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El
escenario era la capital de Francia: París, considerada culturalmente en
la vanguardia occidental del arte, filosofía, ciencias y letras, ya sea
como cuna o como receptora de escuelas y movimientos de significación.
Hippolite León Denizard Rivail había consolidado sus investigaciones
espiritas, publicado "El libro de los espíritus" y fundado un año después,
la primera institución espirita que denominó "Sociedad parisiense de
estudios espiritas". En ese momento, vivían también en París, Alexandre
Delanne y su esposa Marie Alexandrine Didelot, quienes se ganaban la vida
con la venta de artículos de limpieza en una pequeña tienda. Ella la
atendía mientras su esposo viajaba para encontrar clientes. Tenían dos
hijos varones de poca edad: Gabriel, nacido el 23 de marzo de 1857 y
Ernesto, con quienes vivían en una modesta casa en la calle Saint Denis.
En uno de sus viajes de negocios, Alexandre Delanne llegó hasta la ciudad
de Caén, ubicada en la región de Normandía, al N.O. de Francia sobre el
Canal de la Mancha y a orillas del río Orne. Un domingo fue al Café "Grand
Balcon" donde oyó la conversación de dos desconocidos, en la que uno de
ellos afirmaba que los espíritus existían y era posible comunicarse con
ellos. El tema era atractivo y conmovedor, por lo que no pudo evitar la
curiosidad y se acercó a ellos con el fin de averiguar más.
Le aclararon entonces, que un profesor francés había escrito algunas obras
donde explicaba aquello y que a esa doctrina, la había llamado
Espiritismo; le dieron además, la dirección en París de la Sociedad
Espirita y los títulos de los libros que podía leer. A su regreso al
hogar, comentó ese encuentro con su esposa y ésta, vivamente interesada lo
convenció de que buscara "El Libro de los Espíritus" y "El Libro de los
Médiums".
Después de su lectura, el interés fue aún mayor y decidieron hacer lo
posible por conocer al autor. Se dirigieron al Pasaje Santa Ana, donde
vivían los esposos Rivail y fueron recibidos en forma muy cortés; hablaron
sobre las obras que habían leído y después de una conversación amistosa
durante la cual Marie refirió algunos fenómenos personales que podían
interpretarse como una facultad mediúmnica espontánea, el profesor Rivail
los invitó a acompañarlos a una reunión en la Sociedad recién fundada.
Aceptaron gustosos y allí se puso de manifiesto la sensibilidad de médium
escribiente mecánica de la Sra. Delanne, quedando desde entonces, al
servicio de las actividades de investigación del profesor Rivail o Allan
Kardec, tal como firmaba sus libros. De allí en adelante, los viajes de
negocios de Alexandre Delanne fueron aprovechados para desarrollar una
intensa labor de divulgación de la doctrina. La educación de Gabriel y su
hermano se consolidó en este medio espirita, y para ellos, el vocabulario,
los fenómenos y las lecciones morales fueron naturales desde su infancia.
El Sr. Delanne contaba que cuando Gabriel tenía 7 años le preguntaron un
día sobre la profesión de sus padres y él ingenuamente respondió que eran
espiritistas, su madre era una buena médium y él esperaba ser como ella.
Siendo ya mayor, afirmaba que la facultad de Marie le había permitido no
tener dudas sobre la verdad espirita y desde niño se había esforzado en
explicarla a sus amigos; además terminaba diciendo con una sonrisa, que
sorprendentemente los convencía. De allí que luego se afirmara que Gabriel
comenzó su tarea de Apóstol del Espiritismo desde sus años escolares.
La familia Delanne mantuvo una estrecha amistad con los esposos Rivail; se
visitaban frecuentemente y Kardec disfrutaba jugando con los niños y
sentándolos en sus piernas, esperando que se convirtieran en seguidores
del Movimiento Espirita. Gabriel conservaría toda la vida el recuerdo de
esas vivencias y de sus enseñanzas, que compartía en sus conferencias y
discursos, con cariño y agradecimiento.
Corría el año 1863, los continuadores de la obra del Profesor Rivail
comenzaban su camino, Gabriel tenía 6 años, mientras León Denis tenía 17 y
estaba conociendo el Espiritismo en una librería de Tours. Después de
recibir la primera instrucción en su hogar, como era la costumbre, ingresó
en el Colegio de Cluny, ciudad de Saône-et-Loire; más tarde, se trasladó
con su hermano al Colegio de Gray en Haute-Saône, residencia de una de sus
tías y cuñada de Alexandre, donde se desempeñó como un estudiante
brillante y en 1876 ingresó en la Escuela Central de Artes y Manufacturas.
Después de una época marcada por las dificultades económicas, por las que
tuvo que dejar la Escuela, logró graduarse de ingeniero electricista y
trabajó en la Compañía de Aire Comprimido y Electricidad "POPP" hasta
1892.
Sus biógrafos mencionan la dificultad para obtener datos de su vida porque
Gabriel era muy reservado y no le gustaba hablar de sí mismo; sin embargo
quedaron algunas informaciones
Su salud nunca fue muy buena; en su infancia tuvo una infección en su ojo
izquierdo con una disminución importante de la visión. Más tarde, desde
los 30 años, sufrió de ataxia, incoordinación de los movimientos de origen
neurológico, caracterizada por inestabilidad, vacilación y falta de medida
al trasladarse, lo que le dio un peculiar modo de caminar.
Desde los 17 años fue espirita militante y asistió a las reuniones
mediúmnicas en la casa de sus padres, mudados entonces al Pasaje Choiseul
Nº 39 y 41 donde tenían su negocio en la planta baja y su habitación en el
piso superior. Más tarde, sus amigos presentes en esas sesiones, relataron
muchos fenómenos observados durante ellas y recordaban una comunicación
personal dirigida a Gabriel: "No temas nada, ten confianza. Desde el punto
de vista material, jamás serás rico, pero nada te faltará"; y dicen que
esto se cumplió durante toda su vida.
En marzo de 1880, a los 23 años tomó parte activa en el importante acto
conmemorativo anual de la desencarnación de Allan Kardec, de la que se
cumplían 11 años En el cementerio "Père Lachaise" se reunieron amigos y
seguidores de su obra, y a Gabriel le correspondió ofrecer un discurso, en
el cual ya se notaba su interés en hacer énfasis en el aspecto científico
del Espiritismo y de resaltar que Allan Kardec no había pretendido fundar
una nueva religión o un nuevo culto. Sin embargo, también admitió que
sería necesario un intenso trabajo para lograr la consolidación de una
teoría científica a partir de esas relaciones con el mundo espiritual;
aunque confiaba que finalmente serían reconocidas como fenómenos naturales
y dejarían de representar un misterio. Finalmente, hizo la promesa de
hacer los mayores esfuerzos para expandir sus ideas y sembrarlas en todo
el mundo. Años después, en reconocimiento al cumplimiento de su palabra,
mereció el nombre de Apóstol del Espiritismo Científico. Era lógico que
debido a su formación dentro de la ciencia positiva, Delanne se dedicara,
preferentemente a las investigaciones de los fenómenos espiritas; es
decir, al aspecto científico de la Doctrina Espírita, en verdad la más
dificultosa y poco comprendida, hasta por aquellos que se dicen sus
adeptos.
En 1882, los dirigentes de los grupos espiritas parisinos, bajo la
presidencia de P. G. Leymaire y Gabriel Delanne como secretario,
realizaron una reunión con el objeto de estudiar un programa enviado por
los espiritas belgas. La proposición de reunirse en Bélgica fue aceptada y
culminó con la creación de la Federación Espirita Francesa-Belga,
convertida un año más tarde, en Federación Francesa-Belga-Latina.
En diciembre de ese mismo año, Alexandre Delanne y su hijo Gabriel
fundaron la Unión Espirita Francesa, establecida en París, bajo la
presidencia del Dr. Josset y Marie Delanne como tesorera. La Comisión
Directiva de la agrupación se reunía en la casa de la familia Delanne y su
objetivo era reunir a todas las sociedades espiritas diseminadas por
Francia.
En enero de 1883 desencarnó Amelie Rivail a los 88 años, en plenitud de
sus funciones intelectuales y aún con la suficiente fortaleza física que
le había permitido continuar la labor espirita, con el sello de su
carácter dulce y consolador, durante los 14 años que sobrevivió a su
esposo. Gabriel, recordando la estrecha amistad que la había unido a su
familia, y el aporte que había brindado al estudio y la enseñanza de la
Doctrina Espirita, pronunció un discurso de despedida durante sus
funerales en el cementerio de París, y ese mismo año, una vez más, recordó
a Allan Kardec en la fecha aniversaria, con palabras que son mencionadas
frecuentemente por los estudiosos espiritas afines con su posición: "No
temamos divulgar nuestra fe. Más que cualquier otra filosofía, el
Espiritismo fortalece y penetra las almas con sus dulces efluvios. Tenemos
la convicción, hagámosla penetrar entre nuestros hermanos, unamos nuestros
esfuerzos para sembrar fértilmente nuestras ideas en las masas y marchemos
a la conquista de la sociedad moderna, apoyados de un lado en la Ciencia y
de otro en la Razón". Gabriel disfrutaba contando una historia a sus
amigos. Decía que un día de 1883 recibió una carta escrita en un papel
tosco, mal redactada, con numerosas faltas ortográficas y un imperfecto
francés, firmada por una señora que le pedía se dirigiera a Versalles, en
las afueras de la ciudad, donde ella residía, para poder comunicarle algo
importante con relación al Espiritismo.
Al principio no le dio mucha importancia pero al fin, decidió acudir. En
un suburbio alejado y escondido encontró la casa antigua al fondo de un
patio descuidado, subió por una escalera destartalada y se encontró frente
a una puerta despintada, con una campanilla colgando de un sucio y raído
cordón sin borla. Dudó una vez más, pero por fin llamó; lo hizo 3 veces, y
ya se iba, cuando una anciana entreabrió la puerta y preguntó que deseaba.
Mencionó la carta y ella lo hizo entrar tomándolo bruscamente de la mano.
El cuarto y los muebles le desagradaron, igual que el aspecto de la mujer;
quien le indicó una silla y se sentó frente a él hablando en un francés
con fuerte acento inglés.
Gabriel se sorprendió cuando ella le confió su deseo de fundar un diario
para difundir el Espiritismo. Confundido atinó a decir que era necesario
mucho dinero y entonces la anciana se dirigió a un mueble, sacó una bolsa
y de ella 5000 francos, - suma suficiente para una operación comercial
importante -, se los alargó diciéndole que estaban destinados a los
primeros gastos y le preguntó si estaba dispuesto a dirigir la
publicación. Gabriel no salía de su sorpresa y quiso expresar su
agradecimiento, pero ella contestó que sólo quería difundir la doctrina y
eso no era de agradecer.
Gracias a esa donación se fundó la revista "Le Spiritisme" cuyo primer
número salió en marzo de 1883; y que debió su nacimiento a la generosa
señora inglesa Elizabeth D' Esperance, una de las pioneras del Espiritismo
quien más tarde desarrollaría su facultad mediúmnica.
La Revista "Le Spiritisme" tuvo por sede el Passage Choiseul Nº 39 y 41, y
luego, la calle Delayrac Nº 38, donde la familia Delanne había fundado un
grupo espirita. Gabriel escribió artículos y luego se convirtió en
Redactor General con el apoyo de su padre, emprendiendo una propaganda
incansable y habilidosa que logró disminuir las prevenciones hacia la
doctrina. Al final de ese mismo año, se planteó una controversia pública
entre Gabriel Delanne y J. Guerín sobre la encarnación de Jesús, publicada
en la Revista Espirita de enero de 1884. Guerín sostenía su idea sobre la
naturaleza divina de Jesús, mientras su interlocutor evaluaba a Jesús como
un ser excepcional por su inteligencia y su grado de evolución, pero
consideraba que la vida espiritual de Jesús no constituía elemento
suficiente para admitir una naturaleza orgánica especial, y agregaba:
"según pienso, Jesús es un espíritu eminentemente superior, es el modelo
por el cual nos debemos guiar, pero entre Dios y él, la distancia es aún
mayor de la que hay entre nosotros y Jesús".
En 1884, Gabriel fue nombrado delegado por la "Unión Espirita Francesa"
para representarla en el Congreso Espirita Belga, a realizarse en Bruselas,
y con sólo 28 años de edad, publicó su primera obra espirita titulada "El
Espiritismo frente a la Ciencia". Este libro, dedicado a sus padres, está
dividido en 6 partes:. En la primera examina diferentes filosofías; en la
segunda examina el cerebro; la tercera comprende el estudio del magnetismo
y su historia, examina el sonambulismo natural, el magnético y el
hipnotismo; en la cuarta analiza las pruebas de la inmortalidad del alma
por las experiencias científicas; en la quinta define el periespíritu,
examina las pruebas de su existencia, su composición, su utilidad y su
papel después de la desencarnación y en la última estudia algunas clases
de mediumnidad.
Es interesante notar que en septiembre de ese año apareció la publicación
de León Denis "El porqué de la vida", de tal forma que el comienzo de la
labor editora de los dos grandes continuadores de la obra de Kardec, fue
simultánea.
En diciembre de ese año fue elegido Vicepresidente de la "Unión Espirita
Francesa" y desplegó una intensa labor como conferencista en París, en el
interior de Francia, Bélgica, Inglaterra y Holanda logrando un gran éxito
en sus exposiciones, que suscitaron la publicación de elogiosos artículos
en el "Journal de Charleroy", el "Express de Liege", el "Independente
Belga", "Le Matin d'Anveres" y "La Chronique".
En 1890, su hermano Ernesto, espirita y amigo íntimo de León Denis,
contrajo matrimonio con Noemí; dos años después enfermó y abandonó París,
trasladándose a la ciudad de Gray, a la casa de su tía donde habían vivido
cuando eran niños. Acostumbrado a la unión fraternal y por el aprecio que
sentía por ellos, Gabriel se afecto profundamente por la separación.
En 1892 renunció al trabajo en la Compañía "POPP", se convirtió en
representante de una casa comercial y debía viajar continuamente,
aprovechando esta circunstancia para su labor divulgativa doctrinaria. En
uno de esos viajes a Argel, recibió la noticia de la desencarnación de
Ernesto, pero no pudo ir a su funeral. Sólo su madre estuvo presente,
puesto que su padre, también estaba en viaje de negocios. Al poco tiempo,
su cuñada Noemí, deseó obtener una comunicación espiritual con el que
fuera su esposo, pero a pesar de asistir con Gabriel a muchas sesiones, no
lo pudo conseguir. Un año después desencarnó la Sra Delanne y sus restos
fueron trasladados al cementerio Père Lachaise, a la tumba familiar, muy
cercana a la de Allan Kardec. Gabriel y su padre continuaron trabajando
por la divulgación del Espiritismo. En 1896 apareció el primer número de
la "Revista Científica Moral del Espiritismo" fundada por Gabriel Delanne,
donde recogía trabajos de numerosos autores espiritas y naturalmente, de
él mismo. Desde este momento, a los 39 años de edad, dejó totalmente su
actividad comercial y se dedicó completamente a la labor espirita.
En la conmemoración anual de la desencarnación de Allan Kardec dictó en
Lyón, la ciudad natal del maestro, su famosa conferencia titulada: "La
fuerza psíquica".
Para aquellos tiempos, Héctor Durville fundaba en París la Universidad de
Altos Estudios, compuesta por las Facultades de Ciencias Magnéticas, de
Ciencias Herméticas y de Ciencias Espiritas. Gabriel Delanne asumió la
responsabilidad de la dirección de esta última y los cursos se dictaron en
la Federación Espirita ubicada en la calle Chateau d'Eau, 55. En este
período se publicaron varias de sus obras doctrinarias, que hasta hoy han
contribuido al patrimonio cultural espirita.
"El fenómeno espirita", apareció en 1896 y contiene los testimonios de
intelectuales de diferentes países donde se ocupaban del tema, afirmando
categóricamente la legitimidad de los fenómenos. Entre ellos se destacaban
el físico inglés William Crookes, inventor, experimentador y descubridor
del talium, quien al referirse a los fenómenos espiritas dijo: "Yo no digo
que es posible, digo que existe"; y el escritor francés Víctor Hugo, que
expresó: "Evitar el fenómeno espirita, negar la atención a que tiene
derecho, es negar la verdad".
Un año después publicó "La evolución anímica" donde presentó un estudio
general de la vida de los seres organizados, un análisis minucioso de la
estructura del periespíritu y de sus propiedades funcionales al que
definía como "el estatuto de las leyes que rigen la evolución orgánica";
analizaba la memoria y las personalidades múltiples por la reencarnación,
y hacía un trabajo de integración de la concepción evolucionista
presentada por Darwin y la filosofía palingenésica sustentada por el
Espiritismo. Su análisis lo llevó a resumir magistralmente:
"El principio pensante recorrió lentamente, todas las escalas de la vida
orgánica, y fue por medio de una ascención ininterrumpida, en el
transcurso de siglos innumerables, que él pudo, poco a poco, lentamente,
fijar en el contenido fluídico todas las leyes de la vida vegetativa,
orgánica y psíquica. Le fue preciso rematerializarse un sinnúmero de veces
para que todos esos movimientos, sentidos y deseos conscientes, llegasen a
la inconsciencia y al automatismo perfecto, que caracterizan las
reacciones vitales y las acciones reflejas. No es de improviso que el ser
llega a ese resultado, pues la Naturaleza no hace milagros y opera siempre
de lo simple a lo complejo. Para que un ser tan complejo como el hombre,
que reúne los caracteres más elevados de todas las criaturas vivas, pueda
existir, necesita, absoluta y necesariamente, que tenga recorrida toda una
serie, cuyos diferentes estados, él mismo resume" Su teoría superó todas
las anteriores, por cuanto su concepto reencarnacionista no era fatalista
y se proponía encontrar respuestas a los problemas palingenésicos,
descartando un carácter místico. Su visión del Espiritismo era
fundamentalmente filosófica y científica de donde se extraen consecuencias
morales; mientras se declaraba contrario a la posición dogmática y
religiosa, a la que consideraba generadora de oscurantismo e inhibidora en
la búsqueda de la explicación de los fenómenos naturales.
En 1898 los espiritas parisinos conmemoraron los 50 años del Espiritismo
con dos conferencias públicas a cargo de León Denis y Gabriel Delanne.
Simultáneamente, apareció su obra "Investigaciones sobre la mediumnidad",
como resultado de su larga experiencia en ese campo; y en junio de ese
mismo año, gracias a su renombre como conocedor de la Doctrina y como
orador, Gabriel Delanne se acreditó como Delegado de la Sección Francesa,
de la Federación Espirita de Londres y de la Unión Kardecista Italiana en
un importante Congreso Internacional celebrado en Londres, donde presentó
un extenso y profundo trabajo sobre las "Vidas sucesivas". Poco después la
Federación Espirita Universal se transformó en Sociedad Francesa de
Estudios de los Fenómenos Psíquicos, con el Dr. Moutin como Presidente y
Gabriel Delanne como Vicepresidente, para asumir la Presidencia, a corto
plazo. Esta Institución adquirió un gran renombre en Francia, y se admite
que pocas instituciones después de la fundada por Allan Kardec, hicieron
un esfuerzo tan grande para desarrollar y extender el conocimiento
espirita. Desde allí, Delanne se dedicó a su apostolado y se declaró un
decidido adepto del estudio racional y científico. Su extraordinaria
memoria y su gran erudición, le permitieron formar experimentadores
espiritas de primera categoría, examinar cuidadosamente los fenómenos
producidos por los mediums, y presentar en todos los Congresos
Internacionales que se celebraban para la época, el resultado de sus
trabajos.
En 1899, como fruto de sus investigaciones presentó su libro "El alma es
inmortal", donde realizó un estudio minucioso del periespíritu, su
demostración experimental y la comprobación de la inmortalidad del
espíritu.
El Congreso Espirita Internacional, reunido en 1900, bajo la Presidencia
Ejecutiva de León Denis y con la Presidencia Honoraria del respetado
naturalista inglés Alfred Russel Wallace, se convirtió en un hito para el
Espiritismo. Gabriel Dellane formó parte de la Comisión encargada de
preparar los trabajos que se presentarían. El mismo debía elaborar un
relato sobre Reencarnación, pero luego de pronunciar el discurso de
apertura, su mala salud le impidió asistir a la presentación de los
trabajos, incluso el suyo propio. Ese mismo año escribió el prefacio de la
biografía de Allan Kardec escrita y publicada por Henri Sausse.
Un año después desencarnó Alexandre Delanne a los 71 años de edad y con
más de cuatro décadas dedicadas a la difusión de la Doctrina Espirita.
Esta separación le causó a Gabriel un gran dolor y durante el resto de su
vida recordó con agradecimiento el apoyo moral y material brindados por su
padre, para que él pudiera trabajar sin trabas en su obra espirita. Al
poco tiempo adoptó a una niña abandonada, Suzanne Rabotin, de sólo 7 meses
de edad, a la que cuidó con la ayuda de su prima Mathilde Peley, siempre
muy cercana a su familia y desde entonces, dedicada a la atención de
ambos.
En 1905 presentó en Lieja-Bélgica su trabajo "La exteriorización del
pensamiento" y viajó a Argel donde, en compañía de su gran amigo el
profesor Charles Richet, asistió a experiencias donde intervenía el
conocido médium de efectos materiales apellidado Miller.
Su salud empeoró notablemente en los siguientes 10 años, su marcha era muy
difícil, caminaba arrastrando los pies con sacrificio y dolor, lo que lo
obligaba a usar muletas. A pesar de eso no perdía su deseo de trabajar, su
cordialidad con todos y su habitual jovialidad. Desde 1908 acostumbró a
pasar algunos meses en la costa azul del Mediterráneo, gracias a unos
amigos que lo recibían en su casa de la ciudad de Niza, donde disfrutaba
trabajando frente a una ventana que daba al mar. Su último viaje fuera de
París tuvo por destino un lugar cercano a Marsella; allí empeoró y
tuvieron que transladarlo en silla de ruedas hasta el tren que lo llevaría
de regreso a su hogar. A pesar de esto siguió trabajando en su
experimentación mediúmnica y en sus escritos, encontrando auxilio en sus
espíritus guías, entre ellos Durand, también inspirador de León Denis en
su obra espirita y a quien Gabriel Delanne acreditaba como colaborador en
su labor sobre reencarnación.
Desde 1909 hasta 1911 se dedicó a trabajar en dos volúmenes que serían su
obra maestra: "Las apariciones materializadas de los vivos y los muertos".
En el primer volumen contestaba todas las objeciones relacionadas con la
existencia del espíritu, presentando una documentación extraordinaria,
basada en innumerables experiencias científicas; mientras en el segundo
volumen comparaba lo acontecido durante la vida encarnada de los seres con
lo que sucede cuando ya no tiene cuerpo físico, pero puede continuar aún
manifestando su sobrevivencia, con mensajes post-mortem.
Los extensos trabajos de Delanne sobre reencarnación culminaron con dos
obras aparecidas en 1924: la primera titulada "Documentos que sirven al
estudio de la reencarnación", con 50 casos demostrativos, y la segunda con
el título de "Reencarnación", una obra de alto valor histórico,
doctrinario y científico.
En 1925 desencarnó su prima Mathilde y toleró el gran dolor con la fuerza
que siempre lo había caracterizado. Delanne tenía entonces 68 años y
enfermedad no le impedía trabajar, pero lo hacía con mucho esfuerzo. A
pesar de eso, se desempeñó como Secretario del Congreso Espiritista
Internacional celebrado en París en 1925, en el que León Denis fue
Presidente y que reunió a estos dos destacados espíritas con Jean Meyer y
Arthur Conan Doyle.
Comenzó entonces, la preparación de dos nuevas obras: "Oigamos a los
muertos" y "Sobre ideoplastia", en colaboración con dos amigos espíritas.
El 12 de febrero de 1926 su estado de salud se agravó, se quejaba de
sofocación, pero conservaba su plena conciencia. Dos días después, algo
recuperado, recibió a un joven que pedía su orientación con relación a
algunos fenómenos que hacían suponer una enfermedad mental en una prima
suya. Delanne le explicó durante dos horas la mediumnidad de escritura que
manifestaba la joven y luego, muy fatigado y con intensos dolores, se
sentó a la mesa con su hija adoptiva y sus amigos, para disfrutar de la
comida, pero no pudo hacerlo y estaba cada vez más pálido. Arrastrándose
se dirigió a la otra habitación y después de unos minutos, se oyó un golpe
y un gemido, porque sus piernas no lo sostuvieron y cayó. Lo llevaron a su
poltrona y dijo: "Creo que es el fin, es una advertencia". Su amigo
Bourgeois trató de animarlo y entonces él respondió: "Recuerde, querido
amigo, que Delanne no le teme a la muerte". Continuó empeorando y la hija
llamó al médico, quien se esforzó por reanimarlo, pero inútilmente porque
tres horas después finalizaba su vida encarnada en Autenil, en la Villa
Montmorency, propiedad de Jean Meyer cedida para que pasara los últimos
años. Era el 15 de febrero de 1926 y tenía 69 años.
Los funerales se llevaron a cabo en el cementerio Père Lachaise.
Atendiendo a su deseo manifestado hacia tiempo, su cuerpo fue incinerado y
las cenizas colocadas en el mausoleo de la familia, cercano a la tumba de
Allan Kardec. Su amigo Henri Regnault dijo en su funeral que el mejor
homenaje que se le podía brindar era seguir su ejemplo y difundir la
doctrina espirita, la verdadera filosofía del futuro.
De su intensa actividad como propagador de la doctrina espirita nos ha
quedado una importante obra escrita. Fue fiel discípulo de Allan Kardec,
por quien conservó toda la vida una gran admiración. En 1907 decía: "El
día que los sabios se decidan a estudiar científicamente los fenómenos
psíquicos, tendrán algunas sorpresas, mostrándoles que sus futuros
descubrimientos han sido previstos por esos espíritus de quienes ellos
ignoran tan profundamente sus doctrinas".
El tiempo le fue dando la razón, ya que diferentes corrientes de
experimentadores científicos, han ido descubriendo fenómenos que no
contradicen lo afirmado por los estudiosos espíritas. Si Allan Kardec fijó
los trazos esenciales, su discípulo comprendió claramente que debía
asegurar una difusión cada vez más amplia, con el auxilio de los trabajos
rigurosamente científicos, de tal forma que la unión entre el mundo
espiritual y el físico fuera cada vez más estrecha.
Gabriel Delanne eliminó del Espiritismo las fórmulas dogmáticas y rígidas,
apoyándolo en realidades experimentales estrictamente científicas; examinó
cuidadosamente los hechos espíritas en cada una de sus modalidades, los
analizó y llegó a conclusiones racionales de acuerdo a su formación
positivista. Sin embargo, sus obras fueron escritas en un lenguaje
sencillo y comprensible para la mayoría, buscó el término exacto y evitó
la metáfora, por eso en lugar de ser áridas y frías, despiertan un interés
cada vez mayor, por su estilo preciso y claro. Sus propias palabras en su
libro "El Alma es Inmortal" son el reflejo del pensador espirita apoyado
en bases de experimentación científica:
"Si nuestros trabajos tienen por resultado determinar a algunos espíritus
independientes a formar nuestras filas, no habremos perdido nuestro
tiempo; más, cualquiera sea el resultado de nuestros esfuerzos, estamos
seguros de que está próximo el tiempo en que la ciencia oficial, forzada
en sus últimas trincheras se verá obligada a ocuparse del asunto que fue
objeto de nuestras investigaciones. Ese día el Espiritismo aparecerá como
lo que realmente es: LA CIENCIA DEL PORVENIR."
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