Sobre las Relaciones Espirituales


La Unión

Partiendo del concepto básico sobre la naturaleza del espíritu, podemos verificar las propiedades fluidicas, las sintonías mentales, las equivalencias de las vibraciones, y sobre todo, la proyección e influencia del pensamiento como expresión de la individualidad del espíritu. En estas proyecciones se genera la dispersión de la idea, y de allí, se produce la imantación de otros seres que encuentran semejanzas, y por ello, se apegan en un proceso que puede denominarse simbiótico en la mayoría de los casos, pero que al paso del tiempo o por intereses distintos en esos hermanos que se apegan, esta simbiosis se trasforma en una parasitosis profunda. Los vínculos espirituales se asemejan a los vínculos sociales, con la diferencia de que en las relaciones del pensamiento se generan dependencias energéticas y se establecen uniones negativas que llevan a los individuos vinculados a una distorsión de las fuerzas mentales, desequilibrando los sistemas periespírituales y orgánicos, causando así aflicciones y perturbaciones mayores. También existen en estas relaciones espirituales las de carácter positivo, siendo estas llevadas y originadas por un proceso en el que el individuo encarnado realmente obtiene un provecho beneficioso de parte del espíritu que le proporciona dicho vinculo. En estos casos la simbiosis es mas clara, pues cuando el individuo encarnado posee una sensibilidad mediumnica activa, prodiga al benefactor espiritual un instrumento preparado para el servicio, siendo este utilizado por los hermanos en la asistencia fraterna, recibiendo el médium el beneficio de ser útil en la labro de regeneración moral que a todos nos alcanza.

La Obsesión

En los términos contrarios, la obsesión, como proceso parasitario y vampirizador, solo puede establecer un lazo oscuro entre los involucrados, pues el único beneficio posible es el de la expiación y prueba para el médium, y el del rescate para el obsesor. No por esto podemos arriesgarnos a afirmar que la obsesión es útil o necesaria, pero lo cierto es que hasta que los espíritus no se encuentren liberados de las bajas pasiones y los vicios del pensamiento seguirán precisando de mecanismos adecuados a sus situaciones, siendo estos procesos el producto directo de la ley “Causa y Efecto”, y no de la voluntad divina.

Puede esta aseveración explicar que los procesos obsesivos siguen siendo generados por la insensatez, por el orgullo, por el cultivo de todo aquello que va en contra de la ley de amor y fraternidad, quedando solo en nuestras manos la posibilidad de desligar esos lazos que nosotros anudamos en la extensión de la vida eterna.

Las Sombras

Los médium ante el universo se presentan como la expresión máxima de la revelación espiritual, encarnado o desencarnado, el médium sirve como instrumento preciado para el esclarecimiento y para el auxilio, pero así como puede servir al bien de forma clara y activa, el médium puede ser envuelto por las sombras que pueden oscurecer la visión y la loable labor de regeneración.

La Obsesión hacia el médium es apenas uno de los factores que pueden desviar el propósito del trabajador, llevándolo a la ruina moral y a la perdida del sentido clarificador. Pero ante todo esto sigue siendo la condición propia del pensamiento del individuo el que prodiga el terreno adecuado para el cultivo dañino de las deficiencias morales. No podemos, con conocimiento de causa, lanzar anatema sobre los espíritus menos esclarecidos, no podemos culpar de todo lo que nos afecta a nuestros hermanos menos adelantados, pues solo recae sobre nuestros hombros el origen de las aflicciones, origen que se pierde en lo más profundo de nuestra historia espiritual.

Se hace mas evidente pues en el médium, la ley de causa y efecto, se hace mas palpable la posibilidad de verificar la bondad de Dios, y sobre todo, podemos darnos cuenta de que estamos en presencia de una oportunidad inmejorable de alejar de nuestros corazones las sombras que provienen de los mas intimo y antiguo que existe en nuestro registro existencial. Son los vicios del pensamiento y la invigilancia, es la falta de estudio y de interés, es nuestra ceguera irresponsable la que siempre nos lleva al borde del precipicio, pero siempre está y estará la mano amiga del Maestro, siempre está y estará el amparo de nuestro Padre.

La Claridad

En la medida que el espíritu humano marche en la consolidación del amor fraterno, se podrá levantar de a poco el velo oscuro que nos evita percibir y alcanzar la felicidad verdadera, es el despertar hacia la luz después de encontrarnos inmersos en la noche de la moral desviada. Somos espíritus creados de la luz más pura y perfecta, siendo esa nuestra naturaleza no podemos entonces negarnos el destino de nuestras almas. Somos hijos de la claridad y hermanos en Dios, los vínculos entre los encarnados son apenas la practica que nos llevará a la realidad de la comunidad fraterna que nos espera en el universo infinito, y es por esto que ante la posibilidad de crecer y evolucionar a través de la practica del amor, lado a lado con aquel que necesita de nosotros. Los Obsesores, los menos esclarecidos, los que no han adelantado aún, son ellos los receptores de ese amor fraterno, son ellos los mas necesitados de luz y no podemos darles la espalda y culparlos, pues en nuestras manos está el poder dirigir hacia ellos esa luz que nosotros recibimos en el momento de nuestro rescate.

Obsesor, detractor… no, simplemente “Hermano”.

Por: Edgar Navarro
http://www.elconsolador.net/

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