Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España
Actitud sensata para con el mundo de los espíritus PDF Imprimir E-mail
Mensajes
Escrito por Administrador   
Miércoles, 31 de Diciembre de 2008 17:09

Llego ahora al tema del cuidado del alma sin ayuda externa, sino con auxilios que pueden inducir a un fortalecimiento y a una curación, los cuales sin embargo hay que usar también con mucha prudencia y teniendo un concepto muy serio de la vida. En primer lugar se trata de las relaciones con el mundo de los espíritus, pero sólo considerándolo desde un nivel superior.

Tal actividad, únicamente, pueden anhelarla espíritus muy desarrollados, pues sólo ellos encuentran el contacto adecuado, y están en condiciones de rechazar a los espíritus negativos y malos. Mucha gente tiene facultades mediúmnicas sin saberlo. A menudo se sospecha la interferencia de fuerzas ajenas que dirigen de forma invisible, pero asimismo sensible, el desarrollo de los acontecimientos. Si bien cada uno tiene su propio guía, pocos son capaces o están dispuestos a prestarle oído.

Cuando uno tiene problemas y piensa no poder solucionarlo solo, busca un consejero. Pero cuántos problemas hay en la existencia humana que uno quiere solucionar por sí solo, o con los que prefiere acabar él mismo, porque piensa que no encontrará ninguna ayuda o que no quiere comentarlos con nadie. Son los problemas realmente humanos, para los cuales a menudo apenas se encuentran las palabras adecuadas, y de cuyo alcance muchas veces no se es consciente. Una persona que tenga la facultad de escuchar su voz interior, o sea de examinar su conciencia, y de juzgarse con honestidad, encontrará la solución sin ayuda ajena, quiero decir, sin consejo de origen terrenal. Pero resulta que generalmente la gente no está en condiciones de juzgar justa y objetivamente, ni a sí misma ni a su comportamiento.

La mayoría busca una justificación para su comportamiento, y los motivos que hagan parecer excusable, lo que cuando se reflexiona bien es por lo menos un gran error. El contacto con el mundo de los espíritus no consiste sólo en invocaciones de espíritus, mesas giratorias, materializaciones o demás actividades mediúmnicas. Cada persona tiene la posibilidad de entrar en contacto con el mundo espiritual, o sea, en contacto consciente con lo extraterrestre, pues todos los seres están en contacto con el mundo de los espíritus. No existe separación por límites fijos entre este mundo y el otro. Todo fluye el uno dentro del otro, e interactúa de un modo absolutamente natural. Esto no debe alarmar al hombre, pues en el fondo no es más que el efecto de las radiaciones como las del sol, pero con esta salvedad, que las radiaciones espirituales no actúan sobre el cuerpo, sino sobre espíritu y alma. Naturalmente, indirectamente, también sobre el cuerpo. A la inversa de lo que pasa con el sol por ejemplo, que dirige sus radiaciones hacia la materia y así también, digamos, calienta e ilumina el alma. Al igual que con el sol, sólo la medida adecuada y moderada actúa benéficamente, con las radiaciones espirituales ocurre lo mismo.

Solicitadas, o recibidas con moderación, sólo pueden producir algo bueno. Pero en cuanto se pide ayuda del Más Allá para éxitos materiales que sobrepasen lo vitalmente necesario y la medida permitida, dejará de fluir también la ayuda espiritual justa o el supuesto gran éxito se volcará en lo contrario. Así pues, una persona que no logra solucionar sus problemas, bien puede pedir o solicitar ayuda del Más Allá. Pero sólo puede pedir que se le manifieste el camino adecuado para solucionar los problemas pendientes. Si uno quiere recibir consejo para saber cómo perjudicar o eliminar en alguna forma a otra persona, un buen espíritu le hará saber que más vale renunciar a este propósito. Si no presta atención o sigue en su error o mala intención, atrae fuerzas negativas que fomentarán su propósito y le ayudarán a tener éxito. A no ser que esté dispuesto a resistir, poniéndose bajo la protección y la dirección de entidades buenas, superiores o más fuertes.

Que quede pues bien claro, que el contacto con el mundo espiritual sólo puede efectuarse en el buen sentido. Sólo es provechoso el abrir el alma a lo que ilumina y penetra hasta lo más hondo, como un rayo de sol. Antes de cualquier actividad con lo extraterrestre, tiene que quedar bien claro par todos, que sólo tiene sentido el dedicarse a ello si se tiene el deseo de perfeccionarse, de encontrar el camino hacia la verdad, y de lograr un concepto justo de la vida. Consideremos pues a una persona que todavía no haya progresado mucho en este camino y que necesita más ayuda nuestra que otra persona más evolucionada. Una persona que no tenga ningún contacto consciente con el Más Allá, asimismo tendrá a menudo deseos de saber, tales como: “¿Si solo supiese cómo llevar a cabo esto o lo otro?”, “¿Me dará buenos resultados éste o tal negocio?, “¿Es adecuado el camino por el cual quiero ir?”. Sin pensar en ayuda ajena, cada uno se hace a diario preguntas así, y sin darse cuenta, recibe una respuesta. Encuentra la respuesta que corresponde a su actitud psíquica, o sea conforme a las fuerzas que deja entrar y según el propósito hacia el cual dirige su voluntad. Los más evolucionados tendrían que sacar de todo esto, la conclusión de que tienen la tarea de abrirles los ojos a aquellos que necesitan ayuda, dándoles consejos adaptados a su grado de madurez.

La enseñanza siempre debe consistir en comunicar a los demás la verdad sobre la existencia terrestre, su sentido y su propósito, en abrirles los ojos y en preparar su alma para recibir fuerzas benéficas del universo. Se me dirá que en la tierra uno no puede constatar la altura del nivel de evolución del prójimo. Esto no es verdad. Una entrevista fructuosa mostrará pronto en qué medida es posible hacer un trabajo de iniciación. Una chispa basta a menudo para despertar en poco tiempo los fundamentos que dormitan en cada ser humano. Claro que también habrá desengaños en este sentido, pero es importante empezar a trabajar seriamente a escala mínima, de persona a persona. Lo que sobretodo quería hacer constar, es que cada uno puede aprovechar las fuerzas benéficas del universo, también sin ayuda externa, cuando le animan intenciones puras y buenas, pero que el alma no tiene la fuerza necesaria para lograr la meta que se ha propuesto la entidad.

Y ya que hablamos de esto, no podemos olvidar de mencionar que hay que advertir una y otra vez que no está permitido el aprovechamiento del contacto con los espíritus para ventajas materiales, o de invocarles por afán de sensación. Este es también el caso cuando se hacen sesiones de espiritismo. No es importante volver a aportar una y otra vez pruebas, de que las entidades espirituales pueden materializarse. Que existe un mundo espiritual, es cosa bien sabida desde hace tiempo, y ningún investigador serio lo pone en duda.

Conocemos también los peligros relacionados con una actividad inadecuada. Entonces ¿por qué lo callamos durante tanto tiempo, dejando así que cualquiera lo practique de forma destructiva y aniquiladora?. Basta con considerar que a menudo el hombre apenas es capaz de defenderse y protegerse contra enemigos invisibles. En este sentido tendríamos que abrir paso a una enseñanza detallada y amplia. Cuántos ignorantes se salvarían así de graves perjuicios. Intervenir cuando el mal ya está hecho, es para mi un grave error, que va a cargo de aquellos que poseen conocimientos exactos en este campo.

Extraído del libro " Mediumnidad"