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La
ciencia médica a través de su evolución ha podido verificar la existencia
de estas dos condiciones que se presentan en el hombre, desde la época de
Jesús podemos encontrar casos en que se verifican los fenómenos de la
“muerte aparente”, incluso durante los siglos XVIII y XIX se llegó a
presentar de forma tan común que para evitar enterrar a las personas vivas
se mantenían por un tiempo en observación , y luego en la tumba se
colocaba una campana con la cual la persona al despertar podría llamar la
atención y ser salvada.
La Catalepsia y la Letárgia son estados similares en donde se produce una
muerte aparente, las funciones del cuerpo cesan y los signos vitales
desaparecen, los médicos de hoy no han podido encontrar los orígenes de lo
que se considera una enfermedad.
Lo cierto es que estas condiciones en el hombre no representan realmente
una enfermedad sino mas bien un proceso cuyas implicaciones y orígenes se
encuentran en el espíritu, aunque este tipo de fenómenos dentro de la
doctrina espirita se consideran como fenómenos anímicos, y aun más pueden
llegar a ser procesos mediumnicos, no existe en la ciencia oficial una
respuesta que de fin a las interrogantes que esto produce.
La catalepsia se diferencia de la letargia en egrado de profundidad en el
que se produce el fenómeno, el adormecimiento del cuerpo sucede de forma
sectorizada y por un tiempo menos, en la letargia el adormecimiento es
total y el proceso puede durar muchos días, generando incluso signos de
descomposición orgánica.
Durante este tiempo en el que se produce el adormecimiento del cuerpo
suceden muchas cosas, el espíritu logra emanciparse de forma similar a la
que se verifica durante el sueño, con la diferencia de que durante la
letargia el espíritu puede llegar a desconectarse de forma mas amplia,
guardando con el cuerpo apenas una tenue relación que es lo que evita la
desencarnación total o muerte verdadera.
Al estar el espíritu desconectado en casi todas las áreas de control
periespiritual el cuerpo pierde los signos de la vida, los órganos entran
en un estado de latencia profunda y por ello los médicos pueden
diagnosticar la muerte clínica, pero lo cierto es que al estar aun el
espíritu vinculado por apenas lo mínimo necesario la vida aun esta
presente en el cuerpo, solo que de forma muy sutil.
Este fenómeno tiene en su fundamento una función muy amplia, pues cuando
se llega a comprender y a controlar este proceso puede servir en muchas
maneras al progreso del espíritu, el médium puede de esta forma participar
en una serie de trabajos a nivel espiritual y engrandecer su patrimonio
cognoscitivo, igualmente estos procesos sirven de método de expiación pues
existe en la persona una predisposición a estos eventos que implican
secuelas de otras existencias.
La Catalepsia y la Letargia pueden enseñarnos mucho, aun la ciencia
espirita estudia estos casos con detenida atención pues existen muchos
factores que activan esta situación, los acercamientos espirituales, el
magnetismo e incluso el deseo oculto de morir pueden activar estos
fenómenos anímicos, por ello debemos seguir estudiándolos y orientar
nuestra atención al origen verdadero de todos los fenómenos, el espíritu.
por: Edann
Revista digital "El
consolador" |