La Autoiluminación


El hombre en su evolución desde las etapas mas primitivas hasta la actual, ha estado en un proceso de búsqueda constante que lo ha llevado a la experimentación y a la investigación en todos los campos del conocimiento en el que ha podido desenvolverse.

Existe en nosotros un sentimiento interno que nos impulsa a conseguir respuestas a la necesidad innata de nuestro espíritu de que querer avanzar, solo que aún permanecen sin respuestas muchas de las interrogantes que puedan esclarecernos sobre como alcanzar elevarnos verdaderamente en nuestra condición presente.
Las grandes religiones y filosofías del mundo han tratado de responder a estos interrogantes, pero en el intento han cometido innumerables desviaciones en el camino hacia la verdad, colocando nuestras inclinaciones e imperfecciones en cada uno de los preceptos que definimos como verdades absolutas, concluyendo siempre en el mismo conflicto, generando diferencias entre las corrientes del pensamiento, y creando divisiones entre los hombres.

Los orientales buscan la autoiluminación a través de la meditación, los católicos mediante la oración organizada y el cumplimiento de los dogmas, los espiritualistas incluso utilizan psicotrópicos y alucinógenos para conseguir el éxtasis y elevar su condición espiritual, y así, un sinnúmero de métodos y caminos que prometen a la persona a conseguir su iluminación sin mucho esfuerzo. Justamente la doctrina espírita nos dice lo contrario, explicándonos que para conseguir el progreso debemos poner todo nuestro empeño y voluntad en lograrlo, nos esclarece que en una sola existencia no podremos conseguir la pureza espiritual que anhelamos, y sobre todo, que si no nos preparamos no podremos generar los cambios necesarios para mejorar nuestra actual condición.

El divino maestro Jesús, nos dice en su evangelio de forma clara que sin esfuerzo nada se consigue, nos muestra con su ejemplo el camino cierto que nos conducirá a la pureza moral, nos insta incluso, a dedicarnos a los necesitados y a trabajar arduamente por los demás de manera desinteresada, diciéndonos que si queremos llegar a Dios tenemos que tomar su cruz y seguirle, que el camino estrecho es el que nos conduce al reino de los cielos, y que éste camino es el mas difícil y complicado, pero que al final seremos recompensados con la felicidad verdadera. Lamentablemente desoímos sus palabras y nos dedicamos a la vida fácil, olvidándonos de lo espiritual y avocándonos a los físico, y cuando sentimos la necesidad de progresar queremos hacerlo de la forma más fácil, es entonces que recurrimos a todas estas formular y procedimientos que nos llevan a ese supuesto equilibrio espiritual.

No podemos engañarnos mas de esta manera, tenemos el ejemplo de muchos espíritus que han conseguido avanzar y nos han dejado su experiencia a través de sus obras, Francisco de Asís, La Madre Teresa, Ghandi, San Agustín, Juana de Arco, y muchos mas, en cuyas vidas vemos el dolor que enfrentan, el desprecio, las calumnias, los ataques de los que son victimas, y aún así sobresalen como seres pacientes y amorosos, benevolentes y confiantes en Dios, soportando todo con valentía y con fe.

Busquemos primero en nuestros corazones para luego buscar afuera, evaluemos primero lo que estamos haciendo realmente para mejorar y avanzar, analicemos nuestras vidas y pongamos en contraposición la ley de Dios ante cada acción que realicemos.

La autoiluminación solo se consigue con nuestro esfuerzo, nadie puede progresar por uno, es nuestra responsabilidad cultivarnos y evolucionar, somos seres perfectibles, pero eso no implica que la perfección llega por si sola a nosotros; debemos trabajar con constancia y disciplina, con amor y con fe, aplicando la caridad y la fraternidad, trabajando en el auxilio al necesitado y dando lo mejor de nosotros, pues la verdadera recompensa es todo aquello que edificamos en nuestro espíritu, y el que solo busca en la materia su recompensa, es de cierto que ya la ha recibido.

Por: Edann
Revista Digital Espírita
El Consolador.Net

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