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América, como maravilloso crisol de culturas
y creencias siempre muestra su cara mas amplia en cuanto a superstición se
trata, siendo un pueblo mestizo, es también mestiza su cultura y su
idiosincrasia, mitos y leyendas del viejo mundo se mezclan con las
historias básicas de los indígenas americanos, religiones europeas,
africanas, asiáticas y nativas se entrecruzan formando en principio los
fundamentos de la personalidad del americano actual, que sin saberlo lleva
consigo la herencia de mas de 500 años de alquimia cultural que ha poblado
al pensamiento de los habitantes de estas tierras generosas.
Desde hace milenios el hombre ha elaborado un sinfín de formas en la
que busca el vinculo con el mundo espiritual, reconociendo su existencia
desde épocas remotas y que en la actualidad se relega este conocimiento a
través de la inflexión de la ciencia que intenta acallar la realidad del
espíritu, y que por el contrario, a través de sus descubrimientos no hace
mas que llevarnos poco a poco a la comprobación final de la existencia del
mismo.
En la historia del ser encarnado podemos notar que en la medida de sus
posibilidades evolutivas intenta generar recursos que le puedan auxiliar a
alcanzar cumplir sus metas, el uso de objetos mágicos y ritualistas, el
uso de oraciones y rezos, la aplicación de medicinas y pociones, no es mas
que la extensión de su pensamiento utilizando sin saberlo concientemente y
de forma primitiva, los mismo elementos que los trabajadores espirituales
utilizan de forma mas etérea y real, en el campo de los fluido podemos
conseguir infinidad de usos de este recurso inextinguible e inapreciable,
y los empíricos de la espiritualidad usan y muchas veces abusan de el para
lograr sus cometidos a pesar de su poco conocimiento sobre las leyes
divinas y sobre los fundamentos de la materia.
En casi todos los países de América es un hecho real el uso frecuente
de la magia negra, de la magia blanca y de un sinnúmero de tendencia
espiritualistas que fundamentan sus preceptos de diversas formas, algunos
se inclinan al uso de objetos y al consumo de sustancias alucinógenas,
otros buscan mediante la mediumnidad no educada experiencias que pueden
llegar a ser traumáticas para el observador neófito, algunos otros
prefieren el uso de hechizos y de actividades adivinatorias con el fin de
resolver problemas de diversas índoles, y finalmente están aquellos que
aunque no conocen los mecanismos que se activan en los procesos
medianímicos, que no conocen la leyes del Padre y que no saben siquiera
que son médiums, trabajan en pro del hermano caído y en pro de amor
causando beneficio a aquel que llega pidiendo ayuda y usan sus facultades
para la caridad natural que sale de sus corazones.
Lamentablemente gran cantidad de estos hermanos en la practica
espiritualista se lucran continuamente tarifando sus servicios, y quienes
van mas allá practican el arte de la obsesión voluntaria manipulando y
extorsionando espíritus poco evolucionados, esclavizando e hipnotizando a
espíritus debilitados y sufridores, usándolos para ejercer sus voluntades
desviadas causándole perjuicio a personas y envolviéndolos en procesos
duros y nefastos.
La posibilidad y la eficacia de estas practicas es evidente para los
espiritas que conocen y estudian los procesos obsesivos, pues la magia
como tal no existe, pero si existe el poder del pensamiento, el poder de
la voluntad que traspasa incluso el límite de los planos físicos y
espirituales, llevando su influencia mas allá del radio de existencia de
la persona que emana esa intención negativa.
Los conjuros no son mas que palabras sin efecto, pero si a esas
palabras le sumamos la emanación mental de aquel que por odio irradia su
negativismo sobre su victima, ejerciendo así una obsesión a distancia que
demuestra su efectividad al poco tiempo sobre la persona obsesada.
Los rituales de hechicería al igual que los rituales católicos,
judaicos o budistas, son solo practicas exteriores que no tiene ninguna
sustancia real, es solo el pensamiento de quienes creen en esas
actividades lo que produce el resultado que muchos ya conocemos, la fe
realmente puede mover montañas, y el pensamiento negativo realmente puede
hacer daño a otras personas.
Es una realidad también el hecho de que la sugestión genera en la
persona obsesada una permeabilidad a aquel maleficio, pues creyente
también en la posibilidad de que dicha brujería haga efecto
verdaderamente, entonces la persona abre las puertas y ventanas de su
espíritu y deja que todo aquello haga efecto sobre su condición que de
antemano ya está desequilibrada por la forma en que se entrega
inconscientemente a la perturbación.
Lo cierto es que los hechizos y los maleficios pueden ser mas que
simples palabras pues el sentimiento que les acompaña es tan efectivo como
lo es la oración mas fervorosa, he allí que la doctrina al explicar los
mecanismos de la obsesión devela el verdadero origen de estos conjuros que
durante siglos han cautivado la atención del hombre llevando a muchos a la
incredulidad pero a otros tantos los ha llevado a sumergirse en ese mundo
espiritualista produciendo diferentes reacciones y diferentes opiniones al
respecto.
Solo el estudio profundo sobre estos hechos podrá dejar en claro la
realidad, solo la seriedad y la dedicación al esclarecimiento de los
eventos que nos rodean podrán dictar sentencia sobre estos proceso que no
escapan a las leyes de Dios, y solo con el buen juicio y el tamiz de la
razón podremos verificar las diferencias y similitudes que se presentan en
el mundo comprendiendo que la espiritualidad se encuentra en todas partes,
por esto, es necesario abrir nuestras mentes a la realidad y buscar
analizar siempre cada aspecto de nuestra existencia con claridad y
conciencia.
por: Edgar Navarro
Extraído de la revista espirita "El consolador"
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