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Hippolyte Leon Denizard Rivail
-Introducción breve a la biografía de Allan Kardec:
Nacido
en Lyon, el 3 de octubre de 1804, sus padres llamados Jean-Baptiste
Antoine Rivail y Jeanne Louise Duhamel. Aquel prudente filósofo, lleno de
clarividencia y profundidad, aquel trabajador obstinado cuya labor sacó de
quicio el monumento religioso del Viejo Mundo y echó los nuevos cimientos
que deben servir de base a la evolución y a la renovación de nuestra
sociedad caduca, empujándola hacia un ideal más sano y elevado, hacia un
progreso intelectual y moral indiscutible.
El futuro fundador del Espiritismo recibió en la cuna un nombre respetable
y todo un pasado de virtudes, buena parte de sus antepasados se habían
distinguido en la magistratura por su talento, su saber, su acrisolada
integridad. Parecía que el joven Rivail había de desear para sí también
los laureles y las glorias de su familia. Sin embargo, desde su primera
juventud se sintió atraído hacia las ciencias y la filosofía.
Hizo en Lyon sus primeros estudios y completó enseguida la instrucción
escolar en Yverdon (Suiza) junto al célebre pedagogo Pestalozzi, del que
fue, con el tiempo discípulo eminente y colaborador. Habíase dado de
corazón a la propaganda del famoso sistema, que tan gran influencia
ejerció en la reforma de los estudios en Francia y Alemania. Muy a menudo,
cuando los gobiernos de diferentes puntos llamaban a Pestalozzi para
fundar diferentes institutos similares al de Yverdon, confió a Denizard
Rivail el cuidado de reemplazarle en la dirección de su escuela; Era
bachiller en letras y ciencias, doctor en medicina, habiendo hecho todos
los estudios médicos y defendido brillantemente su tesis, era también
filólogo distinguido que conocía a fondo y hablaba correctamente el
alemán, el inglés, el italiano y el español, también conocía el holandés y
podía expresarse con facilidad en esta lengua.
¿Cuáles son los principios generales de la educación pestalozziana? Es el
mismo Rivail quien lo explica:
"Ha tomado al niño al salir de manos de la naturaleza para seguirlo en sus
desarrollos; ha considerado la manera en la que sus ideas se desenvuelven;
ha estudiado sus necesidades y sus facultades; y después de numerosas
observaciones, estableció un método que tiende esencialmente a aprovechar
las facultades que ha recibido de la naturaleza, para darle un juicio sano
y habituarlo a poner en orden sus ideas."
Todo pasado a través del tamiz de la razón….Lo que quería
Pestalozzi era enseñar al niño el arte de aprender. Señalaba a las madres
como la figura preferente y útil para la educación de los niños.
Pestalozzi, como instructor, trataba de desarrollar en los niños el
espíritu de observación y la memoria. Porque el niño nace observador y su
espíritu de curiosidad y de análisis no pide más que una ayuda mínima. Es
suficiente, dice Denizard Rivail, con «ser dulce y severo».
Ciertamente, a este método, que guió sus primeros pasos en la actividad
pedagógica, Allan Kardec agregó sus propias ideas. Rivail prefería, por
otra parte, desde 1824, combinar el método Pestalozzi con el método
ordinario, basándose en la siguiente reflexión: "Hacer continuar la
abstracción con la intuición, de modo que si el alumno, instruido de
acuerdo con este método, pasaba súbitamente a otro, no se encontraría en
él como un extraño, mientras que el que salía del de Pestalozzi tenía que
hacer un estudio enteramente nuevo".
En el mundo de las letras y de la enseñanza que frecuentaba en París,
Denizard Rivail conoció a la señorita Amelia Boudet, nueve años mayor que
él, profesora de Letras y Bellas Artes, artista y poetisa que escribió
tres libros: Cuentos Primaverales(1825), Nociones de Diseño(1826) y Lo
Esencial en Bellas Artes (1828). "Pequeña pero bien proporcionada, gentil
y graciosa, inteligente y viva" (descrita por Henry Sausse), por la gracia
de su sonrisa y el brillo de sus buenas cualidades supo hacerse notar al
Sr. Rivail, en quien adivinó, bajo la apariencia amable de una alegría
franca y comunicativa, al pensador profundo que unía la seria dignidad al
más correcto savoir-vivre (saber estar). Contraen matrimonio el 6 de
febrero de 1832.
Pierre Gaëtan Leymarie, uno de los más destacados continuadores de la obra
de Kardec, revela la importancia de Amelia Boudet en la estructuración del
Espiritismo: "La publicación tanto de El Libro de los Espíritus, así como
de La Revue Spirite se debió en gran parte a la firmeza de ánimo, a la
insistencia y a la perseverancia de Madame Allan Kardec". (Una vez más se
cumple la premisa; Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer).
Kardec se dedicó valerosamente al trabajo, durante el día atendiendo tres
contabilidades y proseguía la jornada durante la noche, en horas que se
quitaba de reposo, escribiendo obras de gramática, aritmética y volúmenes
para los altos estudios pedagógicos; traducía libros del inglés y del
alemán y preparaba todos los cursos de Levy- Alvarès seguidos por los
alumnos de uno y otro sexo del arrabal de San Germán. Organizó asimismo en
su casa de la calle de Sèvres cursos gratuitos de química, física,
astronomía y anatomía comparada, los cuales fueron muy concurridos desde
1835 hasta 1840.
Miembro de diversas agrupaciones de sabios y especialmente de la Real
Academia de Arras, fue premiado en el concurso de 1831 por la magnífica
tesis que presentó bajo el título: ¿Cuál es el sistema de estudio más en
armonía con las necesidades de la época? Ese mismo año comenzó a circular
su Gramática francesa clásica, obra didáctica en la que Rivail muestra
-según el estudioso doctor Abreu-: "poseer sólidos conocimientos de las
lenguas latina, griega, gálica y las neorrománicas, afirmando su
reputación de profesor emérito".
Entre sus numerosas obras conviene citar por orden cronológico: Plan
propuesto para la mejora de la instrucción pública (1828), Curso práctico
y teórico de aritmética (1829, según el modelo de Pestalozzi, lo publicó
para las madres de familia y los maestros.), Manual de exámenes para el
certificado de capacidad (1846), Catecismo gramatical de la lengua
francesa (1848); Finalmente publica Programa de los cursos usuales de
química, física, astronomía y fisiología, en 1849, en que resumía los
cursos que dictaba en el Liceo Polimático; editando más tarde los Dictados
normales de los exámenes del Ayuntamiento y la Sorbona, acompañado de
Dictados especiales sobre las dificultades ortográficas.
Como puede juzgarse por este breve resumen, el Sr. Rivail estaba
admirablemente preparado para la difícil empresa que debía acometer y
hacer triunfar. Su propio nombre era conocido y respetado mucho antes de
que inmortalizara el de Allan Kardec. Constantemente preocupado por volver
atrayentes e interesantes los sistemas educativos, inventó, también en esa
época, un método para aprender a contar y un cuadro mnemónico
(mnemotécnica, método que permite favorecer el proceso de memorización) de
la historia de Francia, cuyo objeto era fijar en la memoria las fechas de
los acontecimientos más importantes y los descubrimientos que marcaron
cada reinado. Prosiguiendo con su carrera pedagógica habría podido vivir
feliz, respetado y tranquilo, gracias al éxito brillante que habían
coronado sus esfuerzos. Pero su misión le llevaba al cumplimiento de una
tarea más difícil, de una obra más grande y, como tendremos ocasión de
hacerlo constar, se mostró siempre a la altura de la difícil misión que le
estaba reservada.
Muy pronto se ocupó en los fenómenos del magnetismo, tenía diecinueve
años, hacia 1823, cuando sintió la necesidad de estudiar las fases del
sonambulismo, escribía un día en la Revista Espírita de marzo de 1858: "El
magnetismo ha preparado las vías del Espiritismo, y los rápidos progresos
de éste último son debidos, incontestablemente, a la vulgarización de las
ideas que surgen del primero. Desde los fenómenos del magnetismo,
sonambulismo y éxtasis, hasta las manifestaciones espíritas, no hay más
que un paso; su conexión es tal, que resulta por decirlo así imposible
hablar del uno sin referirse al otro. Si debiéramos dejar a un lado la
ciencia magnética, nuestro cuadro sería incompleto y se nos podría
comparar a un profesor de física que se abstuviera de hablar de la luz".
(Kardec habla de sonambulismo en sus Obras Póstumas, la presenta como un
tipo de mediumnidad aunque el espíritu que se manifiesta es el del mismo
médium y no otro espíritu, también lo relaciona con fenómenos de doble
vista en los que se encuentra al cuerpo material por un lado y al espíritu
por otro lado).
Fue en 1854 cuando el señor Rivail oyó hablar por primera vez de las mesas
giratorias a través del señor Fortier, magnetizador con el que estaba
relacionado por sus estudios. Al año siguiente, a principios de 1855,
encontró al señor Carlotti, quién le habló de tales fenómenos, con el
entusiasmo que solía poner en todas las nuevas ideas, desconfiaba de su
exaltación; "usted algún día será uno de los nuestros, me dijo, no digo
que no, ya lo veremos." Hacia mayo del mismo año coincide con el señor
Patier y a la señora Plainemaison quienes le hablaron de dichos fenómenos
pero en un tono muy distinto, exento de tanto entusiasmo y le invitaron a
asistir a las sesiones celebradas en la casa de la señora Plainemaison,
comenta Kardec lo siguiente: "Allí fui por primera vez testigo del
fenómeno de las mesas giratorias, y el hecho se produjo en tales
condiciones que la duda resultaba imposible. Presencié en esa misma casa
ciertos ensayos, muy imperfectos, de escritura mediúmnica en una pizarra
con la ayuda de una cestita. Mis ideas eran firmes, había un hecho que
debía tener su causa, algo serio como la revelación de una nueva ley que
me propuse profundizar". "Apliqué a la nueva ciencia, como lo había hecho
hasta entonces con las demás el método experimental, sin aceptar nunca
teorías preconcebidas; observaba con atención, comparaba, deducía las
consecuencias; buscaba desde los efectos remontarme hasta las causas por
la deducción y el lógico encadenamiento de los hechos, admitiendo una
explicación como valedera sólo cuando podía ella resolver todas las
dificultades de la cuestión.
Desde el principio comprendí la gravedad de la exploración que iba a
emprender; entreví en tales fenómenos la clave del problema, del pasado y
porvenir de la humanidad, la solución de lo que había yo buscado toda la
vida, era toda una revolución en las ideas y creencias, de modo que había
que proceder con circunspección y no de modo ligero, ser positivista en
vez de idealista." Carlotti, René Taillandier y Didier, el editor, que
seguían desde hacía cinco años el estudio de estos fenómenos y habían
reunido cincuenta cuadernos de comunicaciones diversas que no lograban
coordinar.
Una tarde, su espíritu protector Z. le dio a Kardec, valiéndose de un
médium, una comunicación exclusivamente personal, en la cual afirmaba
haberle conocido en una anterior existencia cuando en tiempos de los
druidas vivían juntos en las Galias; entonces llevaba el nombre de Allan
Kardec, y como la amistad que le había profesado no dejaba un momento de
crecer, le prometía secundarle en la importantísima tarea para la cual se
le había solicitado y que podía llevar a cabo felizmente.
(INCISO): Lèon Denis en su obra Juana de Arco médium, en el capítulo
titulado Juana de Arco y el Ideal Céltico, nos ofrece un mayor
acercamiento a la existencia anterior del Sr. Denizard Rivail, además de
establecer una relación entre las teorías de los druidas y las
espiritistas:
"A la postre, después de una lenta y dolorosa gestación renace con nueva
forma la fe de nuestros abuelos, rejuvenecida y completada por los
trabajos científicos y las conquistas intelectuales de las últimas
centurias. Hijos de los galos, retomamos la obra de nuestros padres.
Provistos de la tradición filosófica que hizo su grandeza, instruidos como
ellos en lo que toca a los misterios de la vida y de la muerte, ofrecemos
a la sociedad de hoy, invadida por los instintos materiales, una doctrina
que le proporciona, además del restablecimiento moral, los medios para
asegurar en la Tierra el reinado de la justicia y de la verdadera
fraternidad. Importa, relacionar el movimiento filosófico moderno con
estas concepciones de nuestros antecesores, con las tan racionales
doctrinas de los druidas, basadas en el estudio de la Naturaleza y la
observación de las fuerzas psíquicas. Hemos de mostrar que la renovación
espiritualista constituye una verdadera resurrección del genio de la Galia,
un reconstituirse de las tradiciones nacionales…..La base esencial del
druidismo era la creencia en las vidas progresivas del alma y su
ascensión en la escala de los mundos. Juzgo preciso insistir aquí en este
concepto fundamental del destino".
"Al mismo tiempo que las corrientes de la democracia nos reconducen a las
tradiciones políticas de la Galia, el Espiritismo experimental nos lleva a
sus tradiciones filosóficas. Inspirado por los espíritus excelsos restauró
Allan Kardec en un plano ampliado las teorías de nuestros antecesores. Es,
en verdad, el espíritu de la Galia el que en este jefe de escuela
despierta. Todo en él, el nombre que adoptó, el monumento que por voluntad
propia cubre sus despojos mortales, la austera vida que llevaba, su
carácter grave y meditativo, toda su obra, en fin, recuerdan al druida.
Preparado por sus existencias anteriores para la importante misión que
acaba de cumplir, Allan Kardec, no es sino la reencarnación de un celta
eminente, según lo afirma él mismo en el mensaje que sigue, obtenido en
1909; "Fui sacerdote, director de las sacerdotisas de la isla de Sein y he
vivido al borde de la mar furiosa, en la punta extrema a la que denomináis
Bretaña".
(CONTINUANDO CON LO ANTERIOR):
El Sr. Rivail puso manos a la obra; tomó los cuadernos, los anotó
cuidadosamente suprimiendo las repeticiones y puso en su lugar los
dictados de cada sesión; señaló las lagunas que debían colmarse, las
oscuridades que necesitaban aclaración y preparó las preguntas necesarias
para lograr estos resultados. Hasta entonces, 1856, las sesiones en casa
del Sr. Baudin no tenía un objeto determinado; se propuso hallar en ellas
la solución de los problemas que le interesaban desde el punto de vista de
la filosofía, psicología y de la naturaleza del mundo invisible. Llegaba a
cada sesión con una serie de preguntas preparadas y ordenadas
metódicamente y siempre le eran contestadas con precisión, profundidad y
lógica abundante. Su único objeto, al principio, era instruirse, más
tarde, cuando vio que todas aquellas comunicaciones formaban un conjunto y
tomaban cuerpo de doctrina, tuvo la idea de publicarlas para la
instrucción de los demás. Estas comunicaciones desarrolladas y completadas
luego forman la base de El Libro de los Espíritus.
Allan Kardec manifiesta que todavía no quedó contento tras esta segunda
revisión, consulta de un médium a otro, obtiene respuestas a través de más
de diez médiums diferentes y lleva a cabo la publicación de El Libro de
los Espíritus, el 18 de abril de 1857. Tuvo la obra tal éxito que se agotó
en seguida y Allan Kardec volvió a editarla bajo su forma actual,
corregida y considerablemente aumentada. "El solo hecho de la comunicación
con los espíritus, dijeran ellos lo que dijesen, probaba la existencia de
un mundo invisible en el ambiente, un campo inmenso abierto a nuestras
exploraciones, la clave de una multitud de fenómenos inexplicables; el
segundo punto, era conocer el estado de ese mundo, comprendí pronto que
cada espíritu en virtud de su posición personal y sus conocimientos me
revelaban una fase". (Comentarios todos extraídos de Obras Póstumas.)
Acusado por la rapidez con que se van desarrollando los acontecimientos y
por los documentos que tenía en su poder, Allan Kardec, en vista del éxito
del El Libro de los Espíritus, había formado el proyecto de crear un
periódico espiritista, acudió a un editor que no mostró interés en
ayudarlo, pero sus guías le aconsejaron que siguiera adelante y no se
preocupara. "Me apresuré a redactar el primer número que apareció el 1º de
enero de 1858, sin haber dicho nada a nadie. No tenía un solo abonado, ni
quien me proporcionara fondos. Hice, pues, toda la publicación a riesgo
mío y no tuve de que arrepentirme porque el éxito sobrepujó a mis
esperanzas. A partir del 1º de enero los números se sucedieron sin
interrupción, y como lo había predicho el espíritu este periódico se
convirtió para mí en un auxiliar poderosísimo. Más tarde reconocí que
había sido gran fortuna no dar con quien me proporcionara fondos, porque
de este modo conservaba mi libertad, mientras que un extranjero interesado
en el asunto tal vez habría pretendido imponerme sus ideas y su voluntad,
entorpeciendo mi marcha. Solo no tenía que dar cuentas a nadie, aun cuando
fuera pesada la carga de mi trabajo."
Allan Kardec, tiene una voluntad de hierro y potencia de acometida
extraordinaria; es un trabajador infatigable, se levanta a las cuatro de
la mañana, dirige por sí mismo todas las polémicas y además de las
direcciones de la Revue Spirite y de la Sociedad Parisiense. Este exceso
de trabajo físico e intelectual quebranta su salud a punto que los
espíritus tienen que llamarlo al orden; pero él sabe que sus pruebas sólo
se prolongarán diez años, porque numerosas comunicaciones le hacen prever
su muerte para entonces.
Allan Kardec trabaja en El Libro de los Médiums que apareció en la primera
quincena de Enero en 1861, expuso los siguientes términos a la razón de
ser de la obra: "El Espiritismo experimental presenta muchas más
dificultades de lo que generalmente se cree y los escollos que en él se
encuentran son numerosos, lo cual causa tantas desilusiones entre los que
se ocupan de él que sin poseer la experiencia y los conocimientos
necesarios. Nuestro propósito ha sido prevenir estos escollos, que no
dejan de acarrear inconvenientes a aquellos que imprudentemente se
aventuran en este terreno nuevo. No podíamos descuidar tal capital
aspecto, y lo hemos tratado con el cuidado que su importancia merece".
"El exceso en todo es perjudicial, pero, ante tales casos vale más pecar
por exceso de prudencia que por demasía de confianza".
El 31 de marzo de 1895,. Hippolyte Leon Denizard Rivail - Allan kardec,
contaba al morir por la ruptura de una aneurisma con 65 años. Una apiñada
muchedumbre se apiló en Père Lachaise, su última morada, los despojos
mortales del que fue Allan Kardec y que brillará como un radiante meteoro
en la aurora del Espiritismo.
Henri Sausse en un discurso que da en la Federación Espiritista Lionesa,
hablando sobre la biografía de Allan Kardec en el aniversario de su
muerte, el 31 de marzo de 1896: "Sería un error creer que, en razón de sus
trabajos, debía ser Allan Kardec una persona fría y austera; nada de eso
era, sin embargo aquél filósofo, después de haber discutido los puntos más
arduos de la psicología o de la metafísica trascendental se transformaba
de súbito en un risueño muchacho, grato y sociable, que sabía ponerse a la
altura de todos, aun de los más humildes, y que poseía un talento
particularísimo para distraer a los invitados que se sentaban a su mesa y
a quienes sabía él tan gentilmente hacer participar de su comunicativa
alegría."Tenía un fondo de alegría innata y bonachona, le gustaba reír con
franca, larga y expresiva risa y poseía el don de comunicar a los demás su
buen humor.
-Personalidad de Allan Kardec, actitud frente a su papel como fundador del
Espiritismo.
"El Espiritismo, al sacarme de la oscuridad, me lanzó por un nuevo rumbo.
En poco tiempo me he visto dentro de un movimiento que estaba lejos de
prever. Cuando concebí la idea de El Libro de los Espíritus, mi intención
no era ponerme en evidencia, sino continuar siendo un desconocido; pero
prontamente sobrepasado por el influjo de la labor, no me ha sido ello
posible; tuve que renunciar a mi afición a la vida retirada….. Si mi
nombre tiene ahora alguna popularidad, a buen seguro que no soy yo quien
la ha deseado, pues se sabe que no la debo ni a la propaganda ni a la
camaradería de la prensa y que jamás he aprovechado mi posición ni mis
amistades para ingresar en la sociedad, lo que me hubiera sido fácil.
Pero, a medida que la obra crecía, un horizonte más basto se mostraba ante
mí, comprendí entonces la inmensidad de mi tarea y la importancia del
trabajo que me restaba por hacer para completarla; las dificultades y
obstáculos, en lugar de atemorizarme, redoblaron mi energía."
Revista Espírita.1864
"No es ni el de inventor, ni el de creador; he visto, observado y
estudiado los hechos con cuidado y perseverancia; los coordiné y deduje
sus consecuencias, he aquí todo lo que me corresponde. Lo que hice también
hubiera podido hacerlo otro en mi lugar. En todo ello he sido un simple
instrumento de las miras de la providencia, es una labor que acepté con
placer y de la cual me esfuerzo por hacerme digno, rogando a Dios me dé la
fuerza necesaria para cumplirla; Tal tarea es, sin embargo pesada, más
pesada de lo que se pudiera creer y si entraña de mi parte algún mérito,
será porque tengo conciencia de no haber retrocedido ante ningún obstáculo
o sacrificio. Esta habrá de ser la obra de mi vida hasta mi último día,
pues ante un objetivo tan importante todos los intereses materiales y
personales se borran como puntos en el infinito". La primera comprobación
es, ciertamente, la de la razón a la que hay que someter, sin excepción,
todo lo que provenga de los espíritus. Toda teoría que se halle en
manifiesta contradicción con el buen sentido, por respetable que sea el
nombre con que esté firmada, debe ser rechazada. Tal es la base sobre que
me apoyo cuando formulo un principio de la doctrina. No lo doy como
verdadero porque se acuerde a mis ideas. En modo alguno me erijo en
árbitro superior de la verdad ni expreso a nadie. Creed tal cosa, pues que
la afirmo yo. Antes bien, mi opinión la considero meramente como un
parecer personal que puede ser cierto o falso ya que no soy más infalible
que cualquier otro. Tampoco es para mí verdad un principio por el simple
hecho de que me enseñe, sino que ha recibido la sanción de la
concordancia.
Allan Kardec siempre ha sido justo, estando por encima de las diferencias
impuestas por las clases sociales en el siglo XIX: " …..No doy a ciertos
individuos la importancia que ellos se atribuyen, un hombre es un hombre y
nada más. Mido su valor por sus actos, sus sentimientos, nunca por su
posición social. Así pertenezca él a las más altas clases de la sociedad,
si procede mal, si es egoísta y negligente en cuanto a la dignidad, ante
mis ojos es inferior al trabajador que vive correctamente, y yo aprieto
más cordialmente la mano de un hombre humilde cuyo corazón siento vibrar
que la de un potentado cuyo pecho está mudo. La primera me transmite
calidez, la segunda frialdad. Hombres de la más alta posición me honran
con sus visitas, sin embargo, nunca por causa de ellos, un trabajador
quedó postergado para hablar conmigo. Muchas veces, en mi escritorio el
príncipe se sienta junto al obrero. Si aquel se sintiera humillado,
simplemente le diría que no es digno de ser espiritista. Pero me siento
feliz de manifestar que yo los vi, muchas veces, estrechar sus manos
fraternalmente, lo que me llevaba a manifestar con el pensamiento:
¡Espiritismo, es este uno de tus logros y el preanuncio de muchos otros
prodigios!
Allan Kardec, defiende la igualdad de derechos de la mujer: Una cuestión
por la que el profesor Rivail tuvo una especial preocupación fue la
enseñanza a la mujer, ya que en aquella época existían pocas oportunidades
de instrucción para las jóvenes. Rivail y su esposa fundaron y dirigieron
un pequeño pensionado para señoritas. Además, probablemente, había dado
clases en los cursos que el prof. Lévi-Alvarés (1794-1870) había
instituido en el Hotel- de-Ville, y que eran frecuentados por jóvenes del
sexo femenino. A continuación, Kardec defiende la importante
influencia que la figura de la mujer ejerce sobre los grupos espiritistas:
"Excluir a las mujeres de las reuniones sería menoscabar su capacidad de
juzgamiento que, la verdad sea dicha, muchas veces lleva ventaja sobre la
de muchos hombres, entre los cuales incluiríamos hasta ciertos críticos
intelectualizados; La presencia de señoras exige una observación más
rigurosa de las costumbres de urbanidad y modifica una cierta displicencia
común en las reuniones exclusivas de hombres. ¿Por qué habríamos de
privarlas de la influencia moralizadora del Espiritismo?
Por exigencia de su condición, ellas tienen muchas veces más necesidad de
las sublimes consolaciones del Espiritismo, las que la convertirán más
fuerte y resignada frente a las pruebas de la vida. Por otra parte, ¿No se
sabe que los espíritus sólo tienen sexo al encarnar? Si la igualdad de los
derechos de la mujer y del hombre debe ser reconocida, con mayor razón
ella debe ser respetada entre los espiritistas, pues es certero afirmar
que la propagación del Espiritismo apresurará inevitablemente la abolición
de los privilegios que el hombre se autoconcedió por el sólo hecho de ser
más fuerte. El advenimiento del Espiritismo ha de señalar la era de la
emancipación legal de la mujer".
Finalmente, aportar un curioso hecho que nos desvela una cualidad
desconocida de Allan Kardec. El 24 de abril de 1864, ofreció Kardec una
visión particular que nos ha sido muy sorprendente, ya que en un sueño
observa en una calle una reunión de personas que conversaban, sólo algunas
de ellas le eran conocidas pero no sabía sus nombres, Kardec trataba de
averiguar el tema de conversación y apareció en una pared una inscripción
en pequeños caracteres brillantes en los que leyó "Hemos descubierto que
el caucho rodando bajo la rueda hace en diez minutos una legua, con tal
que la ruta…."desapareció la inscripción. ¿Cuál sería el sentido de esta
visión que nada en los pensamientos de Kardec podían haberla originado?
¿Podía significar que ese caucho rodando bajo la rueda hacía una legua en
diez minutos? ¿Estaría ella destinada a desempeñar un papel en la
locomoción? Si Kardec hubiera vivido algunos años más, había podido darse
cuenta de la importancia de su sueño y del rol primordial que estaba
reservado al caucho en la locomoción de las bicicletas primero, y su
empleo en los neumáticos de los automóviles después.
- Actitud de Allan Kardec frente al Auto de Fe de Barcelona, 1861: se ha
hecho memorable en los anales del Espiritismo por un hecho tan monstruoso,
que parece increíble; Nos referimos al Auto de Fe de Barcelona y por cuya
causa trescientas obras espiritistas fueron quemadas por la antorcha de
los inquisidores.
El Sr. Lachâtre había establecido una librería en Barcelona, en relaciones
de comunidad con las ideas de Allan Kardec, pidió a este que le remitiera
algunas obras espiritistas para contribuir con la difusión en España. Al
llegar a España fueron reclamados al destinatario derechos de aduana, que
cobraron los agentes del gobierno español; pero las obras no llegaron a su
destino, el obispo de Barcelona, juzgando estos libros perniciosos para la
fe católica, hizo confiscar la expedición por medio del Santo Oficio.
Allan Kardec reclamó la devolución de los libros, pero el Obispo de
Barcelona dijo: "La Iglesia Católica no puede consentir, que estos libros,
contrarios a la fe católica, pasen de un país a otro para pervertir la
religión y la moral." De manera que no sólo no fueron devueltas las obras
sino que los derechos aduaneros pagados quedaron en poder del fisco
español.
Allan Kardec pudiera haber iniciado una acción diplomática y obligar al
gobierno español a restituir los libros, pero los espíritus le disuadieron
expresando que era preferible para la propaganda del Espiritismo que tal
ignominia siguiera su curso. Renovando los fastos y hogueras de la Edad
Media, el obispo de Barcelona hizo quemar en la plaza pública las obras.
Al apagarse la hoguera sonó el grito unánime de ¡Abajo la Inquisición!
Algunas personas tomaron cenizas de la hoguera y las guardaron. Al fulgor
de la hoguera, el Espiritismo tomó en España un vuelo inesperado y obtuvo
un número incalculable de seguidores, como habían dicho los espíritus.
El sacerdote Marouzeau, publicaba folletos contra el Espiritismo y su
fundador, Allan Kardec le contesta, en la Revista Espírita en 1863: "Soy
un hombre positivo, sin entusiasmo que juzga todo fríamente. Razono según
los hechos y digo: puesto que los espiritistas son más numerosos que
nunca, no obstante el folleto del señor Marouzeau y todos los demás y a
pesar de cuantos sermones y mandamientos se pronuncian; es porque los
argumentos que se emplean en ellos no convencen al público y producen el
efecto contrario del que quisieran conseguir, ahora bien, considero que es
de lógica elemental juzgar el valor de la causa por sus efectos; entonces,
¿que objeto tendría refutarles? Puesto que nos sirven en lugar de
perjudicarnos, debemos abstenernos de oponerles ningún obstáculo…."
-Allan Kardec, actitud frente a las críticas y los adversarios del
Espiritismo: Defendía el Espiritismo ante sus adversarios predicando con
el ejemplo ante los espiritistas; Revista Espírita, 1858: "Se nos ha
preguntado muchas veces porqué no respondíamos en nuestro periódico a los
ataques de ciertas hojas periodísticas, dirigidos contra el Espiritismo en
general. Creemos que la mejor respuesta es el silencio."
"Poniendo toda cuestión personal de lado, los enemigos del Espiritismo
se sienten mis adversarios naturales. ¡No creáis que me lamento! Cuanto
mayor es la animosidad de ellos, mejor compruebo la importancia que la
Doctrina Espírita asume ante sus ojos. Si se tratase de algo sin
consecuencias, una de esas utopías que nacen estériles, no le prestarían
atención". "Si mis principios son falsos, ¿por qué no presentan otros que
los sustituyan, haciéndolos prevalecer? Ellos, según parece, no son
juzgados de irracionales por la generalidad, ya que encuentra adherentes
en gran número. ¿Pero no será eso justamente, lo que excita el mal humor
de esas personas? Si esos principios no tuviesen partidarios, si fuesen
ridículos a partir del primer enunciado, seguramente de ellos ya ni se
hablaría.
Revista Espírita, 1859: " Diremos de igual modo muy poco en lo que
personalmente nos toca, si aquellos que nos atacan creen turbarnos pierden
su tiempo; si piensan que nos obstruyen el camino, se equivocan también
puesto que no pedimos nada y sólo aspiramos a ser de utilidad y por
modesta que sea nuestra posición estamos satisfechos con ella, aunque
puedan muchos considerarla mediocre; no ambicionamos jerarquía, fortuna ni
honores, no buscamos nada, ni la sociedad ni sus placeres; aquello que no
podemos poseer no nos ocasiona ninguna pena, le miramos con la más
completa indiferencia; son cosas de que no gustamos y por tanto, no
envidiamos a quienes poseen tales ventajas; nuestra existencia es toda
ella de labor y de estudio, consagrando al trabajo hasta los instantes de
reposo, no hay pues porqué envidiarnos. Llevamos, como lo hacen tantos
otros nuestra piedra al edificio que se eleva, pero nos abochornaríamos de
hacer con ella un peldaño para subir adonde sea, que otros trabajen tanto
como nosotros y aún mejor, lo veremos con sincera alegría, lo que
anhelamos ante todo, es el triunfo de la verdad, venga de donde viniere,
ya que no tenemos la pretensión de poseer solos la luz, si alguna gloria
deba redundar de ella, el campo está abierto para todos y tenderemos la
mano a cuantos, en este rudo camino nos siga lealmente, con abnegación y
sin segundas intenciones de carácter personal.
"…Cuando trato de manera general las cuestiones promovidas por un
adversario, no es en modo alguno porque quiera convencerle y menos aún me
propongo hacerle renunciar a su creencia, que respeto cuando es sincera,
sino que lo hago únicamente para que sirva ello de instrucción a los
espiritistas y porque encuentro en tales cuestiones puntos por desarrollar
o aclarar. Refuto los principios, no las personas; los principios quedan y
los individuos desaparecen; por esta razón me inquietan poco las personas,
que acaso mañana no existirán ya y de las cuales no se hablará más,
cualquiera sea la importancia que tratan de atribuirse. Miro el porvenir
mucho más que el presente, el conjunto y las cosas importantes más que los
hechos aislados o secundarios."
"Una verdadera cruzada se lleva a cabo hoy contra el Espiritismo, conforme
se nos había anunciado; de diversas partes nos señalan en escritos,
discursos y aun con actos de violencia e intolerancia; pues bien, todos
los espiritistas deben regocijarse de ello, porque constituye una prueba
evidente de que el Espiritismo no es una quimera. ¿Se haría tanto alboroto
por una mosca que vuela? … Lo que en especial excita esta gran cólera es
la prodigiosa rapidez con que se propaga la nueva idea, a despecho de
cuanto se hace para detenerla."
" Pero todo no se ha cumplido todavía, la llama de la hoguera de Barcelona
no ha subido lo bastante alto. Si se renueva en alguna parte, guardaos de
extinguirla, porque cuanto más se eleve más se asemejará a un faro y será
visible desde más lejos, perpetuándose en el recuerdo de las edades. Dejad
hacer pues y en ninguna parte opongáis la violencia a la violencia;
recordad que Jesús dijo a Pedro que volviese su espada a la vaina. No
imitéis a las sectas que se han despedazado entre sí en nombre de un Dios
de paz, al que cada una de ellas llamaba en auxilio de sus furores. La
verdad no se prueba con persecuciones sino por el razonamiento, las
persecuciones han sido en todo tiempo el arma de las malas causas y de
aquellos que confunden el triunfo de la fuerza bruta con el de la razón.
La persecución es un mal recurso para persuadir;…."
- Allan Kardec y el Espiritismo:
-1867 Revista Espírita: "El Espiritismo ¿es, como piensan algunos, una fe
ciega que viene a reemplazar a otra fe ciega o es una nueva esclavitud del
pensamiento bajo una forma igualmente nueva? Para creerlo así hace
falta ignorar sus principios elementales. En efecto, el Espiritismo
establece, en principio que antes de creer hay que comprender, ahora bien,
para comprender es necesario hacer uso del propio juicio; he ahí por qué
trata de darse cuenta de todo antes de admitir nada, saber el porqué y
como de cada cosa. Por eso los espiritistas son más escépticos que muchos
otros, tocante a los fenómenos que sobrepasan el círculo de las
observaciones habituales.
En lugar de decir, creed primero y comprenderéis después, si podéis, dice:
"Comprended primero y creeréis luego, si queréis". "El Espiritismo se
dirige a aquellos que no creen o que dudan y no a quienes tienen una fe y
esta le basta; no pide a nadie que renuncie a sus creencias para adoptar
las nuestras y en ello es consecuente con los principios de tolerancia y
libertad de conciencia que profesa. Por tal motivo no podríamos aprobar
las tentativas de ciertas personas por convertir a nuestras ideas a la
clerecía de cualquier comunión…" (Enlace con la conclusión)
- 1861 Revista Espirita: "Teniendo el Espiritismo por finalidad el
mejoramiento del hombre, no busca a los que son perfectos, sino a quienes
se esfuerzan por serlo, poniendo en ejecución las enseñanzas de los
espíritus. El verdadero espiritista no es el que ha llegado a su meta,
sino aquel que quiere en verdad alcanzarla, sean cuales fueren sus
antecedentes, es buen espiritista desde que reconoce sus imperfecciones y
es sincero y perseverante en su deseo de corregirse. El Espiritismo
constituye para él una verdadera regeneración, porque rompe con su pasado;
indulgente para con los demás, como quisiera que lo fuesen con él.
Un contradictor escribió en cierta oportunidad que el Espiritismo está
lleno de seducciones, no pudo dirigirle mayor elogio, decir que una cosa
es seductora, es decir que ella satisface. Pues bien, este es el gran
secreto de la propagación del Espiritismo. Para sustituirlo, ¿por qué no
le oponen algo mejor? Si ello no se hace, es porque no se dispone para
ofrecer nada que satisfaga más que él. ¿Por qué agrada? Por lo siguiente:
-Porque satisface la aspiración instintiva del hombre relacionada con su
futuro.
-Porque presenta al futuro bajo un aspecto que la razón puede admitir.
-Porque la certeza de la vida futura hace que el hombre enfrente con
paciencia las miserias de la vida presente.
-Porque, con la idea de la pluralidad de existencias, esas miserias
expresan una razón de ser, son explicables, y en lugar de ser atribuidas a
la Providencia con carácter de acusación, para ser justificadas,
comprendidas y aceptadas sin rebeldía.
-Porque es un motivo de felicidad saber que los seres que amamos no los
hemos perdido para siempre, que los habremos de encontrar y que están
constantemente junto a nosotros.
-Porque las orientaciones dadas por los espíritus tienden a convertir
mejores a los hombres en sus relaciones recíprocas.
En contraposición a esto, ¿que ofrece el materialismo? ¡La nada! Con tales
elementos, el futuro del Espiritismo no puede ser incierto. Lejos de ello,
si debemos sorprendernos de algo, ha de ser del hecho de que haya
franqueado tan rápidamente un camino lleno de preconceptos. Como y por qué
medios logrará la transformación de la humanidad, es lo que nos resta
analizar. "Igualmente, ¿Cómo convencer de que el Espiritismo debe conducir
a la concordia, si aquellos que lo profesan o que se considera que lo
profesan, también se arrojan piedras entre sí, y una simple
susceptibilidad de amor propio basta para dividirlos? ¿No es esta una
manera de anular el propio argumento? Los enemigos más peligrosos del
Espiritismo son, pues, aquellos que le hacen mentir, no practicando la ley
que ellos mismos proclaman. Sembrar disidencia tan sólo por matices de
opinión; habría evidente malevolencia, olvido del primer deber del
verdadero espiritista, si se alejara a uno por una cuestión personal ya
que el sentimiento de la personalidad es fruto del orgullo y del egoísmo".
-Conclusiones:
En la siguiente reflexión expresada por Allan Kardec en la obra Viaje
Espírita en 1862, podemos demostrar, sin lugar a dudas, que era un hombre
más adelantado a su época de lo que nadie puede llegar a imaginar;
Representa fielmente el panorama que estamos encontrando en nuestra
sociedad actual, dos siglos después, tal si fuera uno de nuestros
filósofos contemporáneos:
Cuando los hombres estén imbuidos de estas ideas, adaptarán a ellas sus
instituciones y de tal suerte realizarán, en forma natural y sin
violencia, las reformas deseables. Sobre esos cimientos erigirán el
edificio social del porvenir. Se trata de una transformación inevitable,
pues está comprendida en la ley del progreso. La concordancia de las
comunicaciones, a este respecto, es un hecho digno de subrayarse; por
todas partes nos dicen que nos acercamos a la nueva era y que van a
llevarse a efecto notables realizaciones. En cambio, sería un error
suponer que el mundo se halle amenazado por un cataclismo material. La
renovación de la humanidad, el reinado del bien sucediendo al del mal, son
hechos notables que pueden tener una realización sin que haya un naufragio
universal, el suceder de fenómenos extraordinarios o de la derogación de
las leyes naturales. Es siempre en este sentido en que los espíritus se
han expresado. Habiendo alcanzado la Tierra el tiempo señalado para que se
convierta en una morada feliz, elevándose así en la jerarquía de los
mundos, basta a Dios no permitir a los espíritus imperfectos que no
reencarnen en ella; Esto es así porque en las razas, o mejor dicho, en las
generaciones de espíritus que son enviados a la Tierra como expiación, los
que persistan en seguir siendo incorregibles serán sustituidos por una
generación de espíritus más adelantados, para lo cual será suficiente una
nueva generación de seres humanos y la consecución de hechos inesperados,
aunque naturales para apresurar su partida de la Tierra. Pues bien, si la
mayor parte de los niños que ahora están naciendo pertenecen a la nueva
generación de espíritus mejores y si los demás, que parten cada día de
este mundo, no regresaran aquí, de todo ello va a resultar una renovación
completa.
Sea como fuere, en la Naturaleza nada se hace por saltos, la vieja
levadura dejará todavía, durante algún tiempo huellas que sólo poco a poco
irán borrándose, no creáis que seremos testigos de una transformación
visible, nos hallamos en el instante de la transición. La obra de Kardec
es imperecedera por su claridad y lógica, así como por fundarse en la
observación imparcial de los hechos. En vano se han tratado de destruir
sus doctrinas, pues han resistido ellas todo asalto. Los sarcasmos de los
sacerdotes, los ataques de los materialistas y los anatemas de las
religiones han sido impotentes para aniquilar la fuerza que la verdad
lleva en sí misma. Más fuerte que nunca, se desarrolla el Espiritismo como
un poderoso árbol cuyas raíces penetran en todas las capas de la sociedad.
No estamos ya en la época en que era suficiente la fe para asegurar la
certidumbre de la vida futura. El espíritu moderno necesita algo más que
afirmaciones; sabiamente comprendió esto Allan Kardec, de ahí que toda su
enseñanza reposase en la observación rigurosa de los hechos. Ha demostrado
que las relaciones entre hombres y desencarnados constituye la piedra
angular de la filosofía científica del porvenir. No hay en sus obras vagas
especulaciones metafísicas sino únicamente deducciones inmediatas y
tangibles, al alcance de todas las inteligencias. El estudio de la vida en
lo indivisible se desarrolla con gran rigor. La responsabilidad de las
acciones queda comprobada en todas las comunicaciones mediúmnicas. Se
asiste al mañana de la muerte con todas las consecuencias que la vida
terrenal origina, conforme el empleo que de ella se haya hecho en pro del
bien o del mal.
Fragmentos del discurso que pronunció Camille Flammarion
sobre la tumba de Allan Kardec.
Me placería hacerles entrever los desconocidos horizontes que se abrirán
al pensamiento humano, a medida que éste extienda el conocimiento positivo
de las fuerzas naturales, que a nuestro alrededor funcionan. Demostrarles
que semejantes comprobaciones son el más eficaz antídoto contra el cáncer
del ateísmo, que parece ensañarse particularmente en nuestra época de
transición y atestiguar, en fin, de un modo público, el inmenso servicio
que prestó a la filosofía el autor de El Libro de los Espíritus,
despertando la atención y la discusión sobre hechos que hasta entonces
pertenecían al mórbido y funesto dominio de las supersticiones religiosas.
En efecto, sería importante establecer aquí, ante esta tumba elocuente,
que el examen metódico de los fenómenos llamados sin motivo
sobrenaturales, lejos de renovar el espíritu supersticioso y de amenguar
la energía de la razón, destruye, por el contrario, los errores y las
ilusiones de la ignorancia, favoreciendo más el progreso que la ilegítima
negación de los que no quieren tomarse el trabajo de ver. Se le ha
mostrado, señores, a nuestro digno amigo Allan Kardec a quien hoy
tributamos los últimos obsequios que no era lo que se llama un sabio, que
no fue ante todo un físico, naturalista o astrónomo, sino que prefirió
constituir en primer lugar un cuerpo de doctrina moral, sin haber antes
aplicado la discusión científica a la realidad y naturaleza de los
fenómenos.
Si Allan Kardec hubiese sido hombre de ciencia, no hubiera podido
indudablemente prestar ese primer servicio ni dirigir a lo lejos aquella
como invitación a todos los corazones. Él era lo que llamaré sencillamente
"el sentido común encarnado". Razón juiciosa y recta, aplicaba sin olvido
a su obra permanente las intimas indicaciones de sentido común. No era
esta una pequeña cualidad en el orden de cosas que nos ocupan; era,
podemos asegurarlo, la primera entre todas, y la más preciosa, aquella sin
la cual no hubiese podido llegar a ser popular la obra ni echar tan
profundas raíces en el mundo. Según lo previó el mismo organizador de este
estudio lento y difícil, actualmente debe entrar en un periodo científico.
Los fenómenos físicos, en los cuales no se ha insistido, deben ser objeto
de la crítica experimental, sin la que no es posible ninguna comprobación
seria. Este método experimental, al que debemos la gloria del progreso
moderno debe apoderarse de los fenómenos del orden todavía misterioso a
que asistimos, disecarlos, medirlos y definirlos. Porque señores, el
Espiritismo es una ciencia de la que apenas sabemos el abecedario. El
tiempo de los dogmas ha concluido. La naturaleza abraza al Universo, y el
mismo Dios, que en otras épocas fue hecho a semejanza del hombre, no puede
ser considerado por la metafísica moderna más que como un espíritu en la
naturaleza. Lo sobrenatural no existe, las manifestaciones obtenidas con
la intervención de los médiums, lo mismo que las del magnetismo y
sonambulismo, son del orden natural y deben ser sometidas severamente a la
comprobación de la experiencia. Los milagros han concluido.
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Concluyo mi trabajo, repitiendo esta celebre frase de
Allan Kardec que tanto me inspira:
"Como no trata el espiritismo de alejar a ninguno de sus competidores de
la palestra abierta de las ideas que deben prevalecer en el mundo
regenerado, está dentro de las condiciones del verdadero
librepensamiento." En esta línea es en la que debemos de trabajar los
espiritistas, ya que el Espiritismo eleva a su más grave expresión la
palabra LIBERTAD y si éste atrae a sus filas a tantos seguidores, es
precisamente porque en su base más firme, prima la idea de ser
LIBREPENSADOR.
Dévora Viña Carrascoso
BIBLIOGRAFÍA:
-El Libro de los Espíritus, Allan Kardec
-El Libro de los Médiums, Allan Kardec
-¿Qué es el Espiritismo?, Allan Kardec
-El Génesis, Allan Kardec
-El Evangelio según el Espiritismo, Allan Kardec
-Obras Póstumas, Allan Kardec
-Viaje Espírita en 1862, Allan Kardec
-La Doctrina Espiritista a Través de los Textos, Manuel Bernal Parodi.
-Vida y Obra de Allan Kardec, André Moreil
-Biografía de Allan Kardec, Henri Sausse
-Juana de Arco Médium, Léon Denis
-Revista Espírita (tercer trimestre 2004), Edición Conmemorativa del
Bicentenario del Nacimiento de Allan Kardec
-Internet (diferentes páginas)
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