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El capítulo “Sonambulismo torturado” nos sugirió este modesto estudio de
las manifestaciones vampirizantes, llevándonos a recurrir, para ello, al
magistral libro “Misioneros de la Luz”, de
André Luiz.
El tema es importante para todos nosotros que nos hallamos, sinceramente,
interesados en el esfuerzo evolutivo con Cristo. En el libro referido,
encontramos la observación que nos apresuramos a transcribir, a la manera
de introducción para la exposición que deseamos realizar.
Es del Instructor Alexandre:“Si nos referimos a los murciélagos
chupadores, el vampiro, entre los hombres, es el fantasma de los muertos
que se retiran del sepulcro, entrada la noche, para alimentarse de la
sangre de los vivos. No sé quien es el autor de tal definición, pero en el
fondo no está tan equivocada. Apenas cabe considerar que, entre nosotros,
vampiro es toda entidad ociosa que se vale, indebidamente, de las
posibilidades ajenas y, que tratándose de vampiros que visitan a los
encarnados, es necesario reconocer que ellos atienden sus siniestros
propósitos a cualquier hora, desde que encuentran guarida en el envoltorio
de carne de los hombres.”
………el vampirismo tiene entre nosotros, encarnados, inconcebible extensión.
……….Definamos dos palabras, que serán mencionadas con frecuencia en el
curso de este estudio.
Larvas: Alimento mental de las entidades infelices, formado por
nuestras creaciones inferiores.
Vampirismo: Acción por la cual Espíritus poco evolucionados,
arraigados en las pasiones inferiores, se imantan a la organización
psicofísica de los encarnados (y desencarnados), absorbiéndoles la
sustancia vital.
Prosigamos viendo el gráfico que orientó la exposición del asunto en
discusión:
Visto el diagrama se nos ocurrirá, posiblemente, por anticipado la
pregunta:
Los vampiros atacan sobre los siguientes órganos:
Localización habitual:
ESTÓMAGO
HÍGADO
SISTEMA DIGESTIVO
ZONA DEL SEXO
Causas afectivas:
DESARREGLOS
EMOCIONALES, GLOTONERÍA,
EXCESOS ALCOHÓLICOS,
CÓLERA,
TRISTEZA, ODIO, ETC., ETC.
¿Cómo evitaremos el vampirismo?
Por la conducta recta y por el cultivo incesante de hábitos opuestos a los
arriba señalados. Sólo así. El instructor Alexandre acentúa que “casi
siempre el cuerpo enfermo señala una mente enfermiza”, lo que vale decir:
desequilibrados los centros periespirituales, el reflejo se producirá, de
inmediato, en el cuerpo físico. Por los excesos, en la alimentación o en
otras manifestaciones más característicamente espirituales, de orden
inferior, crearemos tales larvas, con lo que atraeremos, para nuestro
campo mental y fisiológico, entidades ociosas. El estómago, el hígado, el
aparato digestivo, etc., pasarán a constituir delicioso pasto (y repasto
también...) para tales Espíritus…….Con el mismo automatismo con que
buscamos, en un restaurante o en nuestra propia casa, el alimento, tales
entidades buscan y encuentran siempre, en nosotros, aquello de que se
nutren las larvas creadas por nuestros pensamientos y acciones.
….“Las acciones producen efectos, los sentimientos generan creaciones, los
pensamientos dan origen a formas y consecuencias de infinitas
expresiones”.
Los excesos físicos o mentales son la fuente generadora de esta extraña
fauna.
“La cólera, la desesperación, el odio y el vicio ofrecen a peligrosos
gérmenes psíquicos en…..el alma”.
Las criaturas que se entregan a la embriaguez y a los desvaríos del sexo,
son grandes productores de esas larvas que se localizan, en la parte del
cuerpo donde ….se reflejan los desajustes.
Los amigos espirituales observan, apenados, que “a los infelices que
caerán en semejante condición de parasitismo, las larvas sirven de
alimento habitual”, refiriéndose a los encarnados que no se despojaron de
los hábitos cultivados en el mundo.
El instructor Alexandre esclarece: “Naturalmente que la fauna microbiana,
en análisis, no estará servida en platos; bastará al desencarnado
agarrarse a los compañeros de la ignorancia, aún encarnados, cual hierba
dañina a las ramas de los árboles, absorbiéndoles la sustancia vital”.
Veamos cómo los benefactores espirituales describen el organismo de un
hombre amante del alcohol:
“El cuerpo se asemejaba a un tonel de configuración caprichosa, de cuyo
interior escapaban ciertos vapores muy leves pero incesantes”.
“El aparato gastrointestinal parecía totalmente encharcado en
aguardiente”.
“Me espantaba el enorme hígado. Pequeñitas figuras horripilantes se
apostaban, voraces, a lo largo de la vena aorta, luchando desesperadamente
con los elementos sanguíneos más nuevos”.
Esas “pequeñitas figuras horripilantes” son las larvas...
Ahora, observemos, con los amigos espirituales el organismo de una hermana
“candidata al desarrollo de la mediumnidad de incorporación”, persona
dedicada, llena, sin duda, de buenas intenciones, pero “desviada en los
excesos de alimentación”:
“Guardaba la idea de presenciar, no el trabajo de un aparato digestivo
normal, y sí, de un VASTO ALAMBIQUE, lleno de masas de carne y caldos
grasientos, apestando a vinagre de aderezo”.
André Luiz, conducido por el Instructor Alexandre, examinó la zona del
sexo de un compañero que, “lápiz en mano, sumergido en profundo silencio”,
aguardaba el momento de ejercitar la psicografía:
“Las glándulas…emitían flojísima luminosidad que parecía tapada por
aluviones de corpúsculos negros, caracterizándose por espantosa
velocidad.”
“Parecían imantados unos a otros, en una misma faena de destrucción.”
Bastan estas transcripciones básicas, para que tengamos una perfecta
noción de nuestra responsabilidad, especialmente cuando nos proponemos
desarrollar facultades mediúmnicas. Si no nos hemos convencido, real y
definitivamente, de que debemos ser comedidos en la alimentación,
estaremos a merced de las entidades vampirizantes, que por millones, nos
observan. Mientras no reconozcamos que “la prudencia en materia de sexo,
es el equilibrio de la vida”, en particular en el campo de la mediumnidad
ofrecerá serios peligros a aquellos que, invigilantes, penetran en sus
dominios...
Los amigos espirituales nos han traído, bondadosa e inestimablemente,
tales advertencias…..Son pacientes y generosos, comprensivos y fraternos,
soportando, durante largos años, la rebeldía y la desobediencia a los
principios de templanza y moderación que nos compete ejercitar. No
desaniman en el esfuerzo de ayudarnos, a la manera del Señor Jesús que,
desde el Pesebre, nos espera. Confían que, más adelante, esclarecidos en
el Evangelio, podamos servir, operativa y cristianamente, con reales y
efectivos beneficios para los otros y, también, para nosotros mismos.
Aguardan que nos persuadamos, definitivamente, de que el cuerpo físico,
aunque transitorio en la configuración que le es peculiar, es el
maravilloso Templo del Espíritu, según San Pablo. Frente a esta
tremenda tolerancia, nos compete el esfuerzo para equilibrar nuestras
propias vidas.
Nuestra experiencia, como encarnados, no se resume, exclusivamente, en
comer y dormir, en beber y procrear. Con el más sincero respeto a nuestros
hermanos irracionales, acordémonos que los animales comen y duermen, beben
y procrean... La vida es la más bella sinfonía de Amor y Luz que el Divino
Poder compuso.
La oración y el estudio, la buena voluntad y el trabajo, el cultivo de los
pensamientos ennoblecedores y la bondad desinteresada, harán de nuestras
almas, armoniosas notas de celestial belleza, enriqueciendo la sublime
orquestación que exalta las glorias del Ilimitado... Reconociendo, que
nuestra mente desequilibrada genera, todavía, creaciones y formas
inferiores, dificultándonos el acceso a los planos elevados, no podemos
acomodarnos más a semejante clima, desde el momento que estamos informados
de que la perseverancia en el Bien nos dará, ciertamente, poderosos
recursos para la realización, a la luz del Evangelio, del sublime ideal de
cristianización de nuestras almas, con lo que se concretará,
definitivamente, la promesa del Señor Jesús:
“Aquel que perseverase hasta el fin, será salvo “.
Estudiando la mediumnidad
Chico Xavier. |