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Parábola simple PDF Imprimir E-mail
Francisco Cândido Xavier
Escrito por Administrador   
Viernes, 12 de Febrero de 2010 15:59

Diversos aprendices rodeaban al Señor, en Cafarnaúm, en una vehemente discusión, con respecto al poder de la palabra, destacándole lo bueno y lo malo. Algunos proponían el verbo contundente para la regeneración del mundo, mientras que otros preconizaban la frase dulce y comprensiva. Observando un tono de amargura en los compañeros irritadizos, el Maestro interfirió y les contó una parábola simple.

-En cierta fecha- narró con dulzura- el Genio del Bien, atendiendo la oración de un labrador de vida sencilla, emitió un rayo de luz y lo insufló sobre su corazón, en forma de una pequeña observación cariñosa y estimulante, a través de una boca optimista. En el pecho del modesto campesino, la centella se acentuó, inflamándole los sentimientos más elevados en una llama sublime de ideal del bien, desparramándose para todas las personas que poblaban la comarca.

En poco tiempo, el pequeño rayo de luz era una fuente de claridad que creaba servicio edificante en todos los lugares del bendito lugar; bajo su actuación permanente, los trigales crecieron con promesas más amplias y la viña, robusta anunciaba abundancia y alegría. Se convirtió el rayo de luz en esperanza y felicidad en el alma de los labradores y la mies bien provista avanzo, triunfal, del campo venturoso para todas las regiones que la rodeaban, bajo la forma de un mensaje sublime de paz y abundancia.

Mucha gente acudió a aquel lugar risueño y sereno, intentando aprender la ciencia de la producción fácil y primorosa y condujo a las zonas más distantes los procesos pacíficos de esfuerzo y colaboración, que la lumbre de la buena voluntad allí instalara en el ánimo general. Al fin de algunos pocos años, el rayo de luz se transformo en una época de cosechas saludables para la tranquilidad popular.

El Maestro hizo un ligero intervalo y continúo:

-Pero, vino un día en el que el pueblo afortunado, enorgulleciéndose ahora, del poderío obtenido con el auxilio oculto, se olvido de la gratitud que debía a la magnanimidad celestial y pretendió humillar a una nación vecina. Eso basto para que una gran brecha se abriese a la influencia del Genio del Mal, que emitió un estilete de sombra sobre el corazón de una pobre mujer del pueblo, por intermedio de una boca maldiciente. La infortunada criatura no sintió más la claridad interior de la armonía y dejo que el trazo de sombra se multiplicase indefinidamente en su corazón de madre enceguecida... Inmediatamente, despejo su provisión de sombras, ya desbordante, en el alma de dos hijos que trabajaban en un extenso viñedo y ambos, envenenados por pensamientos obscuros de rebeldía, fácilmente encontraron compañeros dispuestos para absorberles las espinas invisibles de indisciplina y maldad, incendiando vasta propiedad y empobreciendo a varios señores de rebaños y tierras, antes prósperos. La perversa iniciativa encontró varios imitadores y, en corto tiempo, se establecieron estériles conflictos en todo el reino. Administradores y siervos se entregaron, desvariados, a duelo mortal, trayendo el dominio de la miseria que pasó a imperar, detestada y cruel para todos.

El Divino Amigo guardo silencio por largos minutos y añadió:

-En esta parábola humilde, tenemos el símbolo de la palabra preciosa y de la palabra infeliz. Una frase de incentivo y bondad es un rayo de luz, susceptible de levantar a una nación entera, pero una sentencia perturbadora puede transportar a todo un pueblo a la ruina...

Pensó, pensó y concluyó:

-Estemos seguros que si la luz devora las distancias, iluminando todo lo que se ofrece al paisaje, la sombra rueda también, ennegreciendo lo que va encontrando. En verdad, la acción es de los brazos, pero la dirección viene siempre del pensamiento, a través de la lengua. Y siendo todo hombre hijo de Dios y heredero de Él, en la creación y en la extensión de la vida, oiga quien tenga "oídos para oír".

Espíritu Hermano X

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro "Cuentos y apólogos"