La Mediumnidad


La Mediumnidad es una herramienta muy delicada y merece mucha iniciativa por parte del hermano que la posee, desde la educación hasta el hacer el trabajo mediúmnico. Los hermanos que tienen y son médiums es porque ellos han pedido tener esta capacidad, pues dependiendo de la mediumnidad que tenga se podrá hacer una u otra cosa.

Hay médiums videntes, que pueden ver hermanos desencarnados, hay también médiums auditivos, estos pueden escuchar a hermanos desencarnados, hay médiums intuitivos, estos notan e incluso escuchan pero de una manera diferente a los médiums auditivos, pero también hay médiums que con los años son intuitivos pero desarrollan otras mediumnidades, y por lo tanto con la experiencia pueden hacer otros trabajos, pero en definitiva, todos los médiums sean cuales sean y tengan lo que tengan, todos tienen esa capacidad, porque lo pidieron y porque lo tiene que utilizar para ayudar a hermanos desencarnados o encarnados pero en definitiva deben ayudar.

Si nuestro Padre da esta capacidad no es por el hecho de curiosidad o de saber la realidad de este mundo, o bien por ver a sus familiares o desencarnados sufrientes, si no para ayudar, pues si un médium ve, oye, o bien nota, es porque tiene que ayudar algún hermano que sufre, es por eso que nuestro Padre lo ha permitido, pero también depende en consecuencia de los médiums, de ellos depende tener confianza en el Padre o no, pues un buen médium debe confiar en el Padre, si no su mediumnidad tendera al fracaso o al error, y cuando digo esto me refiero a que no podrá hacer nunca el trabajo mediúmnico bien, pues en el hecho de confiar en el Padre es aceptar todo lo que sucede en un trabajo mediúmnico, porque nunca hay que rechazar a un espíritu sufriente diga lo que diga, insulte o se ría del médium o mas aun, que insulte al Padre, aun así siempre hay que ayudar al hermano desencarnado, pues su sufrimiento es mayor.(1)

Lo que es muy importante es la educación de los médiums, no puede ser como cualquiera, porque debe educarse en palabras y en hechos, siempre confiando en el Padre, pues los médiums que no cambian su actitud y que se vuelven muy materialista e incluso cobran por sus servicios, pueden caer en obsesión y su mediumnidad pueden ser retirada, pues si se le ofreció para ayudar al prójimo entonces si no hace su trabajo hay a veces que la mediumnidad desaparece, pues nuestro Padre lo hace para que no vaya a peor y puede recuperarla si vuelve al camino del auxilio. (2)

Si un médium no quiere hacer el trabajo para el cual ha venido, entonces esta actuando de manera que se le para su desarrollo mediúmnico y que cuando haya finalizado su tarea en la tierra se le dirá porque no ha ayudado al hermano que sufre, y eso puede causar mucho dolor una vez que este hermano se reconoce como espíritu, porque vera que podría a ver hecho mucho bien y no lo hizo, también los médiums sufren pruebas diferentes durante su existencia, pues para ser fuerte hay que fortalecer al médium, pues muchas veces el sufrimiento de un desencarnado puede sentirlo un médium y debe estar preparado para centrarse en ayudar al que sufre.

Los obsesores siempre intentan perjudicar a los médiums, pues quieren que fracasen, pero nuestro Padre permite esto porque es una manera de que el médium sea mas fuerte, pues un médium debe pedir fuerzas al Padre siempre igual que cualquier encarnado, hay que pedir al Padre siempre ayuda, pues es la manera de que tengáis fuerzas para soportar todos vuestras pruebas. (3)

Los médiums podéis hacer mucho bien, no os canséis por los sufrimientos y educaros para ser buenos, hoy en día hay mas médiums de lo que parece, pues hay muchos que lo son y no lo saben, nuestro Padre les da opciones para que lo sepan, pero muchas veces no quieren ser médiums y eso es un error, pues como he dicho, la mediumnidad es una herramienta de auxilio y no de diversión, por lo tanto quien la posee es para ayudar al prójimo y no para otra cosa. (4)

Por el espíritu Rafael
Médium; Bertolinni

(1). Aquí dice bien claro que cuando un hermano sufriente insulta, aun si a nosotros no nos gusta deberíamos de ayudar con mas ímpetu a este hermano, pues los insultos es derivado de la desesperación y por lo tanto merece mas ayuda que cualquier otro. Hay situaciones que incluso pueden asustar al médium, pero hay que tener presente que si nuestro Padre lo permite que el hermano asuste al médium es por alguna razón, y justo ahí es cuando hay que confiar en el Padre y en el guía espiritual y seguir trabajando como médium.

(2). Si el Padre da la mediumnidad para ayudar a los demás, no se tendria que enriquecer nadie por tener esta mediumnidad, pues los médiums deben de ser conscientes de lo que son, y por lo tanto ser responsables de el trabajo que el Padre les confió.

(3). Es importante la confianza en el Padre, pase lo que pase y sobre todo pedir ayuda continuamente, claro esta que los que no son médiums no quedan exentos de pedir al Padre, pues todos debemos de pedir ayuda.

(4). Hay muchos médiums que no quieren hacer el trabajo como tal y eso es un error, pues si se tiene medios par ayudar a los hermanos no se tiene que pensar de manera egoísta y si de manera altruista.


COMPROMISO

¿Cuál es la orientación espírita para el individuo que tiene compromiso mediúmnico?

La mediumnidad es una facultad inherente al hombre y debe ser ejercida con objetivos elevados. Su uso le determina el destino al bien, con renuncia y desinterés personal del médium, o se transforma en motivo de preocupación, sufrimiento y perturbación para él mismo y aquellos que lo rodean cuando es practicada de forma liviana. (…) Los médiums deben ejercerla con devoción y modestia, objetivando la divulgación de la verdad.

No se trata de un compromiso vulgar para exhibicionismo barato o promoción personal, sino, para, a través del intercambio con los Espíritus nobles, ser las criaturas arrancadas del pantano de los vicios, en vez de convertirse en campo para las pasiones viles. Más se transmite en los círculos anónimos y oscuros, agigantándose de ahí en la dirección de la humanidad afligida. El confort que proporciona es superior a la capacidad de juicio; la esperanza que faculta es mayor que cualquier palabra, ya que, mediante los hechos incontestables, afirma la supervivencia del ser a la destrucción por la muerte, adornando la vida inteligente con sentido y finalidad. Puesta, la mediumnidad, a servicio de las ideas nobles, es palanca para el progreso y apoyo para todas las aspiraciones de bueno, de bello, de eterno.

(Médiums y Mediumnidades, Cap. 9, Vianna de Carvalho/Divaldo P. Franco – LEAL).

¿De qué forma el médium consciente del objetivo de la mediumnidad y fiel a su compromiso mediúmnico se engrandece a través de él?

La mediumnidad es un compromiso grave para el individuo, que responderá a la conciencia por el uso que le confirió, como sucede en relación a las facultades morales que lo llevan a la felicidad o a la desdicha, como resultado de la aplicación de sus valores. Fuera de atavíos y de supersticiones, la facultad mediúmnica propicia una inmensa área de servicio iluminativo, clamando personas serias e interesadas a la concienciación de los objetivos de la vida. El ejercicio consciente y cuidadoso, noble y dirigido hacia el bien, proporciona al médium los tesoros de la alegría interior que resultan de la convivencia saludable con sus Guías espirituales interesados en su progreso y realización. De la misma forma, experimenta crecer el círculo de afectividad más allá de las fronteras físicas, por el hecho de los Espíritus que con él se comunican envolviéndolo en cariñosa protección, aumentando el número de Entidades que se le tornan simpáticas y agradecidas por el ministerio desarrollado.

(Médiums y Mediumnidades, Cap. 10. Vianna de Carvalho/Divaldo P. Franco – LEAL ).

¿Como debe proceder el médium que se reconoce detector de compromiso mediúmnico para utilizar correctamente sus fuerzas medianímicas?

En ese campo se le impone un cuidadoso estudio de la propia personalidad, a fin de identificar las deficiencias morales y corregirlas, equilibrar las oscilaciones de la emotividad, vigilando el temperamento. Igualmente, el ejercicio de las actitudes comedidas le son imprescindibles para los resultados superiores que persigue en la vivencia de las funciones paranormales”. Además del deber inmediato de moralizarse para asumir el control de sus fuerzas medianímicas, el sensitivo debe instruirse en los postulados espíritas, a fin de conocer los sucesos que se le presenten, adiestrarse en la convivencia de los Espíritus, saber conocerlos, identificar las “leyes de los fluidos”, seleccionar sus pensamientos de los que le son inspirados, discernir cuando el mensaje procede de si mismo y cuando fluye a través de él, proveniente de otras mentes…Igualmente le cabe conocer las revelaciones sobre el Mundo Espiritual, desprovisto de lo fantástico y de lo sobrenatural, del cual la vida en la Tierra es semejante imperfecto, preparándose, también, para enfrentar las vicisitudes y vadearles las aguas, cuando ocurre la desencarnación.

La mediumnidad no tiene ninguna implicación con religión, conducta, filosofía, creencia… La dirección que se le da es que la trona portadora de bendiciones o desdichas para su responsable. Con la Doctrina Espírita, sin embargo, se aprende a transformarla en verdadero puente de luz, que faculta el acceso a las regiones felices donde viven los bienaventurados por las conquistas victoriosamente emprendidas. Aunque viviendo en el torbellino de la vida hodierna, el médium no puede prescindir del hábito de la oración, porque, nadie consigue volar por encima de las vicisitudes infelices sin el beneficio de la oración, que clarea el alma por dentro, calmándola e inspirándola, favoreciéndola al mismo tiempo con las fuerzas para los vuelos decisivos, en la conquista de las altas cumbres… Paralelamente, la vida interior de reflexiones favorece el registro de los mensajes que le son transmitidos, haciendo con que aprenda el silencio íntimo con que se capacita para la empresa.

(En el Limiar del Infinito, Cap. 10, Juana de Angelis/Divaldo P. Franco – LEAL).

¿Por qué razón la mayoría de los médiums son, preferentemente, utilizados por Entidades tan dolientes como ellos?

Mediumnidad es compromiso con la conciencia sedienta de recomposición del pasado. Es un medio de servir con seguridad y desprendimiento para dar trabajo a otro por intermedio de alguien… Tal vez no seas un gran médium, conocido y disputado por el enaltecer de los hombres; sin embargo, procura constituirte obrero del amor, que no es ignorado por los infelices, pudiendo ser identificado por los sufrientes de la Erraticidad.

(Dimensiones de la Verdad, Cap. Transeúntes, Juana de Angelis/Divaldo P. Franco – LEAL)

En síntesis, ¿Cuál es el concepto-llave para dignificación del compromiso mediúmnico?

La mediumnidad, para ser dignificada, necesita de las luces de la conciencia ennoblecida. Cuanto mayor el discernimiento de la conciencia tanto más amplias serán las posibilidades del intercambio mediúmnico.

(Momentos de Conciencia, Cap. 19, Juana de Angelis/Divaldo P. Franco – LEAL).

CALIDAD EN LA PRÁCTICA MEDIÚMNICA
Manuel Philomeno de Miranda
 

Educación de los Médiums

Nada grande se obtiene sin trabajo. Una lenta y laboriosa iniciación se impone á todos los que buscan los bienes superiores. Como todas las cosas, la formación y el ejercicio de la mediumnidad encuentran dificultades señaladas ya muchas veces, y nos parece necesario volver á tratar de ellas é insistir, á fin de poner á los médium en guardia contra las falsas interpretaciones y contra las causas de error y desaliento. Tan luego como las facultades del sujeto, ya un tanto educadas por un trabajo preparatorio, empiezan á dar resultados, es casi siempre por medio de relaciones establecidas con los elementos inferiores del mundo invisible.

Estamos rodeados de una multitud de espíritus ávidos siempre de entrar en comunicación con los humanos. Esta multitud se compone especialmente de almas poco adelantadas, de espíritus ligeros, malos á veces, á quienes la densidad de los fluidos mantiene encadenados á nuestro mundo. Las inteligencias elevadas, de fluidos sutiles, de aspiraciones puras, no quedan confinadas en nuestra atmósfera después de la separación carnal. Ellas suben más alto, hacia los centros que les asigna su grado de adelanto. Es cierto que descienden de ellos, con frecuencia, para velar por los seres queridos, se mezclan con nosotros; pero solamente con un objeto útil y en casos de importancia.

Resulta de esto, que los principiantes no obtienen generalmente más que comunicaciones sin valor, respuestas triviales, guasonas, inconvenientes á veces, que les disgustan y les desalientan. En otros casos, el médium inexperimentado recibe por la mesa ó por el lápiz, mensajes firmados por nombres célebres, conteniendo revelaciones apócrifas que captan su confianza y le llena de entusiasmo. El inspirador invisible, conociendo sus lados flacos, lisonjea su amor propio y sus ideas, sobre valora su vanidad y su ego colmándole de elogios y prometiéndole maravillas. Le aparta poco á poco de otra influencia, de todo consejo ilustrado, y le lleva á aislarse en sus trabajos. Es el principio de una obsesión, de una acaparamiento que puede conducir al médium á resultados deplorables. Espiritismo; no obstante, todos los días estamos viendo médiums que se dejan arrastrar por las sugestiones de engaños y burlas que les penen en ridículo y recaen sobre la causa á la cual creen servir.

Muchas decepciones. y disgustos se evitarían si se comprendiese que la mediumnidad atraviesa fases sucesivas y que, en su primer período de desarrollo, el médium está especialmente asistido por espíritus de orden inferior, cuyos fluidos, impregnados todavía de materia, se adaptan mejor á los suyos y son apropiados á ese trabajo de bosqueje más ó menos prolongado, al cual toda facultad está sometida por eso ha de tener el médium las debidas precauciones para no ser manipulado por esos espíritus de bajo nivel. Solo hasta más tarde, cuando la facultad mediumnímica está suficientemente desarrollada, y el instrumento es ya manejable, es cuando los espíritus elevados pueden intervenir y utilizarla para un fin intelectual y moral.

De consiguiente, el período de ejercicio y de trabajo preparatorio, tan abundante á veces en manifestaciones groseras y en engaños, en una fase normal del desarrollo de la mediumnidad, es una escuela en donde se ejercitan nuestra paciencia y nuestro entendimiento, enseñándonos á familiarizarnos con la manera de proceder de los habitantes del Más Allá.

Durante este tiempo de prueba y de estudio elementales, el médium debe mantenerse prevenido y no apartarse nunca de una prudente reserva. Debe evitar cuidadosamente las preguntas ociosas ó interesadas, las chanzas y todo lo que tenga un carácter frívolo que atraiga los espíritus ligeros.

No hay que desanimarse por la medianía de los primeros resultados, ni por la aparente indiferencia y abstención de nuestros amigos del espacio. Médium principiantes, estar seguros de que hay quien vela por vosotros y de que se pone á prueba vuestra perseverancia. Cuando hayáis llegado al punto necesario influencias más altas descenderán sobre vosotros y continuarán vuestra educación psíquica.

No busquéis la mediumnidad como objeto de pura diversión ó de simple curiosidad; ver en ella un don del cielo, una cosa sagrada que debe utilizarse con respeto para el bien de vuestros semejantes. Elevad vuestros pensamientos hacia las almas generosas que trabajan para el progreso de la humanidad; ellas vendrán á auxiliaros, os sostendrán y continuarán vuestra educación psíquica. No busquéis la mediumnidad como objeto de pura diversión ó de simple curiosidad; ver en ella un don del cielo, una cosa sagrada que debe utilizarse con respeto para el bien de vuestros semejantes. Elevad vuestros pensamientos hacia las almas generosas que trabajan para el progreso de la humanidad; ellas vendrán á auxiliaros, os sostendrán y os protegerán. Gracias á ellas, las dificultades del principio, las decepciones inevitables que sufriréis, no tendrán consecuencias enojosas; ellas iluminarán vuestra razón, ellas desarrollan vuestras fuerzas fluídicas.

La buena mediumnidad se forma lentamente, con el estudio tranquilo, silencioso, recogido, lejos de los placeres mundanos, lejos del ruido de las pasiones después de un período de preparación y de espera, el médium recoge el fruto de sus perseverantes esfuerzos, recibe de los espíritus elevados la consagración de sus facultades maduradas en el santuario de su alma, al abuso de las sugestiones del orgullo. Si conserva en su corazón la pureza de obra y de intenciones, llegará á ser, con la asistencia de sus guías elevados, un cooperador útil en la obra de regeneración que ellos persiguen. Tan luego como termina la primera fase del desarrollo de sus facultades, lo importante para un médium es asegurarse la protección de un espíritu bueno, elevado, que le guíe, le inspire y le preserve de todo peligro.

Generalmente es un ser elevado que ha podido ser en su vida en la tierra un pariente, un amigo desaparecido, el que se encarga de este oficio. Un padre una madre, una esposa, un hijo, si han adquirido la experiencia y el adelanto necesarios, pueden dirigirnos en la práctica delicada de la mediumnidad. Pero su poder está proporcionado á su grado de elevación, y su voluntad, su ternura, no bastan siempre á librarnos de las asechanzas de los espíritus inferiores. Dignos de alabanza son los médium que por su fe profunda y su desinterés, han sabido atraerse los espíritus superiores y tomar parte en su misión. Para arrancar á esos espíritus de sus felices mansiones, para decidirles á sumergirse en nuestra espesa atmósfera, se necesita presentarles aptitudes y cualidades notables. Sin embargo, su ardiente deseo de trabajar en favor de la renovación del género humano, hace que esta intervención sea mucho menos rara de lo que se pudiera suponer. Centenares de espíritus superiores se reúnen por encima de nosotros y dirigen el movimiento espiritualista, inspeccionando, inspirando á los médiums, derramando sobre los grupos y sobre los hombres de acción, las vibraciones de su voluntad, las irradiaciones de su genio.

Conozco á varios grupos que poseen una asistencia de este orden. Por la pluma, por los labios de sus médiums, los espíritus guías hacen oír sus exhortaciones sus, consejos, y á pesar de las imperfecciones del centro, á pesar de las sombras que debilitan y velan las irradiaciones de su pensamiento, es siempre un encanto penetrante, una alegría del corazón, un gran consuelo, poder saborear la belleza de sus enseñanzas escritas, oír los acentos de sus voces que nos llegan como un eco lejano de las esferas celestes.

El descenso á nuestro mundo terrestre es un acto de abnegación y una causa de sufrimiento para espíritu. Nunca podríamos agradecer ni admirar demasiado la generosidad de esas almas que no retroceden ante el contacto de los fluidos groseros, semejantes, en esto, á esas nobles mujeres, delicadas sensitivas, quienes, por caridad, penetran en lugares repugnantes para llevar allí socorros y consuelos.

Cuantas veces hemos oído decir á nuestros guías, en el curso de las sesiones de estudio: (cuando desde el seno de los espacios venimos á vosotros, todo se limita, se empequeñece, se estrecha poco á poco. Allí arriba, gozamos de medios de acción que vosotros no podéis comprender; estos medios se debilitan tan pronto como estamos en relación con el centro humano).

Desde que uno de esos grandes espíritus desciende á nuestro nivel, desde que permanece en nuestras obscuras regiones, se apodera de él una sensación de tristeza, siente como un aminoramiento, una reducción de sus poderes y de sus percepciones. Sólo por un continuo ejercicio de su voluntad, ayudado por las fuerzas magnéticas que encuentra en el espacio, es como logra acostumbrarse á nuestro mundo y proseguir el cumplimiento de las misiones que le están encomendadas. Porque todo está regulado en la obra de la providencia con la mira de la enseñanza gradual y del progreso de la humanidad. Los espíritus misioneros é instructores vienen, por medio de las facultades mediumnimicas, á revelar las verdades que nuestro grado de evolución nos permite comprender. Desarrollan en el centro terrestre, las altas y puras concepciones de la divinidad; nos conducen paso á paso á una comprensión más vasta del objeto de la existencia y de los destinos humanos. No debemos esperar de estos espíritus las pruebas vulgares, las demostraciones de identidad que tantos experimentadores reclaman; pero de nuestras conversaciones con ellos se desprenderá una impresión de grandeza, de elevación moral, una irradiación de pureza, de caridad, que será muy superior á todas las pruebas materiales y constituirá la mejor de las pruebas morales.

Los espíritus superiores leen en nosotros, conocen nuestras intenciones y tienen poco en cuenta nuestros deseos y nuestros caprichos. Para responder á nuestros llamamientos y prestarnos asistencia, exigen de nosotros una voluntad firme, sostenida, una fe elevada y el deseo ardiente de hacernos útiles. Una vez reunidas estas condiciones, se acercan á nosotros, y empieza un lento trabajo de adaptación de sus fluidos á los nuestros, muchas veces sin que nos demos cuenta de ello. Son los preliminares obligados de toda relación consciente. A medida que la armonía de las vibraciones se establece, la comunicación se precisa bajo formas apropiadas á las aptitudes del sujeto; visión, audición, escritura, incorporación. Interesándose poco por satisfacer miras materiales ó interesadas, los espíritus superiores se complacen junto á los hombres que buscan en el estudio un medio de perfeccionamiento.

La pureza de nuestros sentimientos acrecienta su influencia y facilita su acción. Otros espíritus no tan elevados, pero de generoso corazón, se unen á nosotros y nos acompañan hasta el término de nuestra peregrinación terrena. Son los genios familiares ó espíritus guardianes. Cada hombre tiene él suyo. Nos guían en nuestras pruebas con una paciencia y una bondad admirables, sin cansarse jamás. Los médium tienen que recurrir á la protección de estos amigos invisibles, casi siempre miembros adelantados de nuestra familia espiritual, con los cuales hemos vivido en otro tiempo en este mundo. Han aceptado la misión, á nosotros en medio de nuestras aficiones y de nuestras alegrías, de nuestras caídas y de nuestras rehabilitaciones guiándonos hacia una vida mejor, en donde nos encontraremos reunidos para una misma tarea y en un mismo amor.

En cada uno de nosotros existen rudimentos de mediumnidad, facultades en germen que pueden desenvolverse mediante el ejercicio. Para el mayor número, un largo y perseverante trabajo es necesario. En algunos, estas facultades aparecen desde la infancia, y, con los años, alcanzan sin esfuerzo un alto grado de perfección. En este caso, son el resultado de las adquisiciones anteriores, el fruto de los trabajos llevados á cabo en la tierra ó en el espacio, fruto que traemos al renacer después de venir de otras dimensiones.

Entre los sensitivos, son muchos los que tienen la intuición de un mundo superior, extraterreno en donde existen como en reserva, poderes que les es posible adquirir por medio de una comunión íntima y de aspiraciones elevadas, para manifestarlos después bajo formas diversas apropiadas á su naturaleza: adivinación, enseñanzas, acción curativa, etc. Tomándola en este sentido, es como la mediumnidad llega á ser una facultad preciosa, pudiendo con su auxilio derramarse muchos consuelos y realizarse grandes obras.

Sería para la humanidad un poderoso medio de renovación, si todos comprendiesen que hay por encima de nosotros una fuerza inagotable de fuerza, de vida espiritual que se puede alcanzar por una impulsión gradual, por una orientación constante del pensamiento y de la voluntad, para asimilarse sus ondas, sus irradiaciones y desenvolver con facilidad las facultades latentes en nosotros.

La adquisición de estas fuerzas nos arma contra el mal, nos eleva por encima de los conflictos materiales y nos comunican mayor firmeza para el cumplimiento del deber. No hay entre los bienes terrenos ninguno comparable á la posesión de estos dones. Llevados á su más alto grado, constituyen los grandes misioneros, los renovadores, los grandes inspirados. ¿Cómo podremos adquirir estos poderes, estas facultades superiores? Abriendo nuestra alma por la voluntad y la oración á las influencias de lo alto. Todo depende de nosotros y de nuestro estado de espíritu. Así como abrimos las puertas de nuestra morada para que penetren en ella los rayos del sol, así mismo por nuestro fervor y nuestras aspiraciones, podemos abrir nuestro ser interior á los efluvios celestes. Aquí es donde se revela la acción benéfica de la oración. Por la oración breve, humilde y ferviente, el alma se dilata y se abre á las irradiaciones del foco divino. La oración, para ser eficaz, no debe ser un reiterativa y vulgar, una fórmula aprendida, sino más bien un llamamiento del corazón, un acto de la voluntad que atrae así el fluido universal, las vibraciones del dinamismo divino. O también, es menester proyectar el alma, exteriorizarse por un potente arranque, y siguiendo el impulso dado, entrar en comunicación con los mundos etéreos. Así la oración traza una vía fluídica por la cual suben las almas humanas y descienden las almas superiores, de tal manera que puede establecerse una comunión entre las otras, y que el espíritu del hombre sea iluminado y fecundado por los rayos y las fuerzas que bajan de las esferas celestes. En espiritismo, la cuestión de educación y desarrollo de los médiums es capital; los buenos médiums son raros suelen decirse, y la ciencia de lo invisible, privada de medios de acción, sólo lentamente progresa. ¡Pero cuantas facultades preciosas se pierden por falta de examen y de estudio! Cuantas mediumnidades derrochadas en experimentos frívolos, ó que empleadas á medida del capricho, no atraen más que influencias perniciosas, produciendo únicamente malos frutos! ¡Cuántos médiums inconscientes de su cargo, y del valor del don que han recibido dejan inutilizar fuerzas capaces de concurrir á la obra de renovación!.

La mediumnidad es una planta delicada que para florecer necesita atentas precauciones y cuidados asiduos. Necesita método, paciencia, altas aspiraciones, sentimientos elevados. Necesita, sobre todo la tierna solicitud del espíritu bueno que le prodiga su amor y le envuelve en sus fluidos vivificantes. Pero casi siempre se le quiere hacer producir frutos prematuros, y desde aquel momento se desvía y se agosta bajo el soplo de los espíritus atrasados.

En la antigüedad, los jóvenes en que se revelaban aptitudes especiales, eran retirados del mundo, puestos fuera del alcance de toda influencia degradante, en lugares consagrados al culto, rodeados de todo cuanto podían elevar sus pensamientos y su corazón, desarrollado en ellos el sentido de lo bello. Tales eran las vírgenes vestales, las sacerdotisas druídas, las sibilas, etc. De igual manera se producía en las escuelas de profetas y videntes de Judea, situadas lejos del bullicio de las ciudades. En el silencio del desierto, en la paz de las cumbres, se alcanzaban resultados que nos sorprenden. Tales procedimientos son inaplicables hoy día. Las exigencias sociales, no siempre permiten al médium consagrarse como convendría al cultivo de sus facultades. Las mil necesidades de la vida de familia distraen su atención, el contacto de una sociedad más ó menos frívola ó corrompida, pone trabas á sus aspiraciones.

Con frecuencia es llamado á ejercer sus aptitudes en centros impregnados de fluidos impuros, de vibraciones inarmónicas que afectan su organismo impresionable, causando en él turbación y desorden. Se necesita, por lo menos, que el médium, penetrado de la utilidad y grandeza de su cargo, se esfuerce por aumentar sus conocimientos y procure espiritualizarse hasta el más alto grado que le sea posible; que se proporcione horas de recogimiento, y entonces intente, poetizar la visión interior, llegar á las cosas divinas, á la belleza eterna y perfecta. Cuanto mayor desarrollo alcancen, su saber, su inteligencia y su moralidad, tanto más apto será para servir de intermediario á las grandes almas del espacio.

Una organización práctica del Espiritismo tendrá por resultado en el porvenir, la creación de asilos especiales, en donde los médiums encontrarán reunidos con los medios naturales de existencia, las satisfacciones del espíritu y del corazón, las inspiraciones del arte y de la naturaleza, todo cuanto pueda imprimir á sus facultades un carácter de pureza y de elevación, haciendo reinar en torno de ellos una atmósfera de paz y de confianza.

Los espiritualistas de ultramar piensan en crear, en varios de los grandes centros americanos, ó edificios comprendiendo cierto número de salas apropiadas para los diferentes géneros de manifestaciones y provistas de aparatos de comprobación y de experimentación. Cada sala, impregnándose, por el uso, del magnetismo especial que conviene á esos experimentos, sería dedicada á un orden particular de fenómenos: materializaciones, incorporaciones, escritura, telepatía, etc.

Un órgano, colocado en el centro del edificio, esparciría en todas sus partes poderosas vibraciones en las horas de sesión, á fin de establecer entre los fluidos en acción, la armonía tan necesaria. La música ejerce, en efecto una influencia soberana sobre las manifestaciones, facilitándolas y haciéndolas más intensas, como lo han reconocido numerosos experimentadores. Lo importante, hemos dicho, para el médium, es asegurarse una protección eficaz. El auxilio de lo alto, es siempre proporcionado al objeto que nos proponemos y á los esfuerzos que hacemos para merecerlo. Se nos ayuda, se nos sostiene según la importancia de las misiones que nos incumben en pro del interés general. Estas misiones traen consigo pruebas, dificultades inevitables, pero siempre proporcionadas á nuestras fuerzas y á nuestras aptitudes. Cumpliéndolas con firmeza y abnegación, estas tareas nos elevan en la jerarquía de las almas. Descuidadas, desconocidas, irrealizadas, nos hacen retroceder en la escala de progresión. Todas traen consigo responsabilidades. Desde el padre de familia que inculca á sus queridos pequeñuelos las nociones elementales del bien, el educador de la juventud, el escritor moralista hasta el orador que procura arrebatar á las multitudes hacia las cumbres del pensamiento, cada uno tiene su misión que cumplir.

No la hay más noble, no hay mayor honor que el de ser llamado á derramar, bajo la inspiración de los poderes invisibles, la verdad en el mundo, á hacer oír á lo hombres el eco debilitado de los llamamientos divinos convidándoles á todos á ascender hacia la luz y la perfección. Tal es el cargo de la mediumnidad. Hablamos de responsabilidades. Es menester insistir sobre este punto. Muchos son los médium que buscan en la aplicación de sus facultades satisfacciones de amor propio ó de interés. No cuidan facciones de amor propio ó de interés. No cuidan de aportar á su obra ese sentimiento grave, reflexivo, casi religioso, que se una de las condiciones de éxito. Olvidan con harta frecuencia que la mediumnidad es uno de los medios de acción por los cuales se ejecuta el plan divino, y que no tienen derecho á disponer de él á medida de su antojo. Hasta tanto que los médiums no se hayan penetrados de la importancia de su cargo y de la extensión de sus deberes, habrá, en el ejercicio de sus facultades, un manantial de abusos y de males. Los dones psíquicos, apartados de su eminente objeto, utilizados en provecho de intereses mezquinos, se revuelven contra sus poseedores, atrayendo hacía ellos, en vez de los genios tutelares, las potencias maléficas del Más Allá. Fuera de las condiciones de elevación de pensamiento, de moralidad y desinterés, la mediumnidad puede convertirse en un peligro. Pero mediante una firme voluntad para el bien y por sus aspiraciones hacia lo divino, el médium se impregna de fluidos depurados, una atmósfera protectora le rodea y le envuelve, protegiéndole contra los errores y los lazos de lo invisible. Y si por su celo y su fe, por pureza de su alma, en la que no penetra ningún móvil interesado, obtiene la asistencia de una de los espíritus de luz, poseedores de los secretos del espacio, que se ciernen por encima de nosotros é irradian sobre nuestras debilidades; si ese espíritu llega á ser su protector, su amigo, su guía, por él sentirá en todo su ser una fuerza desconocida y una llama iluminar su frente. Todos aquellos que participen de sus trabajos y recojan sus frutos, sentirán su inteligencia y su corazón reconfortarse bajo las irradiaciones de un alma tan superior; un soplo de vida arrebatará su pensamiento hacia las altas regiones de lo infinito.

Continua...
 

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