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246. ¿Cuál es la diferencia entre prueba y expiación?
La prueba es la lucha que muestra, al discípulo rebelde y perezoso, la
ruta del trabajo y de la edificación espiritual. La expiación, en cambio,
es la pena impuesta al malhechor que ha cometido un delito.
247. ¿Es inflexible la ley de la prueba y dé la expiación?
Los tribunales de la justicia humana, pese a ser imperfectos, ¿no conmutan
a veces las penas y benefician a los delincuentes con el sursis? La
inflexibilidad y la dureza no existen para la misericordia divina que,
según sea la conducta del Espíritu encarnado, puede conceder dispensas a
la ley, en beneficio del hombre, cuando su vida ponga ya de manifiesto
ciertas expresiones del amor, que limpia a la multitud de los pecados.
248. ¿Cómo ocurre la caída del Espíritu?
Una vez conquistados la conciencia y los valores racionales, todos los
Espíritus son investidos de una responsabilidad, acorde con sus
posibilidades de acción. Pero son raros los que practican sus legítimos
deberes morales incrementando sus derechos divinos al patrimonio
universal.
Puesta por Dios en el camino de la vida ,como un escolar que ha finalizado
sus estudios primarios, el alma no siempre sabe obrar en correlación con
los bienes que del Creador ha recibido, y entonces cae, por orgullo o
vanidad, por ambición o egoísmo, quebrando por vez primera la divina
armonía y viéndose confrontada con experiencias penosas, a fin de que el
equilibrio de su existencia sea restablecido.
249. ¿Sólo en la Tierra acontece la caída del Espíritu?
La Tierra es un plano de vida y evolución como cualquier otro, y durante
su viaje evolutivo el alma puede caer en las esferas más variadas, pues
hay que comprender que la sede de todos los sentimientos, buenos o malos,
superiores o indignos, reside en lo más íntimo del Espíritu imperecedero y
no en la carne, que andando el tiempo se consumirá en la putrefacción.
250. ¿Cómo se opera la prueba colectiva?
En la prueba colectiva se convoca a todos aquellos Espíritus encarnados a
que participen de una misma deuda respecto a su pasado delictuoso y
oscuro. Con arreglo a la ley de las compensaciones, el mecanismo de la
justicia funciona entonces de manera natural, por medio de los enviados de
Cristo, quienes convocan a los copartícipes de la deuda de ayer para que
procedan a su rescate en común. De ahí que muchas veces llaméis
"casualidad dolorosa" a las circunstancias que reúnen a los seres más
dispares en un mismo accidente, el cual ocasiona la muerte de su cuerpo
físico o las más diversas mutilaciones del mismo, dentro del marco de sus
compromisos individuales.
251. La incredulidad ¿es unza prueba?
El ateísmo o la incredulidad absoluta no existe, si rió es como un juego
de palabras que elaboran algunas mentes desesperadas, autoras de teorías
humanas, porque en su intimidad todos los Espíritus se identifican con la
idea de Daos y de la supervivencia del Ser, que les es innata. Esa idea
superior se elevará por sobre todos los negativismos y saldrá victoriosa
de cuantos decretos impuestos por la fuerza puedan dictarse en los Estados
de la Tierra, ya que constituye la luz de la vida y la más preciosa
esperanza para las almas.
252. ¿Sólo recibimos la ofensa de que nos hemos hecho merecedores, en el
cumplimiento de las pruebas? Y, teniendo en cuenta la intensidad de esta o
aquella prueba, ¿puede alguien reencarnar condenado fatalmente al suicidio
o al crimen?
Recibiremos el dolor de acuerdo con nuestras propias necesidades, con
miras al rescate del pasado y a nuestra situación espiritual en el futuro.
En lo tocante a la ofensa, cuando nos viene de un ser que se encuentra
dentro de nuestro nivel de comprensión y de nuestro plano evolutivo, es
cierto que se trata de una prueba sumamente amarga, pero es indispensable
a nuestro proceso de regeneración personal.
No obstante, existen en el mundo las agresiones de la ignorancia y de la
mala fe, que tienen su origen en sentimientos inferiores, y conviene que
el cristiano esté preparado y sereno, de modo que no las reciba con una
susceptibilidad enfermiza, sino las considere como ocasión de trabajo y
esfuerzo propio, sabiendo que ellas forman parte de su plano de vida
temporaria, al que ha venido para educarse y colaborar, al mismo tiempo,
en la educación del prójimo.
En lo que atañe al suicidio, será oportuno reiterar que la obra de Dios es
la del amor y del bien en todos los planos de la vida, y debemos admitir
que si muchos Espíritus reencarnan para afrontar la prueba de la tentación
del suicidio o del crimen es porque deben comportarse como estudiantes
que, no habiendo sido aprobados en una materia, vuelven a estudiarla al
año siguiente, hasta llegar a dominarla por completo. Muchas almas repiten
un mismo esfuerzo y en ocasiones sucumben en la lucha, por no advertir la
necesidad de la autovigilancia, sin que de ningún modo podamos achacar a
Dios el fracaso de sus esperanzas, ya que la Divina Providencia otorga a
todos los Seres las mismas oportunidades de trabajo y rehabilitación.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |