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¿Que es el espiritismo? PDF Imprimir E-mail
Sus fundamentos

1-Existencia de Dios.

2-Demostración experimental de la supervivencia e inmortalidad del espíritu.

3-El superior principio de la Reencarnación, es decir, un determinado número de existencias, a través de diferentes cuerpos humanos, que viene a ser su herramienta de trabajo, pero siempre el mismo Espíritu, como único medio de alcanzar la evolución y perfeccionamiento.

4-Que cada uno de nosotros es el autor de su propio destino.

5-Que todos somos hermanos, por espíritu y origen, pero en diferentes grados de evolución y conocimientos, de acuerdo a la edad espiritual de cada uno.

6-Admite mundos habitados, innumerables en cantidad y grados de progreso, que serán también nuestra morada un día, cuando hayamos avanzado en el camino del progreso moral.

7-Promueve la caridad, la fraternidad y la solidaridad, como los medios seguros de alcanzar la felicidad real; por ello comparte la elevada sentencia de Jesús, que “sólo por el amor será salvado el hombre”.

8-Que el verdadero espirita se le conoce sencilla y principalmente por su transformación moral.

9-El Espiritismo es la Filosofía, es la Religión Universal, que promueve, a través de reconocidas experiencias, sus fundamentos, es decir, el verdadero objetivo de la vida, pero es aún más: el Evangelio mismo, en su más absoluta pureza.

EL ESPIRITISMO, además de ser una filosofía disciplinada y de experiencia científica, posee la garantía moral del Evangelio de Jesús. Lógico y con criterio en sus principios, en más de cien años de actividades doctrinarias, demostró ser la doctrina que responde a la necesidad de la mente moderna. En sus enseñanzas, fácilmente comprensibles y sin objetivos personales y sectarios, fue delineado para la liberación espiritual de la Humanidad del Siglo XX.

Libros de Allan Kardec

 

 

 

En ellos, reunió las enseñanzas de la Espiritualidad Superior, analizándolas y codificándolas, de forma que quedaran claras e interesantes.

1.a) EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS (1857)

Contiene los principios de la Doctrina Espírita. Trata sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los Espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad; según la enseñanza dada por los Espíritus superiores con la ayuda de diferentes médiums, recopilada y puesta en orden por Allan Kardec. Se divide en cuatro tópicos: «Las causas primarias»; «Mundo espírita o de los Espíritus»; «Las leyes morales»; y «Esperanzas y consuelos».

2.a) EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS (1861)

Orienta la conducta práctica de las personas que ejercen la función de intermediarios del mundo espiritual con el material. Muestra a los médiums los inconvenientes de la mediumnidad, sus virtudes y los peligros provenientes de una facultad descontrolada, sobre todo cómo obtener contactos provechosos y edificantes junto a la espiritualidad. La obra demuestra las consecuencias morales y filosóficas consecuentes de las relaciones entre lo invisible y lo visible. Es el mayor tratado de paranormalidad escrito.

3.a) EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO (1864)

Se trata de la parte moral y religiosa de la Doctrina Espírita. Enseñanza, teoría y práctica del Cristianismo esencial. Contiene comentarios sobre los principales pasajes de la vida de Jesús y el sermón de la montaña, elaborados por Allan Kardec y por los Espíritus Superiores. Muestra que las parábolas existentes en el Evangelio, que a los ojos de los humanos parecen fantasías, en realidad expresan el más profundo código de conducta moral de que se tiene noticia.

4.a) EL CIELO Y EL INFIERNO (1865)

En este libro, a través de la evocación de los Espíritus, Allan Kardec presenta la verdadera fase del deseado cielo, del temido infierno, como también del llamado purgatorio. Pone fin a las penas eternas, al demostrar que todo en el Universo evoluciona y que las teorías sobre el sufrimiento en el fuego del infierno nada más son que una alusión simbólica. Comunicaciones de Espíritus desencarnados, de cultura y hábitos diversos, son analizados y comentados por el Codificador, mostrando la situación de felicidad, de arrepentimiento o de sufrimiento de quienes habitan en el mundo espiritual.

5.a) LA GÉNESIS (1868)

Este libro es un estudio respecto de cómo fue creado el mundo, cómo aparecen los seres y cómo es el Universo en sus fases material y espiritual. Es la parte científica de la Doctrina Espírita. Explica la Creación y sus aspectos científico y religioso. La Génesis bíblica es estudiada y abordada científicamente transponiendo su contenido alegórico. Los seis días narrados en las Escrituras Sagradas se revelan como los largos períodos que llevó la formación del Universo y de la Tierra; etapas geológicas, que siguen el orden cronológico comprobado por la Ciencia en su investigación. Los «milagros» realizados por Jesús respecto a la alteración de los elementos de la naturaleza bajo la acción de su poderosa mediumnidad, son explicados.

Iniciación al conocimiento de la doctrina Espirita

Presentación

Aún entre las personas que se dicen espiritas, pocas conocen realmente el Espiritismo. La gran mayoría prefiere oír de los demás, que leer las informaciones en fuentes seguras. Y, tratándose de la Doctrina Espirita, la fuente reconocidamente segura son las obras de Allan Kardec, relacionadas al final de esta pagina.

Tal vez para muchos, la lectura de Kardec desde el comienzo ofrezca dificultades, razón por la cual elaboramos este folleto auxiliar para aquellos que estén decididos a estudiar el Espiritismo. No obstante, las orientaciones aquí contenidas NO EXCLUYE LA LECTURA Y EL ESTUDIO DE LAS OBRAS BÁSICAS DE ALLAN KARDEC, y si el lector realmente quiere conocer la Doctrina, tendrá que leerlas.

¿Por qué conocer al Espiritismo?

La mayoría de las personas, viviendo la vida atribulada de hoy, no están interesadas en los problemas fundamentales de la existencia. Antes se preocupan por sus negocios, por sus placeres, por sus problemas particulares. Piensan que cuestiones como la “existencia de Dios” y “la inmortalidad del alma” les corresponden a los sacerdotes, a los ministros religiosos, a los filósofos y a los teólogos, Cuando todo corre bien en sus vidas, ellos ni se acuerdan de Dios, y cuando se acuerdan, es apenas para hacer una oración, ir a la iglesia, como si tales actitudes fuesen simples obligaciones que todos tienen que seguir de una forma u otra. La religión para ellos es una mera formalidad social, algo que las personas deben tener, y nada más; como máximo será para descargar la conciencia, para estar bien con Dios Tanto así, que muchos ni siquiera alimentan una firme convicción en aquello que profesan, sosteniendo serias dudas al respecto de Dios y de la continuidad de la vida después de la muerte. Pero cuando tales personas son sorprendidas por un gran problema, una desastrosa caída financiera, la pérdida de un ser querido, una enfermedad incurable, hechos que suceden en la vida de todo el mundo, no encu­entran en si mismas la fe necesaria, ni la comprensión para enfrentar el problema con coraje y resignación, cayendo, invariablemente, en la desesperación.

El conocimiento espirita nos abre una visión amplia y racional de la vida, explicándola de una manera convincente y permitiéndonos iniciar una transformación íntima, aproximándonos a Dios.

¿De qué trata el Espiritismo?

El Espiritismo responde a las cuestiones fundamentales de nuestra vida, como estas:

- ¿Quién soy?.
- ¿Antes de nacer, qué era yo?.
- ¿Después de la muerte, qué seré? , ¿Por qué estoy en este mundo?.
- ¿Por qué unas personas sufren más que otras?, ¿Por qué algunos nacen ricos y otros pobres?.
- ¿Por qué algunos ciegos, paralíticos, débiles mentales, etc., mientras otros nacen inteligentes y saludables?.
- ¿Por qué Dios permitiría tan grande desigualdad entre sus hijos?, ¿Por qué hay tanta desgracia en el mundo y la tristeza supera a la alegría?.

- De tres personas que viajan en un vehículo, por ejemplo, después de un pavoroso desastre, una pierde la vida, otra queda gravemente herida y la tercera escapa sin rasguños. ¿Por qué suertes tan diferentes?, ¿Dónde está en eso la Justicia de Dios?.

- ¿Por qué unos, que son malos, sufren menos que otros, que son buenos?.

A preguntas como estas responde la Doctrina Espirita, porque tales son las preguntas que todos nos hacernos, al contemplar tanta desigualdad y tantos destinos diferentes en la atribulada vida de nuestro planeta.

¿Qué es el Espiritismo?

El Espiritismo es una doctrina revelada por los Espíritus Superiores, a través de médiums y organizada (codificada) por un educador francés, conocido por Allan Kardec, en 1857. Surgió, pues, en Francia, hace más de un siglo.

El Espiritismo es ciencia

Decimos que el Espiritismo es ciencia, porque estudia, a la luz de la razón y dentro de criterios científicos, los fenómenos mediúmnicos, que son fenómenos provocados por los espíritus y que no pasan de ser hechos naturales. No existe lo sobrenatural en el Espiritismo: todos los fenómenos, aún los más extraños, tienen explicación científica. Son, por lo tanto, de orden natural.

El Espiritismo es filosofía

El Espiritismo es una filosofía porque, a partir de los fenómenos espiritas, ofrece una interpretación de la vida, respondiendo a cuestiones como “de donde hemos venido”, “que hacemos en el mundo”, “para donde nos vamos después de la muerte”. Toda doc­trina que da una interpretación de la vida, una concepción propia del mundo, es una filosofía.

El Espiritismo es religión

También decimos que el Espiritismo es religión, porque tiene por finalidad la transformación moral del hombre, volviendo a las enseñanzas de Jesucristo, para que sean aplicadas en la vida diaria de cada persona. Revive al Cristianismo en su verdadera expresión de amor y caridad.

El Sentido de la religión espirita

El Espiritismo no es una religión organizada dentro de una estructura clerical. En este sentido, él es profundamente diferente de las religiones tradicionales. No tiene sacerdotes, ni jefes religiosos. No tiene templos suntuosos. No adopta ceremonias de ningún tipo, como bautismo, confirmación, matrimonios, etc. No tiene rituales, ni velas, ni vestiduras especiales, ni cualquier simbología. No adopta ornamentos para cultos, ni gestos de reverencia, ni señales cabalísticos, ni bendiciones, ni talismanes, ni inciensos, ni cantos ceremoniales (canto, danzas rituales, etc.), ni bebida, ni ofrendas, etc.

El culto espirita se hace en el propio corazón. Es el culto del sentimiento puro, del amor al semejante, del trabajo constante en favor del prójimo, solamente el pensamiento equilibrado en el bien nos une a Dios y solamente la práctica de las buenas acciones nos hacen sus verdaderos adoradores. Así, el Espi­ritismo busca revivir las enseñanzas de Jesús, en su simplicidad y sinceridad, sin lujos, sin convencionalismos sociales, sin pompas, sin grandezas, pues, como nos recomendó el Maestro de Nazaret, Dios debe ser adorado “en espíritu y verdad”.

El Espiritismo es el consolador prometido por Jesús

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, que estará con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni le conoce; vosotros le conocéis, porque permanece con vosotros y está en vosotros. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que yo os he dicho”. (Jesús) Evangelio de Juan, capítulo XIV, versículos 15-a 17 y 26.

Principios Básicos del Espiritismo

Existencia de Dios

Dios existe. Es el origen y el fin de todo. Es el creador, la causa de todas las cosas,(excepto del mal).Dios es la Suprema Perfección, con todos los atributos que nuestra imaginación pueda imaginarle, y mucho más. No podemos conocer su naturaleza, porque somos imperfectos. ¿Cómo una inteligencia limitada e imperfecta como la nuestra podría abarcar el conocimiento ilimitado y perfecto que es Dios?.

Inmortalidad del Alma

Antes de ser seres humanos, hijos de nuestros padres, somos, en realidad, hijos de Dios. El Espíritu es el principio inteligente del Universo, creado por Dios, simple e ignorante, paré evolucionar y realizarse individualmente por sus propios esfuerzos.

Como espíritus ya existíamos antes de nacer y continuaremos existiendo, después de la muerte física. Cuando el espíritu está en la vida del cuerpo, decimos que es un alma o espíritu encarnado. Cuando nace, decimos que reencarnó; cuando muere, que desencarnó. Desencarnando, vuelve al Mundo Espiritual o Espiritualidad, de donde provino al nacer. Los espíritus son, por lo tanto, personas desencarnadas que, en el presente se encuentran en la Espiritualidad.

Reencarnación

Creado simple e ignorante, el espíritu es quien decide y crea su propio destino. Para eso él es dotado de libre albedrío, o sea, capacidad de discernir entre el bien y el mal. De esta forma, tiene posibilidades de desarrollarse, evolucionar, perfeccionarse, tornándose cada vez mejor, más perfecto, como un alumno en la escuela, que pasa de un grado al otro, a través de los diversos cursos. Tal evolución requiere aprendizaje, y el espíritu sólo puede alcanzarla encarnando y reencarnando en al mundo, cuantas veces sean necesarias, para adquirir más conocimientos, a través de las múltiples experiencias de la vida.

El progreso adquirido por el espíritu, por las experiencias vividas en las innumerables existencias, no es solamente intelectual, sino sobretodo, el progreso moral, que lo aproximará cada vez más de Dios.

Pero, así como el alumno puede repetir el año escolar una, dos o más veces, el espíritu que no aprovecha bien su existencia en la Tierra puede permanecer estacionado por mucho tiempo, conociendo mayores sufrimientos, y así atrasando su evolución.

No sabemos cuantas encarnaciones ya tuvimos, y mucho menos cuantas tenemos frente a nosotros. No obstante, sabemos que como espíritus atrasados, tendremos muchas y muchas encarnaciones, hasta que alcancemos el desarrollo moral necesario para tornarnos espíritus puros.

Sin embargo, no todas las encarnaciones se verifican en la Tierra. Existen mundos superiores e inferiores al nuestro. Cuando evolucionemos mucho, podremos renacer en un planeta de orden elevado. El Universo es infinito y “en la casa de mi Padre hay muchas moradas”, ya lo decía Jesús. La Tierra es un mundo de una categoría moral inferior, basta observar el lamentable panorama en que se encu­entra la Humanidad. A pesar de ello, la misma esta sujeta a transformarse en una esfera de regeneración, cuando los hombres se decidan a practicar el bien y, la fraternidad reine entre ellos.

Olvido del Pasado

No nos recordamos de nuestras vidas pasadas y en eso está la sabiduría de Dios. Si recordásemos el mal que hicimos o los sufrimientos que pasamos, los enemigos que nos perjudicaron o de aquellos a los que perjudicamos, no tendríamos condiciones de vivir entre ellos actualmente. Así, muchas veces, los enemigos del pasado hoy son nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres, nuestros amigos, que en el presente se encuentran con nosotros para la reconciliación. Por esto existe la reencarnación.

Ciertamente hoy estamos corrigiendo errores practicados contra alguien, sufriendo las consecuencias de crímenes perpetrados, o aún, somos amparados y auxiliados por aquellos que en un pretérito, nos perjudicaron. Se ve así la importancia de la familia, en donde se acostumbra reatar los lazos cortados en existencias anteriores.

La reencarnación, de esta manera, es la oportunidad de reparación, como es también una oportunidad de que devotemos nuestros esfuerzos por el bien de los demás, apresurando nuestra evolución espiritual. Cuando reencarnamos, traemos un “plan de vida”, compromisos asumidos delante de la Espiritualidad y delante de nosotros mismos, y que se refieren a la reparación del mal y a la práctica de todo el bien posible. Dependiendo de nuestras condiciones espirituales, pudimos o no haber escogido las pruebas, los sufrimientos o las dificultades que pondrán a prueba nuestro desarrollo espiritual.

Por lo tanto, la reencarnación, como un mecanismo perfecto de la Justicia Divina, nos explica porque existe tanta desigualdad de destinos entre las criaturas de la Tierra.

La finalidad de la vida en la Tierra es, por lo tanto:

1.a) Para que expiemos el mal practicado, pagando con sufrimiento nuestros errores.
2.a) Para probarnos o para medir nuestro grado de evolución, ante las dificultades de la vida.
3.a) Para que ayudemos a la Humanidad y ejemplifiquemos el bien frente a los demás.
4.a) Para desempeñar una misión especial, en el caso de espíritus elevados que prestan grandes ser­vicios a la Humanidad.

Por el mecanismo de la Reencarnación, verificamos que Dios no castiga. Somos nosotros los causantes de nuestro propio sufrimiento, por la ley de “acción y reacción”.

Comunicabilidad de los Espíritus

Los espíritus son seres humanos desencarnados. Ellos son lo que eran cuando entre nosotros: buenos o malos, serios o juguetones, trabajadores o perezosos, cultos o mediocres, verdaderos o mentirosos.

Ellos están por todas partes. No están ociosos. Por el contrario, ellos tienen sus ocupaciones, como nosotros, los encarnados, tenemos las nuestras.

No hay un lugar determinado para los espíritus. Generalmente los más imperfectos están junto a nosotros, por causa de nuestras imperfecciones. No los vemos, pues se encuentran en una dimensión diferente a la nuestra, pero ellos pueden vernos y hasta conocer nuestros pensamientos.

Los espíritus actúan sobre nosotros, pero esa acción es casi que restringida al pensamiento, porque ellos no consiguen actuar directamente sobre la materia. Para eso, ellos necesitan de personas que les ofrezcan recursos especiales: esas personas son los llamados médiums.

A través del médium, el espíritu desencarnado puede comunicarse, si le es permitido y si quiere. Esa comunicación depende del tipo de mediumnidad o de las facultades del médium: puede ser por el habla (médium parlante), por la escritura (médium de psicografia), por golpes (tiptologia), etc. Pero, toda y cualquier comunicación no debe ser aceptada ciegamente; necesita ser encarada con reserva, examinada con el debido cuidado, para que no seamos víctimas de espíritus mistificadores. La comunicación depende de la conducta moral del médium. Si es una persona íntegra, de buenos principios morales, ofrece campo para la aproximación y manifestación de buenos espíritus.

Francisco Cândido Xavier, por ejemplo, era un buen médium, por las cualidades morales de que es portador.

La Doctrina Espirita alerta a las personas muy crédulas contra las mistificaciones y contra los falsos médiums, que intentan engañar al público poco conocedor en cambio a ventajas materiales. Por eso, es importante que, antes de escuchar una comunicación, la persona se esclarezca con respecto al Espiritismo.

Fe Razonada

Para poder creer de verdad, antes que todo, nece­sitamos comprender aquello en que debemos creer. La creencia sin el razonamiento no pasa de ser una creencia ciega, aún mismo una superstición. Antes de que aceptemos algo como verdad, debemos analizarlo bien. El mal de mucha gente es creer fácilmente en todo lo que le dicen, sin un examen cuidadoso.

“Fe irremobible es aquella que puede encarar la razón, cara a cara, en todas las épocas de la humanidad” - Allan Kardec.

Ley de Evolución

Cada uno de nosotros es un espíritu encarnado a camino de Dios. La vida en la Tierra es siempre una oportunidad de reajuste en el camino del bien. La elección nos pertenece. Así, las consecuencias buenas o malas son resultado de nuestras propias decisiones. Es la ley de “acción y reacción”, o de las causas y consecuencias. Si, ahora, estamos sufriendo, podemos concluir que la causa del sufrimiento proviene de errores anteriores. Por lo tanto, si hacemos el mal, tarde o temprano, sufriremos sus consecuencias. “A cada uno según sus obras” - dijo Jesús. Esto explica la razón de tanto sufrimiento en el mundo.

Por eso, unos caminan más rápido que otros, como los diferentes alumnos de una misma clase escolar.

Cuanto mejor sea nuestra conducta, más rápido nos liberaremos de los sufrimientos, acortando el camino de la evolución.

No hay cielo ni infierno, conforme lo pintan las religiones tradicionales. Lo que existe son estados de alma que pueden ser descritos como celestiales o infernales. Tampoco existen ángeles o demonios, sino apenas espíritus superiores y espíritus inferiores, que también están en el camino de la perfección: los buenos se volverán mejores y los malos se regenerarán. Dios no quiere que ninguno de sus hijos se pierda, y la Voluntad de Dios, la Suprema Voluntad, es la Ley.

Si la suerte del ser humano fuese inapelablemente determinada después de la muerte, todos estaríamos perdidos, una vez que hemos sido más malos que buenos y casi nadie, hoy en día, merecería ir para el cielo de bienaventuranzas, en donde sólo serían admitidos los puros.

Por otra parte, una vida, por más larga que sea, nos es suficiente para esclarecernos a respecto de los planes de Dios. Muchos ni siquiera tienen como garantizar su propia sobrevivencia y mucho menos aún la oportunidad de una buena educación. Muchos nunca fueron orientados hacia el bien. Otros, mueren demasiado temprano, antes aún de conocer el mejor camino a seguir.

Para que podamos medir lo que existe de absurdo en la idea del cielo y el infierno, como penas eternas, basta que formulemos las siguientes preguntas:

- “¿Cómo es que Dios, siendo el Supremo saber, sabiendo inclusive nuestro futuro, crearía un hijo, sabiendo que él iría para el infierno para toda la eternidad?, ¿Qué Dios seria ese?, ¿Dónde estaría su bondad y su misericordia?”.

-”¿Y, cómo se sentiría en el cielo una madre amorosa, sabiendo que su hijo querido está ardiendo en el fuego de un infierno?

La Ley Moral

Por lo tanto, nadie está perdido. Cada uno tiene la oportunidad que merece. Si un padre humano, que es imperfecto y malo, no es capaz de condenar eternamente a un hijo, por malo que sea, ¿cómo lo sería Dios, que es nuestro Padre Misericordioso y Perfecto, que hace llover sobre los buenos y los malos, que permite que la luz del sol ilumine a justos e injustos indistintamente?.

Dijo Cristo: - “Nadie podrá ver el Reino de los Cielos si no nace de nuevo”. Se refería al nacimiento del cuerpo y al renacimiento moral de las criaturas, o sea, al nacimiento por el “agua y el espíritu”. De allí que sepamos que la vida es siempre una nueva oportunidad de reconciliación con los ideales superiores del bien y de la verdad.

Seguir el vivo ejemplo de Jesús debe ser el ideal de todo cristiano sincero.

De poco sirve que digamos que pertenecemos a esta o aquella religión. De poco sirve permanecer orando todo el tiempo. Lo importante es la práctica, es la vida de todos los días, porque como ha dicho el apóstol Santiago: “LA FE SIN OBRAS ES MUERTA”. Y hablando de fe, vea como está su vida:

- ¿Cómo trata Usted a sus familiares: a su padre, su madre, sus hermanos, su esposo o esposa, sus hijos?
- ¿Cómo trata a las personas extrañas?
- ¿Cómo se conduce en el trabajo, en la escuela, en el club, o en vía pública en relación a las otras personas con quien convive?
-¿Cómo reacciona frente a una ofensa, a un gesto de agresión, a una calumnia, a la ingratitud, una decepción de la vida?
- ¿Cómo reacciona en un problema familiar frente a la pérdida de un ser querido o en una enfermedad incurable?
- ¿Qué viene haciendo en favor de los demás?

“Amaos los unos a los otros” - recomendó Jesús.

Y no hay otra manera de amar, que ser caritativos. Caridad significa ser benevolente, paciente, tolerante, humilde. Es hacer por los demás lo que desearíamos que nos hicieran. Como no queremos que nos hagan mal, sino todo el bien posible, así también debemos actuar para con ellos: familiares, parientes, amigos, extraños y hasta los enemigos.

La obligación del cristiano es ser un trabajador del bien, ofreciendo su parte, por pequeña que sea, en la lucha por un mundo mejor.

Podemos hacer todo eso, cuidando mejor de nuestras actitudes, vigilando nuestro comportamiento diario, siendo más atentos y gentiles, viendo en los otros más sus cualidades y, finalmente, siendo más exigentes con nosotros mismos. Ayudar al pobre, socorrer al desesperado, asistir al enfermo, orientar al desajustado, llevar palabras de consuelo y esperanza al afligido, divulgar y vivir las enseñanzas de Jesús, todo eso constituye la base del amor verdadero por él enseñado y ejemplificado, hace casi 2.000 años

Siguiendo la huellas de Jesús, por el amor vivo que manifestó al mundo, Allan Kardec proclama;

“FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN”

Finalizando

Después de esta simple lectura, esperamos que Usted tenga dudas y preguntas por hacer. Si las tiene, es una buena señal. Señal de que está buscando explicaciones para la vida.

La cepa de la vid es emblema del trabajo del Creador, encontrándose reunidos en ella todos los principios materiales que mejor pueden representar el cuerpo y el espíritu. El cuerpo es la cepa, el espíritu es el licor; y el alma, o espíritu unido a la materia, es el grano.

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