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En las escrituras del evangelio y del viejo testamento, vemos reflejado
pasajes y lecciones que nos han hablado sobre las tentaciones constantes
que el hombre enfrenta para conseguir su sublimación moral, no solo el
Judaísmo y el Catolicismo han tomado esas cuestiones con especial
atención, sino que todas las doctrinas y religiones del mundo enfrentan el
mismo punto en sus preceptos, pues todas aquellas religiones que buscan la
superación espiritual del hombre contienen en sus fundamentos teológicos
el hecho de tener que enfrentar nuestras debilidades ante las tentaciones
del mundo.El espiritismo, como una doctrina basada en la evolución
moral del ser encarnado y desencarnado, no podría de ninguna forma obviar
lo que evidentemente es una constante negativa que obstaculiza el progreso
espiritual y moral.
Pero contrario a muchas de las religiones, el espiritismo no anatemiza el
avance intelectual y material que el espíritu encarnado ha logrado en el
paso de los siglos, la tecnología que facilita la vida, los avances
médicos, el progreso en las ciencias y en las artes, e incluso, el avance
económico son parte fundamental del mejoramiento del ser y de la cultura
social, comprendiendo que cualquier exceso esta justamente referido no a
la existencia de todo lo que nos tienta, sino que el principio del error y
de caer en la tentación se encuentra en lo mas intimo de nuestro espíritu.
El mundo material es apenas una de las grandes escuelas que Dios le provee
al espíritu para avanzar, como un gran campo de trabajo el planeta en su
aspecto mas materializado, sirve para la practica de lo que ya hemos
aprendido, sirve para el mejoramiento y el acondicionamiento de nuestra
psiquis, auxilia a la depuración periespiritual, y sobre todo, es el lugar
optimo para comprobar el avance moral que hemos alcanzado, pues
encontrándonos rodeados y envueltos por las sensaciones físicas podemos
poner a prueba nuestras inclinaciones y nuestra personalidad, evitando
errar nuevamente y alcanzar el éxito en nuestro emprendimiento.
Por todo esto no podemos simplemente juzgar y decir que todo lo material
es innecesario y negativo para el espíritu, el mundo material es lo que
nosotros hacemos de él, y si en nuestras mentes solo podemos visualizar y
crear un mundo en donde solo importe el beneficio y la satisfacción
material, pues justamente eso encontraremos, creando además en nuestro
pensamiento la necesidad de dedicarnos única y exclusivamente a la
consecución de todo aquello que anhelamos.
Los grande vicios del pensamiento son parte fundamental del problema, la
vanidad, el orgullo, la avaricia, son apenas el inicio del camino hacia lo
banal e improductivo, esos pensamientos nos llevan por la vía errada y
solo nos desviamos del sendero principal enceguecidos por el brillo de los
físico, el sexo inclusive es usado solo para el beneplácito de las
sensaciones físicas, dejando a un lado su objetivo fundamental y
distorsionando el acto reproductivo hacia una actividad que se va
transformando en un rito social que necesitamos cumplir para sentirnos
aceptados dentro de la cultura humana.
Las tentaciones siempre estarán presentes en la medida que le demos
importancia, porque a quien solo le preocupa su superación espiritual todo
lo que no necesita para subsistir le parecerá superficial y banal, dejando
a un lado todo aquello que le pueda desviar del camino trazado con
antelación en el mundo espiritual, el hombre encarnado debe buscar el
sustento, el trabajo honrado y las actividades normales que generen
progreso en la sociedad, guiado por las bases morales y cumpliendo con las
leyes divinas dirigiendo sus pasos hacia la realización de los ideales mas
elevados y auxiliando a sus hermanos del camino, el mundo es para aprender
y no para dejarnos llevar por él.
Limpiemos bien nuestros ojos y así podremos comprender que incluso las
preocupaciones y conflictos generados por nuestros deseos materiales solo
nos causan perjuicio, evitando el apego a lo físico evitamos también las
tentaciones, y para muestra de esto que mejor ejemplo que el del divino
Maestro Jesús que sigue siendo nuestro ejemplo para aprender a vivir bien
y llegar a Dios mas pronto
por: Edgar Navarro
Extraído de la revista espirita
"El Consolador"
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