La Misión del Espirita


Dentro de la bibliografía espirita existen infinidad de argumentos que dirigen al estudiante del espiritismo hacia un tipo de comportamiento y hacia una dirección del pensamiento con el fin de alcanzar una claridad espiritual que le permita observar su entorno con mas atención, evitando de esta manera errar consecuentemente en los mismo aspectos de su personalidad, esto promueve en la persona el progreso paulatino y la elevación de su alma.

La doctrina, dentro de su propuesta moral lleva a cada uno de nosotros el esclarecimiento de nuestra condición evolutiva, esto permite que la persona despierte a la realidad espiritual en la que es necesario hacer cambios y ajustes que nos llevaran hacia la verdadera dirección de nuestras existencias y hacia el cumplimiento de nuestros compromisos.

La persona a la que podemos definir como espirita debe poseer una serie de atributos que se van desenvolviendo a través de la práctica y el estudio, pero ciertamente existen condiciones ideales en estos mensajeros que pocos están cerca de alcanzar debido al nivel de progreso que poseemos.

El verdadero espirita solo posee en su pensamiento tres objetivos, practicar la caridad en cada instante de su vida, donar todo lo que tiene como patrimonio espiritual a sus hermanos necesitados, y por ultimo, confiar en Dios de forma incondicional y completa, siendo la fe lo único necesario para poder obtener la paz y la verdadera felicidad.

La función real del espirita va mas allá de los preconceptos que se han establecido a lo largo de los años en que la doctrina se ha extendido y afianzado, teniendo en cuenta las virtudes necesarias para poder denominarnos espiritas, nos damos cuenta que la función se hace algo mas compleja que simplemente comprender los fenómenos mediúmnicos y practicarlos.

El hecho es que para ser espiritas no es necesario ser médium, y mucho menos se requiere una erudición profunda para poder comprender ejercer la condición de espirita.

El maestro Jesús nos aclaraba que para llegar a Dios hay que ser puros de corazón, humildes y bondadosos, y justamente dentro de estos atributos se encuentra intrínsecamente dispuesto el verdadero camino que el espirita debe seguir, la practica del amor fraterno y el servicio a sus hermanos.

No vale ser seres intelectualmente avanzados si no poseemos en nuestro corazón una chispa de caridad, y por esto el espirita, mas conciente de las verdades del espíritu, debe avocarse al cumplimiento real de su función, enseñar con el ejemplo y ser humildes trabajadores dentro de la gran obra de nuestro Padre por nuestra regeneración.

Revista digital "El consolador"
 

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