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218. La propaganda doctrinaria para multiplicar el número de adeptos
¿es la necesidad inmediata del Espiritismo?
De ningún modo. La dirección del Espiritismo, en su carácter de Evangelio
redivivo, corresponde a Cristo y sus enviados antes que a ningún esfuerzo
de los hombres, que es precario y perecedero. La necesidad inmediata de
los centros espiritistas consiste en el conocimiento y la aplicación
auténtica del Evangelio por parte de cuantos militan en sus filas,
deseosos de luz y evolución. La tarea de cada cual en la iluminación de sí
mismo debe ser permanente y metodizada. Los fenómenos despiertan al
Espíritu adormecido en la carne, pero no proveen las luces interiores, que
sólo se consiguen a costa de gran esfuerzo y trabajo individual. La
palabra de los guías y mentores del Más Allá enseña, pero no puede
constituir los elementos definitivos de la redención, cuya obra exige de
cada uno sacrificios y renunciamientos santificadores, en el laborioso
aprendizaje de la vida.
219. En los trabajos espiritistas ¿dónde podremos encontrar la fuente
principal de enseñanza, que nos oriente para lograr nuestra iluminación?
¿No será posible obtenerla por medio de los mensajes de nuestros Seres
queridos, o sólo mediante el hecho de conservar el valor de la creencia en
el corazón?
Muchos filósofos han resumido las tesis y conclusiones del Espiritismo en
sus aspectos filosófico, científico y religioso. No obstante, para la
iluminación de lo intimo sólo tenéis en el mundo al Evangelio del Señor,
al que ninguna norma doctrinaria podrá superar. Además, el Espiritismo, en
sus valores cristianos, no posee una finalidad más importante que la de
restaurar la verdad evangélica para los corazones desesperados e
incrédulos del mundo. Siempre hubo en la Tierra teorías y fenómenos
inexplicables. Los escritores y los científicos doctrinarios podrán
colaborar con sus conocimientos a fin de elaborar nuevos enunciados para
las filosofías terrestres, pero la obra definitiva del Espiritismo es la
de la edificación de la conciencia profunda conforme al Evangelio de
Jesucristo.
El plano invisible será capaz de aportaros los mensajes más conmovedores y
convincentes de vuestros bienamados; por vuestra parte, podréis conservar
los más elevados principios de la creencia en vuestro fuero íntimo, y ese
es el esfuerzo, la realización del mecanismo doctrinario en acción, en
vuestra propia personalidad. Pero sólo será firme e imperecedera la tarea
de autoevangelización; el esfuerzo individual en la asimilación del
Evangelio de Jesús es el único que puede iluminar, engrandecer y redimir
al Espíritu, porque una vez obtenida vuestra edificación con el ejemplo
del Maestro alcanzaréis aquella verdad que os hará libres.
220. ¿Existe alguna diferencia entre la creencia y la iluminación?
Todos los hombres de la Tierra, hasta los mismos materialistas, creen en
algo. En cambio, muy pocos son los que se iluminan. El que cree, sólo
admite. Pero el que se ilumina vibra y siente. El primero de ellos, está
supeditado a los elementos exteriores, en los que deposita el objeto de su
creencia. El segundo está libre de influencias externas, porque en su
propio fuero íntimo tiene luz suficiente para hacerle triunfar con valor
en las pruebas a que ha sido conducido en el mundo. Por eso los
espiritistas sinceros deben comprender que no basta creer en el fenómeno o
en la veracidad de las comunicaciones con el Más Allá para que sus
sagrados deberes hayan sido totalmente cumplidos, pues su obligación
primordial es el esfuerzo, el amor al trabajo, la serenidad ante las
pruebas de la vida y el autosacrificio, de modo de entender con plenitud
el ejemplo de Jesucristo, buscando su divina luz para la ejecución de
todas las tareas que les tocan en el mundo.
221. El análisis realizado por medio de la razón ¿podrá colaborar de
una manera decisiva en el trabajo de nuestra iluminación espiritual?
Bien es verdad que el hombre no puede prescindir de la razón para triunfar
en la labor que se ha confiado a su esfuerzo, en el ámbito de la vida. Con
todo, es preciso tener presente que esa razón ha venido siendo afectada en
el mundo, durante muchos siglos, por toda clase de vicios. Hallamos plena
confirmación a este aserto en el ultra racionalismo europeo, cuya avanzada
posición evolutiva, aún ahora, no ha vacilado entre la paz y la guerra,
entre el Derecho y la fuerza, entre el orden y la agresión. Más que en
cualquier otra parte de la Tierra se elevó ahí la razón humana hasta las
mayores alturas de la realización y, sin embargo, desequilibrada por la
carencia de sentimiento, resucitan el salvajismo y el crimen, a despecho
del fausto de la civilización. Así pues, sabemos que a la hora actual del
mundo toda iluminación del hombre ha de nacer, primordialmente, del
sentimiento. El desesperado sabio de la Tierra debe volverse hacia Dios,
como un niño humilde, para cuidar de los auténticos valores del corazón,
ya que sólo por medio de la reeducación del sentimiento, dentro del marco
del propio esfuerzo, podrá esperarse la anhelada reforma de los Seres.
222. ¿Qué significa la denominada "intuición del alma", a la que tantas
veces se refieren los Espíritus amigos?
Cuando se hermana dentro de un corazón la sinceridad y la buena voluntad,
se hace en el santuario íntimo la luz espiritual para la sublime
comprensión de la verdad. Es ésa la llamada "intuición del alma",
inalcanzable pare cuantos persistan en la lógica convencionalista del
mundo o en las expresiones negativas de las situaciones provisionales de
la materia, en todo sentido.
223. ¿Existe una época determinada, en la vida del hombre terráqueo,
para que pueda él entregarse con más probabilidades de buen éxito a la
tarea de iluminación?
La existencia en la Tierra es un aprendizaje excelente y continuo. No hay
una edad específica para consagrarse al servicio de la iluminación
espiritual. Los padres tienen el deber de orientar al niño desde sus
primeros pasos en el capítulo de las nociones evangélicas, y a la vejez no
le asiste el derecho de alegar fatiga orgánica para sustraerse a esos
estudios que le son necesarios.
Es cierto que las adquisiciones de un anciano, en cuanto a nuevos
conocimientos, no pueden serle tan fáciles como lo son para un joven,
debido a la salud del instrumento de este último, hablando en términos
físicos. No obstante ello, los hombres de edad más avanzada tienen la
ventaja de su mayor acopio de experiencias de la vida, los que facilitan
su comprensión y ennoblecen su esfuerzo de autoiluminación, ya que si la
vejez es la noche, el alma tendrá en el mariana del futuro el brillante
amanecer de una vida nueva.
224. Las almas desencarnadas ¿prosiguen igualmente la tarea de
iluminarse a sí propias?
En los planos invisibles continúa el Espíritu en la misma labor bendita de
la adquisición de sus propios valores, y la reencarnación en el mundo
tiene por principal objetivo la prosecución de ese esfuerzo.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |