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211. ¿Cómo comprender la noción de personalidad?
En el mundo, la comprensión de la personalidad ha venido siendo muy
desviada de sus verdaderos valores por los individuos excéntricos,
altamente preocupados por destacarse en el vasto ámbito de las letras.
Muchos entienden que "tener personalidad" equivale a poseer espíritu de
rebeldía y don de replica en la palabra, siempre dispuesta a criticar al
prójimo, con olvido de la propia situación. Otros piensan que el "hombre
de personalidad" debe marchar en busca de situaciones de notoriedad que le
proporcionen triunfos, los cuales son falsos, puesto que exigen el olvido
total de los más sagrados deberes del corazón. Pocos se han acordado de
los bienes de la humildad y del renunciamiento, en pro de la genuina
edificación personal del hombre, porque para la esfera de la
espiritualidad pura la conquista de la iluminación íntima es lo más
valioso, si se toma en cuenta que andando el tiempo todas las expresiones
de la personalidad perjudicial e inquieta del hombre terrestre pasarán,
cuando la implacable muerte le haya mostrado la visión real del Ser.
212. El hombre sin grandes posibilidades intelectuales ¿es siempre un
individuo mediocre?
El concepto de mediocridad se modifica en el plano de nuestras conquistas
universalistas, después de las transiciones de la muerte. Allí en el mundo
soléis entronizar al escritor que engañó a su público, al político que ha
ultrajado el Derecho, al capitalista que se enriqueció sin escrúpulos de
conciencia: a ésos los colocáis en la galería de los hombres superiores.
Al exaltar sus méritos individuales con extravagancias aduladoras, habláis
mucho de "mediocridad, rebaño, rutina, personalidad superior".
Para nosotros, la virtud de la resignación de los padres de familia,
sensatos y abnegados, que forman parte del extenso rebaño dedicado a las
actividades rutinarias de la existencia terrestre, tiene mucha más
grandeza que los dones de espíritu del intelectual que gesticula
desesperado desde una tribuna, sin proporcionar ninguna enseñanza seria, o
se enreda en confusiones verborrágicas en la esfera literaria, careciendo
de la preocupación sincera de aprender con los ejemplos que la vida
ofrece.
El agricultor que se pasa la vida entera trabajando a pleno sol en la
labranza de la tierra, para que con el fruto de su tarea sea posible
elaborar después el pan sabroso de la vida, tiene para Dios más valor que
los artistas de inteligencia viciada, que no hacen sino perturbar la
marcha divina de sus leyes. Ved, pues, que la expresión de la
intelectualidad vale mucho, pero no puede prescindir de los valores del
sentimiento en su sublime esencia, y al fin de cuentas se comprende que el
"hombre mediocre" no es el trabajador de las lides terrestres, que ama sus
realizaciones en el seno del hogar y el sagrado cumplimiento de sus
deberes, y sobre cuya abnegación se ha erigido la organización maravillosa
del patrimonio del mundo.
213. ¿Debemos preocuparnos por adquirir los elementos del denominado
magnetismo personal?
Muy noble es esa preocupación, pero no suponga nadie que podrá obtener
magnetismo personal sólo con la experiencia que le proporcione la lectura
de libros donde se trate el tema. Y no son pocos los que acuden a esa
literatura, deseosos de lograr fórmulas mágicas por el camino del menor
esfuerzo. No obstante, es indispensable destacar que ningún estudioso
puede conquistar la simpatía sin que haya transformado antes su corazón en
un venero de bondad espontánea y sincera. En la vida no es suficiente
saber: resulta imprescindible comprender. Los libros enseñan, mas sólo el
propio esfuerzo perfecciona el alma para la grande y bendita comprensión.
Olvidad la conquista fácil, la operación mecánica, que no pueden
justificarse en materia de edificaciones espirituales, y volved la
atención y el pensamiento a vuestro mundo interior. Queda mucho ahí por
hacer, y con ese buen trabajo el alma se ilumina en forma natural,
aclarando el rumbo a sus hermanos.
214. ¿Cómo interpretar los impulsos de aquellos que creen en la influencia
de los llamados talismanes de la felicidad personal?
Seres hay que, para mantener siempre activa su energía espiritual,
necesitan concentrar la atención en algún objeto tangible, teniendo en
vista obtener los estados sugestivos que son indispensables para sus
realizaciones, como esos creyentes que no se desembarazan de las imágenes
y los símbolos materiales para admitir la eficacia de sus oraciones. Tened
la certeza, empero, de que el talismán para lograr la dicha personal
definitiva está constituido por un corazón bondadoso, siempre afecto a la
armonía, la humildad y el amor, en el cumplimiento integral de los
designios de Dios.
215. Los llamados "hombres de suerte" ¿son guiados por Espíritus amigos?
Aquello que habéis convenido en apodar "suerte" es una situación natural
en el diagrama de servicios del Espíritu reencarnado, y no hay necesidad
de admitir la intervención del plano invisible en la ejecución de las
experiencias personales. En el mecanismo de la vida, la "suerte" es
también una prueba de responsabilidad, que exige mucha comprensión por
parte del Ser que la recibe, en lo que toca a la misericordia divina, a
fin de que no desbarate el patrimonio de posibilidades sagradas que le ha
sido conferido.
216. El "amor propio", el "coraje", el "carácter", la "honra", son
actitudes que la sociedad humana reclama de la personalidad. ¿Cómo
proceder en tales casos, cuando los hechos entran en colisión con nuestros
conocimientos evangélicos?
El ámbito social exige esas actitudes de la personalidad, a despecho de lo
cual la misma sociedad humana todavía no ha sabido entenderlas de otro
modo que basándose en la pauta de sus convencionalismos, cuando el amor
propio, el coraje, el carácter y la honra deberían ser rasgos del
perfeccionamiento espiritual y nunca demostraciones de egoísmo, vanidad y
orgullo, tal como se manifiestan comúnmente en la Tierra. Cuando el hombre
se haya cristianizado y vea esas actitudes morales a través de su
verdadero prisma, ya no habrá ningún enfrentamiento entre los sucesos de
la existencia común y sus nociones del Evangelio, por cuanto su esfuerzo
será siempre el de cooperar con sinceridad en favor de la rehabilitación
y elevación espiritual de sus semejantes.
217. ¿Cuál es el modo más fácil de autovigilarnos para evitar caer en
tentaciones?
La manera más simple consiste en que cada uno establezca un tribunal de
autocrítica en su propia conciencia, y observe para con los demás la misma
recta conducta que desea tengan ellos con él.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |