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Dener
Closê nació en la ciudad de São Paulo, Brasil, siendo hijo único de una
tradicional familia paulistana. A los tres años de edad, cuando caminaba
por las arenas de una playa de Santos, su madre quedó indignada con la
reacción del hijo, después de haberle dicho que saltase sobre una ola.
Dener, al escuchar las palabras: «salta, salta», inmediatamente entró en
pánico, y gritó: «socorro, socorro, el navío está hundiéndose, vamos a
morir». Su madre quedó consternada con lo que escuchó y no consiguió
entender lo ocurrido, el motivo que llevó a su hijo a decir esas cosas
relacionadas a un navío. Dener creció en la capital paulistana encontró su
destino profesional en la cocina francesa, aprendió el idioma galo y en
dos oportunidades viajó a Francia para especializarse en alta cocina.
Su vida siguió el curso normal como de cualquier adolescente. Cuando se
estrenó la película Titanic, Dener invitó a su enamorada para ir al cine a
asistir al famoso largometraje de Hollywood. El local estaba lleno y todo
iba bien hasta el momento de la escena del choque del navío contra el
iceberg. Cuando el Titanic empezó a sumergirse, Dener entró en pánico,
causando tremendo escándalo, teniendo que abandonar la sala
inmediatamente. Comenzó a decir que recordaba el trágico accidente y que
se encontraba en el navío, como jefe de cocina, y que tenía que salvar a
sus asistentes, así como alcanzar la cubierta. Después de este incidente,
Dener tuvo que someterse a serios tratamientos psiquiátricos y
espirituales, siendo encaminado a una Casa Espírita, donde llegó a decir
el nombre que habría tenido en la otra vida como tripulante del Titanic,
se llamaba Pierre Rousseau. Inicialmente las personas no lo tomaban en
serio, pero después que encontraron la foto de Rousseau en Internet, casi
se caen de espaldas, puesto que ambos eran idénticos: mismo rostro, mismo
bigote, misma profesión, inclusive eran igual de obesos. Dener no
soportaba esos recuerdos que lo atormentaban, o tal vez lo atormenten
hasta hoy. Cómo un hombre tan famoso como él podría ahora ser un anónimo
jefe de cocina. Sería difícil para un hombre que vivió bien, rodeado por
bellas mujeres y los mejores vinos, acostumbrarse ahora en esta existencia
a vivir como una persona simple. Felizmente, Dener se casó y tuvo una
hija. Poco a poco, con mucha ayuda espiritual de caritativos espíritas,
Dener aceptó su vida actual de la manera sencilla como es.
Se dio cuenta que todo ello no era locura, sino la única explicación que
podía darse a todo lo que le había sucedido, estaba frente al fenómeno
llamado reencarnación. Actualmente, Dener trabaja en uno de los
restaurantes con más requinte especializado en culinaria francesa de la
ciudad de Curitiba, Estado de Paraná en Brasil, continúa como chef de
cocina.
Rousseau
había trabajado previamente como chef en el Hotel Norte de la estación de
Brittish en Edimburgo, en el Londres Resturant de Luigi Gatti y en el
Olympic de donde fue transferido al Titanic. Preocupado con la aceleración
del navío, el capitán Smith pidió disculpas y se retiró. Dener permaneció
en e salón hasta la 23:15h, atrasando el trabajo de los mozos, que
deberían poner las mesas para el desayuno de la mañana siguiente. A las
23:50 h el panadero Charles Burgess retiraba unos panecillos del horno,
colocándolos en una bandeja, que después del fuerte impacto se
desparramaron por el suelo. La noticia del daño en el casco del Titanic
demoró en llegar a la cocina. Como pertenecían al staff del restaurante a
la carta, que era una concesión particular, los cocineros del Ritz
quedaron al final de la columna del rescate, atrás de los funcionarios de
los otros restaurantes normales. Después de mucha presión del chef francés
Rousseau, consiguieron hacerse pasar por pasajeros, porque por debajo de
los delantales blancos, usaban ropas normales. Cuando llegaron a la
cubierta principal del trasatlántico, el último bote salvavidas descendía
al mar. «Sautez» (¡salten!), gritó el asistente de Rousseau, Paul Maugé,
que se negó a saltar por ser obeso, para no poner en riesgo el bote
apiñado de gente. Si Rousseau volvió a su cocina para morir, nadie sabe (M.B.).
(Todos los derechos reservados 1998 – Estado de S. Paulo y Enciclopedia
Titánica).
Sir Pierre Rousseau, tenía 49 años, casado, su última residencia fue en
Londres, Inglaterra, de profesión chef y su cuerpo nunca fue recuperado
después del trágico naufragio.
Articulo de Alberto Fiorini
La revista espirita Nº12
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