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obediencia.
(Del lat. obedientia.) f. Acción de obedecer.
// Rel. Precepto del superior, especialmente en las órdenes regulares.
// La que se rinde al superior jerárquico y es circunstancia eximente de
responsabilidad en los delitos.
// Espirit. Consentimiento de la razón.
obsesión.
(Del lat. obsessio, - onis, asedio.) f. fig. Preocupación mental que se
caracteriza por una Idea fija, un impulso, un temor irresistible.
// Espirit. Acción persistente que un Espíritu inferior ejerce sobre un
individuo.
obstáculo.
(Del lat. obstaculum.) m. Impedimento, embarazo, inconveniente.
// Espirit. Prueba benéfica de la superación de nuestras propias
flaquezas.
ociosidad.
(Del lat. otiositas, - atis.) f. Vicio de no trabajar, perder
el tiempo o gastarlo inútilmente.
// Espirit. Madre de todos los vicios.
odio.
(Del lat. odium.) m. Antipatía y aversión hacia algo o alguien.
// Espirit. Una forma defectuosa de manifestación del amor.
// Hijo predilecto del salvajismo que permanece en la naturaleza humana.
// Responsable por las más torpes calamidades sociales y humanas de las
que se tienen conocimiento.
ofensa.
(Del lat. offensa.) f. Acción y efecto de ofender u ofenderse.
// Cosa que ofende.
// Espirit. Fruto de la ignorancia o, más propiamente, de la ausencia de
luz espiritual.
oportunidad.
(Del lat. opportunitas, -atis.) f. Sazón, coyuntura, conveniencia de
tiempo y lugar.
// Espirit. Puerta de luz en el sagrado momento que pasa.
oración.
(Del lat. oratio, -onis.) f. Obra de elocuencia, razonamiento pronunciado
en público.
// Ruego, súplica que se hace a Dios y a los santos.
// Gram. Voz o conjunto de voces con que se expresa un concepto cabal.
// pl. Primera parte de la doctrina cristiana que se enseña a los niños.
// Espirit. Hilo invisible y sublime por el cual el alma asciende a Dios.
// Alimento del alma.
oráculo (oracle)
[del latín os, oris: boca]. Según las creencias paganas,
respuesta de los dioses a las preguntas que se les formulaban. Era así
denominado porque las respuestas eran generalmente transmitidas por la
boca de las pitonisas (Pythonisses). (Véase esa palabra.) Por extensión,
se daba a la vez el nombre de oráculo a la respuesta, a la persona que la
pronunciaba y también a los diversos medios empleados para conocer el
porvenir. Todo fenómeno extraordinario, propio para impresionar la
imaginación, era considerado la expresión de la voluntad de los dioses y
se convertía en oráculo. Los sacerdotes paganos – que no perdían ninguna
ocasión para explotar la credulidad – se hacían intérpretes de los
oráculos y a este efecto consagraban solemnemente templos, donde los
fieles venían a depositar sus ofrendas con la quimérica esperanza de
conocer el futuro. Evidentemente la creencia en los oráculos tiene su
fuente en las comunicaciones espíritas, que el charlatanismo, la codicia y
el ansia de dominación habían rodeado de prestigio, y que nosotros vemos
hoy en toda su simplicidad.
orar.
(Del lat. orare.) intr. Disertar en público.
// Hacer oración a Dios.
// r. Pedir, suplicar.
// Espirit. Es amar, y amar es orar.
// Es irradiar para Dios, firmando así la comunión con Él.
// Es abrir el alma, refugiarse en la divina sabiduría a fin de
abastecerse de entendimiento, llenándose de salud interior.
orgullo.
(Del germ. ungoli, a través del cat. orgull.) m. Arrogancia,
exceso de estimación propia.
// Espirit. Terrible adversario de la humildad.
// Fuerza negativa y destructora de la armonía individual y social.
// Barrera que se yergue entre el hombre y Dios. |