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Vicente
Ferrer encarnó en Barcelona el 5 de mayo de 1920. A sus 85 años, sus ojos ven
los frutos de su obra en la India, pero esta vida ejemplar no siempre transitó
por senderos apacibles... Hijo de familia de tradición anarquista, fue llamado a
las filas republicanas con 16 años (a la quinta del biberón). Luchó en la
batalla del Ebro bajo la bandera del POUM (Partido Obrero de Unificación
Marxista). Finalizada la Guerra Civil empezó Derecho, pero su vocación de ayudar
a los demás le llevó, en 1944, a ingresar en la Compañía de Jesús.
El 13 de febrero de 1952 llegó a Bombay con la intención de acabar su formación
y cumplir con el deber de misionero jesuita. De carácter pragmático, le interesó
conocer a las gentes, visitar los pueblos, ver sus necesidades, ganar su
confianza, tratando de aportar soluciones a los más pobres.
Su labor con los más pobres-los intocables-le llevó a renunciar al proselitismo
y a dedicar todo su tiempo a trabajar codo con codo con ellos. Vicente piensa
que la pobreza no se puede erradicar sin desarrollo, y no puede haber desarrollo
sin la implicación directa y activa de los propios beneficiados.
Organizó
pequeñas cooperativas para excavar pozos y extraer el agua, canalizarla y poner
en marcha pequeñas parcelas de regadío. La simpatía despertada entre los
campesinos generó suspicacias entre algunos sectores dirigentes. La publicación
de un artículo en el semanario de mayor difusión de la India, el Illustrated
Weekly, con el título «La revolución silenciosa», fue el detonante de una orden
de expulsión. El 27 de abril de 1968 recibió la orden: «Se le comunica que en el
plazo de 30 días usted deberá abandonar el país, ya que su permiso de residencia
le ha sido denegado.» Dos días antes de que expirara el plazo, más de 30.000
campesinos recorrieron los 250 Km que separan Manmad de Bombay para exigir al
gobierno la reparación de esta injusticia. La primera ministra, Indira Gandhi,
se implicó para encontrar una salida. Finalmente, se llegó a una solución
salomónica: se le concedían «unas vacaciones en el extranjero», pero podría
volver de nuevo a la India.
Alma infatigable, regresó a España y fundó Acción Fraterna en el Mundo, con el
objetivo de contribuir a curar las dos enfermedades que padece la humanidad: dos
tercios padecen hambre, el otro tercio padece egoísmo. Transcurridos unos meses,
el permiso para volver no llegaba, pero Indira Gandhi intervino de nuevo y se le
concedió el visado de entrada. No obstante, al regreso no se le recibió con los
brazos abiertos. Sólo le acogió el estado de Andhra Pradesh. Con Anne Perry y
unos pocos voluntarios incondicionales se instaló en Anantapur, una zona muy
deprimida, casi desértica, donde la sanidad y la educación eran inexistentes.
Los políticos más radicales le recibieron con pintadas en la calle: Ferrer go
bock (Ferrer, vete a casa).
En marzo de 1970 abandonó la Compañía de Jesús, y en abril se casó con Anne
Perry, la joven periodista inglesa que permaneció a su lado desde el conflicto
de Manmad.
Hasta los años 70 persistió el asedio a Vicente Ferrer por parte de las
autoridades locales, que vieron con recelo su trabajo e intentaron incluso
encarcelarlo. Ferrer denunció este abuso de poder y consiguió un fallo favorable
que creó jurisprudencia. En 1996 creó en España la
Fundación Vicente
Ferrer, con sede central en Barcelona y delegaciones en Alicante, Baleares,
Euskadi, Madrid y Valencia, para asegurar la continuidad económica del proyecto.
Huye siempre de honores y reconocimientos de carácter personal. No obstante, su
labor ha sido reconocida por las más prestigiosas instituciones: Premio Príncipe
de Asturias a la Concordia, 1998; Español Universal, 1998; Creu de Sant Jordi,
de la Generalitat de Catalunya, 2000; Premio Derechos Humanos, del Consejo
General de la Abogacía Española, 2000; Gran Cruz de la Orden Civil de la
Solidaridad, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España, 2002; y un
largo etc. Actualmente sigue trabajando en Anantapur, junto con su compañera y
su hijo Moncho, al frente de esta organización que acoge a más de 1.500
trabajadores indios. Su vida, su amor, y su compromiso son un ejemplo para
todos.
Anne
Perry encarnó en Essex (Gran Bretaña) el 10 de abril de 1947. Conoció a Vicente
Ferrer en una entrevista que le realizó en junio de 1968. Se sumó al movimiento
y pronto se convirtió en uno de sus miembros más activos. Dejó su trabajo de
periodista e inició nueva vida con Vicente en Anantapur Tienen tres hijos: Tara,
Yamuna y Moncho.
Anne está muy sensibilizada con la discriminación de la mujer en la India, un
país donde nacer niña es considerado un hecho negativo, una gran carga familiar.
La dote que las familias tienen que pagar para casar a sus hijas les obliga en
muchos casos a endeudarse.
Durante 15 años, Anne ha sido la responsable del programa sanitario de RDT
Actualmente es la Directora de Programas de RDT, responsable de fijar la
estrategia de la organización y coordinar al equipo de directivos que gestiona
los distintos programas. El 8 de marzo de 2005 Anne Perry recibió el premio
Isabel Ferrer por la igualdad entre hombres y mujeres, otorgado por la
Generalitat Valenciana.
Manel Cardó / Julián Oliete
DE LA REVISTA "EL ESPIRITISMO"
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