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197. ¿En qué concepto se tiene, en el plano espiritual, el patrimonio
de la cultura terrestre?
Todas las expresiones de la cultura humana son apreciadas, en la esfera
invisible, como una sagrada recopilación de esfuerzos del hombre
planetario en sus continuas y respetables tareas. No obstante, precisa
subrayar que en este "otro lado" de la vida vuestra situación cultural es
conceptuada como un proceso y no como un fin, ya que este último reside en
la obtención de la perfecta sabiduría, síntesis gloriosa del alma que se
ha edificado a sí misma, a lo largo de todas las oportunidades de trabajo
y estudio que la existencia material ofrece. Entre la cultura terrestre y
la sabiduría del Espíritu hay una diferencia singular, que es menester
tomemos en cuenta. Aquélla va modificándose todos los días y varía en su
concepción de acuerdo con los individuos que se constituyen en sus
expositores, con evidentísimas características de inestabilidad. Ésta, en
cambio, es el conocimiento divino, puro e inalienable, que el alma va
almacenando mientras recorre su camino, en marcha hacia la vida inmortal.
198. ¿Puede el racionalismo garantizar la línea de evolución de la
Tierra?
Por sí solo, el racionalismo no está en condiciones de realizar ese
grandioso esfuerzo, incluso por el hecho de que todos los centros
culturales terrestres han abusado ampliamente de ese concepto. A causa de
sus excesos observamos a una venerable civilización condenada a terminar
en tristes ruinas. La razón que prescinde del sentimiento es fría e
implacable como los números, y éstos pueden ser factores de observación y
clasificación de la actividad, pero no han creado nunca la vida. La razón
es una base indispensable, mas sólo el sentimiento crea y edifica. Por
eso, en los procesos evolutivos de la humanidad, jamás podrán desaparecer
las conquistas del humanismo.
199. ¿Puede la razón prescindir de la fe?
La razón humana es aún harto frágil y no podrá dejar a un lado la
colaboración de la fe, que la ilumina, para la solución de los grandes y
sagrados problemas de la vida. A causa de que ambas se han separado en las
rutas de la existencia, vemos al hombre terrestre en el desfiladero
terrible de la miseria y la destrucción. Por la insania que la razón
padece, sin la divina luz de la fe, la fuerza está haciendo sus últimas
tentativas para enseñorearse de todas las conquistas del mundo.
Hablasteis demasiado de razón y seguís empeñados en la guerra destructora,
donde sólo deambulan miserables vencidos. Hicisteis las más altas
demostraciones de inteligencia, pero utilizáis todo vuestro conocimiento
en la matanza sin piedad. Predicasteis la paz mientras fabricabais cañones
homicidas. Pretendisteis haber solucionado los problemas sociales,
acelerando la construcción de cárceles y prostíbulos. Ese progreso es el
de la razón sin la fe, donde los hombres se pierden en una lucha
ingloriosa y sin fin...
200. ¿Dónde está la fuente de los extravíos de la razón humana?
El origen de tal desequilibrio reside en la apostasía del sacerdocio, en
las diversas iglesias que se han basado en las concepciones del
Cristianismo. Al ocultar la verdad, a fin de que prevaleciesen los
intereses económicos de sus descarriados expositores, las sectas
religiosas hicieron que la fe se devirtuara, y debido a una absoluta falta
de colaboración con la razón, concentraron su actividad en la senda
interminable de las conquistas mundanas.
201. En el panorama de los valores racionales ¿se integran mutuamente
la Ciencia y la Filosofía, teniendo en vista las realizaciones del
Espíritu?
En el campo de las actividades del mundo ambas se complementan, como dos
grandes ríos que, sirviendo a regiones distintas en la esfera de la
producción indispensable para el mantenimiento de la vida, confluyen en
cierto lugar de sus trayectorias para desembocar juntos en el mismo
océano, que es el de la sabiduría.
202. En el problema de la investigación ¿hay límites para la
aplicación, de los métodos racionalistas?
Esas fronteras existen, no sólo para la aplicación, sino además para la
observación. Tales límites están condicionados por las fuerzas
espirituales que presiden a la evolución planetaria, conforme a la
conveniencia y al estado de progreso moral de los Seres. De ahí que los
límites de las aplicaciones y de los análisis llamados positivos siempre
acompañan y seguirán acompañando el curso de la evolución espiritual de
las Entidades encarnadas en la Tierra.
203. ¿Qué pensaremos de los racionalistas que se enorgullecen de sus
realizaciones terrestres, en las cuales pretenden encontrar valores
finales y decisivos?
Casi siempre, los que se enorgullecen de algo incurren en el egoísmo
aislacionista que los separa del plano universal, pero los que aman su
esfuerzo en pro de realizaciones ajenas, o la continuidad sagrada de las
obras de los otros en su actividad propia, jamás alimentan pretensiones
impropias y nunca restringen su esfera de evolución, puesto que las
profundas energías de la espiritualidad santifican sus esfuerzos sinceros,
conduciéndolos a los grandes hechos a través de los elevados caminos de la
inspiración.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier.
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