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225. ¿Cómo hemos de entender la salvación del alma, y de qué modo
conseguirla?
Dentro de las claridades espirituales que el Consolador viene esparciendo
en los ambientes religiosos y filosóficos del mundo debemos traducir el
concepto de "salvación " por " iluminación del alma", la cual está en
camino de los más altos logros y realizaciones en lo Infinito. Al examinar
este aspecto real del problema de la "salvación del alma" nos vemos
forzados a admitir que, si la Divina Providencia ha puesto en acción todos
los recursos indispensables para el progreso material del hombre físico en
la Tierra, el Evangelio de Jesús es la suprema dádiva del Cielo para la
redención del hombre espiritual, en marcha hacia el amor y la sabiduría
universales.
Jesús es el Modelo Supremo.
El Evangelio constituye el itinerario para la ascensión de todos los
Espíritus en lucha, el aprendizaje terrestre que les servirá para alcanzar
los planos superiores de lo Ilimitado. De su aplicación nace la luz del
Espíritu. En medio de la vorágine de las tareas cotidianas recordad la
afirmación del Señor: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Si os
asedian tentaciones de lograr autoridad y poder, fortuna e inteligencia,
rememorad también aquellas otras palabras suyas: "Nadie puede llegar al
Padre sino por mí". Y si os sentís afectados por el frío soplo de la
adversidad y del dolor, si estáis recargados de trabajos en el mundo,
tratad de escucharlo siempre en los hondones de vuestra alma, cuando
expresa: "El que quiera encontrar el Reino de Dios, tome su cruz y
sígame".
226. Los guías espirituales ¿tienen parte activa en la labor de nuestra
iluminación personal?
Esa colaboración sólo se asemeja a la que nos prestan nuestros hermanos
mayores o nuestros amigos más expertos en las experiencias del mundo. Los
mentores del Más Allá podrán señalaros los resultados de sus propios
esfuerzos en la Tierra, o si no, aclararon las enseñanzas que el hombre ya
ha recibido merced a la misericordia de Cristo y a la benevolencia de sus
enviados, pero en ningún caso, pueden apartar al alma encarnada del
trabajo que le corresponde efectuar durante su corta estadía en la escuela
del mundo. ¿Qué pensaríais de un maestro de escuela que entregase a sus
alumnos los problemas solucionados?
Por otra parte, los amigos espirituales no se encuentran en estado de
beatitud. Sus actividades v deberes son mayores que los vuestros. Los
nuevos problemas que se les plantean son innumerables y cada Espíritu
tiene que buscar en sí mismo la luz necesaria para ver con acierto el
camino que ha de seguir.
Trabajad siempre. Tal es la ley, para vosotros y también para nosotros,
los que ya nos alejamos del limitado ámbito carnal. Esforcémonos sin
cesar.
Grata y amiga es la palabra del guía, pero la tarea de iluminación compete
a cada cual. No esperemos nunca que los otros nos den la solución a
nuestros problemas, porque si volvemos nuestro pensamiento hacia la fuente
de sabiduría y de misericordia que es Dios, reo nos faltará jamás la
divina inspiración de su bondad infinita.
227. ¿Concede Dios el favor que denominamos "gracia"?
Tan grandes son las expresiones de la misericordia divina que en todos los
planos de la vida nos rodean, que basta una ojeada a la Naturaleza física
o a la invisible para sentir que en torno de nosotros un aluvión de
gracias se derrama. Pero el favor divino, tal como el hombre en su
antropomorfismo pretende recibirlo, no se encuentra en el camino de la
vida, pues Dios no puede parecerse a un monarca humano, lleno de
preferencias personales o sobornado por motivos de orden inferior. Aquí o
en otra parte, el alma recibirá siempre de acuerdo con sus propios
méritos, conquistados con el trabajo de la edificación de sí. El Espíritu
mismo es el que se hace su infierno o crea las bellezas de su cielo. Y
según sea su comportamiento, si con su propio esfuerzo acelera su proceso
evolutivo, podrá Dios concederle dispensas de la Ley, ya que ésta es una
sola y Dios su juez Supremo y Eterno.
228. La auto iluminación ¿puede lograrse con la tarea de una sola
existencia terrestre?
Una encarnación es como una jornada de trabajo. Y para que las
experiencias tengan en la vida resultados positivos y beneficiosos es
indispensable que las jornadas de examen y las de esfuerzo se sucedan unas
a otras. En el complejo de las diferentes vidas el estudio prepara. Mas
sólo la puesta en práctica sincera de las enseñanzas de Cristo puede
proporcionar paz y sabiduría, las cuales son inherentes al estado de plena
iluminación de los redimidos.
229. ¿Cómo hemos de entender la labor de purificación en los ambientes del
mundo?
En la Tierra, la purificación es todavía como el lirio blanco, que nace
del lodo de las amarguras y pasiones. No obstante, todo Espíritu encarnado
debe pensar que se encuentra en el planeta como en un poderoso crisol de
depuramiento y regeneración, y que le es indispensable cultivar la flor de
la iluminación íntima en medio de la angustia de la vida humana, dentro
del ámbito de su familia o de la comunidad social, mediante la mayor
severidad para consigo mismo y la más amplia tolerancia hacia los demás,
convirtiendo cada uno su existencia en un apostolado de educación donde el
que más se beneficie sea su propio Espíritu.
230. ¿De qué manera debemos iniciar el trabajo de iluminación de nuestra
propia alma?
Ese esfuerzo individual tiene que comenzar con el autodominio,
disciplinando los sentimientos egoístas e inferiores, con la labor
silenciosa del Ser para exterminar sus propias pasiones. A este respecto,
no podemos dejar a un lado el conocimiento adquirido por otras almas que
nos precedieron en las luchas de la Tierra, llenas de experiencias
santificadoras, las cuales son para nosotros como un agua pura de
consolación y de esperanza que podremos beber en las páginas de sus
memorias o en los testimonios de sacrificios que legaron al mundo. Sin
embargo, el conocimiento es la puerta amiga que nos conducirá a los
raciocinios más puros, pues en la reforma decisiva de nuestro Ser íntimo
es indispensable el impacto de la acción propia, en el sentido de modelar
nuestro santuario interior mediante la sagrada iluminación de la vida.
231. Tomando en cuenta el hecho de que numerosas agrupaciones espiritas se
forman sólo con el propósito de doctrinar a las Entidades perturbadas del
plano invisible, ¿cueles son los más necesitados de luz, los encarnados o
los desencarnados?
Esa necesidad es común a unos y a otros. Es justo que se preste auxilio
fraternal a los Seres perturbados y sufrientes de las esferas más próximas
a la Tierra. Con todo, es preciso convenir en que los Espíritus encarnados
carecen más de iluminación evangélica que los invisibles, y si no la
tienen, ¿qué ayuda podrán brindar al hermano ignorante e infeliz? ¿Acaso
la lección del Señor no nos habla de lo absurdo de que un ciego sea guía
de ciegos? Por ese motivo, toda reunión de estudios sinceros, dentro de la
Doctrina, constituye un elemento valioso para señalar el rumbo espiritual
a cuantos deseen orientarse por el buen camino.
La misión de la luz consiste en revelar con serena verdad. El corazón
iluminado no necesita muchos recursos oratorios, porque en el taller de la
fraternidad le bastará con su sentimiento esclarecido en el Evangelio. La
gran maravilla del amor es su profundo y divino contagio. De ahí que el
Espíritu encarnado, para regenerar a sus hermanos del plano invisible,
tenga que iluminarse primero él mismo.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |