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342. La respuesta de Jesús a los que le decían que su madre y hermanos le
buscaban: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? (1) ¿significa un estímulo de
establecimiento de la fraternidad universal?
El Señor se refería a la precariedad de los lazos de la sangre y
establecía la fórmula del amor, fórmula esta que no debe hallarse
circunscrita al ambiente particular, sino ligada al medio universal, en
cuyos caminos deberemos observar y ayudar fraternalmente a todos los
necesitados, desde aquellos que en apariencia son los más felices hasta
esos otros que muestran ser los más desvalidos de la suerte.
343. De acuerdo con las leyes de la fraternidad, ¿cómo reconocer, en la
Tierra, al Espíritu que está cumpliendo una misión?
Debemos tener presente que el Espíritu que se halla en misión experimenta
asimismo sus pruebas en la tarea que ha de ejecutar, con la diferencia de
que es menos accesible al efecto de los padecimientos humanos, debido a su
condición de superioridad espiritual. No obstante, podréis identificar la
misión que está cumpliendo un alma por sus actos y palabras, por su
ejemplificación y por la enseñanza de la tarea que ha sido llamada a
realizar, puesto que un emisario de amor deja en pos de sí la luminosa
estela del bien.
344. El "amor al prójimo" ¿debemos mantenerlo vigente hasta el extremo de
soportar las osadías y brutalidades de los Seres menos educados en la
lección evangélica? ¿Tiene el ofendido que tolerar aquéllas con humildad,
y no le cabe el derecho de poner en claro las culpas de sus ofensores?
El amor al prójimo admite el esclarecimiento fraterno, cada vez que sea
útil y necesario. Sujetarse pasivamente a la acción de la audacia o la
grosería de los demás puede prolongar los procedimientos de la fuerza y de
la agresividad. Pero, al ser objeto de las manifestaciones de éstas, sepa
el creyente pulverizarlas con el máximo de serenidad y buen sentido, a fin
de que sean exterminadas en su fuente de origen, sin posibilidades de
repetición. Esclarecer es también amar. Toda la cuestión radica en saber
explicar bien, sin las expresiones de un individualismo dañoso, aunque con
el mayor acopio de energía, para que el error o la desviación del bien no
prevalezcan. En cuanto a los medios de esclarecimiento, sean cuales fueren
el tiempo y la situación, deben prescindir del apoyo de la fuerza física,
y en cambio es acertado emplear los matices de la energía, que las
circunstancias requieran, difiriendo así de conformidad con los
acontecimientos y teniendo por base invariable el bien general.
345. El precepto evangélico: "... a cualquiera que te hiera en la mejilla
derecha, vuélvele también la otra", ¿debe ser observado por el cristiano,
aun cuando sea víctima de una agresión corporal que no provocó?
El hombre terrestre, con sus taras seculares, ha inventado numerosos
recursos humanos para justificar la llamada "legítima defensa", pero lo
cierto es que toda la defensa del Ser reside en Dios. Somos de parecer
que, al obrar el hombre de acuerdo con la clave de la fraternidad
cristiana, es posible extinguir el fermento de la agresión con la luz del
bien y de la serenidad moral. Mas por ello, si el cristiano sincero cree
que todas sus tentativas pacíficas fracasarán, como individuo no debe
descender nunca hasta el nivel del agresor, sino sabrá establecer, cuales
quiera fueren las circunstancias, la diferencia que existe entre los
valores morales que el posee y los instintos animalizados de la violencia
física que exhibe el adversario.
346. En el transcurso de las luchas de la vida, ¿cómo llevar la
fraternidad evangélica a aquellos a quienes estimamos más, si hay veces en
que nuestro esfuerzo puede ser mal interpretado, conduciéndonos a
situaciones más penosas aún?
Con arreglo a los preceptos evangélicos, cúmplenos esclarecer a nuestros
semejantes con fraternal amor, en todas las coyunturas desagradables de la
existencia, de igual modo que desearíamos se nos ayudase hermanadamente si
nos halláramos en situación idéntica a la de quienes carecen de
tranquilidad. Pero, si los rozamientos de los instintos animalízalos
prevalecen en aquellos para los cuales más desearíamos serenidad y paz,
entonces, después de haber realizado nosotros los mayores esfuerzos en la
tarea de purificación, convendrá que les dejemos consumir sus energías en
el tipo de violencia que hayan escogido, hasta que puedan experimentar la
tranquilidad de ánimo imprescindible para que se beneficien con las
manifestaciones afectuosas del amor y la verdad.
347. La Tierra ¿es una escuela de fraternidad o uncí penitenciaría de
regeneración?
La Tierra debe ser tenida por escuela de fraternidad, para
perfeccionamiento y regeneración de los Espíritus encarnados. Las almas
que allí se encuentran, empeñadas en tareas purificadoras, muchas veces
tienen por objetivo el rescate de deudas sobremanera penosas. Esa es la
razón de que la mayoría de ellas encuentren un sabor amargo a los trabajos
del mundo, el cual se les antoja una dura cárcel, poblada de gemidos y
aflicciones.
La incontestable verdad es que los aspectos divinos de la Naturaleza serán
siempre magníficos v luminosos. Pero cada Espíritu los ve a través del
prisma de su propio corazón. Sea como fuere, tanto en medio del dolor como
de la alegría, en la tarea feliz o en la experiencia ardua, todos los
Seres deberán considerar a la reencarnación como un proceso de sublime
aprendizaje fraterno, que Dios otorga a sus hijos en el sendero del
progreso y de la redención.
348. ¿A qué se debe la indiferencia que manifiestan los hombres hacia la
fraternidad sincera, si observamos que, generalmente, hay en todos gran
entusiasmo por, obtener la hegemonía material de sus agrupaciones,
ciudades, clubes y gremios donde la personalidad del individuo pueda
descollar?
Es que, de una manera general, los Seres tienen todavía mucho de la tribu
primitiva, y se hallan encarcelados en sus instintos específicamente
humanos durante su lucha por escalar posiciones y obtener logros, dentro
de un egoísmo casi feroz, como si conservasen indefinidamente en sí las
herencias de la vida animal. No obstante, hay que recordar que, tras la
eclosión de esos entusiasmos, queda siempre el resabio amargo de las cosas
inútiles en lo íntimo de aquellos Espíritus que se han desilusionado de la
precaria hegemonía que puede alcanzarse en el mundo, y en esos instantes
el alma experimenta la expansión de sus tendencias profundas hacia "más
arriba". Entonces, la fraternidad conquista una nueva expresión en los
hondones del Ser, a fin de poder iniciar su gran vuelo hacia los más
gloriosos destinos.
349. Fraternidad e igualdad ¿pueden, en la Tierra, merecer un solo
concepto?
Ya hemos hecho notar que la idea de un igualitarismo absoluto es
impracticable en el mundo, vista la heterogeneidad de las tendencias,
sentimientos y situaciones evolutivas de los individuos. Pero la
fraternidad es la ley de la asistencia recíproca y de la solidaridad
común, sin la cual sería prácticamente imposible todo progreso en este
planeta.
350. ¿Puede la fraternidad manifestarse sin la abnegación?
El término fraternidad es traducible por cooperación sincera y auténtica
en todas las tareas de la vida, y en ninguna cooperación que sea verdadera
podrá subsistir el individualismo. Hay que destacar que el que coopera
está cediendo siempre algo de sí, dando un testimonio de abnegación, fuera
de la cual la fraternidad no se manifestaría en el mundo de ninguna
manera.
351. ¿Cómo hemos de interpretar el "amor a nosotros mismos", según la
expresión del Evangelio?
El amor a nosotros mismos debe ser entendido como la necesidad de oración
y de autovigilancia que todos los hombres están obligados a observar.
Amarnos a nosotros mismos no ha de ser la divulgación de una nueva teoría
de autoadoración. Para nosotros, la egolatría ha tenido ya su fin, porque
nuestro problema es de iluminación íntima en la marcha que realizamos
hacia Dios. Por tanto, ese amor debe traducirse en esfuerzo propio, en
autoeducación, en el cumplimiento del deber, en la obediencia a las leyes
de realización y de trabajo, en perseverar en la fe, en el deseo sincero
de aprender con el único Maestro, que es Jesucristo.
Quien se ilumina está cumpliendo la misión de la luz sobre la Tierra. Y la
luz no necesita otros procesos para revelar la verdad, sino el de irradiar
de manera espontánea el tesoro de sí misma. Tenemos que encarar esta nueva
fórmula de interpretación del amor a nosotros mismos, conscientes de que
todo bien que logramos en provecho del prójimo no es sino beneficio para
nuestra propia alma, en virtud de la realidad de la existencia de una sola
ley, que es la del amor, y un solo dispensador de bienes, que es Dios.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier.
(1) "Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron
a llamarle. Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu
madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. Él les respondió diciendo:
¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados
alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel
que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi
madre". (San Marcos, Capítulo 3, versículos 31 a 35.) [N. del T.] |