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1. ¿Qué debe ser el espirita ante Dios?
Hijo agradecido; procurando en todos los actos de la vida, ser fiel
servidor de los demás, respetando y amando a todos nuestros hermanos.
2.
¿Cómo ha de ser el espirita ante la humanidad?
La bondad, el consuelo, el amparo hacia todos, para que todos
se amen y respeten como hijos de una misma causa.
3.
¿Cómo debe portarse en el seno de su familia?
Ser bondadoso, cariñoso, amable en todo, pero recto en todos
los actos justos y dispensando sin rencor las faltas.
4.
¿Cómo debe portarse el espirita en las penas y
dolores de la vida?
Ser resignado y paciente. Esperar un mañana más puro con fe,
sabiendo que se purifica de sus faltas.
5.
¿Cómo debe portarse al sentirse atraído por cosas
materiales?
No dar más valor a lo que realmente tiene. Ya sabéis que lo
material es transitorio y sólo sirve para retrasar vuestra depuración.
6.
¿Cómo debe pensar?
Esperando siempre ocasión para, por medio de consejo o acto, hacer
el bien en espíritu y en materia.
7.
¿Cómo debe hablar?
Siempre con prudencia, no con demasía, procurando que todos los
actos, sean ajustados a sus buenas palabras.
8.
¿Cómo debe sentir?
Las ofensas hacia él, recibidas como flores, las ofensas,
murmuraciones hacia los demás, para disculpar y proteger en defensa del
ausente.
9.
¿Cómo debe mirar?
A lo malo para corregir, a lo bueno para aprobar; a la mujer, sólo
contemplar, un hermano que se vistió de una forma material, en la que
viene a progresar como haréis vosotros mañana. ¡Ay!, del hombre que sólo
contempla la materia y no piensa en que cada ser está de paso en la
Tierra, para alcanzar y saldar el ayer, en espera de un mañana más puro.
10.
¿Cómo debe andar?
Con la frente levantada, siempre sonriente, procurando que su
conciencia esté tranquila; andar con paso firme, sabiendo que el trasiego
de sus hermanos, por todas partes tiene sólo un fin. ¿Cuál es? Ir hacia
Dios, por el amor y la ciencia.
Este fin,
queridos hermanos, es el que yo me he propuesto en esta pequeña obrita,
sintiendo para todos paz, amor y progreso. Es cuanto os desea vuestro
hermano.
Allan Kardec
Extraído del libro "Espiritismo moderno y reformando"
Allan Kardec
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