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familia.
(Del lat. familia.) f. Personas ligadas por vínculos de parentesco, que
viven en una casa bajo una misma autoridad.
// Conjunto de las personas que constituyen un linaje.
// Parentela inmediata de alguien.
// Prole.
// fam. Grupo numeroso de personas.
// Biol. Agrupación de animales o plantas que tienen muchos caracteres
comunes.
// Ling. Conjunto de palabras que provienen de la misma raíz.
// Espirit. Institución divina, cuya finalidad principal consiste en
estrechar los lazos sociales, enseñando a los humanos el mejor modo de
aprender a amarse como hermanos.
// -espiritual. Duradera, se fortalece por la purificación y se perpetua
en el mundo de los Espíritus, por varias reencarnaciones del alma.
// -material. Frágil como la materia, se extingue con el tiempo y muchas
veces se disuelve moralmente ya en la actual existencia.
fatalidad (fatalité)
[del latín fatalitas, compuesto de fatum: destino]. Destino
inevitable. Doctrina que supone que todos los acontecimientos de la vida
y, por extensión, todos nuestros actos, están decretados de antemano y
sometidos a una ley a la cual no podemos sustraernos. Hay dos clases de
fatalidad: una que proviene de causas exteriores que nos alcanzan y actúan
sobre nosotros, a la que se puede llamar de reactiva, externa o fatalidad
eventual; la otra, que tiene su fuente en nosotros mismos y determina
todas nuestras acciones: es la fatalidad personal. En el sentido absoluto
de la palabra, la fatalidad transforma al hombre en una máquina, sin
iniciativa ni libre albedrío y, por consecuencia, sin responsabilidad: es
la negación de toda moral. Según la Doctrina Espírita, al elegir el
Espíritu su nueva existencia y el género de pruebas que ha de pasar,
ejerce con esto un acto de libertad. Los acontecimientos de la vida son la
consecuencia de esa elección y se relacionan con la posición social de la
existencia; si el Espíritu debe renacer en una condición humilde, el medio
en que ha de encontrarse presentará acontecimientos totalmente distintos
de los que si debiera ser rico y poderoso; pero, sea cual fuere esta
condición, él conserva su libre albedrío en todos los actos de su
voluntad, y de ninguna manera es fatalmente arrastrado a hacer tal o cual
cosa, ni a sufrir este o aquel accidente. Por el género de lucha que ha
elegido, tiene la posibilidad de ser llevado a realizar ciertos actos o de
encontrar ciertos obstáculos; pero esto no quiere decir que hayan de
cumplirse infaliblemente, ni que además no pueda evitarlos con su
prudencia y voluntad: para eso es que Dios le ha dado el discernimiento.
Es lo mismo que sucedería a un hombre que, al llegar a su objetivo,
tuviera tres caminos para elegir: por la montaña, por la llanura o por el
mar. Si escoge el primero, tiene la posibilidad de encontrarse con piedras
y precipicios; si opta por el segundo, pantanos; si elige el tercero, es
probable que soporte tempestades. Pero esto no quiere decir que será
aplastado por un roca, ni que se hundirá en un pantano o que naufragará en
un lugar en vez de otro. La propia elección del camino no es fatal, en el
sentido absoluto de la palabra; por instinto, el hombre ha de seguir aquel
en que deberá encontrar la prueba elegida: si debe luchar contra las olas,
su instinto no lo llevará a tomar el camino de la montaña. Según el género
de pruebas escogidas por el Espíritu, el hombre está expuesto a ciertas
vicisitudes; como consecuencia de esas mismas vicisitudes se halla
sometido a arrastramientos, de los cuales depende de él sustraerse. El que
comete un crimen de ninguna manera ha sido fatalmente llevado a
perpetrarlo: eligió una vida de luchas que a eso podía incitarlo; si cede
a la tentación es por causa de la debilidad de su voluntad. De este modo,
el libre albedrío existe para el Espíritu en estado errante, en la
elección que hace de las pruebas a que se somete y, en su estado de
encarnación, en los actos de la vida corpórea. Solamente es fatal el
instante de la muerte, porque hasta el género de muerte es una
consecuencia de la naturaleza de las pruebas elegidas. Tal es el resumen
de la Doctrina de los Espíritus acerca de la fatalidad.
fe.
(Del lat. fides.) f. La primera de las tres virtudes
teologales.
// Confianza que se tiene en una persona o cosa.
// Creencia o crédito que se da a las cosas por la autoridad de quien las
dice.
// Seguridad, aseveración de que una cosa es cierta.
// Documento que certifica la verdad de una cosa.
// Fidelidad.
// -de erratas. Impr. Lista de las erratas que hay en un libro, inserta
con las debidas correcciones en el mismo.
// Buena-. Rectitud, honradez.
// Mala-. Doblez, alevosía. pl.,fes.
// Espirit. Confianza que se tiene en la realización de una cosa; certeza
de alcanzar determinado fin.
// Guía sublime que hace presentir la gloria del gran futuro.
// Construcción del mundo interior.
// Inspiración divina que despierta todos los instintos nobles que
encaminan al hombre hacia el bien.
// Base de la regeneración.
// Representa el deber de razonar con la responsabilidad de vivir.
// Certeza del propio poder, de la perfecta sintonía con Dios, a quien se
recurre siempre que sea necesario, sabiendo por anticipación los
resultados.
// -inquebrantable. Sólo es aquella que puede encarar a la razón faz a
faz, en todas las épocas de la Humanidad.
// -ciega. Impuesta por tradición. No admite razonamiento.
// -sin obras. Cadáver bien adornado, lámpara apagada.
felicidad.
(Del lat. felicitas, - atis.) f. Satisfacción, gusto, contento.
// Suerte feliz.
// Espirit. Ecuación del rendimiento del esfuerzo de la criatura en la
improvisación y en la extensión del bien.
// Conquista interior.
// Ley que se cumple sin reclamos.
// Satisfacción íntima, ausencia de sufrimiento físico y moral.
// Serenidad imperturbable del alma, un amor que envuelve a todos los
seres.
// -legítima. No es resultado de la riqueza sino de la paz de conciencia.
filosofía.
(Del lat. philosophia, y éste del gr. philosophía.) f. Ciencia
que estudia la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas
naturales.
// Serenidad o fortaleza para soportar las contrariedades.
// Espirit. Es el amor a la sabiduría.
// Ciencia de todas las cosas, adquirida a la luz de la razón.
fluídico (fluidique)
Lo opuesto a sólido (solide). Calificación que algunos escritores dan a
los Espíritus para caracterizar su naturaleza etérea; dicen: los Espíritus
fluídicos. Nosotros creemos que esta expresión es impropia, la cual
presenta, además, una especie de pleonasmo, más o menos como si se dijera:
el aire gaseoso. La palabra Espíritu lo dice todo: posee en sí misma su
propia definición; suscita necesariamente la idea de algo incorpóreo. Un
Espíritu que no fuese fluídico no sería un Espíritu. Esa palabra tiene
otro inconveniente: el de confundir la naturaleza de los Espíritus con la
de los fluidos materiales; asocia demasiado a la idea de laboratorio.
fraternidad.
(Del lat. fraternitas, -atis.) f. Unión y buena correspondencia entre
hermanos o entre quienes se tratan como tales.
// Espirit. Ley fundamental de la naturaleza, cuya acción se ejerce en
todos los planos de la evolución humana y espiritual. Encadena
indisolublemente todas las almas, consustanciando todos los sentimientos
afectivos en uno solo, que es el amor recíproco.
fuego eterno (feu
éternel).
La idea del fuego eterno, como castigo, remonta a la más alta Antigüedad y
proviene de la creencia de los Antiguos que ubicaban a los Infiernos en
las entrañas de la Tierra, cuyo fuego central les era revelado a través de
los fenómenos geológicos. Cuando el hombre hubo adquirido nociones más
elevadas de la naturaleza del alma comprendió que un ser inmaterial no
podía sufrir los daños de un fuego material; pero no por eso el fuego dejó
de seguir siendo el emblema del más cruel de los suplicios, y no se
encontró imagen más enérgica para describir los sufrimientos morales del
alma. Es en este sentido que lo entiende hoy la alta Teología, y es con
este significado que se dice también: «arder de amor, ser consumido por
los celos, por la ambición, etc.».
fuerte.
(Del lat. fortis.) adj. Que tiene fuerza y resistencia.
// Animoso, varonil.
// fig. Grave, terrible.
// m. Fortaleza, fortificación.
// Aquello a que una persona tiene más afición o en lo que sobresale. U.
generalmente con el verbo ser.
// Espirit. El que sabe esperar en el trabajo pacífico.
fuga.
(Del lat. fuga.) f. Huida precipitada.
// Salida accidental de un gas o de un líquido.
// Mús. Composición que gira sobre un tema y su imitación repetidos por
distintos tonos.
// Espirit. Permanencia en el valle sombrío de la ignorancia. Complica los
problemas en vez de simplificarlos.
fuerza.
(Del lat. fortia.) f. Vigor, robustez, energía.
// Virtud y eficacia natural de las cosas.
// Acto de obligar.
// pl. Mil. Tropas y aprestos militares.
// -electromotriz. Causa que da origen al movimiento de la electricidad
producida por un generador.
// Fuerzas vivas. Desígnanse así las clases y los grupos que impulsan la
actividad y prosperidad de un país, región, etc.
// Espirit. Agente o modo de acción de una bondad superior.
// Pensamiento de Dios que imprime el movimiento y la vida al Universo. |