Violencia


1 – Existe un aumento significativo de la violencia en los centros urbanos. ¿Será que la Humanidad está pasando por un retroceso en los caminos de la evolución?

Nadie involuciona. Tan sólo se revela. La incidencia mayor de esos sucesos resulta de la reencarnación de multitudes de Espíritus en estados primarios de la evolución.

2 – Hay crímenes chocantes, cometidos con excesos de perversidad. ¿A qué atribuir ese comportamiento?

A la ausencia del sentido moral. Son Espíritus aún dominados por instintos, sin noción razonable del bien y del mal. Obedecen a sus impulsos, robando y matando sin ninguna imposición. Desconocen lo que es sentir culpa o remordimiento.

3 – ¿Podemos decir, entonces, que parte de la población está compuesta de Espíritus moralmente subdesarrollados?

Sin duda. Es como si sufriésemos una nueva invasión de bárbaros, semejante a la que ocurrió en la Europa medieval. La diferencia es que ahora ellos ingresan en nuestro medio a través del proceso reencarnatorio. Son parte de nuestra sociedad. Están entre nosotros.

4 – ¿A qué atribuir esa invasión?

A medida en que la civilización avanza, se reduce el espacio destinado a esos hermanos nuestros vinculados a las aldeas. En América, fueron diezmados millones de indígenas, atendiendo a los intereses del hombre blanco, que ocupó sus espacios, su hábitat. Por
eso reencarnan en nuestro medio, están en todas las clases sociales, incluso en la clase adinerada. El problema mayor es cuando reencarnan en el seno de poblaciones necesitadas, ya que, apremiados por la necesidad, no vacilan en robar y matar.

5 – ¿Sería un karma colectivo?

Es nuestra lección. Vamos aprendiendo, a duras penas, que es preciso ampararlos, educándolos desde la infancia, atendiendo sus necesidades, ayudándolos a desarrollar el buen sentido moral, a fin de no ser víctimas suyas.

6 – ¿Y si eso fuera parte de nuestro karma?

Nadie reencarna para ser víctima de nadie. Sería la consagración del mal en la didáctica divina. Sucesos de esa naturaleza van en contra de la voluntad de Dios.

7 – Existe una preocupación con el asunto, principalmente en Brasil, donde la violencia en las grandes ciudades alcanza niveles insoportables. Se habla de ampliar los efectivos policiales, aumentar las prisiones, hacer las penas más severas…

Sería mucho mejor que se ampliasen los cuadros de profesores, que se multiplicasen las escuelas, que se simplificase la didáctica, que se cultivase la dedicación a la enseñanza. Espíritus de esa naturaleza precisan mucha más orientación educativa que castigo.

8 – ¿La población puede ayudar?

Es indispensable que ayude. No podemos endeudar tales iniciativas solamente al gobierno. Es fundamental que la sociedad se movilice, que las personas ofrezcan servicios voluntarios, que nos preocupemos del prójimo, principalmente aquel que fue marginado por la miseria, la enfermedad, el desempleo, los problemas de comportamiento… Cuando reine la solidaridad, echaremos la violencia de nuestro mundo.

 

Extraído del libro
REENCARNACIÓN TODO LO QUE USTED NECESITA SABER
Richard Simonetti
 

El vivir con odio

En el siglo XIV havia una aldea muy pobre, vivía un niño que se llamaba Atzaquiel, este niño vivió una infancia terrible que le marcó para toda su vida. Fue un día como los demás. Al levantarse muy temprano como de costumbre, pues todas las gentes de ése pueblecito vivían del campo, y acostumbraban a levantarse con la apuesta del sol. Ese día el niño como de costumbre se levanto temprano y observaba lo bonito que era el sol y como brillaba el campo cuando los rayos del sol caían en la siembra que cuidaba sus padres, era todo tan bonito y pensó que tenia que volver dentro de su casa. Sus padres y su hermanita le esperaban, tenían que comer antes de empezar el trabajo de cada día cuando todos estaban reunidos se sobresaltaron por un ruido que venia de afuera, pero lo que mas le asustaba era que el suelo temblaba y cada vez el ruido se acercaba mas y le parecía que se abría la tierra a sus pie. El como su familia salieron corriendo a fuera para ver que era lo que se acercaba, por que todo el pueblo estaba espantado.

Al estar fuera de su casa observaron que en la parte de atrás, en lo alto de la colina, había una fila de algo que no sabia que podía ser, solo divisaban siluetas muy altas, los rayos del sol alumbraban de tal manera que no podían ver.

El sol reflejaba como si lo que estuvieran viendo fuera algo muy luminoso, poco a poco pudieron observar que eran hombres, muchos hombres, montados en caballos. Eran todos muy grandes y tenían cascos que les cubrían la cabeza y el rostro, también tenían unas melenas muy largas y unas barbas abundantes y en la manos tenían una gran espada. Iban bajando poco apoco, el ruido cada vez era mas aterrador, sus padres y todos los hombres de la aldea fueron a buscar las armas que cada uno tenia, aunque no tenían gran cosa, su madre se metió adentro para buscar a su hermanita, y su padre volvió y le hizo esconderse detrás de unas malezas. Aquello era espantoso, todos corrían de un lado para otro, esos hombres entraron en el pueblo y empezaron a matar a todas las gentes que se encontraban, el seguía escondido como su padre le dijo, de pronto vio como su madre salía con su hermanita en los brazos, y vio como uno de esos hombres se le puso frente de su madre. El estaba aterrado y no podía moverse, quedo de pie como una piedra, menos mal que ese hombre no podía verle, la estatura del niño no sobresalía de la altura de los arbustos donde se escondía y el niño no podía ni siquiera llamar a su madre, solo vio que ese hombre le aterraba mucho, lo veía tan grande y tan salvaje, y en ese momento vio el niño como ese hombre hizo un gesto, levantando la espada y dejándola caer sobre su madre partiéndola por la mitad con su hermanita, que en ese momento su madre la llevaba en sus brazos, cayendo las dos al suelo y partiéndolas a las dos por la mitad, y ese hombre siguió su camino sin importarle todo lo que hizo y lo que dejaron atrás.

Todo fue tan rápido para el, fue como si fuera un huracán que por donde pasa todo lo destroza barriéndolo todo, quedando a sus espaldas algo espantoso, todo estaba desolado, el olor a sangre era espantoso. El casi no podía hablar, estaba tan aterrado que no daba crédito a lo que veía, de pronto se acordó de su padre, y por un momento tuvo una pequeña esperanza por si estuviera vivo y empezó como un loco a buscarlo, ¡no lo vela!. De pronto a lo lejos lo pudo ver, se quedo parado, tenia la esperanza de encontrarlo con vida, sentía alegría y también mucho miedo. Cuando se iba acercando mas a donde estaba su padre, el miedo iba aumentado, de pronto se detuvo espantado, su padre estaba clavado en un palo atravesándole una enorme espada, el como pudo le quitó la espada que le travesaba el pecho, para el era demasiado era solo un niño asustado y solo.

El cuerpo de su padre pesaba demasiado para el , tuvo que hacer un gran esfuerzo creo que la fuerza la sacó dentro de el era el dolor que sentía, que le dio fuerzas para poder con todo y pudo quitarle la espada cayendo su padre a su pies.

El ya no podía seguir allí no podía hacer nada mas, el seguía espantado y ese olor a sangre le ahogaba, ya no podía hacer nada por sus padres, ni por su hermanita y salió de su aldea, anduvo no se cuanto tiempo, lo único que se llevo fue esa maldita espada tapándole el puño para que nadie reconociera el gravado, y protegería esa espada a costa de su vida. el no quería que nadie se la quitara.

Estuvo andando no se cuantos días, ya casi no podía mas, no sentía hambre, solo un dolor muy adentro que le ahogaba, a lo lejos vio unas montañas muy altas subió a una de las rocas y de pronto vio algo que le llenó de una gran tranquilidad, era una aldea no tan pobre como la suya pero aquella era lo que el necesitaba, entonces escondió la espada muy bien para que nadie la encontrara, y con mucho esfuerzo entro en la aldea. Ya casi no se aguantaba y al entrar en la aldea cuando lo vieron los aldeanos se quedaron espantados y el en medio de todos ellos calló en el suelo desplomándose, estaba completamente agotado. Cuando despertó no sabia cuanto tiempo pasó, recordaba que se sentía mucho mejor, todos los aldeanos fueron muy buenos con el y llegaron a cuidarlo como un hijo por que tuvo la suerte de encontrar nuevos padres.

Lo que nunca consiguieron es saber que le paso, aunque los aldeanos ya se imaginaban que al niño tuvo que pasarle algo terrible, el no era muy hablador, pero se volvió muy desconfiado con todos y nunca reía, se volvió también muy solitario el solo se encontraba bien cuando jugaba con otros niños a la guerra, el solo tenia una idea en su cabeza quería ser un hombre muy fuerte. Con los años fue preguntándose una y otra vez, como que en esa aldea no hubo jamás nunca una guerra, siempre se vivía en paz y en armonía , lo que siempre escuchaba de los viejos es lo que pasaba a los aldeanos de los alrededores, por que las desgracias continuaban, y los crímenes aterraban a todo el mundo. El solo deseaba crecer para irse de allí, el solo quería vengarse de la muerte de su familia, el ya se consideraba un hombre fuerte, tenia que marcharse, ya había llegado el momento ya tenia 17 años y un día sin decir nada se fue del la aldea, lo primero que pensó es ir a buscar su espada, el recordaba la marca que hizo en una de las piedras pero claro habían pasado 9 años y la señal que el hizo en todo estos años estaría tapada de tierra, pero el como un loco empezó buscarla, tenia que encontrarla, y entonces se dio cuenta el porque no habían atacado jamás a esa aldea, estaba protegida por esas rocas tan altas rodeándolas y en el centro se encontraba la aldea escondida y protegida Claro era imposible verla, por eso nunca la llegaron atacar, y de pronto vio la marca que el hizo en la roca, esa marca le indicaba donde escondió la espada le costo mucho trabajo sacarla, estaba metida entre unas grietas que había entre dos grandes rocas, y haciendo un esfuerzo grande la pudo sacar, claro el no tuvo en cuenta lo de su estatura antes era un niño y podía meterse mas entre las rocas, y a hora su estatura era mas grande y también su cuerpo, por eso tuvo que hacer un esfuerzo muy grande para poderla sacar. Cuando tuvo la espada en sus manos sentía que la sangre corría por su cuerpo con mas velocidad que antes, parecía que se sentía mas hombre, y el deseo de matar también era mas fuerte.

Cuando la tenía en sus manos no quiso quitarle el trapo que tapaba el puño de la espada, no quería que nadie la viera, y que nadie la reconociera con la espada en su poder empezó andar sin parar no se cuantos días, pero esta vez no pasaría hambre por que antes de salir de la aldea cogió todo lo que pudo, lo que no recordaba era los días que estuvo perdido sin saber donde ir ni adonde iba, pero el seguía adelante. Ya estaba agotado y casi no le quedaba ni comida ni agua, y una noche observó a lo lejos una llama que salía de una hoguera, el sabia que no muy lejos encontraría alguien a la amanecer, salió mas de prisa para encontrarse con esas gentes, el necesitaba ayuda y tenia que comer, se encontraba muy abatido.

No tardo mucho en acercarse, era un gran grupo de hombres todos muy fuertes, y muy altos con grandes melenas y unas abundantes barbas, el escondió la espada debajo de su ropa para que no se la vieran, pero pensó que seria mejor esconderla para que nadie la reconociera además , era muy importante que lo vieran como un chico joven e indefenso, así lo pensó y lo hizo, y se fue a esconder su espada, busco un buen lugar para esconderla pues esa espada representaba mucho para el, y cuando la escondió se acercó a ese gran grupo de hombres, un poco desconfiado y también asustado pues el no sabia como reaccionarían, pero tuvo suerte, lo vieron con buenos ojos porque de seguida se encontró rodeado de todos ellos, le dieron de beber y de comer. Así paso un tiempo, y se fue integrando a ellos no se encontraba mal, fue haciéndose uno de ellos, eran fuertes como el quería ser, todos esos hombres estaban acostumbrados a luchar y a matar, y el lo deseaba lo necesitaba, y el olor a sangre lo volvía loco. Cuando el llegaba con todos ellos a las aldeas, ya no le importaba matar, por que dentro de el su ira salía, y mas cuando veía que mataban a mujeres y a niños , el pensaba que a el también le mataron a su madre, y ya no le importaba nada se había vuelto como un animal era uno de ellos.

Un día estaban sentados los mas jóvenes y empezaron a contar una historia que sus padres y otros mayores contaban a los jóvenes, de lo que habían hecho sus padres y los viejos en su tiempo, lo contaban con orgullo y se podría decir hasta presumían de lo que hicieron , de lo poderosos que fueron sus mayores, pero claro eso ya paso, ya no eran como antes ahora eran pobres y mataban para sobrevivir, pero seguía con el instinto animal. Con los años no mejoraron por eso no podían vivir en ninguna aldea, nadie querían saber de ellos, por que les tenían miedo, nadie quería tenerlos cerca por que eran como animales, por eso siempre tenían que huir continuamente y con los años cada vez el grupo iban a menos y ya no eran tan poderosos. Mientras los jóvenes iban contando las hazañas de sus mayores uno de ellos empezó a dibujar en la tierra el puño de las espadas , y los casco que llevaban en sus cabezas, de pronto sintió algo dentro de el y noto que la sangre le ardía, pues todas esas gente que antes le parecían amigos de pronto se le transformaron en sus enemigos, tuvo que hacer un gran esfuerzo para que no se le notara lo que en ese momento pasaba por su cabeza, y les pregunto quien fue el jefe que mandaba, ya se habrá muerto dijo el, pero uno de lo mas jóvenes le dijo que no estaba muerto, que estaba vivo, que era el mas viejo de todos, que era el que hacia de su padre, el que le protege que duerme a su lado y decía quererle como a un hijo, ese era el jefe de todos ellos, aunque ya no los dirigían pero todos les respetaban. Cuando los mayores tenían alguna duda iban a el y el les daba las ideas que los demás en ese momento no tenían.

Se levantó como pudo y como un autómata fue en busca de su espada, siempre que se movían de lugar el escondía su espada a otro sitio. Cuando tuvo en sus manos la espada le quitó el trapo que tapaba el puño, había llegado el momento de que lo vieran, y se dirigió a donde estaba el que decía ser su padre lleno de ira y de rabia, fue a su encuentro y lo encontró descansando, estaba dormido se fijo en su rostro, y recordó en ese momento cuando era un niño asustado escondido oculto detrás de los matorrales, y vio a este mismo hombre como mataba a su madre y a su hermanita , si era el con ese pelo rojo con sus barba , esos ojos ya no teman el brillos de ante, ya estaban apagados y su cuerpo ya no era como el lo recordaba, ya estaba muy viejo y sin fuerzas, el lo miraba pero no sentía compasión por el solo odio, y deseo de venganza miro sus manos, olía a sangre ese olor que jamás pudo dejar de oler.

Recordó a su madre y a su hermanita se puso delante de el espero que abriera los ojos y sin decir nada le clavo con toda sus fuerzas la espada en su pecho, lo mismo que hicieron con su padre, fue tan grande su sorpresa que le paso como a el, se quedo mudo y no pudo decir nada por fin ya había hecho lo que tanto años tenia pensado hacer, el creía que iba a encontrar la tranquilidad y la paz pero se dio cuenta que su vida se iba a enfrentar a otra nueva guerra, la suya propia y todos esos hombres lo buscarían como sí fuera una fieras buscando la presa, salió huyendo corría lo mas que podía, ni siquiera pudo coger un caballo, y cuando menos lo esperaba, cuando creía que los habla dejado atrás de pronto el se encontró en medio de todos ellos, sus enemigos, y por un instante le vino ala mente el recuerdo de la aldea, esa aldea protegida por esas grandes rocas, pero en el era todo lo contrario, esas grandes rocas se le acercaban cada vez mas, y el circulo se le hacia mas pequeño hasta dejarlo en el centro, rodeado por esas fieras, y entonces fueron clavándole las espadas hasta dejarlo sin vida.

A veces creemos que el odio lo puede todo, el odio va matando día tras día, año tras año y cuando realizamos nuestra venganza nos quedamos con un vació por dentro que después no sabemos que hacer, nos encontramos tan perdidos y después nos damos cuenta, que el era antes el vengador después fue el verdugo, ahora tendrá que pagar por lo que ha hecho, y esto no se termina nunca siempre el estuvo atrapado y nunca dejara de sentir odio por lo que le hicieron, y sigue con odio por lo que hizo y siguiera con odio por que no acabara de encontrar la paz y maldice su vida por lo que fue.

Por la médium Maria

Continua

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