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Un
oficial de la Marina, presente a la sesión de la Sociedad del 4 de febrero
último, manifestó el deseo de evocar a un jefe tahitiano llamado Hitoti,
que había conocido personalmente durante su estancia en Oceanía.
1. Evocación.
Resp. ¿Qué deseáis?.
2. ¿Podríais decirnos por qué habéis abrazado, de preferencia, la causa
francesa en Oceanía?
Resp. Amaba a esta nación; además, mi interés me lo ordenaba.
3. ¿Habéis quedado satisfecho con el viaje a Francia que le hemos
proporcionado a vuestro nieto y con los cuidados que le hemos dado?
Resp. Sí y no. Tal vez este viaje haya perfeccionado mucho a su Espíritu,
pero esto lo ha vuelto completamente ajeno a su patria al darle ideas que
nunca deberían haber nacido en él.
4. De las distinciones que habéis recibido del gobierno francés, ¿cuáles
son las que os han dado más satisfacción?
Resp. Las condecoraciones.
5. Y entre las condecoraciones, ¿cuál preferís?
Resp. La Legión de Honor.
Nota – Esta circunstancia era ignorada por el médium y por
todos los asistentes; ha sido confirmada por la persona que hacía la
evocación. Aunque el médium que servía de intermediario fuese intuitivo y
no mecánico, ¿cómo este pensamiento habría podido ser el suyo? Podría
concebírselo para una cuestión banal, pero esto es inadmisible cuando se
trata de un hecho positivo, del cual nada podía haberle dado una idea.
6. ¿Sois más feliz ahora que cuando estabais encarnado?
Resp. Sí, mucho más.
7. ¿En qué estado se encuentra vuestro Espíritu?
Resp. Errante, pero debo reencarnarme en poco tiempo.
8. ¿Cuáles son vuestras ocupaciones en la erraticidad?
Resp. Instruirme.
Nota – Esta respuesta es casi general en todos los Espíritus errantes; los
que son más adelantados moralmente agregan que se ocupan en hacer el bien
y que asisten a los que necesitan de consejos.
9. ¿De qué manera os instruís, ya que no debéis hacerlo del mismo modo que
cuando encarnado?
Resp. No; trabajo mi Espíritu y viajo. Entiendo que esto es poco
inteligible para vosotros; por cierto, lo sabréis más tarde.
10. ¿Cuáles son las regiones que frecuentáis con más gusto?
Resp. ¿Regiones? No viajo más por vuestra Tierra, estad bien persuadidos
de esto; voy más alto y más abajo, moral y físicamente. He visto y
examinado con el mayor cuidado mundos a vuestro naciente y a vuestro
poniente que están todavía en un estado de barbarie espantosa, y a otros
que están sumamente elevados por encima de vosotros.
11. Habéis dicho que en poco tiempo estaríais reencarnado, ¿sabéis en qué
mundo?
Resp. Sí, he estado en él varias veces.
12. ¿Podéis designarlo?
Resp. No.
13. ¿Por qué en vuestros viajes dejáis de lado a la Tierra?
Resp. Ya la conozco.
14. Aunque no viajéis más por la Tierra, ¿pensáis todavía en algunas
personas que aquí has amado?
Resp. Poco.
15. ¿No os ocupáis más, pues, con aquellos que os han manifestado afecto?
Resp. Poco.
16. ¿Los recordáis?
Resp. Muy bien; pero nos volveremos a ver y espero pagar todo eso. Me
preguntáis si me ocupo con ellos. No, pero no por esto los olvido.
17. ¿No habéis vuelto a ver a ese amigo al cual yo hacía alusión hace poco
y que, como vos, está muerto?
Resp. Sí, pero nos volveremos a ver más materialmente; estaremos
encarnados en una misma esfera y nuestras existencias han de vincularse.
18. Os agradecemos por haber tenido a bien responder a nuestro llamado.
Resp. Adiós; trabajad y pensad.
Nota – La persona que ha hecho la evocación y que conoce las costumbres de
esos pueblos, declaró que esta última frase concuerda con sus hábitos; es
entre ellos una expresión usual, de algún modo banal, y que el médium no
podría adivinar. Igualmente reconoce que toda la conversación se ajusta al
carácter del Espíritu evocado y que su identidad es evidente para él. La
respuesta a la pregunta 17 ofrece una particularidad notable: Estaremos
encarnados en una misma esfera y nuestras existencias han de vincularse.
Está comprobado que los seres que se han amado se vuelven a encontrar en
el mundo de los Espíritus, pero además parece –según muchas respuestas
análogas– que pueden ligarse algunas veces en una otra existencia
corporal, donde las circunstancias los aproximen sin que ellos lo
sospechen, ya sea por los lazos de parentesco o por relaciones de amistad.
Esto nos da la razón de ciertas simpatías.
Allan Kardec - Revista Espírita de marzo de 1859
Traducción de los originales franceses y notas de Enrique Baldovino |