La divinidad y la existencia de Jesús


Pregunta: ¿Por qué causa el dogma católico afirma que Jesús es el mismo Dios encarnado, hecho hombre para salvar a la humanidad?
Ramatís: Jesús es el Espíritu más excelso y genial de la tierra, de la cual es su Regente Espiritual. Fue el más sublime, heroico e inconfundible Instructor entre todos los mensajeros espirituales que tuvo vuestra humanidad. Su encarnación mesiánica y pasión sacrificial tuvieron como objetivo, acelerar todo lo posible, el ritmo de evolución espiritual de los terrícolas para proporcionar el mayor número de redención posible de almas durante la "separación del yuyo y del trigo, de los lobos y las ovejas" en el profético Juicio Final, en plena ejecución en el presente siglo.

Pregunta: ¿Nos podéis dar algunos detalles sobre la separación de esos dos órdenes, tan mencionados?
Ramatís: El "trigo" y las "ovejas" simbolizan los de la "derecha" del Cristo; son los pacíficos, altruistas, humildes y compasivos, los representantes de las sublimes bienaventuranzas del Sermón de la Montaña. El caso se parece a lo que sucede en un jardín, cuando el jardinero decide arrancar las hierbas dañinas que asfixian y perturban el crecimiento de las flores, para abonar seguidamente la tierra y conseguir después, una floración sana y bella.

El grupo de espíritus colocado a la "izquierda" del Cristo, que las profecías lo citan como "el yuyo" o "los lobos", son los malos, los crueles, avaros, irascibles, orgullosos, egoístas, hipócritas, lujuriosos y celosos irremediables. Sólo las hierbas dañinas de los jardines serán "arrancadas" o "apartadas" de la tierra hacia un planeta inferior, compatible con sus pasiones y vicios (1). Mientras tanto, como el Padre jamás pierde una sola oveja de su rebaño, esos "izquierdistas" después de haberse "limpiado" o "redimido" en el exilio planetario purgatorial, regresarán a su vieja morada terrena para armonizarse a su humanidad. Por consecuencia, los exilados de la tierra se sentirán extraños en el nuevo planeta que fueron confinados, y en ciertas horas de nostalgia espiritual darán origen a una nueva leyenda de Adán y Eva exilados del paraíso, por haber abusado del "árbol de la vida" (2). En el astro-exilio comenzará una nueva versión de la leyenda sobre los "ángeles caídos", como sucedió hace tantos milenios en la tierra por parte de los exilados de otros orbes, sometidos a un juicio final. Cuando esos expatriados vuelvan a reencarnar en la tierra, que es su "casa paterna", entonces el Padre se rejubilará .(3)

En el Tercer Milenio, la tierra será promovida a otro grado sideral, lo que equivale a un curso espiritual superior, algo parecido a los colegios secundarios de la instrucción humana, cuyos moradores, serán los espíritus graduados a la "derecha" del Cristo, conforme dice Juan en su Apocalipsis (Cáp. XXI, vers. 27): "No entrarán en ella (la tierra) cosa alguna contaminada, ni quien cometa abominación o mentira, sino, aquellos que se encuentren inscriptos en el libro de la vida del Cordero". En realidad, en el Tercer Milenio sólo entrarán por la "puerta" de la reencarnación, los espíritus debidamente ajustados al Evangelio de Jesús, citados en el simbólico dicho de "las ovejas", el "trigo" o los "derechistas".

1 Ver la obra Mensaje del Astral, de Ramatís, en cuyo texto se dedican algunos capítulos, exclusivamente a elucidar esta cuestión tan importante.
2 Ver el Génesis, Cáp. III, vers. 23 y 24.
3 Lucas, Cáp. XV, vers. 11 al 32, la parábola del hijo pródigo.


Pregunta: Quisiéramos una idea más amplia respecto a Jesús, como "Salvador" de los hombres, conforme dijisteis anteriormente.
Ramatís: Las profecías del Viejo Testamento se referían a un Mesías, elegido de Dios, "Salvador" de la humanidad terrena y libertador del Pueblo de Israel, cautivo de los romanos. Pero, los profetas no explicaron cómo sería la naturaleza de esa "salvación", ni tampoco dejaron indicios algunos para que fuera esclarecido por los exegetas modernos. Sin embargo, la humanidad del siglo XX está muy capacitada para entender el sentido exacto del vocablo "Salvador", como así también, la naturaleza de la tarea realizada por Jesús junto a los hombres.

Su magnífico Evangelio, como un "Código Moral" de las costumbres y reglas de la vida angélica, proporciona la "salvación" al espíritu del hombre, liberándolo de los grillos del instinto animal y de las ilusiones de la vida material. Esa "salvación" sin embargo, se amplía en otro sentido, porque los redimidos o "salves" de sus pecados, quedarán libres de la emigración compulsoria hacia el planeta inferior, cuyo proceso rige en la actualidad, simbolizado por el "Fin de los Tiempos" o el "Juicio Final".

Los evangelizados o "salvados" de las cadenas de las pasiones de la animalidad deben corresponder al simbolismo del "trigo", de las "ovejas" o a la "derecha" del Cristo, cuya humanidad será, perfectamente seleccionada para actuar en el Tercer Milenio dentro de las reglas amorosas del Evangelio redentor.

Pregunta: ¿Qué nos podéis explicar sobre la afirmación que hace la Iglesia Católica, de que Jesús era el "Hijo de Dios" como segunda persona de la Santísima Trinidad, manifestada en la carne?
Ramatís: Jesús nunca afirmó que fuera el propio Dios manifestado en la segunda persona de la Santísima Trinidad, ni tampoco dijo que fuera diferente en su naturaleza orgánica. Dejó muy aclarada su condición como hermano de todos los hombres, sin excepción alguna, e hijo del mismo Dios, principalmente cuando enseñaba a sus discípulos: "Yo voy a mi Padre, a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios". En ese concepto, es evidente, que se refería a Dios como Padre de todos los hombres, y a todos los hombres como hijo del mismo Dios.

Pregunta: ¿Nos podéis citar algún hecho o versículo del Nuevo Testamento, que nos demuestre que Jesús no era el mismo Dios encarnado?
Ramatís: Dios, el Absoluto, el Infinito, jamás podría oprimirse a las limitaciones de las formas humanas, así como un pequeño lago no podría soportar o contener el volumen de las aguas del océano. La tierra, planeta de educación primaria, que se mueve en medio de otros planetas mucho más evolucionados, jamás justificaría la derogación de las leyes del Universo Moral, en el sentido, que el mismo Dios tomara la forma humana para "salvar" a la humanidad terrícola, todavía dominada por la cupidez, sensualidad, avaricia, celos y orgullo. Sería tan absurdo, como convocar a un sabio de la categoría de Einstein para que enseñara los principios de la aritmética a los alumnos primarios.

Dios nunca precisaría encarnarse en la tierra para despertar a los terrícolas hacia los objetivos superiores de la vida inmortal. La revelación espiritual no se hace de golpe, se proporciona en forma gradual y conforme al entendimiento y progreso moral de los hombres. Por eso, en épocas adecuadas bajaron a la tierra instructores espirituales como Antulio, Numú, Orfeo, Hermes, Krisnha, Fo-Hi, Lao-Tsé, Confucio, Buda, Maharshi, Ramakrisnha, Kardec y Ghandi, para atender a las características e imperativos morales y sociales de sus pueblos. Jesús, por último, sintetizó todos los conocimientos cultivados por sus precursores, y aún, por aquellos que vinieron más tarde. Su Evangelio, es la suma de las reglas y leyes del "Código Espiritual" estatuido por lo Alto, a fin de promover al hombre definitivamente a la ciudadanía angélica. Además, es Jesús quien nos comprueba que no es el mismo Dios, porque desde lo alto de la cruz, en uno de sus momentos más significativos, exclamó: "¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!" Por consiguiente, es lógico y muy evidente que la súplica al Padre, rogando por sus verdugos, demuestra que en la cruz del martirio estaba padeciendo "un hijo espiritual", hecho hombre, pero no Dios. Si Jesús hubiese sido el mismo Dios hecho carne, ¿porqué se dirigió a un Padre, que sin duda alguna, estaba en los Cielos?(4)

4 Nota del Revisor: Ver Epístola a los Calatas, Cáp. IV, vers. 4; "Mas cuando vino el cumplimiento del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido sujeto a la Ley". Es evidente, que Pablo de Tarso en esa epístola, deja muy bien aclarado, que Jesús no es Dios. Y, si el Maestro nació de una mujer y sujeto a la Ley, es obvio que nació con un cuerpo carnal y conforme a todos los seres humanos. La citación de Pablo no admite otras conclusiones.

Pregunta: Somos de la opinión que Jesús, a pesar de su capacidad espiritual y elevada graduación angélica, gozaba de una asistencia excepcional desde lo Alto. Esa designación de "Hijo de Dios", ¿se debía a la actividad in común que tenía que desarrollar en la tierra?
Ramatís: No fue la condición excepcional de "Hijo de Dios", como ser divino y por encima de la contextura humana de los terrícolas, ni el tener asistencia privilegiada, lo que sustentó a Jesús en su obra redentora, sino, su fe poderosa y su convicción incontrovertible en favor de la humanidad terrena. Poseía en sí mismo, por fuerza de su jerarquía espiritual, la ventura y la paz tan deseada por el hombre terreno. Su éxito no dependió de las protecciones celestiales, sino, de su amor intenso y puro, de su afecto desinteresado e incondicional hacia el hombre. Esas virtudes, al expandirse desde su alma contagiaba a cuantos seres lo rodeaban, así como el clavel y el jazmín no pueden evitar, que el perfume inherente a su naturaleza floral se desprenda y pose sobre las demás flores del jardín.

Jesús no tenía dudas respecto a la realidad del "Reino de Dios" a difundirse entre los hombres, porque ese ideal era una manifestación espontánea de su alma, liberada de la rueda viciosa de las reencarnaciones planetarias. ¡No había nada que lo atrajera hacia el goce y los entretenimientos de la vida carnal! Toda fascinación e invitaciones capciosas del mundo exterior, no conseguían atraerlo hacia los reinados del "César", ni lo hacían desistir del "reino de Dios" que continuamente pregonaba al hombre, para "salvarlo" de la ilusión y del cautiverio carnal.

La tarea mesiánica de Jesús se desenvolvía sin irregularidades por su parte, pues estaba sustentada por la vida superior de su espíritu. Su presencia amiga y su semblante sereno impresionaba a todos los oyentes, ya fueran apóstoles, discípulos, simpatizantes, hombres del pueblo y también a sus enemigos. Así como el calor activa al cuerpo que padece de frío, su presencia infundía ánimo y esperanzas, naciendo que las personas olvidaran los intereses de la vida humana. La fuente que mitiga la sed de los viajeros no necesita de "interferencias misteriosas" para aliviar a los sedientos, dado que posee el atributo refrescante como condición inherente a su propia naturaleza. Jesús, también era una fuente sublime y bendecida de "agua espiritual", siempre lista a mitigar la sed del afecto, alegría y esperanza para los peregrinos de la vida terrena, sin necesidad de usar armas agresivas, como ser monedas, recursos políticos, credenciales académicas y otras cosas del mundo para divulgar la "Buena Nueva". En vez de escoger a sus discípulos entre los doctos y ricos, los eligió entre los pescadores fuertes e ignorantes, pero honestos y sinceros. Espíritu magnánimo y sabio, pero humilde, ninguno logró superarlo o vencerlo en el ambiente terráqueo, pues su aura excelsa, radiante de luz, aunque imperceptible a los sentidos de quienes lo rodeaban, demarcaba fronteras defensivas contra las malas intenciones y los pensamientos oscuros de sus detractores.

Pregunta: Jesús, ¿evolucionó en forma idéntica a los demás hombres, en las reencarnaciones que tuvo en otros mundos?
Ramatís: Jesús, también fue inmaduro de espíritu y realizó el curso espiritual evolutivo a través de los mundos planetarios, hoy desintegrados en el Cosmos. Eso fue hace muchísimo tiempo, pero ocurrió bajo el mismo proceso que Dios, Amor y Justicia, aplica a todos los hombres, sin distinción. Si no fuera así, el Creador sería un Ente injusto e incapacitado, capaz de conceder privilegios a los preferidos y desheredar a los menos simpáticos, cayendo en el error de los políticos terrenos que premian a sus electores y hostilizan a los votantes de otros partidos. En verdad, todas las almas progresan por el mismo mecanismo -si así cabe manifestar- para adquirir su conciencia espiritual, gozando también de los mismos bienes y derechos siderales.

Jesús consiguió la angelitud bajo la misma Ley que orienta al salvaje embrutecido que debe alcanzar su futura emancipación espiritual, transformándolo después en un centro creador de nuevas conciencias en el seno del Cosmos. Forjó su conciencia espiritual bajo las mismas condiciones educativas del bien y el mal, de lo puro e impuro, de la sombra y la luz, tal como sucede hoy a vuestra humanidad. Los mundos que le sirvieron de aprendizaje planetario se extinguieron y trasformaron en polvo sideral, pero sus humanidades viven despiertas por el Universo, siendo Él, uno de esos venturosos ciudadanos.

Pregunta: Algunos espíritus afirman que la evolución de Jesús se hizo en línea recta. ¿Nos podéis aclarar ese aspecto?
Ramatís: Esa afirmación no tiene fundamento, pues la simple presunción de que Jesús haya sido creado espiritualmente con cierto impulso de inteligencia, virtudes o sabiduría innata, sería un privilegio de Dios hacia un alma de su preferencia. Eso desmentiría el atributo divino de bondad y justicia infinitas del Creador. Además, no hay desmerecimiento alguno hacia el Maestro Jesús que haya evolucionado bajo la ley que rige a los demás hombres, puesto que así confirma la grandeza de su espíritu, perfeccionado por su propio esfuerzo. Ningún espíritu nace perfecto, ni posee sentido especial para su ascenso espiritual; todos son creados simples e ignorantes, cuya conciencia o "libre albedrío" se manifiesta a través del "tiempo-eternidad", pero sin anular el esfuerzo personal en la prolongada escala de la angelitud. Por lo tanto, Jesús no escapó a esa regla común, dado que forjó su conciencia de Amor y Sabiduría Cósmica al nivel de los hombres, luchando, sufriendo y aprendiendo los valores espirituales en el intercambio con los mundos materiales. Se realizó como un ente sublime porque se liberó completamente de las pasiones y vicios humanos; pero no se eximió del contacto con las impurezas del mundo carnal. La sublimidad de la flor no reside en su conformación hermosa, por encima de todo, en su capacidad de transformar los desperdicios y putrefacciones en cálices virtuosos y perfumados.

Jesús no hubiera podido prescribir a los hombres la cura de sus pecados, si primero no lo hubiese experimentado en sí mismo. Justamente, por haber sufrido del mismo mal, es que conocía el medicamento apropiado para curar la enfermedad moral de la humanidad terrena. Jesús, en otras épocas, también fue un pecador como cualquier hombre del mundo, pero supo vencer las ilusiones de la vida carnal, superó la tenacidad del instinto animal y su corazón desbordante de Amor, envuelve hoy a todos los ciudadanos de la tierra.

Pregunta: ¿Qué opináis de algunos autores, sinceros unos y talentosos otros, cuando aseguran que Jesús, solo fue un "mito" y jamás existió físicamente en medio de la humanidad terrena?
Ramatís: Es indiscutible que Jesús corroboró las predicciones del Viejo Testamento y también correspondió holgadamente a las esperanzas de lo Alto, respecto a su misión espiritual junto a los terrícolas. Los profetas intentaron comunicar a los judíos las señas principales para identificar al Mesías, como el tiempo aproximado de su venida al mundo, pues aseguraban que Israel era el pueblo elegido para ese importante evento. Conforme a las predicciones de Isaías (Cáp. XI, vers. 6 y 8), después del advenimiento del Salvador, todas las cosas se ajustarían, pues hasta el "cordero y el lobo habitarían juntos y el león y la oveja andarían juntos y un niño pequeñito los conduciría". Y, las profecías advierten a la raza de Israel, elegida para el advenimiento del Mesías, que más tarde se quejaría, pues el mismo Jesús exclamó: "el pueblo para el cual vine, no me conoció". Afirmando tal predicción, los judíos de hoy todavía adoran a Moisés, mientras que olvidan a Jesús, lleno de Amor, Bondad y Renuncia porque aun hoy, todavía "no reconocieron a su verdadero Mesías".

Efectivamente, causa bastante extrañeza que ciertos autores consideren a Jesús un mito o embuste religioso, negándole la vida física, inherente a la tierra. En verdad, Jesús es el ser que cada día toma más vida entre los hombres, pues su doctrina crece en todos los sentidos e influye en los pueblos aficionados a los credos de otros instructores. Si el esplendor de la Roma de Augusto cegó a los historiadores de la época, haciéndoles ignorar la figura de Jesús, eso no lo elimina de la superficie de la tierra, ni tampoco desfiguran las leyendas atribuidas a Adonis, Krisnha, Buda, Orfeo, Atis, Osiris, Dionisio o Mitras. A pesar de las inequívocas referencias históricas sobre Aníbal, Julio César, Carlomagno o Napoleón, o sobre los filósofos excepcionales, como Sócrates, Platón, Epicuro, Aristóteles, Spinoza o Marco Aurelio, el "mito" de Jesús, sobrepuja extraordinariamente la celebridad de todos esos hombres famosos.

¿Por qué Jesús el "mito" supera la realidad y cada día vive con, más positividad y es imprescindible en el corazón de la humanidad terrena, aunque los famosos personajes "históricos" sobrevivan con su prestigio a través de los tiempos? Porqué los hombres experimentaron todas las filosofías, reformas religiosas y códigos morales y sociales, sin lograr una solución definitiva para sus problemas angustiosos. La humanidad terrena del siglo XX cada día más neurótica y desesperada, presencia su autodestrucción ante las furias de los conflictos odiosos y guerras fratricidas, exactamente igual a su pasado. Los hombres de las cavernas no evolucionaron, ni se humanizaron, apenas cambiaron la maza por el revólver nacarado y las flechas por la ametralladora. Antes, se mataban a pedradas y a palazos, de uno a la vez; hoy, matan una civilización entera, derritiéndola bajo el impacto de la bomba atómica. Paradójicamente, no es la cultura y la experiencia transmitida por la historia el fundamento convincente para solucionar los problemas humanos, de tanto peso para la generalidad. Las personas son apacibles de una gran desconfianza; dudan de la ciencia que les da el confort material, pero que no elimina la angustia del corazón; no creen en las innovaciones sociales y educativas que prometen un futuro brillante, pero que no les proporciona la paz del espíritu.

Mientras tanto, Jesús el "mito" olvidado por la historia profana, es el único medicamento salvador del hombre moral y psíquicamente enfermo del siglo actual. Su Amor y su Evangelio podrán amainar las pasiones humanas y armonizar a los seres en una convivencia pacífica y jubilosa. Si Jesús fuese fruto de la fantasía religiosa, entonces concordaríamos con la inversión de todos los valores del conocimiento humano, al extremo, de no distinguir lo fantasioso de lo real. ¿Qué fuerza poderosa sustentó la vivencia de ese Maestro Cristiano, que hizo reconocer su porte moral y espiritual, de elevado quilate humano? Cualquiera puede negar la existencia de Jesús; pero jamás podrá ofrecer al mundo conturbado y corrompido una solución más segura y eficaz que la de su Evangelio.

Pregunta: ¿Existe alguna fuente histórica que haya verificado el pasaje de Jesús por la tierra?
Ramatís: Algunos estudiosos confiaron en las referencias de Josefo, en su obra "Antigüedad de los Judíos", 93 años después de Cristo, aceptando como relato histórico la autenticidad del Maestro Galileo a través del siguiente pasaje: "En ese tiempo vivió Jesús, un hombre santo, si hombre se le puede llamar, porque hizo cosas admirables que enseñó a los hombres; e inspirado recibió la Verdad. Era seguido por muchos judíos y griegos. Fue el Mesías". Para nuestra manera de ver, la prueba más auténtica de la vida de Jesús es la referencia sobre la persecución a los "cristianos"; los seguidores del Cristo. Habiendo cristianos martirizados por negarse a abandonar la doctrina de su líder Jesús, cuyos hechos fueron registrados por la Historia, es evidente, que el Maestro Jesús no fue un mito, pero sí una figura real, malgrado la ausencia de los apuntes históricos. En cuanto a la existencia de los cristianos y sus martirios, basta consultar las obras y anotaciones de Plinio el Joven, Suetonio, Tácito y otros de la misma época. También puede considerarse como un relato auténtico la carta enviada al Emperador Tiberio por el senador Publio Léntulus, gobernador de Judea, donde citaba las grandes virtudes de un "hombre llamado Jesús" y con el apodo de profeta de la verdad, y que sus discípulos le decían, hijo de Dios. Decía textualmente:

"Hay en Judea un hombre de una virtud singular a quien le llaman Jesús. Los bárbaros le creen profeta; pero sus sectarios le adoran como descendiente de los dioses inmortales. Resucita a los muertos y cura los enfermos por medio de la palabra y el tacto; es bien formado y de estatura elevada; su aspecto es dulce y venerable, sus cabellos son de un color indefinible, cayendo en rizos hasta más abajo de las orejas y esparciéndose con gracia sobre los hombros, estando divididos en la parte superior de la cabeza, como los llevan los nazarenos. Su frente es alta y despejada y sus mejillas tienen un sonrosado agradable.

Su nariz y su boca están formadas con una regularidad admirable; su barba espesa y de un color semejante al de los cabellos, es larga y se divide por la mitad, formando la figura de una horquilla.

Sus ojos son brillantes, claros y serenos. Censura con majestad, exhorta con dulzura y cuando habla o se mueve, lo hace con elegancia y gravedad.

Nunca se le ha visto reír, pero se le ha visto llorar con frecuencia. Es muy templado, modesto y juicioso. Es un hombre, que por su excelente belleza y por sus perfecciones divinas, supera a los hijos de los hombres." (5)

5 El retrato de Jesús hecho por Publio Léntulus, fue publicado por la Revista Internacional del Espiritismo y se halla también, en la introducción de la obra La Vida de Jesús Dictada por Él Mismo.

Pregunta: A vuestro juicio, ¿las fuentes no históricas, pero auténticas, son las más exactas para informar sobre la existencia de Jesús?
Ramatís: Las fuentes más auténticas, no históricas, son las narradas por los cuatro evangelistas, a pesar de las interpolaciones y de los retoques que sufrieron, inclusive sobre algunas contradicciones efectuadas por los mismos narradores. Pero la fuente es idónea porque mantiene la unidad psicológica y los propósitos mesiánicos del espíritu de Jesús. De los cuatro evangelistas, dos fueron testigos oculares de los acontecimientos descritos, por eso, se mantienen vivos y naturales; los otros dos interrogaron a los testigos que presenciaron las actividades de Jesús. Superando las interpolaciones perceptibles, capaz de promover un análisis profundo, los cuatro evangelistas se muestran imparciales, sencillos y seguros, pues relatan los hechos directamente, sin muchas divagaciones.

Existen en sus relatos un gran espíritu de honestidad y seguridad respecto a todo lo referido a la vida de Jesús. Existen algunas diferencias cuando tratan sobre el movimiento de la persona del Maestro, pero no hay dudas en lo tocante a su existencia real. Otras pruebas o evidencia, son las cartas o epístolas atribuidas a Pablo, las que tienen la fuerza comunicativa de las actividades cristianas y transmiten el olor refrescante de la "Buena Nueva" y del "Reino de Dios". (6)

6 Ver Epístolas a los Romanos, V, vers. 9; Corintios, 1, ver. 23; XIV, vers. 3; Gálatas, vers, 21; Efésios, II, vers. 20 y 21; Timoteo, II, vers. 8.

Evidentemente, los historiadores no se preocuparon en indagar sobre la figura de Jesús, por encontrarlo como un factor de muy poca importancia en aquella época, dado que era el hijo de un carpintero, con aire de rabino, que pregonaba una extraña moral en un mundo conturbado por violentas pasiones y vicios. La historia jamás podría prever que en medio de la comunidad de tantos rabinos insignificantes de la Palestina, uno de ellos se volvería el líder de millones de criaturas en los siglos venideros, pregonando únicamente el amor a los enemigos y la renuncia a los bienes del mundo, a cambios de un hipotético "reino celestial". Además, Jesús era hijo de Galilea, una tierra de hombres ignorantes y brutos, una colectividad indigna de figurar en la historia. A pesar de todas esas deficiencias humanas, Jesús se proyectó mucho más allá de los siglos y fue testificado por todos aquellos que le conocieron, además de sus discípulos que integraron su vida mesiánica. Ninguno duda de la existencia de Pedro y Pablo de Tarso, ni de los encuentros entre Pablo con Pedro, Tiago y Juan. Las divergencias y celos que existían entre esos apóstoles a fin de mostrarse competentes y dignos del Maestro Jesús -ya desencarnado- llegaron a vuestro siglo sin perder su autenticidad. Pablo se refiere ala última cena y a la crucifixión de Jesús como si hubiese participado personalmente en esos hechos tan dramáticos para la humanidad (7).

7 Corintios, XI, vers. 6 y 23; XV, vers. 3 y Gálatas, II, vers. 20. condiciones. ¡Apártese a Jesús de su fuente evangélica, dado que no figura en la historia profana en forma convincente, y la humanidad tendrá que crear otro "mito" u otro hombre, para justificar ese monumental "Código Moral" de profunda belleza espiritual!

Las contradicciones encontradas entre los mismos evangelistas son pequeñeces, puesto que no modifican la sustancia de los relatos, por lo tanto, Jesús permanece en todas ellas en forma fiel y coherente. Es inadmisible, que el corto espacio de una generación de hombres ignorantes, trabajadores e iletrados, pudiesen inventar una personalidad tan viva e inconfundible en su contextura moral, como fue Jesús. En verdad, la fuerza del Amor y el espíritu de confraternización manifestado en sus mensajes influyeron sobre millares de criaturas hasta vuestros días, imponiendo la existencia lógica e indiscutible de Jesús, además de haber sido un hombre de las mismas De todos los hechos narrados por la historia, Jesús resulta la figura más fascinante y convincente para acondicionarnos a una vida espiritualmente elevada. Nunca hubo una leyenda o relato que insumiera tantas páginas, en millares de obras, que fueran capaces de atraer tanto interés y admiración para la conciencia del hombre terreno. Indudablemente, que cuando más intentan los negadores "terminar" o apagar la figura de Jesús, más sobresale en medio de todas las dudas, sobrepasando a la misma Historia y llegando a vibrar con intensidad en el corazón de los creyentes. Por consiguiente, es vana y tonta cualquier pretensión de negar su existencia, pues a despecho de todas las negaciones, resurge irradiando luz y amor, en la mente viva de los seres humanos.

Pregunta: Otros escritores exponen datos históricos y describen a Jesús como un "sedicioso" incluido en las leyes penales de la época, cuya doctrina personal fracasó ante los poderes judíos y romanos, constituidos en Jerusalén. ¿Qué nos podéis decir?
Ramatís: Basta el contenido del Evangelio vivido y enseñado por Jesús, para desmentir cualquier afirmación respecto a su deliberada rebeldía o sedición. El Maestro Cristiano jamás deseó alguna cosa del mundo material, cuya vida fue centrada exclusivamente alrededor de los bienes imperecibles del espíritu eterno. Vivió treinta y tres años sobre la tierra sin atenerse a ningún interés mundano, ni tampoco podían inculparlo de hechos egoístas que pudieran hacerlo resaltar en el ambiente político o sacerdotal del mundo. Nació y desencarnó extremadamente pobre, terminando sus días heroicos sin valerse de los favores que ostentaban los poderosos de la época.

El hombre sedicioso siempre ha de ser un rebelde, puesto que es un ávido de poder y padece de la exaltación sobre sus coterráneos. Los grandes sediciosos o indisciplinados, de la tierra que la Historia los registra sin cariño ni gratitud, se llamaron: Atila, Gen-gis-Kan, Asoka, Alejandro, Aníbal, Tito, Julio César, Carlomagno, Iván el Terrible, Napoleón, El Kaiser, Stalin, Hitler, Mussolini y otros más, que demostraron ciertas cualidades excepcionales, como la obstinación, capacidad de dirigir, arrojo, ambición y estrategia, pudiendo sumarles todavía, los pecados del orgullo, crueldad, pillaje, venganza y libidinosidad. Algunos de esos hombres fueron genios o héroes; otros, apenas locos o paranoicos. No queremos elucidar, que con sus comportamientos hallan influido o modificado los destinos de los pueblos en el transcurso de una época, pues la Ley Suprema hace surgir el bien de los destrozos ocasionados por el mal, aprovechando la impetuosidad, pasión salvaje, codicia, ambición y arrojo de loa sediciosos para efectuar las grandes transformaciones históricas y sociales del mundo. Esclavos de los deseos, glorias o riquezas, muchas veces abrieron las compuertas del dolor y el sufrimiento para sus propios compinches del pasado, actuando como verdugos implacables en las pruebas de rescate kármico de las vidas pasadas. Examinando los atropellos sangrientos narrados en el Viejo Testamento, podemos comprobar de la gran cantidad de soldados, bandidos y aventureros judíos que en aquellos tiempos practicaron bárbaras atrocidades, pero bajo la égida de la Justicia Divina, retornaron a la carne en la figura de nuevos judíos, humillados y víctimas de los nazis en los hambrientos campos de concentración, alcanzados por terribles ingenios para la muerte, rescatando los débitos kármicos, que son de mucha importancia para sus espíritus. (8)

8 Nota del Médium: A través de un comunicado mediúmnico, emitido por una entidad espiritual, muy reconocida por la generalidad, dice que Hitler en la vida privada fue David y que dirigió grandes legiones de vándalos, cuyas fechorías y hecatombes apenas registra la Biblia. Pero, conforme a la ley, aquel "que con hierro hiere con hierro será herido", su espíritu retornó a la tierra en Alemania y bajo la égida del Karma abrió las compuertas del sufrimiento redentor a sus compinches y soldados que dirigió otrora y que cumplían fielmente sus bárbaras órdenes. Así, los judíos que exterminó este siglo en los campos de concentración, habían vivido con él y eran los afectuosos cómplices y foragidos que impiadosamente flagelaban horrendamente a los pueblos vencidos. Como ejemplo de esas barbaries, cometidas por el rey David y sus ejércitos, en aquel pasado, ver lo que se encuentra en los Libros de los Reyes; Libro 29, Cáp. XII, vers. 31 que transcribimos: "Y trayendo al pueblo de ella lo aserró e hizo pasar sobre ellos carrozas con hierros, y los partió con cuchillos, y los traspasó a semejanza de ladrillos; así lo hizo con todas las ciudades de los hijos de Ammón. Y se volvió David, y todos sus ejércitos a Jerusalén".

La Ley aprovecha a esos hombres arbitrarios y crueles, movilizándolos como materia prima para sembrar el Bien por medio del Mal, dado que ellos aproximan a los pueblos, crean fronteras, derrumban tiranías, exterminan feudos seculares, sacuden el polvo de las viejas dinastías, abren nuevas rutas para las relaciones humanas, proporcionan el ambiente favorable para los nuevos ensayos políticos y sociales entre los sobrevivientes. Durante la revolución francesa se cometieron bárbaras atrocidades e injusticias bajo el slogan esperanzado de "Libertad, Fraternidad e Igualdad". El pillaje fue organizado y oficializado por los poderes dominantes; de ese estado de cosas creado, no sólo se beneficiaron los pobres y aquellos que padecían de grandes injusticias, sino que se agregaron los delincuentes y facinerosos, especie de cuervos que esperaban la carne predilecta. Pero, paradójicamente, de ese movimiento sangriento y amparado por los conceptos de una moral superior nacieron los principios, que más tarde consolidaron una jurisprudencia más digna; la soberanía popular por la doctrina de la Democracia.

¿Cuántas veces surgen del pueblo, individuos inexpresivos, que se proyectan en medio de las tropelías sangrientas, ávidos de glorias mundanas y festejados por las multitudes tontas, dominados por una paranoia peligrosa? Serviles, incultos, tímidos, enfermos, frustrados, miserables e impotentes, después se vuelven monstruos, bárbaros, impiadosos, cínicos, irascibles, brutos, orgullosos y cuando son llevados al poder, pasan a desahogarse, cometiendo los mismos vejámenes y resentimientos que acumularon durante sus días inexpresivos y desfavorables. (9)

9 Nota del Revisor: Es el caso de Hitler, pues en su juventud fue un individuo enfermizo, ignorante, taciturno y pobre, tenía un mal comportamiento con sus amigos; sus trabajos eran rudos y humildes, como limpiar calles, cargar bultos, servir de albañil, cavar pozos o remover nieve, consiguiendo a muchas costas, la divisa de cabo en la cocina del ejército alemán. Sin embargo, cuando asumió el poder en Alemania, se vengó de todos los resentimientos que sufriera en su juventud por parte de la sociedad, de los militares y judíos especuladores. Dominado por la megalomanía, profundamente exaltada por un misticismo egocéntrico y mórbido que lo hacía suponer que era un predestinado para dominar y dirigir al mundo, sobrepasado en su furor paranoico, dio rienda suelta a su perversidad y venganza, causando la catástrofe bélica del año 1939, donde fueron organizados los diabólicos campos de concentración y las cámaras de gases, ¡para eliminar de la faz de la tierra a los judíos!

Mientras tanto, a Jesús siempre se le conoció como una criatura pacífica, de actividades claras y honestas, aclarando, que su "reino no era de este mundo". Durante su vida terrena no practicó actos de rebeldía, venganza o crueldad que lo nivelase a la conducta de los hombres despóticos y belicosos. Su buen sentido permitía aconsejar a los hombres de "dar al César lo que es de César y a Dios, lo que es de Dios"; su autoridad espiritual merece el culto de todas las escuelas espiritualistas del mundo que le mantienen en sus memorias como un elevado Maestro. Los esoteristas, teosofistas, rosacruces y yogas, reconocen a Jesús como una entidad liberada del yugo kármico, un "Avatar" o Instructor Espiritual de alta estirpe; en fin, un "electo" de elevada categoría sideral y de amplitud cósmica. Fue un propuesto del Padre que trajo a la tierra el Bien por el Bien mismo, y no un simple "escogido" que pudo sembrar el Bien en medio de las luchas del Mal.

Pregunta: Si Jesús no era un sedicioso, ¿cómo pudo ser enjuiciado por las leyes romanas?
Ramatís: El sacerdocio judaico consiguió argumentar y juntar pruebas contra Jesús entre los propios seguidores y la turba que lo aplaudía en su entrada a Jerusalén lo incriminó como "sedicioso" ante Poncio Pilatos, Procurador de Roma en la Judea. Lo prendieron como si fuera un malhechor común, a pesar de haber luchado con las armas de la ternura, bondad y amor. Pero, los verdaderos motivos de su crucifixión, cuyo holocausto el Maestro aceptó sin protestar, exige un capítulo especial en la presente obra.

Ramatís
Psicografiada por: Dr. Hercilio Maes
Extraído del libro "El Sublime Peregrino"
 

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