|

Es raro que en las diversas charlas o conferencias Espíritas, no se
mencione la palabra "fluidos", y probablemente varias veces, quedándose
los asistentes con la sensación de que es algo abstracto, algo que se dice
para designar alguna cosa sin poder determinarla. Hoy vamos a
intentar de manera sencilla conocer los fluidos, viéndolo como algo real y
necesario.
De la palabra fluido, normalmente entendemos que son los líquidos y gases.
La base no conocida de la materia, la cual puede presentarse en cuatro
formas: pastosa, liquida, gaseosa y radiante. Para el entendimiento
espírita es mucho más, es todo lo que conlleva la materia, de la más
pesada a la más etérea, variando en una multitud de formas, a fin de
atender todas las necesidades físicas, químicas e inclusive, vitales de
aquella. Entonces podríamos decir que no es sólo lo que vemos moverse en
forma de liquido y gas, mas es la esencia o composición de esos líquidos y
gases, y de todas las materias, inclusive aquellas aún inapreciable a
nuestros instrumentos físicos o psíquicos.
En el Libro de
los Espíritus, en la cuestión 22, pregunta
Kardec:
P- Generalmente se define la materia: lo que tiene extensión, lo que
impresiona nuestros sentidos y lo impenetrable; ¿son exactas estas
definiciones?
R- Desde vuestro punto de vista son exactas porque habláis únicamente
respecto de lo que conocéis; pero la materia existe en estados que os son
desconocidos; puede ser tan etérea que ninguna impresión produzca a
vuestros sentidos, y sin embargo continúa siendo materia, aunque no lo
sería para vosotros.
El fluido Universal o cósmico es el principio de los cuerpos ponderables y
de los fluidos imponderables. Todo lo que conocemos por materia son
transformaciones y variaciones del fluido universal. Por ejemplo, el
oxígeno, el nitrato, el carbono son modificaciones del mismo fluido. Así
como el fluido eléctrico, magnético y vital etc. El fluido primitivo libre
de cualquier modificación, es el punto opuesto de la materia tangible. El
fluido universal sería considerado como el verdadero "átomo principio", el
protoplasma de la materia sólida, liquida y gaseosa.
André Luiz, en el
libro Evolución en Dos Mundos, nos dice: "… El fluido Cósmico Universal es
el plasma divino, aliento del Creador o fuerza nerviosa del Todo sabio. En
ese elemento vibran y viven constelaciones y soles, mundos y seres como
peces en el océano." Nos dice en el mismo libro, "... que el fluido
Cósmico es de naturaleza electromagnética." Podríamos preguntarnos ¿pero
de dónde viene esa fuerza electromagnética tan amplia, tan esencial en la
organización del Universo, de los seres y de las cosas?
Salvador Gentile nos dice, en el libro Pase Magnético, "... Dios es la
fuente primera de toda la vida y es de la irradiación de su campo
magnético que se forma el campo magnético fundamental, donde hemos estado
todos sumergidos y que mantiene la cohesión, la armonía y la vida efectiva
de todos los astros que componen el Universo infinito." Y es aquí donde se
puede entender las palabras de Pablo de Tarso, en Hechos 17:28, cuando
dice que en Dios nos movemos y existimos. En ese campo magnético
fundamental, las Galaxias que en él están sumergidas, generan su propio
campo magnético secundario, donde están presas las Constelaciones que se
mueven a su alrededor y dentro de ese océano. Las Constelaciones forman un
conjunto de soles, identificados de forma vibratoria, que se equilibran
entre sí, en un mismo campo magnético propio, moviéndose juntos y
agrupados en ese mismo océano.
Cada sol, que tiene su propio campo magnético, arrastra a su alrededor el
conjunto de planetas que forman el cortejo, presos a su campo magnético.
Cada planeta mantiene presos a sus satélites y, tanto los planetas como
los soles, como las Constelaciones, como las Galaxias, todo está sumergido
en el océano a que nos referimos, que representa el Campo magnético
fundamental generado por la voluntad del Creador, de Dios nuestro Padre.
La materia está formada de partículas infinitamente pequeñas,
indestructibles que se llaman átomos. A = PRIVATIVA – Tomo = CORTAR. Los
átomos se agrupan en un número más o menos considerables para formar
moléculas que se mantienen unidas por la fuerza de la cohesión.
Los átomos y las moléculas se separan unos sobre los otros por espacios
relativamente enormes, por los cuales circula un fluido, un éter que, a su
vez no es más que la materia en un estado más sutil.
El Fluido Universal sería considerado como el verdadero "átomo principio",
el protoplasma de la materia sólida, liquida o gaseosa.
El fluido cósmico circula libremente entre los espacios dejados por los
átomos y moléculas, lo ínter penetra. La materia mental a su vez ínter
penetra la astral en las mismas condiciones.
En el libro de Héctor Durville, "Magnetismo Personal", él nos dice que,
para explicar como muchas formas de materia considerada, según su grado de
división, pueden ocupar el mismo espacio, pone un ejemplo claro:
Supongamos una cavidad cualquiera llena de piedras, éstas piedras
representan la materia en sus diferentes estados, pero no ocupan todo el
espacio que le es reservado, hay entre ellas huecos que pueden ser
cubiertos de arena. Esta arena representaría la materia mental penetrando.
El agua deja aún entre sus moléculas, espacios que pueden ser ocupados por
el gas, de lo que se comprende que la materia mental puede, a su vez, ser
penetrada por otra materia aún más sutil.
Artículo de Rafael Arias Martín
Miembro fundador del Centro Espírita Allan Kardec de la ciudad de Málaga -
España
http://www.ceeak.divulgacion.org |