otras vidas. Cuando morimos, entramos era un
campo compatible con nuestra conducta ética, moral y espiritual.
Diario - ¿Y con relación a la obsesión?
Divaldo -Son energías negativas. Si soy una
persona cuya vida moral se encuentra en un grado negativo existirá una
sintonía también negativa con el mundo espiritual. Así me convierto en una
verdadera conexión...
Diario- Usted ejemplifica en su libro a
celebridades cuya vida sexual no fue ningún ejemplo moral...
Divaldo- Me refiero a algunas celebridades.
Cleopatra asoció su belleza al poder de
Egipto. Primero con Julio César; después con Marco Antonio. En La Biblia,
también encontramos personajes cuya conducta sexual huye a los parámetros,
digamos civilizados. Dalila, por ejemplo, se
vendió a los filisteos. En los tiempos modernos, me refiero a
Marilyn Monroe y
Rita Hayworth. Encontramos en la televisión,
en el cine y en la sociedad celebridades que alcanzan el podio no por
determinados valores morales de comportamiento, sino a causa del valor del
sexo. Se tornan sex simbols. Pero tienen una duración efímera. Por más que
la persona mantenga el culto al cuerpo, la libido acaba por desaparecer
con la edad. Es la inexorable pérdida de hormonas.
Diario- Brasil es uno de los países con mayor
número de espiritas del mundo. ¿Cómo explicaría usted este fenómeno?
Divaldo- Según las estadísticas, tenemos más
de siete millones de espiritas. Pero ellas no revelara
la verdad. Este número no se corresponde con la verdad. Mucha gente aun
tiene prejuicios. Prefiere declararse seguidor de una doctrina tradicional
que no de la nuestra. Solamente centros vinculados a la Federación son
cerca de diez mil. Creo que tenemos alrededor de quince millones de
espiritas.
Diario- ¿Por qué usted coloca el Espiritismo
como doctrina y no como religión?
Divaldo- El Espiritismo es una religión. No
una religión formal. No tenemos ningún tipo de ritual, no tenemos culto.
Preferimos decir que es una doctrina religiosa y no una religión
doctrinaria. Nuestros postulados son aceptados racionalmente. Allan Kardec
fue tan notable que dijo: "Es mejor rechazar diez verdades que aceptar una
mentira. " El día en que la ciencia pruebe que nosotros los espiritas
estamos errados en algún punto, abandonamos este punto y seguimos a la
ciencia. Nuestra doctrina se fundamenta en los hechos. Abandonaremos este
o aquel concepto en caso de que haya algún tipo de contradicción con la
verdad.
Diario- Vivimos realmente en dos
dimensiones-una material y otra espiritual. ¿Explica la ciencia esta
dinámica?
Divaldo- Sí, ¿por qué no? Existe un puente
para que no haya dos mundos. Es un solo mundo en dos campos vibratorios.
Como una antena de televisión. Usted va caminando por la calle y de
repente mira hacia atrás y tiene la impresión de que alguien está
mirándole. Eso, lógicamente, no fue solo una impresión. O cuando encuentra
a un conocido dice: estaba pensando en usted. Y el otro le responde: yo
también. Pues bien, eso es una telepatía directa del inconsciente. Los
fenómenos, como la obsesión, están ocurriendo hoy con la mayor
naturalidad.
Diario- Vivimos en un mundo donde impera el
caos. Tanto moral, como social, inclusive con amenaza de guerra. ¿Usted es
optimista con relación al destino de la Humanidad?
Divaldo-De ese caos no puede salir nada peor.
Solamente renovación. Muchas veces es necesario destruir para renovar.
Esta es una de las cuestiones abordadas por Allan Kardec en el capítulo
"Ley de Destrucción ". Si no hubiere
destrucción, no existirá renovación. Estamos pasando por un período
decadente desde hace años. Mientras acontece el desarrollo industrial,
tecnológico y científico, al mismo tiempo ocurre una declinación ética y
moral. Eso es natural. El ser humano disfruta hoy de beneficios jamás
imaginados. Eso en vez de apaciguarlo, lo atormenta, pues siempre quiere
más. Soy miembro de una familia muy modesta. Cuando era niño, el pobre era
una persona con un determinado patrón de vida y aceptaba aquella
situación. Hoy, no lo acepta. Existe un conflicto económico y sociológico
muy fuerte. El ve tanto poder, tanta gloria que se rebela. El pobre
también, con razón, quiere tener su televisión, su automóvil, su casa. Las
cosas están tan invertidas que, a veces, el televisor que el pobre tiene
dentro de casa es más costosa que su vivienda.
Es una paradoja. Eso generó el caos y la rebeldía. El consumo desequilibró
al individuo. De este desequilibrio, nace la lucha.
Mas también adviene un nuevo proceso. Tenemos hoy varias entidades
preocupadas con los derechos humanos, los derechos de la mujer, del niño,
del anciano. Entidades internacionales como la ONU, la FAO, la UNESCO.
Hace 70 años, cuando era niño, tengo hoy 75, mi madre era empleada, nunca
salió de la pileta de lavar ropa y aún buscaba el agua cargándola en la
cabeza. Ni mi padre, ni yo, ni mis hermanos, somos cinco hombres, la
ayudábamos en aquella tarea. Nadie iba a buscar agua. Era una tarea de
ella. Encuentro eso hoy de una crueldad sin límites, una perversidad
increíble. Hoy, la mujer es más respetada. ¿En qué época de la Humanidad,
hubo tanto amor como hoy? Muchos de esos organismos procuran el bienestar
de la Humanidad. Es también un gran salto. Vamos a esperar un poco más
aún, para que la cultura del amor, de la fraternidad y de la belleza se
consolide. Aunque convivamos hoy con la amenaza de guerra. Habrá una
regeneración en el Planeta Tierra. Usted va adquirir sentidos éticos,
estéticos, va a poder amar sin la gran preocupación del encuentro sexual.
(Entrevista
elaborada por José A. Sandes y Mary Bezerra para el periódico Diario del
Nordeste, Fortaleza, CE, Brasil, marzo/2003, en el lanzamiento del libro
Sexo y Obsesión, dictado por el Espíritu Manuel P. De Miranda. Mundo
Espirita, Curitiva, PR, abril/2003)
La curación por la mente - la medicina se
rinde a prácticas consideradas antes alternativas.
(LA CURACIÓN POR LA MENTE)
EL CUERPO ES EL ESPEJO DE LA MENTE
Todo es cuestión de mantener la mente
calmada, la espina dorsal erecta y el corazón tranquilo, cantaba Walter
Franco en los años 70, en lo que era una síntesis del modo de vida hippie.
Hoy esos versos cabrían en un informe médico. Investigaciones recientes
dan respaldo científico a una creencia que fue divulgada en Occidente por
quienes propagaron la vivencia de la paz y el amor, y que está en la base
de filosofías orientales milenarias la de que una mente apaciguada ayuda
a prevenir enfermedades, acelera la recuperación física y hasta logra la
curación. Lo contrario también se reveló verdadero. Pensamientos y
sentimientos negativos contribuyen para la manifestación de molestias y
dificultan el restablecimiento de un enfermo. Rencor, hostilidad,
resentimientos y angustia pueden estar en el origen de disturbios
cardíacos, hipertensión, depresión, ansiedad, insomnio, jaquecas e
infertilidad.
Más allá de eso, el peso de los
sentimientos ruines debilita el sistema inmunológico, permitiendo que el
organismo se torne un blanco fácil de infecciones, alergias y enfermedades
como la artritis reumática. A partir de esa constatación, los
investigadores resolvieron examinar a fondo los métodos de
perfeccionamiento mental que, hace poco más de dos décadas, venían
embalados en un aura de puro misticismo, yoga, meditación y relajamiento y
que ahora son objeto de innumerables estudios con respecto a su eficacia
terapéutica. Hasta el momento, las conclusiones son bastante positivas.
"Después de analizar rigurosamente el alcance de esas técnicas, pasamos a
utilizar tales métodos como línea auxiliar de algunos tratamientos", dice
el psicólogo José Roberto Leite, coordinador de la Unidad de Medicina del
Comportamiento de la Universidad Federal de Sáo Paulo.
Uno de los mayores investigadores del
poder de la mente sobre la salud es el cardiólogo norteamericano Herbert
Benson, de la Universidad Harvard, autor del libro Medicina Espiritual.
Investigaciones conducidas por él muestran que, en promedio, 60% de las
consultas médicas podrían ser evitadas, si las personas usasen su
capacidad mental para combatir naturalmente las tensiones causantes de
problemas físicos. La meditación, demuestra Benson, figura entre las
maneras más efectivas de fortalecer. La mente. (...)
"Se debe orar para tener mente sana en
cuerpo sano"
El célebre proverbio "mens sana in
corpore sano" (mente sana en cuerpo sano), atribuido al poeta latino
Juvenal, del inicio de la era cristiana, resumía una convicción de los
médicos de la Antigüedad la de que existía una estrecha relación entre
pensamientos y emociones y salud orgánica. Tal noción perdió fuerza en
Occidente en el siglo XVII con la aparición del racionalismo exacerbado,
que separó la mente del cuerpo. Lo que hacen los médicos actuales es
recuperar esa antigua percepción. Poca gente sabe que la frase entera de
Juvenal, en verdad es: "Se debe orar para tener mente sana en cuerpo
sano". Este detalle gana relevancia porque los científicos se muestran
ahora muy interesados en saber cuál es el impacto de la fe en la actividad
mental.
Uno de los más famosos estudios sobre
el asunto es de autoría de Andrew Newberg de la Universidad de
Pennsylvania. Él demostró que el trance religioso interfiere en el
funcionamiento de ciertas estructuras cerebrales. Newberg, monitoreó, a
través de tomografías computarizadas y usó de contraste, el momento exacto
en que monjes budistas y monjas católicas mostraban estar en contacto con
lo que consideraban una esfera divina ellos, por medio de la más profunda
meditación: ellas, por medio de fervorosas oraciones. El investigador notó
una desactivación casi total del área del cerebro responsable por el
sentido de orientación. Eso es consecuencia de la sensación placentera de
que uno se está desprendiendo del cuerpo físico. Este desprendimiento
cerebral captado por Newberg es la prueba material más cercana posible al
nirvana budista y éxtasis de los que la literatura católica está repleta.
Desde el punto de vista médico, una de
las grandes ventajas de las técnicas que trabajan la mente es que no
existe contraindicación. "Pero es importante dejar claro que ningún
especialista serio minimizaría la importancia de los remedios", dice el
cardiólogo Herbert Benson. Según él, la longevidad y el bienestar de las
personas están basados en una tríada: remedios (por ejemplo, no existen
substitutos para la penicilina); cirugías ( la única salida para una gran
cantidad de problemas) y los cuidados personales (que incluyen ejercicios
para el cuerpo y para la mente). O sea, la medicina preventiva prescribe
ahora no solo dieta y gimnasia, sino también el cultivo de las emociones y
de los pensamientos positivos.
(Anna Paula Buchalla, Revista Veja,
Sáo Paulo, SP, número 1804,28/5/2003)
Elucidación Espirita
"Nadie podrá decir que toda
enfermedad, rigurosamente hablando, esté vinculada a los procesos de
elaboración de la vida mental, pero todos podemos garantizar que los
procesos de elaboración de la vida mental influyen poderosamente sobre
todas las enfermedades.
Existen molestias que tienen, sin
duda, una función preponderante en los servicios de purificación del
espíritu, surgiendo con la criatura en la cuna o siguiéndola, por años, al
hilo, en dirección a la tumba.
Las inhibiciones congénitas, las
mutilaciones imprevistas y las enfermedades de difícil curación, se
catalogan, indiscutiblemente, en la lista de pruebas necesarias, como
ciertos medicamentos figuran en la ficha de socorro del paciente; sin
embargo, los síntomas patológicos en la experiencia común, en abrumadora
mayoría, proceden de los reflejos infelices de la mente sobre el vehículo
de nuestras manifestaciones, operando desajustes en los implementos que lo
componen.
Toda emoción violenta sobre el cuerpo
es semejante a un fuerte martillazo sobre el engranaje de una máquina
sensible, y toda aflicción tratada con excesiva condescendencia es como
herrumbre destructora, perjudicándole el funcionamiento.
Sabe hoy la medicina que toda tensión
mental acarrea disturbios de importancia en el cuerpo físico.
Establecido el conflicto espiritual,
casi siempre las glándulas salivales paralizan sus secreciones, y el
estómago, entrando en espasmo, se niega a producir ácido clorhídrico,
provocando perturbaciones digestivas que se manifiestan en la llamada
colitis mucosa. Alcanzado ese fenómeno primario que, muchas veces, abre la
puerta a temibles calamidades orgánicas, los desajustes gastrointestinales
repetidos acaban arruinando los procesos de la nutrición que afectan el
estímulo nervioso, determinando variados síntomas, desde la más leve
irritación de la membrana gástrica hasta la locura de tratamiento
complejo.
El pensamiento sombrío enferma al
cuerpo sano y agrava los males del cuerpo enfermo.
Si no es aconsejable envenenar el
organismo con la ingestión de substancias que lo aprisionen en el vicio,
es imperioso evitar los desórdenes del alma que le imponen desequilibrios
degradantes, como aquellos absorbidos en las decepciones y en los
sinsabores que adoptamos como flagelo constante del campo íntimo.
Ser quisquilloso, cultivando la
irritación y la amargura es lo mismo que sembrar espinos magnéticos y
abonarlos en el suelo emotivo de nuestra existencia, intoxicando, por
cuenta propia, la tesitura de la vestimenta corpórea, dañando los centros
de nuestra vida profunda y arrasando consecuentemente, sangre y nervios,
glándulas y vísceras del cuerpo que la Divina Providencia nos concede
entre los hombres, con vistas al desarrollo de nuestras facultades para la
Vida Eterna.
Guardemos, así, comprensión y
paciencia, bondad infatigable y tolerancia constructiva en todos los pasos
de la senda, porque tan solo al precio de nuestra incesante renovación
mental para el bien, con el apoyo del estudio noble y del servicio
constante, es que superaremos el dominio de la enfermedad, aprovechando
los dones del Señor y evitando los reflejos letales que se hacen acompañar
del suicidio indirecto."
(Emmanuel, Francisco Cándido
Xavier, Capítulo 28, intitulado Enfermedad, del libro Pensamiento y Vida,
FEB)
ANUARIO ESPIRITA 2004.
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