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Pierre-Gaétan
Leymarie nació en Tulle, Francia, el 2 de mayo de 1827. Desde muy joven,
para no sobrecargar la economía de su familia, entonces muy numerosa,
interrumpió sus estudios y se dirigió a París, para colocarse, y se
mantuvo a partir de entonces exclusivamente con su trabajo. Estando
interesado vivamente por las ideas generosas, fue un ardiente republicano,
y en ocasión del golpe de estado de 1851 de Napoleón III, se vio forzado a
exiliarse. Se instaló en Brasil, donde se hizo ferviente admirador del
Espiritismo, y con ayuda de Xavier Linheiro, director en aquel momento de
la revista El Reformador, favoreció la difusión en este país del
Espiritismo codificado por Allan Kardec, y fue en gran parte el inspirador
de ese «Espiritismo socialista» que caracteriza actualmente el movimiento
en Brasil.
Proclamada la amnistía en Francia, volvió a su país, donde se casó y tomó
la dirección de una casa comercial hasta 1871. Cuando Allan Kardec inició
la publicación de la Revue Spirite y de sus obras, y dio comienzo a sus
sesiones de estudio y experimentaciones, no tardó en contar a Leymarie
entre sus más fervorosos discípulos. Bajo la dirección del maestro, se
desarrollaban médiums, y en cierta ocasión se pueden ver a tres jóvenes,
entonces desconocidos, tres médiums sentados a la misma mesa, tres
experimentadores cuyos destinos serían diferentes: Camille Flammarion,
Victorien Sardou y Pierre Gaétan Leymarie.
Antes de su desencarnación, Allan Kardec organizó una Sociedad Anónima de
capital variable. Leymarie fue uno de los primeros en tomar parte en la
Sociedad, en 1871; dos años después fue nombrado administrador de ella, y
al mismo tiempo redactor-jefe y director de la Revue Spirite. Durante 30
años, esto es, durante el largo y difícil periodo en que el Espiritismo
era casi continuamente blanco de todos los ataques, Leymarie estuvo en
lucha constante, batallando ininterrumpidamente a través de la palabra
verbal o escrita.La «Liga de enseñanza»
Leymarie creyó que era necesario para la difusión de la verdad que la
sociedad aumentara su nivel de cultura, así que cuando su amigo Jean Macé
expuso el proyecto de fundar la «Liga de enseñanza», él se ofreció con
entusiasmo para apoyarlo, y junto a la Sra. Leymarie, su dedicada
colaboradora, contribuyó para esta creación, no sólo con su concurso
activo y personal, sino también con su residencia de la calle Vivienne. Se
puede decir que la casa de Leymarie fue la cuna de la «Liga de enseñanza»,
de la que Emmanuel Vauchez sería secretario general. En el I Congreso
Espírita Internacional celebrado en Barcelona en el año 1888, Leymarie
tomó la palabra, explicando con detalle cómo se fundó en Francia la «Liga
de enseñanza», cómo los fundadores, Flammarion, Leymarie, Gabriel Delanne
y Juan Macé, consiguieron cotizaciones periódicas entre sus amigos y
fueron apoyados también por numerosos ayuntamientos para la fundación de
varias bibliotecas.
Este es un extracto de su discurso:
«Reuniéndose en 1862 el profesor Juan Macé, el astrónomo Camille
Flammarion, el filósofo Enmanuel Vauchez, el comerciante Gabriel Delanne y
el publicista P.G. Leymarie, deseando fundar bibliotecas populares en
todos los municipios de Francia, pidieron a sus amigos cotizaciones
periódicas a partir de un franco anual, reuniéndose el primer año 10.000
francos y adoptando el nombre de "Liga Parisiense para la enseñanza".
»Dirigieron entonces circulares explicativas a todos los ayuntamientos,
animándoles a reunir adherentes por una suma de 50 francos, y bien pronto
una multitud de ellos respondió al llamamiento de la Liga, que entonces
procedió de esta manera: A la suma remitida por el alcalde se añadió otra
igual, doblándola y habiendo logrado una rebaja del 35% de los editores,
remitían al pueblo 135 francos en libros, pagando además el porte y el
embalaje.
»La liga no obligaba a escoger determinados libros, pero por regla general
se le pedía su dictamen; hubo de formar un catálogo escogido de libros
prácticos, científicos, liberales; todos los libreros se pusieron a sus
órdenes, consiguiéndose que durante los cuatro primeros años la Liga no
necesitase local propio, siendo administrada gratuitamente por M. y Mme.
Leymarie.
»Se hizo un llamamiento en la Revue Spirite a los espiritistas, y en los
cinco primeros años, millares de francos engrosaron los fondos de La Liga.
Bien pronto los más considerados hombres de Ciencia, de la política, de la
Banca, quisieron pertenecer a ella, la elevaron hasta llegar a ser un
poder respetable y cambió su nombre por el de Liga francesa para la
Enseñanza. Todas las personas ilustradas fueron delegadas para los Grupos
bibliotecarios y en 1873 en el Palacio del Trocadero, Gambetta presidió a
1.500 primicias intelectuales de Francia, los hombres del verdadero
porvenir.
»Cada año, cuando la Liga francesa para la enseñanza celebra sus sesiones,
la Cámara de Diputados apoya sus decisiones, porque sabía bien que el
progreso intelectual, el más noble patriotismo, y la moral más noble y
republicana son sus tendencias, con las que ha fundado ya más de 20.000
bibliotecas en los pueblos y los regimientos.»
El Falansterio de Guise
En este mismo discurso Leymarie expuso la gestación del Falansterio de
Guise, que era un establecimiento donde se practicaban por su fundador,
J.B. Godin, los principios de asociación del capital y del trabajo.
Leymarie se unió a Godin y, aunque propagó sus escritos en las páginas de
la Revue, y en numerosas y elocuentes conferencias defendió las cuestiones
sociales, no descuidó los intereses propios de la Doctrina Espírita.
Leymarie no separó nunca su fe espiritista de sus convicciones sociales.
Godin era un industrial francés fundador de una fábrica de estufas que
llevaba su nombre, y llegó al Fourierismo (idea formulada por Fourier,
considerada utópica, de asociación del capital y del trabajo), a través
del Espiritismo, del que fue un adepto durante toda su vida. Godin había
creado un Falansterio y escribió numerosas obras, en particular sobre la
asociación capital-trabajo.
Bajo su influencia y la de su amigo Leymarie, la asociación
capital-trabajo y la participación de los obreros en las empresas se
convirtieron en el objetivo de una nueva corriente espiritista que se
extendió en Francia y en el mundo.
El Proceso a los Espíritas
Realizó numerosas y elocuentes conferencias y propagó sus escritos en las
páginas de la Revue Spirite. Dio a conocer las experiencias de William
Crookes y registró los primeros ensayos de fotografía espírita.
Él mismo realizó unas experiencias con un médium fotógrafo y obtuvo una
serie de manifestaciones reales que publicó en la Revue Spirite, pero los
enemigos del Espiritismo, que estaban al acecho, aprovecharon la
publicación de las fotografías para promover un juicio acusando a Leymarie
de que había hecho fotografías trucadas.
Amelia Boudet, viuda de Allan Kardec, a pesar de su avanzada edad, fue
llamada a testificar en el proceso.
Cartas de solidaridad de todo el mundo fueron enviadas a Leymarie. En
realidad, fue más un proceso promovido contra los espíritas que
propiamente relativo a las fotografías. Leymarie fue acusado y condenado a
un año de cárcel.
Cuando Leymarie fue procesado, su esposa Marina escribió una admirable
memoria, «Proceso a los espíritas».
En ella se relata:
«El 16 de junio de 1875 el ministerio público promovió un proceso contra
los Srs. Leymarie, Buguet y Firman. El fotógrafo Buguet, usando de
maniobras fraudulentas en la obtención de fotografías de espíritus, fue
preso. En virtud de las relaciones amistosas que mantenía con Leymarie,
que, confiando en él, se servía como médium y fotógrafo en innumerables
ocasiones, el gerente de la Revue Spirite fue también preso y juzgado como
cómplice.
»A consecuencia de acusaciones falsas, entre las cuales estaba la del
propio acusado principal, el fotógrafo Buguet, fueron todos condenados por
la justicia humana, lo que les hizo recurrir a instancias superiores.
Buguet y Leymarie fueron condenados a 500 francos de multa y a un año de
cárcel.
»¿Por qué Buguet se acusó a sí mismo y a Leymarie de fraude?
»Porque el proceso se siguió a instancias del arzobispo de Toulouse.
Díjosele a Buguet que sólo podría salvarse si se confesaba culpable del
fraude. Viéndose acosado hizo lo que tantas víctimas de la inquisición:
confesó a la fuerza.
»Era tal el interés del público por las fotografías espíritas, que llevó
al Sr. Arzobispo de Toulouse a publicar un documento pastoral contra el
Espiritismo, para "defender las almas de los católicos de esas apariciones
obra del demonio", y cuya realidad no era constatada.
»El abogado que defendió el caso de Leymarie dio como referencia en el
proceso que la acción judicial es contemporánea a la publicación del
documento del Arzobispo.
»Buguet consiguió su libertad escapando a Bélgica, donde se instaló;
Firman, otro envuelto en el caso, condenado a 6 meses de prisión y multa
de 300 francos, obtuvo su libertad gracias a altas influencias, mas
Leymarie, no huyendo de la justicia, aunque humana y falible, dirigió una
memoria a la Corte Suprema de Francia, protestando, delante de su
Conciencia y sus hijos (tuvo cuatro), afirmando su inocencia y confiando
en las decisiones de aquel órgano supremo.
»Buguet, desde Bruselas, con remordimiento escribe al Sr. Dufaure,
entonces ministro de Justicia, afirmando, de una manera clara, sincera y
positiva, la ignorancia de Leymarie en todos los procesos por él (Buguet)
empleados en los fraudes fotográficos y, consiguiente-mente la inocencia
de él. No podrá haber, pues, solidaridad entre Ley-marie engañado por
Buguet y Buguet engañando a Leymarie.
»Que Buguet era médium y fotografías mediúmnicas verdaderas fueron
obtenidas por él, no hay duda, como lo atestiguaron muchas decenas de
personas, de diferentes países europeos. Pero el médium, desconocedor de
los principios de la Doctrina Espirita, y por demás egoísta, se sirvió
varias veces, cuando nada conseguía con su mediumnidad, del fraude, como
él mismo confiesa.
»En la carta mencionada, dirigida al ministro de Justicia, declaraba
Buguet, en cierto punto: "Siento haber dicho lo contrario de la pura
verdad renunciando a mi mediumnidad y pido perdón a Dios por este acto que
deploro, puesto que sirvió para incriminar a un hombre estimable, cuya
buena fe se torno sospechosa con mis afirmaciones."
»De varias partes del mundo, cartas y más cartas llegaban a las manos de
Leymarie, confortándolo en el doloroso trance por el que pasaba y
ofreciendo todos los préstamos que necesitara. Hasta del mismo Brasil no
le faltó el amparo fraternal. Casimiro Leutaud, en nombre de los espíritas
de Río de Janeiro, escribe a los miembros de la Sociedad para la
continuación de las obras de Allan Kardec en 1876 una carta, reafirmando
la admiración y el respeto que por Leymarie tenían, y la certeza de su
inocencia, en apoyo de la cual se apresuraban a colaborar.
»Del propio mundo invisible, voces amigas, sirviéndose de la mediumnidad
psicográfica de Leymarie, transmiten a é1 mismo doce páginas consoladoras.
»No obstante las declaraciones de integridad e inculpabilidad del acusado,
no obstante las afirmaciones reiteradas y sinceras de él mismo, la Corte
Suprema confirmó el veredicto de las dos primeras Cortes, y Leymarie fue
condenado a un año de prisión celular.»
Serena y respetuosamente fue recibida la decisión de la justicia humana,
confiándose Leymarie a la justicia de lo Alto. Ciertamente en aquellos
momentos aflictivos recordó en su mente las palabras del maestro:
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán
saciados.»
Conocedores del carácter irreprensible del estimado compañero, carácter
que se evidenciaba en sus palabras y en sus actos no diminuyó la confianza
que los espíritas en él depositaban.
En 1877, el gerente de la Revue Spirite, H. Joly, comunicaba en la página
72 que Leymarie, cumplida la pena de reclusión de un año, estaba entre los
amigos desde el 22 de enero, volviendo a sus labores habituales.
Retomando la dirección
Ahora, satisfecha la justicia de los hombres, el incansable discípulo de
Kardec retomaba la administración y dirección de la Sociedad para la
continuación de las obras espíritas de Allan Kardec y de la Revue Spirite,
para las cuales trabajara con eficacia hasta su desencarnación.
En 1878, al lado de la Sociedad para la continuación de las obras
espíritas de Allan Kardec, Leymarie organizó la Sociedad Científica de
Estudios Psicológicos. En sus trabajos, esta Sociedad se dedicaba
igualmente al estudio del magnetismo animal y de la mediumnidad,
estudiándose inclusive las obras originales de Cahagnet y de Roustaing, la
doctrina de Swedenborg, el gran precursor del Espiritismo, así como el
atomismo, la teosofía, el budismo, el transformismo y el ocultismo.
Con la creación de dicha Sociedad Científica, Leymarie se anticipó a la
fundada en Londres en 1882, la Sociedad para la Investigación Psíquica,
por los eminentes William Crookes, W. Barret, Oliver Lodge, Charles Richet,
Camille Flammarion.
Leymarie prosiguió con la traducción de las obras de Allan Kardec a
diferentes lenguas.
Viajó a lo largo de su vida, visitando los centros por Francia, Bélgica,
Italia y España. Estuvo como delegado en el I Congreso Espirita de
Bruselas. En 1888 fue uno de los cuatro presidentes del Congreso Espírita
de Barcelona. En 1889 organizó el I Congreso Espirita en Francia, donde se
limitó a aceptar la vicepresidencia de una sección.
La administración de la Sociedad día a día le absorbía más tiempo, puesto
que debido a la liberalidad de uno de sus miembros, el Sr. Jean Guerin,
las dificultades de gerencia crecían continuamente. Al final, la Sociedad,
representada y administrada por Leymarie, sucumbió. Aun y así, todas estas
trabas no fueron suficientes para postrarlo ni apartarlo de su deber. En
medio de los mayores aborrecimientos por parte de sus opositores, él
prosiguió valerosamente en su tarea. Creó una editorial y publicó las
principales obras de los escritores espiritualistas, con los cuales, en su
mayor parte, se hallaba en contacto, tales como:
En Francia: E. Nus, Leon Denis, Ernest Bosc, Encausse (Papus), Gibier,
Baraduc, Sras. Noeggerath y Annie Besant, Comandante Cour-nes, Gabriel
Delanne, Strada, etc.
En Inglaterra: R. Wallace, Lodge, Stainton Moses.
En Rusia: A. Aksakof.
En América: Van der Naillen.
En Italia: Chiaia y el profesor Falcomer.
En
1898 envió al Congreso Internacional de los espiritualistas de Londres, un
trabajo particular sobre la Evolución y la Revelación.
En la Revue, repetidamente dio publicidad a cuestiones relativas al
establecimiento de la paz, la emancipación de la mujer y hasta al estudio
de la inteligencia entre los animales, a lo cual consagró interesantes
páginas. Leymarie demostró durante todos esos años la perseverancia en el
estudio, la energía y constancia en el trabajo. Su fe profunda hizo de él
un buen conferenciante y escritor espírita. Improvisaba sus conferencias y
la palabra le nacía ardiente, vibrante, llena de convicción. Al lado del
pensador, en él había un hombre delicado y sensible que amaba
profundamente a su familia y amigos, que aceptaba los sufrimientos físicos
y morales como pruebas para adelantar en el progreso, y que se interesaba
por las angustias del prójimo para remediarlas o suavizarlas.
Desencarnó el día 10 de abril de 1901, después de una larga y dolorosa
enfermedad. La Sra. Marina Leymarie, que siempre le había secundado en sus
proyectos, continuó su labor en la dirección de la Revue Spirite.
Extraído de la
Federación Espirita Española |