Las enfermedades mentales


La Obsesión Espiritual
El esquema clásico divide las enfermedades mentales en las siguientes clases fundamentales: Neurosis, Psicosis y Esquizofrenias. Teniendo como gran diferencia entre ellas el que en las primeras el sujeto, aunque sufriendo indeciblemente, no pierde el sentido de la "realidad" que le rodea y se sabe enfermo, mientras que en las psicosis y esquizofrenias el sujeto viaja en esa realidad, perdiendo la conciencia y entregándose a lo que los demás observan como una locura.

Estos grandes grupos de enfermedades mentales pueden tener orígenes diversos y proceder tanto de algunas causas físicas como de trastornos perniciosos de la evolución de la personalidad. A estas delimitaciones el Espiritismo aporta una más: la del concepto de Obsesión Espiritual. Indispensable para nosotros a la hora de comprender y poder actuar eficazmente en la solución o en el alivio de las enfermedades mentales procedentes de ella.

En lenguaje normal utilizamos la palabra "obsesión" para describir una alteración mental que se caracteriza por pensamientos insistentes que dominan y atormentan a las personas y de los cuales no pueden desembarazarse. Esto mismo, pero teniendo en cuenta su procedencia espiritual, es lo que podemos convenir que también significa para la Doctrina Espírita.

La Ciencia Espírita no se opone en ningún caso a la Ciencia Médica, su propósito es complementarla y ofrecer una vertiente mal explorada en la Psiquiatría actual. Salvo honrosas excepciones.

Recordemos a Kant cuando decía... "Las enfermedades mentales deben ser atribución de los filósofos y no de los médicos, porque ellas son enfermedades del alma."

Hoy estamos asistiendo mediante la Psicología Transpersonal, la Física Cuántica e incluso la Anti-psiquiatría a nuevas perspectivas que así lo indican. Definamos, entonces, a la Obsesión como la influencia perniciosa que un espíritu ejerce sobre otro por diversos motivos y empleando variados recursos, produciendo efectos psicológicos o morales, alterando su conducta en niveles orgánicos y afectando incluso a su salud física. En palabras textuales de J. Herculano Pires:

"La Obsesión se caracteriza por la acción de entidades espirituales inferiores sobre el psiquismo humano."

Debemos considerar como causantes de enfermedades mentales a entidades desencarnadas que pululan alrededor del hombre encarnado en un clima de vibraciones negativas, situadas en una franja vibratoria no accesible a nuestros sentidos normales, como pasa también en el caso de nuestro oído que no recibe los sonidos infra o ultra.

Esta "zona espiritual" es sin embargo accesible a los mediums o sensitivos paranormales. Pero como todos lo somos en mayor o menor grado, para bien o para mal, todos somos susceptibles, aún sin saberlo, de ser influenciados, de acuerdo a nuestro progreso moral, por seres invisibles que se nos acercan. Así, dice Kardec en El Libro de los Espíritus (459)

"¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y acciones? -En este aspecto su influencia es mayor de lo que creéis, porque a menudo son ellos quienes os dirigen."

Solo cuando las influencias son perniciosas hablamos de Obsesión.

Causas de las Obsesiones. (Seguimos el esquema de Jon Aizpúrua en su libro "Tratado de Espiritismo")

La imperfección moral está debajo de toda obsesión que suele relacionar a dos espíritus: por un lado un deudor, y por otro uno que no duda en que tiene derecho a cobrar. Toda obsesión es recíproca y encuentra la culpabilidad repartida en situaciones que pueden hacer referencia a anteriores vidas (karma y reencarnación). Aunque podemos observar todas las variedades, e incluso entre ellas a obsesores sin causa aparente concreta, persiguiendo el mero afán de hacer mal, siempre es necesaria la participación del obsesado.

Citemos como causas más comunes:

Venganza- Apelando a una situación reencarnatoria anterior, donde el obsesor de hoy fue la víctima del ayer, y viene para "cobrarse".

Conductas Desordenadas- Los vicios en general: alcoholismo, drogadicción, promiscuidad sexual, y el mal uso de las facultades mediúmnicas (hechicería, remuneración, etc), al producir vibraciones muy bajas en los sujetos que se entregan a ellos, abren la puerta a influencias perniciosas, a espíritus que no dudarán en envolverlos, llegando a ser verdaderos dueños de sus actos, ocasionándoles grandes sufrimientos y toda la gama imaginable de trastornos psicológicos.

Pensamientos Morbosos- El pensamiento es de hecho una fuerza que no conocemos ni controlamos y puede llegar a afectar al mundo material. Cada pensamiento es una onda psíquica que sintoniza con los que le son afines, con los que comparten esa franja vibratoria. La contaminación de nuestros pensamientos por el odio, el egoísmo, el orgullo, la envidia, etc, atrae a seres desencarnados moralmente primitivos por la ya mencionada Ley de Afinidad.

Otras causas- Las anteriormente señaladas son las más frecuentes pero podemos encontrar también las siguientes:

Espíritus desencarnados aferrados a personas con las que mantuvieron relaciones afectivas y que no se resignan a su desencarnación o a que esas personas puedan ser libres de formar nuevas relaciones.

Practicas mediúmnicas indiscriminadas como la ouija. Estos "juegos" abren puertas al bajo astral y resultan muy difíciles de controlar por personas poco formadas en su estudio del Mundo Espiritual. (De ello hemos tenido numerosos ejemplos en el día a día de este canal.) Pero no solo podemos encontrar la Obsesión entre las relaciones de desencarnados y encarnados. Veamos los tipos de trastorno según el estado espiritual de los sujetos:

Obsesión provocada por un espíritu desencarnado hacia un encarnado- La más corriente, y a la que nos hemos referido prácticamente hasta ahora en el presente estudio.

Obsesión ejercida por un espíritu desencarnado contra otro también desencarnado- Obedecen al mismo tipo de conflictos que se originan en la Tierra, los cuales continúan en el "Otro Mundo" porque ya sabemos que no existe la muerte y con ella no se interrumpen los conflictos que se generaron en nuestras vidas.

Obsesión de un ser encarnado sobre un espíritu ya desencarnado- Aunque no lo creamos influimos y mucho sobre los que ya abandonaron nuestra esfera material. Ellos acuden siempre a nuestros pensamientos y cuando nos ven sufrir por el dolor de creerlos perdidos, los llenamos de turbación y sin querer impedimos su elevación, haciéndoles permanecer aferrados a nosotros.

Obsesión de un encarnado hacia otro encarnado- Solamente tenemos que observar a nuestro alrededor para encontrar variados casos en que por diferentes tramas sentimentales, familiares o sociales, unos seres son tiranizados por otros, imposibilitándoles su correcto desarrollo y expansión. Se desprenden de estas relaciones muchos sentimientos negativos como pueden ser los celos, las envidias, el poder, etc, que pueden inducir a situaciones kármicas muy graves como el suicidio y el asesinato.

Autoobsesión- Podemos encontrarla en personas que se niegan a evolucionar, aún pudiendo establecer la causa de sus sufrimientos, y a veces apela a situaciones anteriores de la corriente o pasadas reencarnaciones, donde el sujeto se ve recluido en un conflicto aún sin resolver.

La Obsesión puede presentarse en diferentes grados entre los que se distinguen los siguientes:

Obsesión Simple- El obsesor influencia los pensamientos del obsesado. Este conserva cierto dominio de la situación. En este tipo podrían encuadrarse muchas de las llamadas neurosis.

Fascinación- El sujeto obsesado es engañado por el obsesor. Es lisonjeado y adulado, buscando apartarlo de los que le pueden ayudar a descubrir la verdad. El sujeto debido cabalga en estados alternos de sobreexcitación seguidos de gran abatimiento. Aquí encontraríamos muchas enfermedades diagnosticadas como delirios o psicosis.

Subyugación- Religiosamente a este caso extremo de obsesión se le ha venido llamando "posesión" aunque su concepto no es compartido por la doctrina espírita. En este estado el sujeto se encuentra alejado de la realidad, adoptando un cambio total en sus comportamientos y dando lugar a sintomatologías próximas a las que en psiquiatría se diagnostican como esquizofrenia.

Expongamos ahora en qué consiste el tratamiento espírita de la Obsesión. Decir que en principio la curación de una Obsesión no se presenta fácil. Puesto que implica cambiar estructuras muy sutiles de los sujetos implicados. Pero también es cierto que la orientación espírita ha podido, en incontables ocasiones, ayudar eficazmente en la solución del problema. Debe actuarse del siguiente modo:

Establecer un examen y diagnóstico médico. Llevar al paciente (si se puede) a un extenso autoanálisis. Induciéndolo si posible a una profunda reflexión acerca de su ser y de su proyección moral.

Efectuar las sesiones mediúmnicas necesarias para establecer las causas de la obsesión. A través de esta sesión se dialoga con el obsesor afín de adoctrinarlo y romper el vínculo que lo une al obsesado. Estas sesiones se realizarán con las debidas garantías y en un Centro Espírita que garantice el concurso y ayuda de los Espíritus Elevados sin los cuales no podría solucionarse nada.

Aplicación de pases sobre el paciente a través de un médium pasista, especialmente entrenado en la creación de pensamientos que transmitan bondad, tranquilidad, armonía, etc, afín de disolver las vibraciones negativas que rodean a todo obsesado. No se debe despreciar la atención médica y psicológica que se estime oportuna. Incluida la reclusión, lo que no será impedimento para continuar la cura espírita.

Para terminar citaremos palabras de Herculano Pires en su libro "La Obsesión, el Pase, el Adoctrinamiento"..."Quienes se proponen orientar a los obsesados en el proceso de su liberación, deben tener un conocimiento de la Doctrina sólidamente establecido..."

"La pureza de las intenciones de los médiums y coordinadores de las reuniones de desobsesión es la única posible garantía de eficacia de la orientación mediúmnica. Como señalaba Kardec, el desprendimiento de los intereses terrenos es la primera condición para contar con la ayuda de los espíritus superiores en nuestro esfuerzo a favor del prójimo." "Los Espíritus no cobran sus esfuerzos y no les agrada que se cobre por ellos."

Bibliografía
"Tratado de Espiritismo" Jon Aizpúrua (Edicomunicaciones S.A.)
"La Obsesión, el Pase, el Adoctrinamiento" J. Herculano Pires (Editora Argentina 18 de Abril)
 

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