Podemos soñar con el Futuro


1-¿Qué es el sueño y cómo podemos saber si se trata realmente de una experiencia fuera del cuerpo?

El sueño es un fenómeno psíquico, involuntario, que ocurre cuando los individuos adormecen. Pueden expresarse como acontecimientos que tienen lugar fuera del cuerpo, cuando el Espíritu se encuentra parcialmente desprendido de la materia y entra en contacto con el mundo causal. Por lo tanto, no todo sueño es resultado de desdoblamiento espiritual, siendo, en gran número de veces, manifestaciones de conflictos mal resueltos, de expresiones de la libido, de traumas y ansiedades, de anhelos y aspiraciones de todo porte.
 

Sin embargo, las experiencias fuera del cuerpo que facultan determinado tipo de sueños, pueden ser así catalogadas cuando presentan una lógica en el fenómeno de orden espiritual, donde los hechos se expresan como reales y portadores de sentido psicológico. Inclusive en las denominadas pesadillas, algunas de ellas son resultado de agresiones de Espíritus inferiores o de visiones angustiantes de regiones infelices, siempre retratando situaciones de contenido profundo, aunque inquietantes.

2-¿Por qué algunas personas tienen mayor facilidad para tener sueños premonitorios?

Proviene de la facilidad que algunos individuos poseen para liberarse con mayor facilidad de las imposiciones carnales, moviéndose con lucidez en el mundo espiritual y contactando con entidades nobles que les facultan la percepción de acontecimientos venideros. Se trata de una facultad especial del alma, que puede ser cultivada mediante la concentración, el desprendimiento de las pasiones perversas y la convivencia psíquica con las dimensiones más elevadas de la vida. Esta facultad resulta de experiencias vivenciadas en existencias pasadas, lo que hace posible una mayor amplitud de movimiento del Espíritu, cuando se encuentra en estado de sueño fisiológico.

3-En cierta oportunidad usted comentó sobre una visión que tuvo en su juventud, cuando vio a un hombre de edad que luego lo identificaría como siendo usted mismo, conociendo su tarea de educar en esta encarnación. ¿Esto sería una premonición? ¿Puede comentar este episodio?

En el mes de diciembre de 1948 realizaba un corto viaje de tren entre Plataforma –suburbio de nuestra capital– y Salvador, en compañía de Nilson de Souza Pereira, donde atendimos a una paciente obsesada, y conversábamos animadamente, cuando experimenté un sopor que me quitó la conciencia objetiva, adormeciéndome. No obstante, inmediatamente avisté un área inmensa arborizada con muchas edificaciones y niños alegres alrededor de un hombre de edad. Me acerqué al desconocido y, cuando se dio vuelta en mi dirección, me percaté que se trataba de mí mismo en edad avanzada. Tomado por sorpresa, escuché una voz que me dijo: Deberás dedicarte a la tarea de la educación. Cuidarás de niños y trabajarás como educador de las masas. Tuve una conmoción tan grande que volví a la realidad convencional. Inmediatamente le conté a Nilson, que percibió que desfallecía, sin entender lo que estaba sucediendo. Creo que se trataba del anuncio referente a las actividades que yo debería desarrollar en la Mansión del Camino y de la sencilla tarea de divulgación del Espiritismo, la Doctrina educadora por excelencia, a la que me dedico totalmente. Pienso que no fue una premonición propiamente dicha, sino un fenómeno de ideoplastía producido por los mentores espirituales, a fin de concientizarme o recordarme el compromiso asumido antes del renacimiento carnal.

4 -En diversos mensajes mediúmnicos se afirma que para el año 2057, nuestro planeta tendrá su primer año como Mundo de Regeneración. ¿Qué nos puede decir sobre esta información?

Establecer fechas en este campo es muy peligroso, en vista de los sucesos naturales que pueden alterar las programaciones en curso. Los Espíritus superiores, conforme aprendemos en la Doctrina Espírita, nunca establecen fechas fijas, siendo muy cautelosos y prudentes al respecto de acontecimientos de esta o de otra naturaleza.

Sin embargo, pienso que el período denominado de regeneración está instalándose lentamente con los cambios físicos, morales, sociales y espirituales que ocurren entre los hombres y el planeta que habitamos.

5 -¿Por qué las personas normales también tienen sueños de acontecimientos futuros?

Porque el sueño en general, en su sentido amplio, no es un fenómeno paranormal, sino natural. Estos individuos, siendo Espíritus lúcidos y dignos, con frecuencia son informados durante el desdoblamiento parcial del cuerpo físico a través del sueño, al respecto de acontecimientos futuros que casi siempre se concretan.

6 -¿Los Espíritus guías cambian nuestros programas reencarnatorios, incluso cuando ya estamos encarnados?

Pienso que los Espíritus guías no pueden cambiar los programas ya delineados anteriormente, durante nuestra existencia física; sin embargo nos inspiran conductas que alteran significativamente lo que se encuentra establecido, considerando nuestro libre albedrío, siempre procurando nuestro bien. En el caso que produjeran alteraciones significativas en nuestras existencias, por cuenta propia, estarían interfiriendo indebidamente en ellas, puesto que no les es permitido por las soberanas leyes.

7 -En la tradición oriental, se habla de la posibilidad de que ciertas personas tienen poder de acceder a los Registros Akáshicos o Memorias de la Naturaleza, donde quedan almacenados todos los acontecimientos pasados y futuros del planeta. ¿Cuál es la visión espirita de esto?

El Espiritismo es condescendiente con el hecho de que Espíritus muy sensibles pueden tomar conocimiento de acontecimientos que están programados para el futuro. Sin embargo, no existe ninguna fatalidad que establezca compulsivamente este hecho, siempre sujeto a variaciones en razón del proceso de evolución de los individuos así como de la sociedad como un todo. De acuerdo con la manera como se comportan, esa conducta genera nuevas consecuencias, alterando la sucesión de los acontecimientos. Si no fuese así, no habría ningún motivo para que nos esforzásemos para conseguir la conquista de los valores intelecto-morales, la autoiluminación, porque estos esfuerzos serían inútiles en vista de las desgracias que nos aguardarían. A cada momento estamos modificando de una o de otra forma nuestra existencia, a través de nuestra conducta, actuando de manera que genere efectos correspondientes. Sin embargo, existen determinados fenómenos que son ineludibles por formar parte del determinismo existencial.

8 -Siendo el sueño una puerta de acción y convivencia con el mundo espiritual, Espíritus perturbadores ¿utilizan esta forma de contacto para generar procesos obsesivos?

Sin ninguna duda este fenómeno se produce, y con más frecuencia de lo que se piensa. Por esa razón la psicoterapia preventiva para estos males establece como necesarios la oración, las acciones dignificantes, los ejercicios morales, los esfuerzos para volverse mejor espiritualmente, constituyendo valiosos recursos para una existencia saludable, sin la interferencia perturbadora de las entidades desdichadas, de los enemigos del pasado y de los adversarios del presente.

9 -Un mensaje final sobre este inagotable tema.

Antes del reposo debemos evitar preocupaciones angustiantes, programas de radio y de televisión portadores de contenidos inferiores, que retratan tragedias, violencia, sexo explícito, inducciones a pensamientos malsanos, cultivando el hábito saludable de la buena lectura, de la reflexión, de la oración, a fin de que al adormecer tengamos facilidad en sintonizarnos con los Espíritus superiores y de transitar en las fajas vibratorias más sutiles de las regiones felices de la Espiritualidad. Todo cuanto cultivamos en la mente durante el período de lucidez irá a reflejarse, inclusive de forma inconsciente, en los contenidos oníricos a que todos estamos sujetos.
 

Al demostrar que la inteligencia es patrimonio del espíritu y no del cerebro, todas las conquistas adquiridas son transferidas de una hacia otra etapa, de modo que alcanzará la cumbre del conocimiento sin olvidarse de los sentimientos del amor y del deber para con él mismo y la sociedad.

Divaldo Pereira Franco
(Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para «La Revista Espírita»)
 

EL DORMIR Y LOS SUEÑOS
(preguntas de «El Libro de Los Espíritus»)


402. ¿Cómo podemos juzgar de la libertad del Espíritu mientras dormimos?
«Por medio de los sueños. Bien puedes creer que cuando reposa el cuerpo, el Espíritu posee más facultades que en estado de vigilia. Tiene el recuerdo del pasado y a veces previsión del porvenir; adquiere mayor poder y puede ponerse en comunicación con los otros Espíritus, ya en este momento, ya en otros. Tú dices con frecuencia: he tenido un sueño extravagante, horrible; pero inverosímil. Te equivocas, pues a menudo es recuerdo de lugares y cosas que has visto o presentimiento de lo que verás en otra existencia o en otra época. Entorpecido el cuerpo, el Espíritu procura romper sus cadenas, inquiriendo el pasado o el porvenir.

«¡Pobres hombres, cuán poco conocéis hasta los fenómenos más comunes de la vida! Creéis ser muy sabios, y las cosas más insignificantes os ponen en aprietos.

A esta pregunta que os dirigen los niños:
¿Qué hacemos cuando dormimos? ¿Qué son los sueños? Os quedáis mudos.»El sueño libra parcialmente al alma del cuerpo. Cuando uno duerme se encuentra por un momento en el mismo estado en que fijamente se halla después de la muerte. Los Espíritus que con prontitud se separan de la materia en el acto de la muerte, han tenido sueños inteligentes. Cuando duermen se unen de nuevo a la sociedad de otros seres superiores a ellos; viajan, hablan y se instruyen con ellos, y hasta trabajan en obras que encuentran completamente hechas al morir. Esto debe enseñaros una vez más a no temer a la muerte, puesto que, según las palabras del santo, morís todos los días.

«Esto respecto de los Espíritus elevados. Pero cuando a la mayoría de los hombres que, al morir, han de permanecer durante mucho tiempo en esa turbación, en esa incertidumbre de que os han hablado, van a mundos inferiores a la Tierra, a donde les llaman antiguos afectos, o buscan quizá placeres más bajos que los que tienen, y doctrinas más viles aún, más innobles, más nocivas que las que entre vosotros profesan. Y lo que engendra la simpatía en la Tierra no es otra cosa que el hecho de sentirse uno al despertar, aproximado por el corazón a aquellos con quienes se acaban de pasar ocho o nueve horas de dicha o de placer. Explica también esas antipatías invencible el conocer en el fondo del corazón que tales gentes tienen distinta conciencia de la nuestra; porque las reconocemos sin haberlas visto nunca con los ojos.

Explica asimismo la indiferencia; porque no nos inclinamos a buscar nuevos amigos, sabiendo que tenemos otros que nos aman y nos quieren. En una palabra, el sueño influye en vuestra vida más de lo que pensáis.

«Por medio de los sueños, los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus, y por esto los superiores consienten sin mucha repugnancia en encarnarse entre vosotros. Dios ha querido que, durante su contacto con el vicio, puedan ir en busca de fuerzas al origen del bien, para que ellos, que vienen a instruir a los otros, no falten también. El sueño es la puerta que Dios les ha abierto para con sus amigos del cielo; es el recreo después del trabajo, ínterin llega la libertad final que ha de restituirlos a su verdadero centro.»

El sueño es el recuerdo de lo que ha visto vuestro Espíritu mientras dormíais; pero observad que no siempre soñáis; porque no recordáis siempre todo lo que habéis visto. No está vuestra alma en todo su desarrollo, y a menudo el sueño no es más que el recuerdo de la turbación que se une a vuestra partida o a vuestro regreso, al cual se junta el de lo que habéis hecho o que os preocupa en estado de vigilia. Y de no ser así, ¿cómo explicaríais esos sueños absurdos que tiene así el más sabio, como el más ignorante?

Los Espíritus malos se aprovechan también de los sueños para atormentar a las almas débiles y pusilánimes.

«Por lo demás, dentro de poco veréis desarrollarse otra especie de sueños, que aunque tan antigua como la que conocéis, la ignoráis ahora. El sueño de Juana de Arco, de Jacob, de profetas judaicos y de adivinos hindúes, sueño que es el recuerdo que el alma completamente separada del cuerpo, conserva de la segunda vida de que os hablaba hace un momento.»

«Procurad distinguir bien estas dos especies de sueños en aquellos que recordéis, pues sin ello caeríais en contradicciones y errores que serían funestos a vuestra fe».

Los sueños son producto de la emancipación del alma, que se hace más independiente por la suspensión de la vida activa y de relación. De aquí una especie de clarividencia indefinida que se extiende a los más lejanos lugares o nunca vistos, y a veces hasta a otros mundos. De aquí también el recuerdo que representa a la memoria los sucesos realizados en la existencia presente o en las anteriores. La rareza de las imágenes de lo que ocurre o ha ocurrido en mundos desconocidos, entremezcladas con las cosas del mundo actual, forman esos conjuntos extravagantes y confusos que parece que no tienen sentido ni conexión.

La incoherencia de los sueños se explica también por los claros que produce el recuerdo incompleto de lo que se nos ha aparecido mientras dormimos. Tal sucedería con un relato del cual se hubiesen quitado al acaso frases o miembros de éstas, pues reunidos los fragmentos restantes carecerían de significación razonable.

403. ¿Por qué no se recuerdan siempre los sueños?
«Lo que tú llamas dormir no es más que descanso del cuerpo; porque el Espíritu está siempre en movimiento. Así recobra algo de su libertad, y se comunica con los que aprecia ya en éste, ya en otros mundos; pero como el cuerpo es materia pesada y grosera, con dificultad conserva las impresiones que ha recibido el Espíritu; porque no las ha percibido por medio de los órganos del cuerpo».
 

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