La Mecánica de la Desencarnación


En los términos de la doctrina espirita la muerte significa transformación y liberación, en este proceso de retorno en el que el espíritu rompe los lazos que le unen al cuerpo físico se produce una liberación que le permite retornar al plano original de existencia que es el mundo espiritual. Muchos se preguntan sobre los mecanismos que se ven puestos en acción durante este momento tan importante para el ser, pues es en este punto en donde se pone en evidencia el cúmulo de la experiencia humanas, viéndose reflejado en el proceso de desencarnación la forma en que hemos vivido, siendo esto un obstáculo para muchos o meritos para otros tantos, permitiendo que el abandono del cuerpo sea mas brusco y penoso, o sutil y vivificante.

En el libro psicografiado por Francisco Cândido Xavier del espíritu André Luiz "Los Mensajeros Espirituales", se narra con mucha claridad el proceso en el que no solo se efectúa la liberación del espíritu, si no que se evidencia la intervención de amigos espirituales que nos asisten durante todo el evento de la desencarnación.

André Luiz nos deja ver en sus explicaciones que el estado orgánico en que se encuentra la persona antes de morir ejerce gran influencia sobre el fenómeno, e incluso en el caso de Fernando, personaje asistido durante su desencarnación, ha sido el cuerpo físico el que prácticamente expulsa al espíritu debido a las deplorables condiciones en que se encontraba, influyendo también el estado mental de la persona y el estado periespiritual que se vio afectado por el tipo de vida y por la conducta practicada por Fernando durante su existencia material.

Factores como la alimentación, el cuidado del cuerpo, la higiene mental y física, actitudes y personalidades, y sobre todo, la posición que se tenga ante el fenómeno de la muerte, son sumamente importantes para que el proceso se lleve a cabo de la manera mas adecuada, pero si hay algo que puede interferir en la forma en que nos liberamos del cuerpo es justamente el temor a la muerte, factor tan fundamental que puede producir las separaciones mas penosas debido a la negación ejercida por el espíritu de abandonar la vida material por desconocer lo que le espera o por creer que todo se acaba en ese instante.

Muchas religiones luchan en contra de ese temor, pero es cierto también que algunas producen mas bien mucho mas recelo que tranquilidad, pues en sus propuestas alegan situaciones terribles mas allá del túmulo al espíritu de aquel que haya incurrido incluso en los errores mas superficiales, igualmente las doctrinas materialistas han creado ideas radicales sobre el termino de la vida y la desaparición total del ser luego de la muerte, el apego a los bienes materiales y la creencia popular de que la vida es una sola y que hay que disfrutarla, nos aleja también de los propósitos que la vida nos presenta como campo de regeneración espiritual.

Todo esto interviene durante la liberación del espíritu en el momento de la desencarnación y la ayuda que nos prestan los benefactores espirituales es de gran importancia, pues son ellos quienes nos asisten en el retorno a la patria espiritual, los mecanismos que se verifican en el proceso son muchos y muy variados, pues según sean las condiciones del espíritu que desencarna así serán las situaciones de la separación, pero para fines ilustrativos refereciamos los términos ideales en que debe producirse el fenómeno.

En la muerte natural la situación generada por el deterioro de los órganos permite que se establezca una separación paulatina, el periespíritu se encuentra ligado al cuerpo físico de diversas maneras, pero lo principal es la unión a través de los centros de fuerza o centros vitales vinculados al cuerpo orgánico mediante los plexos y las glándulas endocrinas dispersas por todo el cuerpo, al comienzo de la desencarnación se produce la desconexión del periespíritu de forma ascendente, es decir, que el proceso de desencarnación comienza de abajo hacia arriba desvinculándose primero las áreas inferiores del cuerpo comenzando por los pies.

Durante todo este proceso recibimos la asistencia de espíritus encargados de estos procedimientos, y son ellos quienes nos auxilian a desvincular cada área de nuestro periespíritu relacionada al cuerpo material, ellos en su conocimiento profundo de la estructura orgánica y periespiritual nos brindan a través de sus fluidos y del magnetismo las herramientas necesarias para la liberación.

Estando la persona en un estado mental relajado permitirá que todo este fenómeno se produzca suavemente y en el menor tiempo requerido, luego de que todas las áreas del cuerpo son separadas del periespíritu solo queda por desvincular la conexión principal, un último cordón es cortado y es justamente el relacionado al centro coronario, sede de la unión principal del espíritu con el cuerpo, roto esta última conexión el espíritu se encuentra liberado totalmente de su vehículo material no teniendo así opción de retornar a él.

Luego de esto el espíritu permanece en un estado de turbación que durará también un tiempo relativo a las condiciones en que se encontraba esta persona al momento de su desencarnación, quedando resguardado por sus espíritus guías y protectores que le llevarán al reposo y al reacomodo de sus condiciones para la vida espiritual bajo el amparo de sus seres amados y de nuestro Padre

por: Edgar Navarro
Extraído de la revista "El consolador"
 

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