¿Hay vida en el sistema solar?


La tierra no es el único planeta que hay vida, también hay otros planetas en el sistema solar que poseen vida. La vida como algunos de vosotros entiende y también vuestros científicos, es la vida basada en el oxigeno, dicho de otra manera, la vida que vosotros tenéis, pero en verdad es muy diferente, pues la vida como vosotros lo entendéis es mas amplia de lo que parece.

Hay formas de vida que no necesitan oxigeno, sino otro tipo de sustancia que vosotros desconocéis y por lo tanto no podéis comprender. Hace miles de años los antiguos no sabían como era posible que en el mar hubiera vida y la hay. En este caso pasa igual, en otros planetas el sistema de vida puede ser muy diferente.

Hay planetas que no solo tiene un sol sino hasta tres, hay otros planetas que carecen de luz y por lo tanto no tienen el astro rey pero funcionan su forma de vida de otra manera puesto que hay otras energías que reemplazan al sol y por lo tanto su luz se origina de otra manera, claro esta que su envoltura es muy diferente, pues se tiene que aclimatar al ambiente. Sin decir mas vuestra envoltura no podrían estar en esos mundos.

Ahora nos basamos en cuerpos que son de materia, es decir, sólidos como el vuestro entonces esos planetas anteriormente mencionados son también óptimos para cuerpos que tengan similitud con los habitantes de dichos planetas, es decir, vosotros tenéis un sol y vuestros cuerpos, ojos, brazos en fin vuestras extremidades y vuestro mecanismo motor funciona adecuadamente en este mundo, pero hay otros mundos donde el oxigeno no existe, donde el sol carece de sentido, donde no hay agua pero si otras sustancias que para vosotros no seria nada buena pero para otros seres si, al igual que vuestra agua podría perjudicar a otros seres si la tomaran.

Con todo esto quiero dar a entender que el Padre ha hecho infinidad de formas de vida, algunas son materiales y otras son semimateriales y la espiritual como no, entonces en el sistema solar claro que hay vida, no es vuestro planeta el único. Tal vez si el Padre quiere y vosotros tenéis la tecnología suficiente podrías ver que si hay mas vida, pero entre vosotros hay muchos escépticos que niegan lo que no entienden y si lo niegan es que no conocen al Padre.

La forma de vida de cada planeta varia, también es verdad que hay planetas como el vuestro y con forma de vida parecida que ambos seres podrían vivir en estos planetas y no les pasaría nada, talvez un ligero dolor de cabeza y pesadez nada mas, pues lo único que varia puede ser la presión atmosférica y la gravedad pero por lo demás seria posible. Pero también tendrías que saber que la tecnología de un planeta va en armonía con el adelanto intelectual. Así pues cuanto mas buenos seáis con vuestro hermanos tendréis mas tecnología por que seréis mas adultos espiritualmente para comprender esa nueva tecnología.

Muchos de vuestro científicos en su ignorancia piensan que los inventos que descubren son por ellos pero no es así, puesto que son hermanos de la luz que inspiran a los científicos lo que tienen que hacer, así todo lo que se inventa esta todo observado. A veces los inventos que vuestro científicos hacen son inventos que pueden hacer daño pero esos inventos originalmente es para otras cosas, pero todavía sois muy jóvenes aunque cada vez respetáis mas la vida ajena y eso son de almas que empiezan a ser adultas. Por eso algún día, si nuestro Padre lo ve oportuno, llegareis a tener tecnología suficiente para poder observar vida material fuera de vuestro planeta pero para eso tenéis que dejar muchas manías mundanas, pues si os matáis entre vosotros, entonces no es seguro conocer a otros seres de otros planetas pues no estáis preparados. Así pues vuestro científicos pueden estudiar e intentar encontrar vida en otros planetas que hasta que no estéis preparados no lo encontrareis jamás. Si hay tantos en este mundo que no creen en el Padre y ni tan solo en los espíritus y estos estamos siempre cerca, ¿como vais a comprender la vida material de otros planetas?, no seria idóneo ni lo mejor, pues nuestro Padre sabe muy bien lo que os conviene y lo que no. Además, todavía no conocéis vuestro planeta profundamente y por lo tanto no podríais conocer mas de lo que podéis estar preparados para entender.

Por el espíritu Cristóbal.
Médium Bertolinni.

PLURALIDAD DE MUNDOS

55. ¿Están habitados todos los globos que circulan en el espacio?

«Sí, y el hombre de la Tierra dista de ser, como lo cree, el primero en inteligencia, en bondad y en perfección. Hay, sin embargo, hombres muy vanidosos que imaginan que ese pequeño globo tiene el privilegio exclusivo de tener seres racionales. ¡Orgullo y vanidad! Se figuran que Dios creó el universo para ellos solos».

Dios ha poblado los mundos de seres vivientes, que concurren todos al objeto final de la Providencia. Creer que los seres vivientes están limitados al único punto que habitamos en el universo, equivaldría a poner en duda la sabiduría de Dios, que no ha hecho nada inútil y que ha debido asignar a esos mundos un objeto más grave que el de recrear nuestra vista. Nada, por otra parte, ni la posición, ni el volumen, ni la constitución física de la Tierra, puede inducir a suponer racionalmente que tenga el privilegio de estar habitada con exclusión de tantos miles de mundos semejantes.

56. ¿Es la misma la constitución física de los diferentes globos?

«No; no se parecen en manera alguna».

57. ¿No siendo la misma para todos la constitución física de los mundos, dedúcese de ello una organización diferente para los seres que los habitan?

«Sin duda, como entre vosotros los peces son hechos para vivir en el agua y las aves en el aire».

58. ¿Están privados de luz y de calor los mundos más distantes del Sol, ya que éste les aparece como una estrella?

«¿Creéis, pues, que no hay más orígenes de luz y de calor que el Sol, y no contáis para nada con la electricidad que en ciertos mundos, llena funciones que os son desconocidas, y que es mucho más importante que en la Tierra? Por otra parte, nadie os ha dicho que todos los seres vean de la misma manera que vosotros y por órganos formados como los vuestros».

Las condiciones de existencia de los seres que habitan los diferentes mundos deben ser apropiadas al medio en que están llamados a vivir. Si nunca hubiésemos visto peces, no comprenderíamos que hubiera seres que pudiesen vivir en el agua, y así sucede en los otros mundos que contienen sin duda elementos desconocidos para nosotros. ¿No vemos en la Tierra que las largas noches polares son iluminadas por la electricidad de las auroras boreales? ¿Y es nada imposible que en ciertos mundos la electricidad sea más abundante que en la Tierra, y que desempeñe en ellos funciones generales, cuyos efectos no podemos comprender? Esos mundos pueden, por lo tanto, contener en si mismos los orígenes de calor y de luz necesarios a sus habitantes.

Extraído del "El Libro de los espíritus"
Allan Kardec

Pluralidad de los Mundos Habitados

En el Universo existen innumerables mundos habitados por espíritus. Hay regiones pobladas apenas por desencarnados, por ejemplo la ciudad espiritual Nuestro Lar, que se queda a aproximadamente 1200Km de altitud en la región del Estado de Río de Janeiro; Otras donde conviven encarnados y desencarnados, por ejemplo, la superficie terrestre.

Grados de evolución

Esas comunidades están en varios grados de evolución:

Inferiores: el mal predomina sobre el bien, por ejemplo, la Tierra.

Intermediarios: hay mezcla entre el bien y el mal.

Superiores: el bien supera el mal.

Divinos: el bien reina enteramente.

A la medida que el espíritu progresa en moralidad y sabiduría va habitando mundos superiores.

Uranografía.

Uranografía es la parte de la Doctrina Espiritista que trata de la “geografía” del mundo espiritual. Las principales regiones de la Tierra, del punto de vista espiritual, son:

Costra: es el solo donde hallamos. En ese plan conviven encarnados y desencarnados.

Tinieblas: son las regiones que están bajo la costra, son así llamadas, pues en ellas no llega la luz del sol. Son habitadas por espíritus reticentes en el mal.

Umbral: son las regiones que están arriba de la costra, donde el cúmulo de materia mental, exhalada por encarnados y desencarnados, crean paisajes atormentados habitados por desencarnados en sufrimiento.

Regiones superiores: son regiones encima del umbral y que son habitadas por espíritus de condición moral más elevada. Cuando en el porvenir, hayamos resuelto nuestros problemas morales, iremos a habitarlas.

Las regiones inferiores (costra, tinieblas y umbral) son constantemente asistidas por espíritus superiores que trabajan por la elevación moral de sus habitantes, pues nadie se queda sin la protección de Dios.

Nota del traductor: Ningún espíritu permanece para siempre en las regiones inferiores.

Todos conocerán algún día, la dicha de los mundos superiores. Los espíritus que pueblan los mundos superiores, no se dedican a la contemplación, están en constante actividad, aprendiendo y auxiliando a los espíritus menos evolucionados. Practiquemos la ley de amor a Dios y al prójimo.

Conozcan la verdad y la verdad os libertará.
Jesús
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Extraído del libro "Doctrina espirita Breve información" Descargar aquí

Pluralidad de mundos

¿Quién no se preguntó, considerando la Luna y otros astros, si estos globos estaban habitados?

Antes de que la ciencia nos hubiera iniciado en la naturaleza de estos astros, no podíamos fiarnos de ello; hoy, en el estado actual de nuestros conocimientos, existe por lo menos la probabilidad; pero hacemos a esta idea, verdaderamente seductora, objeciones efectuadas por misma ciencia. La Luna, decimos, parece no tener atmósfera, y posiblemente nada de agua. En Mercurio, vista su proximidad al sol, la temperatura media debe ser la del plomo derretido, de modo que, si hay plomo, debe fluir como el agua de nuestros ríos. En Saturno, es todo lo contrario; no tenemos punto de comparación con el frío que debe reinar allí; la luz del Sol debe ser muy débil, a pesar de la reflexión de sus siete lunas y de su anillo, porque a esta distancia el Sol debe aparecer sólo como una estrella de primer tamaño. En tales condiciones, nos preguntamos si sería posible vivir.

No concebimos que tal objeción pueda ser hecha por hombres serios. ¿Si la atmósfera de la luna no pudo ser percibida, es racional deducir de ello que no existe? ¿No puede estar formada por elementos desconocidos o suficientemente rarificados para no producir refracción sensible? Diremos lo mismo sobre el agua o los líquidos que se comportan de modo similar. Con respecto a los seres vivos, sería negar la fuerza divina considerar imposible una organización diferente de la que conocemos, mientras que bajo nuestros ojos la previsión de la naturaleza se extiende con una solicitud tan admirable hasta el insecto más pequeño y dé a todos los seres los órganos apropiados para el medio en que deben habitar, sea el agua, el aire o la tierra, sean dejados a oscuras o expuestos al brillo del sol.

Si jamás hubiéramos visto peces, no podríamos concebir seres que vivieran en el agua; no nos daríamos cuenta de su estructura. ¡Quien hubiera creído, hace poco tiempo todavía, que un animal pudiera vivir por tiempo indefinido en el seno de una piedra! Pero sin hablar de estos extremos, los seres que viven bajo los fuegos de la zona tórrida, ¿podrían existir en los hielos polares? Y sin embargo en estos hielos hay unos seres organizados para ese clima riguroso, y que no podrían soportar el ardor de un sol vertical. ¿Por qué, pues, no admitimos que puedan existir seres constituidos para vivir sobre otros globos y en un medio con todo diferente del nuestro? Ciertamente, sin conocer muy bien la constitución física de la Luna, sabemos bastante sobre ella para estar seguros que, tales como somos, no podríamos vivir allí como no podemos hacerlo en el seno del océano, en compañía de los peces. Por la misma razón, los habitantes de la luna, si nunca pudieran venir sobre la tierra, constituidos para vivir sin aire o en un aire muy rarificado, posiblemente con todo diferente del nuestro, se asfixiarían en nuestra atmósfera espesa, como nos sucede cuando caemos al agua. Una vez más, si no tenemos la prueba material y no vemos la presencia de seres vivos en otro mundo, nada prueba que no puedan existir allí seres cuyo organismo esté adaptado a un medio o a un clima cualquiera. El sentido común simple nos dice al contrario que debe ser así, porque repugna creer que estos globos innumerables que circulan por el espacio sean sólo masas inertes e improductivas. La observación nos muestra allí superficies accidentadas, como aquí, por montañas, valles, barrancos, volcanes apagados o en actividad; ¿por qué pues no habría seres orgánicos? O, como se dice; qué hubiera plantas y hasta animales, podría ser; pero seres humanos, hombres civilizados como nosotros, conociendo a Dios, cultivando las artes, las ciencias, ¿es eso posible?

Ciertamente nada prueba matemáticamente que los seres que habitan otros mundos sean hombres como nosotros, ni que sean más o menos avanzados que nosotros, moralmente hablando; pero cuando los salvajes de América vieron desembarcar a los Españoles, no sospechaban tampoco que más allá de los mares existiera otro mundo que cultivaba artes que les eran desconocidas. La Tierra está salpicada por una cantidad innumerable de islas, pequeñas o grandes, y todo lo que es habitable está habitado; no surge un peñasco del mar dónde el hombre no plante al momento su bandera. ¿Que diríamos si los habitantes de de las más pequeñas de estas islas, conociendo perfectamente la existencia de otras islas y continentes, pero no habiendo jamás tenido relaciones con aquellos que los habitan, se considerasen los únicos seres vivos del globo? Les diríamos: ¿cómo pueden creer que Dios hubiera hecho el mundo solo para ustedes? ¿Por que extraña rareza su pequeña isla, perdida en un rincón del océano, debería tener el privilegio de ser la única habitada? Podemos decir otro tanto sobre nosotros con respecto a otras esferas. ¿Por qué la Tierra, el pequeño globo imperceptible en la inmensidad del universo, que no se distingue de otros planetas por su posición, ni por su volumen, ni por su estructura, porque no es la más pequeña ni la más gruesa, ni el centro ni la extremidad, por qué, digo, sería entre tantos otros la residencia única de seres razonables y pensantes? ¿Qué hombre sensato podría creer que estos millones de astros que brillan sobre nuestras cabezas han sido hechos sólo para recrear nuestra vista? ¿Cuál sería entonces la utilidad de estos otros millones de globos imperceptibles a simple vista y que no sirven ni para alumbrarnos? ¿No habría a la vez orgullo e impiedad en pensar que debe ser así? A aquellos a los que la impiedad importa poco, diremos que es ilógico.

Llegamos pues, por un raciocinio simple que muchos otros hicieron antes que nosotros, a concluir la pluralidad de mundos, y este raciocinio se encuentra confirmado por las revelaciones de los Espíritus. Nos enseñan, en efecto, que todos esos mundos están habitados por seres corporales adaptados a la constitución física de cada globo; que entre los habitantes de estos mundos unos están más y otros menos avanzados que nosotros desde el punto de vista intelectual, moral y hasta físico. Hay más: sabemos hoy que podemos entrar en relación con ellos y conseguir información sobre su estado; sabemos también que no sólo todos los globos están habitados por seres corporales, sino que el espacio está poblado de seres inteligentes, invisibles para nosotros a causa del velo material echado sobre nuestra alma, y que revelan su existencia por medios ocultos o patentes. Así todo está poblado en el universo, la vida y la inteligencia se encuentran por todas partes: sobre los globos sólidos, en el aire, en las entrañas de la tierra, y hasta en las profundidades etéreas. ¿Hay en esta doctrina algo que repugne a la razón? ¿No es a la vez grandiosa y sublime? Nos eleva por nuestra misma pequeñez, muy de otro modo que aquel pensamiento egoísta y mezquino que nos coloca como los únicos seres dignos de ocupar el pensamiento de Dios.

Revue spirite; Marzo 1858
Allan Kardec

Continua
 

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