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15. ¿Existen Espíritus especialmente encargados de la ejecución de las
leyes físicas en el planeta terrestre?
-Es esa una verdad incontestable, y el hombre podrá examinar y estudiar de
continuo, extrayendo el mejor provecho en su rutina de esfuerzos
perseverantes. Sin embargo, todas las definiciones del materialismo
resultarán inútiles ante la realidad irrefutable de los factores
trascendentes, en todos los grandes fenómenos físicos de la Naturaleza.
16. Las nuevas revelaciones científicas, hechas positivas por los
profesores Thomson, Rutherford, Rarnsay y Soddy entre otros, en el terreno
de la Física, acerca de los átomos y los electrones, ¿son capaces de
proveer el conocimiento exacto de todas las etapas de la evolución
anímica?
-La ciencia propiamente humana podrá establecer bases convencionales, pero
no la base legítima, en su origen divino, por cuanto los átomos y
electrones son fases de caracterización de la materia y no constituyen el
principio en esa escala sin fin, que se verifica igualmente en lo que
concierne al plano de los infinitamente pequeños.
17. ¿Cómo son considerados, en el plano espiritual, los actuales
conocimientos de la Física en la Tierra?
-Las nociones modernas de la Física se aproximan cada vez más al
conocimiento de las leyes universales, en cuyo pináculo estriba la
directriz divina que gobierna a la totalidad de los mundos. Los sistemas
antiguos han envejecido. Las concepciones de ayer dieron lugar a nuevas
deducciones. Recientes estudios de la materia os hacen saber que sus
elementos se disocian por el análisis, que el átomo no es indivisible, que
toda expresión material puede ser convertida en fuerza y toda energía
vuelve al depósito del éter universal. Andando el tiempo, las fórmulas
académicas se renovarán en otros conceptos de la realidad trascendente y
los físicos de la Tierra no podrán prescindir de Dios en sus conclusiones,
reconociendo a la Naturaleza en su condición de campo pasivo donde la
inteligencia divina se manifiesta.
18. ¿En qué reside el punto inmediato de observación para que la Física
reconozca la existencia de Dios?
-Desde el punto inicial de sus observaciones, la Física está obligada a
reconocer la existencia de Dios en sus divinos atributos. ¿Acaso el hombre
de ciencia no recurrió al llamado "eje imaginario" para demostrar el
sistema del mundo? Basta esa incógnita para que el hombre sea llevado a
conclusiones más elevadas en el dominio de lo trascendente.
La mecánica celeste prueba la irrefutabilidad de la teoría del movimiento.
El planeta se mueve en la inmensidad. La materia vibra en sus más
diversificadas expresiones. ¿Quién generó el movimiento? El que proveyó el
primer impulso vibratorio en el organismo universal.
La Ciencia explica que la energía produce el movimiento, pero la fuerza es
ciega y la materia no posee características de espontaneidad. Sólo en la
inteligencia divina encontramos el origen de toda coordinación y de todo
equilibrio. De ahí que en sus cuestiones más íntimas la Física de la
Tierra no podrá prescindir de la lógica con Dios.
19. Las nociones de Física conocidas por los hombres ¿son definiciones
reales y definitivas?
-Los hombres poseen acerca de la materia la conceptuación que su mente
puede proporcionarles. Se comprende que el aspecto real del mundo no es
aquel que los ojos mortales son capaces de abarcar, por cuanto las
percepciones humanas se hallan condicionadas al plano sensorial, sin que
el hombre logre ir más allá del dominio de determinadas vibraciones.
Sumergidas en las pesadas vibraciones del ámbito de la carne, las
criaturas humanas tienen noticias harto imperfectas del Universo, en
virtud de la exigüidad de sus pobres cinco sentidos. Por eso el hombre
tendrá siempre un límite en sus observaciones de la materia, fuerza y
movimiento, sólo debido a su deficiencia de percepción sensorial, sino
además por la estructura del ojo, donde la sabiduría divina limitó las
posibilidades humanas de análisis, a fin de valorizar los esfuerzos e
iniciativas del Ser.
20. ¿Cómo podremos comprender el éter?
-Mucho se ha venido hablando del éter, en los círculos científicos del
planeta, sin que nadie pueda dar una imagen en perfecta de su realidad,
dentro de las convenciones conocidas. Y en rigor de verdad no puede el
hombre imaginarlo, con las restringidas percepciones de su mente. Por
nuestra parte, no podremos proporcionaros una noción más adelantada al
respecto, en vista de la ausencia de términos de analogía.
Si, como desencarnados, comenzamos a examinarlo en su esencia profunda,
para los hombres de la Tierra el éter es casi una abstracción. De
cualquier modo, tratemos sin embargo de entenderlo como fluido sagrado de
la vida que se encuentra en la totalidad del Cosmos: fluido esencial del
Universo que en todas direcciones, es el vehículo del pensamiento divino.
21. ¿puede la Física ofrecernos elementos para apreciar el plan divino de
la evolución?
-También ahí podréis observar la profunda belleza de las leyes
universales. Al soplo inteligente de la voluntad divina se condensa la
materia cósmica en el organismo del Universo. Surgen las grandes masas de
las nebulosas y, en seguida, la familia de los mundos, que en sus
movimientos se rigen por las leyes del equilibrio, dentro de la atracción,
en el infinito cuerpo del Cosmos. El ciclo de la evolución presenta allí
uno de sus aspectos más bellos. Bajo la directriz divina, la materia
produce energía, la energía genera movimiento, el movimiento hace surgir
el equilibrio de la atracción, y la atracción se convierte en amor,
identificándose todos los planos de la vida en la misma ley de unidad
establecida en el Universo por la sabiduría divina.
22. La sustancia ¿es igual en todos los mundos? ¿Cómo interpretar la
revelación, del espectroscopio?
-Una vez aceptado el axioma de que el Universo obedece a una ley de
unidad, nos vemos obligados a admitir que lo que se encuentra en el todo
existe asimismo en cada una de las partes. No obstante, el espectroscopio
no podrá revelaron todas las sustancias que se hallan en los demás mundos,
y no hay que olvidar que la Tierra es un departamento muy simple dentro
del edificio universal, de manera que no nos es posible conocer, en sus
mínimos detalles, la infinita grandeza de la obra del Creador.
23. ¿Existen una ley de equilibrio y una ley de fluidos?
-Las grandes leyes generales del equilibrio tienen su sede sagrada en
Dios, fuente perenne de toda vida. Y en lo que se refiere a la ley de
fluidos, cada orbe la posee, de conformidad con su propia organización
planetaria. Con relación al plano terrestre, sólo Jesús y sus mensajeros
más elevados conocen sus procesos con la debida plenitud. Esa ley
constituye un campo divino de estudios, no sólo para la mente humana, sino
también para los seres desencarnados que se han eximido ya de las tareas
más groseras en el ámbito de la carne, a fin de evolucionar en las esferas
más cercanas al escenario terrestre.
24. Las leyes de la gravitación ¿son análogas en todos los planetas?
-Las leyes de la gravitación no pueden ser las mismas para todos los
planetas, incluso porque, frente a vuestra evolución científica, ya
comprendéis que los principios newtonianos han sido sustituidos, en cierto
modo, por los conceptos de relatividad, los cuales a su vez seguirán
asimismo el curso progresivo del conocimiento.
25. La teledinámica es aplicada en las relaciones entre los planos visible
e invisible?
-Puesto que la teledinámica constituye la acción de fuerzas que actúan a
distancia, debemos aclarar que, en el fenómeno de las comunicaciones,
muchas veces intervienen las acciones teledinámicas, que son
imprescindibles para ciertas expresiones de la mediumnidad.
26. Ante los principios de la Física ¿cómo hemos de comprender el
magnetismo, y cuáles son sus características en el intercambio entre
encarnados y desencarnados?
-El magnetismo es un fenómeno de la vida, pues constituye una
manifestación natural en todos los seres. Si la ciencia del mundo ha
alcanzado ya el terreno de ecuaciones notables en las experiencias
relativas al tema, probando la generalidad y delicadeza de los fenómenos
magnéticos, debéis comprender que las exteriorizaciones de ese tipo, en
las relaciones entre ambos mundos, son siempre más elevadas y sutiles, en
virtud de ser, en ese caso, una expresión de vida superior.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |