Proyecto Psícosoma


Las raíces profundas del panorama que presenta la tierra, en los días actuales, con estremecedores cuadros de animosidad entre multitud de criaturas, destruyendo hogares, abatiendo naciones y colectividades, generando miedo y malestar, están en el descontrol pretérito de los sentimientos, de las relaciones estremecedoras entre los individuos, ocasionando odios y resentimientos que se arrastran de siglos atrás.

El psiquiatra moderno y el terapeuta de la psicología, investigan (sin mucho éxito) en la vida presente, los motivos que provocan los disturbios neurológicos de sus pacientes, portadores de psicopatías y esquizofrenias en variados grados, orientándoles al olvido y depuración de sentimientos, apenas para los episodios de la corriente existencia, incluso evaluando la fase infantil, tratando de descubrir traumas en ese periodo, o desvelando comportamientos e impulsos esdrújulos, originarios en las perturbaciones de la libido, conforme a la tesis freudiana. El diagnostico a menudo será incompleto, permaneciendo el facultativo en la periferia, en el universo de los efectos, sin distinguir las causas profundas de las emociones descontroladas.

El método psicoanalítico y los recursos psico-farmacológicos están avanzados, sin embargo, no siempre la terapia aplicada logra los resultados deseados, porque no se alcanza el epicentro del mal, pudiendo, en cualquier momento, como sucede, llegar la recaída, dejando perplejo al terapeuta y angustiado al paciente, llevándolo a peligrosos cuadros depresivos.

Es necesario considerar la visión reencarnacionista y la dimensión ética de la psicoterapia espírita en esos casos dramáticos. El odio y el rencor tienen, en la mayoría de los casos, causas remotas para la vida presente, lo que sugiere sucesos traumáticos en vidas pasadas, cuyos efectos se trasladaron para la vida contemporánea, en cumplimiento de la ley de acción y reacción, colocando al ser bajo la banda de síntomas, de sensaciones que se le forman como un destino implacable, una herencia genética irreversible e incurable, sobre todo cuando se localiza, en su grupo familiar ascendente, situaciones análogas, viéndose, entonces, heredero de dolencias y enfermedades de origen orgánico o mental, que no habría generado directamente, por ser esa una patología congénita, consonante a la explicación de la moderna biología, en los estudios de la herencia genética.

Si fuese posible abrir el portal que sella (como olvido temporal) las existencias anteriores, se descubriría el “mundo” fantástico que cada individuo posee, suma de sus experiencias en innumerables vidas pasadas, en el tiempo y en el espacio terrestres, experiencias esas “solidarias unas con otras”, expresándose en la nueva existencia, en los impulsos, en las tendencias, en la “personalidad” que delinea los factores psicológicos del individuo, volviéndolo único, especial, un viajero en el tiempo, conduciendo todo lo que acumuló en siglos de renacimientos, portando un basto patrimonio de conquistas y fracasos, en el campo moral e intelectual. Todo ese acervo acumulado en el transcurso del tiempo está registrado en el cuerpo espiritual, el indestructible cuerpo celeste, así identificado por el apóstol Pablo (I Corintios, 15:40), denominado periespíritu por Allan Kardec y que el espíritu André Luiz designo como Psicosoma (del griego: psikhe, alma, espíritu, y soma, cuerpo).

En ese cuerpo fluídico, imperceptible, modelo organizador biológico, ya vuelto visible y observable en los laboratorios de la ciencia, que le dio la denominación de cuerpo bioplásmico, es donde están los archivos profundos de las causas de la animalidad humana, de los odios y resentimientos, siendo desconocidos aún esos orígenes remotos, enigma que el Espiritismo esclarece y que, brevemente, las academias científicas, los consejos de medicina y los estudiosos del comportamiento humano aceptaran como verdad irrefutable, generando, a partir de ahí, un nuevo mapa de la criatura humana en su triple composición de Cuerpo, Periespíritu y Espíritu, dando origen a semejante proyecto, al del Genoma Humano, que desveló el código genético del ser hasta los limites, hasta las fronteras del cuerpo físico.

Considerado el tercer proyecto más importante del siglo XX, después del primero, que fue el “ Proyecto Manhattan”, que resulto, lamentablemente, la bomba atómica, en 1.945, y el segundo, el “Proyecto Apolo”, que llevó el hombre a la luna, en 1.969, el “Proyecto Genoma Humano” es el principal centro de la atención de las ciencias biológicas en ese final de milenio, en aras de las perspectivas de la cura de las enfermedades, abriendo discusiones en torno de la genoterapia, o sea, la técnica de introducción de genes en el paciente que supliría necesidades y corregiría anomalías varias de origen genético.

Si nos reportamos a la 5ª obra de la codificación espírita, La Génesis, lanzada en 1.868, identificamos el pensamiento de Allan Kardec: “El periespíritu representa importantísimo papel en el organismo en una multitud de afecciones, que van ligadas a la fisiología así como a la psicología. El estudio de las propiedades del periespíritu, de los fluidos espirituales y de los atributos fisiológicos del alma, abre nuevos horizontes a la ciencia y da la llave de una multitud de fenómenos incomprendidos hasta entonces, por falta de conocimiento de la ley que los rige, fenómenos negados por el materialismo, por pertenecer a la espiritualidad”.

Ciertamente un proyecto importante para el tercer milenio estaría ligado a la existencia del espíritu inmortal y, consecuentemente, de su envoltorio fluídico, el periespíritu, el psicosoma, que preside la formación y constitución del cuerpo físico; “El verdadero archivo de las vivencias y experiencias del espíritu, acompañándole en la expansión de la individualidad y del progreso”. Ese proyecto Psicosoma, estimulador del descubrimiento del periespíritu por la ciencia, concretizaría, así la visión profética de Allan Kardec:“Cuando las ciencias médicas tuvieran en la debida cuenta el elemento espiritual en la economía del ser, habrán dado un gran paso y se les harán patentes horizontes nuevos. Las causas de muchas molestias serán en ese tiempo descubiertas y encontrados poderosos medios de combatirlas”.

Traducido de la revista Presença Espírita
Por revista La Llave

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