Más Allá del Túmulo


La vida después de la muerte física es y ha sido siempre un tema que genera muchas interrogantes y expectativas, los egipcios generaron en torno a esta una cultura llena de mitos pero que también aportaban luces sobre lo que en realidad acontecía luego de que la vida material llegaba a su fin, los griegos y mas tarde los romanos también indagaban sobre esto y el mismo Sócrates filosofaba sobre la supervivencia del espíritu mas allá de la tumba. En las culturas orientales la idea de la vida espiritual es más abierta y aceptada, la palingenesia o reencarnación incluso forma parte esencial de sus creencias allanando el camino a una comprensión más real sobre la verdadera vida en el mundo espiritual.

Pero no fue hasta el advenimiento de la Buena Nueva que se evidenció la extensión de la vida luego de abandonar el cuerpo, ha sido el maestro Jesús quien nos legó el conocimiento sobre la vida espiritual y sobre el sentido de la vida física, nos reveló leyes divinas y nos mostró la influencia que los espíritus desencarnados ejercían sobre los encarnados reafirmando la supervivencia del alma.

Luego de surgimiento de las doctrinas cristianas un manto oscuro ocultó este conocimiento a las personas infundiendo terror sobre la vida espiritual y sobre el fenómeno de la muerte, guiados por la conveniencia y por el poder los guías religiosos del mundo vetaron toda posibilidad de acceso a la vida eterna libre, mas tarde en la era moderna ha sido el pensamiento científico y racionalista el que eliminó la posibilidad de la supervivencia del espíritu a la muerte, estableciendo así las teorías materialistas que hasta hoy día persisten.

Una nueva luz fue abierta cuando el maestro de Lyón, Allan Kardec, codifica y expone al mundo la doctrina de los espíritus, demostrando ante los escépticos la existencia del mundo espiritual y poniendo sobre el tapete la realidad de la continuidad de la vida mas allá del túmulo, usando comprobaciones científicas y filosóficas, Kardec, dejo sembrado nuevamente el conocimiento real sobre el cual Jesús ya nos había aleccionado.

La lógica y el buen sentido son herramientas fundamentales que nos asisten para poder verificar la posibilidad de la existencia espiritual, los ejemplos diarios en donde vemos seres que no poseen las condiciones para desenvolverse revelan que hay situaciones que superan nuestra apreciación y comprensión, revelaciones provenientes directamente del mundo espiritual sirven como evidencia para la comprobación, los estados psíquicos, los conocimientos natos y las tendencias de las personalidades son reflejo de una información que va mas allá de la presente vida, y aun mas, los fenómenos espirituales que a diario se efectúan son respuesta inequívocas a la expresión de inteligencias que nos hacen el llamado hacia la realidad del espíritu eterno.

Kardec, luchando contra las disposiciones científicas que niegan incluso la existencia del mismo Dios, puso en evidencia el límite mental que los mismos investigadores colocan a sus pensamientos, evidenciado con la experiencia y la comprobación la existencia de leyes naturales desconocidas por la ciencia, exponiendo consideraciones filosóficas que solo refuerzan lo real de la vida espiritual y aun mas, exponiendo las comprobaciones personales de personas serias que vivenciaron la realidad espiritual en la que nos encontramos inmersos.

El hombre poco a poco ha ido desenvolviéndose en el campo espiritual, las pruebas y los fenómenos han sido y serán puntos de controversia, pero de igual manera son referencias ineludibles sobre la existencia de elementos que escapan al raciocinio general, en estas épocas en donde el pensamiento racional alcanza límites y vinculaciones directas con el materialismo, se revela también una sensibilidad espiritual no encontrada en otros tiempos siendo esto contrastante con la tendencia de la cultura actual haciendo mas evidente las necesidades espirituales del hombre moderno, y dejando aun mas clara la realidad del espíritu eterno ante la falta de respuestas de aquel que solo acredita lo que sus limitados sentidos percibe.

Todos retornamos tarde o temprano a la patria espiritual, todos pasamos y pasaremos innumeras veces por el camino de la transformación en el momento de la muerte orgánica, ¿por qué no mejor entonces prepararnos bien para este momento en vez de desviarnos mas en la satisfacción de aspiraciones superfluas y efímeras?, la falta de esperanza en el hombre radica en su orgullo, pues no acepta que en sus manos esta el futuro de su espíritu, y que Dios, como Padre amoroso, siempre nos brindará oportunidades para enmendar y regenerarnos, vivamos bien para morir bien, cumplamos las leyes divinas y podremos alcanzar la verdadera felicidad una vez que retornemos a la vida eterna al lado de nuestro hermano Jesús.

por: Edann

La revista espirita "El consolador".
 

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