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Después del descubrimiento del genoma humano, con el mapa completo de 30
mil genes, científicos han encontrado cinco genes responsables por
problemas de función de la memoria en el cerebro.
La
Neurociencia estudia el hipocampo como siendo el responsable por el
almacenamiento de la memoria en el cerebro; una falla en la conexión de
las neuronas de esta región puede acarrear serios problemas como el
olvidarse de las cosas. El gen SORL 1 es muy frecuente en los pacientes
con más de 65 años, cuando funciona normalmente recicla la proteína
precursora del amiloide, pero una anomalía o mutación de este gen puede
hacer conque no las recicle, generándose así péptidos betaamiloides,
inhibiéndose las conexiones bioquímicas y eléctricas entre dos neuronas
(sinapsis) provocándose la enfermedad del mal de Alzheimer. Vale recordar
que un cerebro normal posee cien mil millones de neuronas. Otro factor
también asociado a la enfermedad del olvido es la falta del
neurotransmisor llamado de acetilcolina, así como una sustancia llamada de
neurotrófico (BDNF). La memoria está dividida en dos formas: explícita
(hipocampo) e implícita (amígdala, estriado y núcleos). El campo de la
emoción está previsto en el sistema límbico, hecho interesante es lo que
dicen los científicos referente a un gen apodado de gen de la fe que puede
influenciar esta región. Estudios recientes comprueban que las células
poseen memoria, lo que la ciencia designó como «memoria genética». Así, a
través de los 46 cromosomas que heredamos de nuestros padres estamos
recibiendo un gen que es responsable por las informaciones de nuestros
antepasados, es decir, tenemos dentro de nosotros códigos de nuestros
ancestros. Esa es una de las explicaciones para las reminiscencias de
vidas pasadas, sobre todo en niños y la ciencia de laboratorio adopta esta
hipótesis. Vale recordar que realmente la mayor parte de los casos
reencarnatorios se dan dentro de la propia familia, y es común notar que
el abuelo casi siempre reencarna como el propio nieto y así sucesivamente.
Casos de transplantes de órganos también refuerzan la hipótesis de la
memoria genética.
Varios casos ya fueron comprobados por pacientes receptores de órganos
humanos, como corazón, pulmón, riñones, etc. que después de su adaptación
y regeneración pasaron a poseer hábitos, emociones, gustos, placeres
condescendientes con el donador, cuando vivo. ¿Sería esto explicado por la
memoria genética de las células transferidas del muerto para el paciente?
En el laboratorio, científicos ya comprobaron la existencia de la memoria
genética inclusive a través de los platelmintos. ¿Por qué las arañas nacen
sabiendo confeccionar sus telas? ¿Por qué los pájaros nacen sabiendo
construir sus nidos? ¿Por qué los caballos cuando sienten el olor de las
heces de los leones entran en pánico sin nunca haberlos visto? Para
obtener esta especie de memoria tendríamos que recibir este gen de
nuestros ancestros. Sin embargo, existen también muchos casos de
reencarnación en los cuales el encarnado no tiene ningún vínculo de
parentesco con aquella persona ya desencarnada y posee muchas
informaciones sobre ella. ¿Cómo explicar esa situación? Lógicamente no se
trata de memoria genética, puesto que aquel muerto no tiene ningún
parentesco con el encarnado que dice haber sido él en el pasado. La
ciencia actual aún no acepta la existencia del «periespíritu» designación
dada después del advenimiento de la Doctrina Espírita en 1857 en Francia.
Sin embargo, en Brasil esta palabra ganó un nuevo significado como Modelo
Organizador Biológico (MOB), a través del renombrado científico
reencarnacionista Dr. Hernani Guimarães Andrade, considerando la
conciencia situada fuera del cuerpo físico, almacenada en la estructura
del cuerpo mental del periespíritu (cuerpo astral) a través de existencias
pasadas.
El mismo autor en las páginas 99 y 100 del libro «Espíritu,
Periespíritu y Alma» dice que: «El desarrollo del embrión, y
consecuentemente del individuo, resulta de la interacción de los dos
factores apuntados. Se produce una conjugación donde cada factor controla
al otro. En cuanto las informaciones bioquímicas de los genes en los
cromosomas determinan las características sustanciales del individuo, el
MOB provee una estructura de campos de fuerzas, esteromórfica y
biomagnética, que orienta el crecimiento de los tejidos, dentro de los
modelos morfológicos peculiares a la especie a la cual el individuo
pertenece. Podríamos postular que el individuo tiene dos contribuyentes
determinantes de su composición y formas definitivas: uno es el factor
informativo genético, y el otro es el factor PSI. Es posible que la
influencia de este último sobre el factor genético resulte en ciertas
alteraciones con implicaciones muy ligeras y casi imperceptibles en su
constitución química. Entretanto, estas pequeñísimas influencias, cuando
son sumadas a través de prolongados períodos en las sucesivas
encarnaciones de los individuos podrían, a largo plazo, haber contribuido
para la incidencia de significantes alteraciones genéticas en las especies
a las que pertenecen. De allí probablemente surgirán las modificaciones
evolutivas observadas en las especies vivas.»
El Dr. Jorge Andréa, médico, científico y escritor, en su conceptuada
obra «Fuerzas Sexuales del Alma» dice: «Por lo tanto, los núcleos de las
células físicas serían las zonas por donde las energías espirituales
podrían mostrar su influencia y orientación en la materia.» (pág. 35).
«Los genes presentan, un campo de transición entre materia y espíritu.
Sería una energía más condensada frente a las demás del psiquismo de la
zona inconsciente, llegando casi a la condensación de la materia, pero
siendo aún energía e imposible de ser revelada por los métodos científicos
actuales.» «De esta forma, el gen sería la tela de manifestación de la
energética espiritual a dirigir y orientar toda la riqueza del metabolismo
celular, como también transfundir el manantial del psiquismo de
profundidad bajo forma de tendencias, símbolos, instituciones, creaciones
diversas, sueños, etc. al reducido y limitado psiquismo de la zona
conciente en su apropiado campo de trabajo.» (pág. 41)
A lo largo de diez años estudié profundamente el fenómeno de la
reencarnación, motivo del lanzamiento de mi libro titulado «Reencarnación
– Investigación Científica», el cual estará en las librerías en pocos
días. Durante las investigaciones, realmente pude comprobar hechos
sorprendentes confirmándose las teorías antes expuestas, no sólo los
recuerdos, marcas, señales, enfermedades e inclusive el aspecto físico se
repetían en la vida actual, como también las propias personalidades.
Realizamos estudios en laboratorio con ADN, de las muestras sanguíneas de
las personas involucradas en casos reencarnatorios, con el objetivo de
encontrar el mismo perfil genético.
¿Será que determinados genes, sobre todo los responsables por la
memoria en el cerebro, no estarían siendo influenciados por el psícosoma
(periespíritu), conteniendo los archivos energéticos de sus últimas
encarnaciones? ¿Será que los mismos genes responsables por la memoria
genética, también no estarían directamente ligados a las influencias del
cuerpo espiritual, aunque sean trasmitidos de forma hereditaria? Creo que
como seguidores de la Doctrina Espírita, no podemos despreciar y abandonar
las teorías científicas referentes a la Memoria Genética, por el
contrario, debemos unirnos a ella. Con certeza la memoria y la conciencia
no están en los genes de las células y tampoco en el propio cerebro, pero
ciertamente son los reflejos y la resultante de las informaciones
registradas en el cuerpo mental, a través del inconsciente pasado del
espíritu o alma, cuando aquí encarnados.
En el medio espírita hemos escuchado diversas veces esta frase: «El
cuerpo mental es el presidente, el periespíritu es el director, y el
cuerpo físico es el operario de la fábrica», pero la ciencia no piensa de
esta forma, y sí de forma contraria. Somos el reflejo de lo que fuimos y
de lo que pensamos. Por todo lo expuesto en el presente trabajo, la
conclusión es que estamos muy cerca de la prueba definitiva de la
existencia de la reencarnación, pero mientras eso no ocurra, vamos a
mantener nuestra conciencia elevada en el bien, para que la armonía de
nuestros pensamientos se refleje en nuestros cuerpos físicos, en forma de
una buena salud.
Alberto Fiorini
Revista espirita Nº14 |