Diferencia

«Crees que hay un sólo Dios: haces bien. También los demonios lo creen, y se estremecen». (TIAGO, 2:19).

La advertencia del apóstol es de esencial importancia en el aviso espiritual. Esperar beneficios del Cielo es actitud común a todos. Adorar al Señor puede ser trabajo de justos e injustos. Admitir la existencia del Gobierno Divino es trazo dominante de todas las criaturas. Aceptar al Supremo Poder es propio de buenos y malos.

Tiago fue divinamente inspirado en este versículo, porque sus palabras definen la diferencia entre creer en Dios y hacerle la Sublime Voluntad. La inteligencia es tributo de todos. La cognición procede de la experiencia. El ser vivo evoluciona siempre y quien evoluciona aprende y conoce. La diferencia entre el genio del mal y el genio del bien permanece en dirección al conocimiento.

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Madres comprometidas

Las banderas que ellas levantan son diferentes. Las causas que abrazan son las más variadas posibles. Pero, su noble intención es siempre la misma: protección mutua y convertirse en un instrumento útil, en una sociedad tan individualista. Cada vez más vemos en las redes sociales grupos de madres que se unen para intercambiar experiencias, para defender a las minorías, para exigir derechos en esta o aquella esfera, ofreciendo un gran ejemplo de ciudadanía y fraternidad. Es suficiente que una de ellas diga que necesita algo, o tenga alguna necesidad especial o de emergencia con respecto a alguien que conoce, y la movilización es inmediata y sorprendente. Todo se logra.

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La bandera del Espiritismo

El espiritismo tiene dos partes: los hechos materiales y sus consecuencias morales. La primera es necesaria para demostrar la existencia de los Espíritus; ellos comenzaron de ese modo. La segunda, que resulta de la primera, es la única que puede conducir a la transformación de la humanidad mediante el mejoramiento individual.

El mejoramiento es, pues, el objetivo esencial del espiritismo. Hacia él debe tender todo espírita serio. Dado que esas consecuencias se dedujeron de las instrucciones de los Espíritus, he definido los deberes que esa creencia impone. Inscribí el primero de ellos en la bandera del espiritismo: Fuera de la caridad no hay salvación. Esta máxima ha sido aclamada, a partir de su aparición, como la antorcha del porvenir, y de inmediato dio la vuelta al mundo, para convertirse en la voz de mando que reúne a todos los que ven en el espiritismo algo más que un hecho material.

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Días de prisa

¿Alguna vez has tenido la impresión de que los días pasan cada vez más rápidos? ¿Alguna vez has tenido la sensación de Navidades cada vez más cerca una de las otras, o de semanas que pasan tan rápido que ni siquiera nos damos cuenta de los días que pasan? Esos son días de prisa, de desbandada, de intensidad. Son días en que las necesidades, los deberes y compromisos crecen y los días, las noches y las semanas están intensamente ocupados y ya no vemos pasar el tiempo

Ya no nos asomamos a la ventana de la vida para verla pasar. No hay tiempo, o muy poco tiempo, para ver la vida. Solo nos queda tiempo para vivirla. Con la mente constantemente ocupada, el pensamiento siempre está en el próximo compromiso, en el deber siguiente, en el compromiso que se acerca. Se vive el tiempo de nuestros compromisos, el tiempo de la agenda llena de citas, el tiempo de fuera.

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Educación

Dijo el Cristo: «Brille vuestra luz…»

Él, el Maestro Divino, es nuestra divina luz para la evolución planetaria. Antiguamente se consideraba a la recomendación del Señor un mero aviso, místico en su esencia; una convocatoria a los seguidores del culto externo de la escuela religiosa, a una supuesta posición de realce individual después de la muerte, en la imaginaria corte celestial. Sin embargo, hoy comprendemos que debemos aplicar esa enseñanza de Jesús cualquiera sea nuestra condición, día tras día. Incluso la ciencia terrestre ha llegado a reconocer la presencia de la luz en todas partes.

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Convulsionarios (23)

481 ¿Toman alguna parte los espíritus en los fenómenos que se producen en los individuos, designados con el nombre de convulsionarios?

«Sí, y muy grande; lo mismo que el magnetismo que es su origen primitivo, pero a menudo el charlatanismo ha explotado y exagerado esos efectos, dejándolos en ridículo.»

– ¿De qué naturaleza son por lo general los espíritus que cooperan a ese tipo de fenómenos?

«Poco elevados. ¿Creéis que los espíritus superiores se divierten en tales cosas?»

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¿Quién inventó la reencarnación?

Si la teoría de la evolución a través de la reencarnación fue inventada por alguien, como dicen, ¿quién la inventó? ¿Fue Satanás? ¿Fueron seres humanos? Si fue Satanás, o incluso seres humanos, entonces, ellos serían más sabios y tendrían más elevado sentido de justicia y de amor que Dios. ¿Por qué? Por qué las explicaciones reencarnacionistas muestran la vida, el universo y los seres vivos siendo regidos por mecanismos increíblemente sabios y justos. Por esa tesis cada criatura racional es responsable por sí misma, por el propio crecimiento como ser cósmico, participe de la vida, de los tesoros que están a la disposición de todos, desde los intelectuales, artistas, culturales, hasta los afectivos y todas siempre recibiendo nuevas y renovadas oportunidades de reajuste ante las leyes mayores, pudiendo rescatar sus faltas y liberarse de los pesos y conciencias, de forma legítima. De otro lado, tenemos las tesis de las religiones que se guían por la Biblia, teniéndola como la palabra de Dios, interpretada al pie de la letra. Por ellas el sistema que gobierna la vida es terriblemente injusto, cruel y poco creativo. Conciben a un Dios todo envuelto en lo cotidiano humano, interesado y fácilmente engañable, más allá de parcial, tiránico, sádico, cruel e incompetente, por no saber conducir a sus criaturas por caminos más justos de crecimiento y perfeccionamiento.

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Envejecer

Dicen que el tiempo es implacable. Llega a todo y a todos. Los edificios, los monumentos, necesitan cuidados constantes o muestran los resultados del descuido de los responsables: la pintura descascarada, el moho, las marcas negras de la lluvia.

Los árboles mismos, que envejecen riéndose, como escribió el poeta Olavo Bilac, necesitan podas prudentes, apoyo en sus raíces sobresalientes, para continuar vivos y hermosos. Del mismo modo, el ser humano. Los días avanzan y rápidamente se suman a las semanas, meses y años. El cabello se blanquea, la salud queda más o menos comprometida, el vigor físico disminuye, la memoria oscila entre los recuerdos de ayer y de ahora…

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