La violencia y sus orígenes


Hablando sobre la presencia de la violencia dentro de la sociedad humana, es fácil determinar que en la actualidad sigue siendo uno de los grandes problemas que enfrentamos a diario, la cultura del consumismo y del materialismo promueven de forma alarmante la tendencia a delinquir, y a su vez inculca los valores contrarios que generan la violencia como método para conseguir la satisfacción de las necesidades materiales a cualquier costo.

La agresión se ha constituido en moneda de canje sobre todo para los jóvenes, muchos dirigen sus actos de forma primitiva arremetiendo contra todo aquello que les parece un obstáculo a sus intereses, manipulan a través del miedo y de la coerción, y la única forma de enfrenarlos a veces es también con violencia, generándose un circulo viciosos del que difícilmente logramos salir.

El análisis sociológico de la situación social actual basa sus conclusiones en la forma en que criamos a nuestros hijos, en las tendencias promovidas por la cultura televisiva que aliena las jóvenes e impresionables mentes, creando en ellos una realidad falsa en donde la fuerza física es la ley imperante para lograr sus cometidos, los vicios materiales y del pensamiento son también factores que promueven la violencia, pero también hay factores mayores como es el generado por naciones enteras que buscan aumentar sus dominios a través de invasiones a la fuerza constituyéndose como ejemplos negativos de dominación global.

Todo esto esta muy bien estudiado por los expertos, pero aun así se están obviando factores determinantes en cuanto al verdadero origen de la conducta violenta en el ser humano, el espiritismo justamente indaga y encuentra en la profundidad del espíritu el origen que promueve todas estas conductas erráticas y negativas.

En primera instancia en el termino de la evolución humana el espíritu ha venido avanzando desde etapas primitivas de la razón, los actos salvajes que permanecen como reminiscencias en la memoria del espíritu pueden ser reactivadas en determinados momentos, una de estas recordaciones es el instinto de supervivencia que esta automatizado en cada uno de nuestras conductas, pues la auto conservación es un acto casi mecánico que esta vinculado a nuestras etapas mas animalizadas.

Pero luego durante el progreso intelectual y cultural de las sociedades, la violencia fue disminuyendo gradualmente, pero justo se comenzó a constituir en un elemento de dominación que fue aprovechado desde la antigüedad como forma de manipulación y de aprovechamiento de grupos mas fuertes sobre otros mas débiles. Desde los egipcios, griegos y romanos, hasta las grandes potencias de hoy día, el miedo ha sido utilizado como arma de manipulación respaldada por una violencia tácita que solo promueve el retraso de los objetivos de la existencia.

A lo largo de la historia hemos podido evidenciar que estos actos de violencia solo han generado dolor y sufrimiento, y en lo concerniente a la ley divina, solo podemos verificar endeudamientos continuos en el mismo momento en que perjudicamos a un hermano, ejemplos como el de Jesús, Francisco de Asís, Ghandi, Teresa de Calculta, son la muestra de que vivir a través del amor y no de la violencia son las mejores formas de progresar, pero nuestras inclinaciones primitivas aun sin depurar tienden a superarnos y llevarnos al error nuevamente.

"La violencia solo promueve mas violencia", es un dicho cierto y concluyente, pero al igual que todo en este universo de Dios, es una forma de aprender a discernir cual es el verdadero camino a seguir para evolucionar, en nuestro tiempo la violencia ha sido repudiada, pero lamentablemente siguen estos actos innecesarios incluso dentro del núcleo familiar, en donde antes deberían fomentarse valores superiores ahora se fomenta a la vida mundana y materialista.

El tiempo del ser violento debe culminar para que podamos avanzar mejor y mas pronto, las lecciones del divino Maestro son la muestra de que si podemos hacerlo, es momento pues de que despertemos ante el progreso y demos finalmente ese paso tan necesario para nuestra superación, no nos endeudemos mas con nuestro prójimo y sigamos la senda de provecho que nos asegura el mejor porvenir para nuestros espíritus.

por: Edgar Navarro

Extraído de la revista espirita  "El Consolador"
 

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