Luis y la costurera de botines

Hace siete u ocho meses, el llamado Luis G…, zapatero, cortejaba a Victorina R…, costurera de botines, con la cual debía casarse muy próximamente, pues las proclamas estaban publicándose. En estas circunstancias, los jóvenes se consideraban como definitivamente unidos, y por medida de economía, el zapatero iba cada día a comer a casa de su futura.

Un día que Luis fue, como de costumbre, a cenar a casa de la costurera, sobrevino alguna disputa por una bagatela. Ambos se obstinaron de tal modo y llegó el asunto a tal estado, que Luis dejó la mesa y partió jurando no volver más. Al día siguiente, el zapatero fue a pedir perdón. La noche es buena consejera, como se sabe, pero la obrera, quizá prejuzgando, según la escena de la víspera, lo que podría acontecer cuando no habría tiempo de desdecirse, rehusó reconciliarse. Ni las protestas, ni las lágrimas, ni la desesperación, pudieron ablandarla.

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Pereza

“682. Siendo una necesidad el descanso después del trabajo, ¿no es una ley natural?

– Sin lugar a dudas, el reposo sirve para reparar las energías del cuerpo, y es asimismo necesario para conceder un poco más de libertad a la inteligencia, a fin de que ésta se eleve por encima de la materia.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

En su primera Epístola a la Iglesia de Corintio, en el capítulo once, versículo treinta, el Apóstol Pablo informa: “… hay entre vosotros muchos débiles y enfermos, y muchos que duermen”.

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Los ángeles según el Espiritismo

12. No puede dudarse de que hay seres dotados de todas las cualidades atribuidas a los ángeles. La revelación espiritista confirma sobre este punto la creencia de todos los pueblos. Pero además nos hace conocer la naturaleza y origen de esos seres. Las almas o espíritus son creados sencillos e ignorantes esto es, sin conocimiento y sin conciencia del bien y del mal, pero aptos para adquirir todo lo que les falta, y lo adquieren por el trabajo. El fin, que es la perfección, es el mismo para todos: llegan a él más o menos pronto en virtud de su libre albedrío y en razón a sus esfuerzos. Todos tienen los mismos grados que recorrer, el mismo trabajo que realizar. Dios no señala una parte ni mayor ni más fácil a los unos que a los otros, porque todos son sus hijos, y siendo justo, no tiene preferencia por ninguno. Él les asegura: “He aquí la ley que debe ser vuestra regla de conducta. Ella sola puede conduciros al fin. Toco lo que está conforme a esta ley, es el bien, todo lo que es contrario a ella es el mal, sois libres de observarla o de infringirla, y así seréis los árbitros de vuestra propia suerte.” Dios no ha creado, pues el mal. Todas sus leyes son para el bien. El mismo hombre es quien crea el mal infringiendo las leyes de Dios. Si las observase escrupulosamente, no se apartaría jamás del buen camino.

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Venid, hermanos

Frente a la noche de dolor a la procela,
en que el hombre del mundo lucha y llora.
El espiritismo enciende la nueva aurora
en la luz de la creencia promisora y bella.

¡Oh! Doctrina bendita que revela
la Verdad Divina que se enflora,
de la esperanza vibrando mundo afuera
desde la vida más alta y más sencilla.

Espiritismo en Cristo es la gran escuela,
la generosa fuente que consuela
en el camino de dolor de la humanidad.

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Tristeza

En todas partes, la tristeza surge en la tierra a la manera de sombra bajo diversas modalidades.

Vemos la tristeza delictuosa de quien no consigue arrojarse al despeñadero del crimen.

Tenemos la tristeza desordenada de aquellos que no pudieron implantar la discordia.

Auscultamos la tristeza destructiva de cuantos solo encuentran frustración en sus planes perversos.

Sondamos la tristeza malévola de aquellos que se vieron inhabilitados para herir…

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La Semana Santa

¡Semana Santa, que recuerda al hombre
la gran historia que salvara al mundo,
epopeya grandiosa, cuyo nombre
inspira al corazón amor profundo!

¡Suceso que a través de la edades,
hoy conmemora la cristiana grey,
y olvidando las locas vanidades
practican de Jesús la santa Ley!

El mísero bendigo hoy abandona
su triste albergue, y en feliz morada,
el regio manto y la imperial corona,
ante sus plantas mira prosternada!

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El espiritismo no es un fenómeno

Hay que reconocer que todo lo que toca nuestra pobre humanidad, lo reduce a su misma pequeñez y a su nivel mezquino y miserable. La idea sublime y grandiosa que desciende de lo alto, para mitigar los crueles sufrimientos de los hombres, se cubriría de lodo, si ello pudiera ser, es decir, si la esencia de donde procede ese ideal le permitiera mancharse. Lo dijo Víctor Hugo: “La gota de rocío que pende de las hojas de las plantas como líquido brillante, se transforma en barro, al tocar nuestro mísero suelo”.

¡Pobres humanos! ¡Cuán atrasados, cuán pequeños y cuán imperfectos somos! El Espiritismo no podía escapar a esa intrusión, digámoslo así, de la pequeñez humana en su grandeza; del fanatismo ignorante de los hombres, en su transparente claridad. Pero, lo repetimos: A pesar de todo, sigue inmutable su marcha ascensional y bienhechora, porque procede de la Fuente de todo amor y poder, y como obra divina, no puede ser detenido su paso hacia adelante.

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Testimonio de gratitud

La propuesta del programa televisivo era encontrar parientes que habían perdido contacto, con el pasar de los años. Los testimonios presentados eran los más diversos, por parte de muchos que, por un motivo u otro, desconocían el paradero de familiares, debido a los distintos caminos trazados. Eran historias de desencuentros y separaciones, de dolores que el tiempo se había encargado de calmar pero que, ante la oportunidad del reencuentro, retornaban con fuerza e intensidad. Y así fue como ella contó la historia de su vida.

Estaba embarazada. Era joven, sin independencia, bajo condiciones financieras precarias, sin ningún apoyo familiar. Al dar a luz, su corazón de madre pensó en el futuro de su hija. Con los dolores dilacerándole el alma, la dio en adopción. Había conocido vagamente la familia que la adoptaría: tenían buenas condiciones financieras y deseaban, ardientemente, un hijo. Aquella familia seguramente la amaría.

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