Luz del Evangelio

Emmanuel

Aceptando la luz del Evangelio en la conciencia y en el corazón somos, de inmediato, promovidos a la condición de cooperadores del Divino Agricultor, en el campo inmenso de la vida.

Atiende mientras es hoy, al círculo de trabajo que te cabe en el inmenso pomar de la vida, y guarda la certeza de que de tu sudor y de tu cariño en la labranza del Eterno Bien, nacerá, en tu favor, el granero de alegría y victoria con que te enriquecerás en el Bendecido Mañana. Seguir leyendo “Luz del Evangelio”

Jesús y el espíritu del mal

Los cristianos de todos los tiempos conocieron las embestidas perversas del espíritu del mal, que los agredió y los sacrificó, en actos indignos, con el objetivo de dificultar su dedicación al Maestro Jesús. Al principio, él estuvo siempre activo persiguiendo al Maestro, a través de instrumentos propios, que eran: los fariseos, los saduceos, los sacerdotes y los individuos mezquinos que intentaron crearle dificultades, instigando a las fuerzas dominantes para que le impidiesen el Sublime Ministerio. Conociéndolo de cerca, al Amoroso Amigo de los que no tenían amigos, se trasladaba de ciudad a cada nuevo ataque, enseñando el mensaje libertador en esas continuas jornadas cuando la situación en cada lugar se hacía insoportable, porque su hora aún no había llegado…

Innumerables veces, embestían contra Él a través de los obsesos que encontraba y liberaba. En otras ocasiones, se presentaba en la hipocresía y sordidez moral de aquellos que intentaban confundirlo con sus sutilezas criminales, para que sus palabras parecieran equivocadas, a fin de crearle situaciones insoportables. Seguir leyendo “Jesús y el espíritu del mal”

El verdadero silicio III

28. “Un hombre está en la agonía, presa de crueles tormentos; se sabe que no hay esperanza de salvarle; ¿es permitido ahorrarle algunos instantes de agonía precipitando su fin?”

¿Quién puede daros el derecho de prejuzgar los destinos de Dios? ¿Acaso no puede conducir a un hombre al borde del sepulcro para sacarle de él, con el fin de hacerle volver en sí y conducirle a otras meditaciones? En cualquier estado en que se encuentre un moribundo, nadie puede decir con certeza que haya llegado su última hora. ¿Acaso la ciencia no se ha engañado nunca en sus previsiones?

Sé muy bien que hay casos que con razón pueden llamarse desesperados; pero si no queda esperanza de vida y salud, ¿no hay innumerables ejemplos de que en el momento del último suspiro, el enfermo se reanima y recobra sus facultades por algunos instantes? Pues bien. Esa hora de gracia que se le concede, puede tener para él la mayor importancia, porque ignoráis las reflexiones que ha podido hacer su espíritu, en las convulsiones de la agonía y los tormentos que puede ahorrarle un rayo de arrepentimiento. Seguir leyendo “El verdadero silicio III”

No interrumpir

André Luiz

Usted dice que no tiene dinero para socorrer a los necesitados, pero dispone de tiempo para ayudar de algún modo.

Usted afirma que no tiene bastante salud para alentar esa o aquella tarea en el bien de los otros, pero dispone de tiempo que le faculta ofrecer migajas de gentileza en el amparo a los semejantes.

No interrumpa sus pasos, en el servicio del bien, porque justamente en la ejecución de sus propios encargos, los Mensajeros de Dios encontrarán los medios de traerle a usted el socorro preciso. Seguir leyendo “No interrumpir”

Inmortalidad y religión

“Al llegar Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas. Él les dijo: Vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el hijo del Dios vivo. Jesús le respondió: Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta pierda edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de Dios, y lo que ates en la Tierra quedará desatado en los Cielos. Entonces ordenó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.” (Mateo, XVI, 13-20).

La Religión está para la inmortalidad como el cuerpo para el alma. Seguir leyendo “Inmortalidad y religión”

Renovación

El hombre cansado, buscó la fuente generosa y se reanimó con la linfa cristalina, bendecida. Contemplándola, tranquila, no sospechó de sus emociones, quejándose:

-¡Eres dichosa! Mientras que yo padezco de incomprensiones y cansancio, tormentas tropiezos por el camino, soledad y aturdimiento, casi siempre andando debajo de una lluvia de maldiciones, tu estas ahí transparente y noble, bendiciendo a los que a ti se acercaran sedientos…. ¿ Por qué no soy como tú, yo que deseo servicio y paz?

Levemente erizada por el suave viento, la linfa respondió: Seguir leyendo “Renovación”

Indeseable inquilino

En la obsesión simple el obsediado permanece en pleno uso de sus facultades mentales, conservando el discernimiento.

Reconoce que su conducta es irregular, no es raro, ridícula, como lavar repetidamente las manos o comprobar hasta la extenuación si cerró la puerta o desenchufó un aparato eléctrico.

La fascinación es más envolvente. Desarrollada por hábiles obsesores, estos no se limitan al bombardeo de ideas infelices. Actuando con sutileza e inteligencia, tratan de convencer al obsediado de las fantasías que le sugieren. Es como si le colocasen gafas con lentes desajustadas, confundiéndole la visión. Eso establece una diferencia fundamental entre los dos tipos de envolvimiento: En la obsesión simple el obsediado sabe que está equivocado en los absurdos en que incurre. Seguir leyendo “Indeseable inquilino”

Toda fe

Emmanuel

Toda fe que ama y sirve es luz que viene de Dios.

Olvídate y camina.

El trabajo en auxilio a los otros te hará profunda y bella renovación.

Dios, en algunos instantes, todo puede cambiar.

El servicio del bien a los semejantes, sea donde sea, es el lugar en que, trabajando en ayuda al prójimo, puedes estar en contacto con los Mensajeros Angélicos. Seguir leyendo “Toda fe”

Vida y valores (La mediúmnidad de todos nosotros)

Cada uno de nosotros es un ser espiritual en particular. En la condición de hijos del Gran Espíritu, que es Dios, nosotros somos Espíritus. Heredamos de Él esa posibilidad notable de la Eternidad. Decimos que Dios es Eterno porque no tuvo comienzo, no tendrá fin. Como nosotros tuvimos un principio, en Él, ciertamente somos inmortales. No da para decir que somos eternos, pero somos inmortales, heredamos de Dios esa característica. Una vez creados, jamás pereceremos. ¿Pero que nos hace vivir en la Tierra con relativa tranquilidad? Vivimos en la Tierra con relativo sosiego, por las oportunidades que tenemos de entablar contacto con aquellos que ya no están en el cuerpo físico, y que vibran, que viven, que aprenden en nuestra Patria verdadera, en nuestra casa real, en el mundo primitivo, o si queremos, mundo de los Espíritus. Seguir leyendo “Vida y valores (La mediúmnidad de todos nosotros)”

El secreto de la felicidad

Hace mucho tiempo en una tierra muy distante había un joven hijo de un rico mercader, que buscaba obstinadamente el secreto de la felicidad. Ya había viajado muchos reinos, hablado con muchos sabios sin conseguir desvendar la cuestión. Un día después de un largo viaje por el desierto llegó a un vello castillo en lo alto de una montaña, allí vivía un sabio que el joven ansiaba conocer. Al entrar en una sala, vio una actividad intensa. Mercaderes entraban y salían personas conversaban por los rincones, una pequeña orquesta tocaba melodías suaves. A lo lejos vio el sabio, que conversaba calmadamente con todos los que lo buscaban.

El joven necesitó esperar dos horas hasta llegar su vez para ser atendido. Seguir leyendo “El secreto de la felicidad”

¡Y nosotros queremos el progreso!

La escuela espiritista merece ser estudiada, porque es la filosofía del racionalismo, porque reconoce la existencia de Dios, y cree en el progreso indefinido del Espíritu, considerando el trabajo y la moralidad como los principios motores del adelanto humano. Creemos que sin la perfecta tranquilidad de la conciencia, la felicidad es un mito; por esto la escuela espiritista es eminentemente moralizadora. Porque aceptamos el progreso eterno, vemos en el trabajo el adelanto en los vicios, las llamas del infierno que nos hacen verter mares de llantos.

En la ignorancia, el espanto averno, en el hombre más bueno, el mejor santo adorado de Dios la omnipotencia. En el sagrado altar de la conciencia. ¡La conciencia es el cielo en que creemos! ¡La conciencia es el cielo que esperamos! Seguir leyendo “¡Y nosotros queremos el progreso!”

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