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La rivalidad hoy en día hay muchos hermanos que la poseen, es una actitud
egoísta y desde luego no es nada agradable. La rivalidad hoy en día ya
desde niños la tienen, ya desde temprana edad existe una rivalidad que
cuando son mayores pueden perjudicar mucho, pues el sentimiento de
rivalidad hace que la competitividad sea mas fuerte. Es una pena que en
esta sociedad la rivalidad sea normal, pues para el mundo espiritual es
una acción negativa, por que en vez de ver al semejante como hermano, es
como un rival, en los trabajos donde ganáis el sustento hay rivalidad en
muchas cosas, donde los jóvenes estudian hay rivalidad, la sociedad hace
que haya rivalidad y eso no es bueno. Con los años la rivalidad se vuelve
hostilidad y un egoísmo que enferma el alma, los obsesores aprovechan esas
circunstancias para que haya un mal y recelos de manera que la discusión y
los odios puedan surgir, y todo esto es como una enfermedad que si no se
controla puede ir a peor.
Los padres con sus hijos deberían de educarlos sin rivalidad, y educarlos
para que piensen en el Padre y no querer ser mejor que el otro, por que de
lo contrario la gente se volverá cada vez mas egoísta y solo mirara por
sus intereses aun pisando al hermano, y es una pena llegar hasta eso, pues
cuando dejen la materia se vera la realidad tal y como es y verán el
egoísmo que han conseguido.
La rivalidad empieza por cosas muy pequeñas y que a simple vista no parece
nada serio, pero se va poco a poco agrandando y la persona se vuelve
egoísta y frívola y eso no es nada bueno para vuestro adelanto, no os
dejéis apoderar por la rivalidad, el pensamiento mas pequeño que tengáis
de rivalidad y de egoísmo no lo dejéis florecer en el alma, pensad que
todos sois hermanos y que el Padre todo lo ve, pues perdonad al hermano
que os hace mal y pensad en el Padre, pues es la manera de que no caigáis
en ese laberinto que es el egoísmo, siempre ved al semejante como un
hermano en evolución que esta aprendiendo como vosotros, pues todos
queréis llegar al Padre, lo que pasa es que no todos tienen esa fuerza y
ese amor, se dejan arrastrar por las malas sensaciones y el egoísmo, no os
dejéis vosotros arrastrar y ayudad a vuestros hermanos con el ejemplo de
templaza y de honestidad, pensando en el Padre y progresando hacia El.
No os dejéis llevar y luchad por ser mejores, luchad por querer al Padre y
aprended de nuestro hermano Jesús, siendo El un ejemplo universal para
llegar al Padre.
Por el espíritu Rafael
Médium; Bertolinni
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