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131. ¿Cómo adquiere experiencia el Espíritu encarnado?
Luchar y trabajar son tan imprescindibles para el perfeccionamiento del
Espíritu como el pan material lo es para la subsistencia del cuerpo
físico. Trabajando y luchando, sufriendo y aprendiendo adquiere el alma
las experiencias necesarias en su marcha hacia la perfección.
132. En la existencia humana ¿hay al mismo tiempo determinismo y libre
albedrío?
Determinismo y libre arbitrio coexisten en la vida, armonizando en la ruta
de los destinos, para elevación y redención de los hombres.
El primero de ellos es absoluto en las más bajas capas evolutivas, y el
segundo se amplía con los valores de la educación y la experiencia. Hay
que observar que sobre ambos se ciernen las determinaciones divinas,
basadas en la ley del amor, sagrada y única, cuyo más elocuente testimonio
ha sido siempre la profecía. ¿No estáis comprobando, a la hora actual, las
realizaciones previstas por los emisarios del Señor, hace dos mil y cuatro
mil años, en el divino simbolismo de las Escrituras?
Una vez establecida la verdad de que el hombre es libre en la pauta de la
educación y de sus méritos, conforme a la ley de las pruebas, cábenos
reconocer que el propio ser humano, a medida que se va haciendo
responsable, organiza él determinismo de su existencia, agravándolo o
amenguando sus rigores, hasta poder elevarse definitivamente a los planos
superiores del Universo.
133. Puesto que en la vida humana hay determinismo y libre albedrío al
mismo tiempo, ¿cómo hemos de interpretar las palabras de los guías
espirituales cuando afirman que no les es posible influir sobre nuestra
libertad?
No hay que olvidar que hablamos de expresión corpórea al tratar del
determinismo natural, que prevalece sobre los destinos humanos.
La subordinación del Ser, en sus expresiones del mundo físico, es lógica y
natural con arreglo a las leyes de las compensaciones, dentro de las
pruebas necesarias, pero en lo intimo, zona de pura influencia espiritual,
el hombre es libre en la escuela de su camino futuro. Sus amigos de lo
Invisible sitúan allí el santuario de su sagrada independencia.
En todas las situaciones el hombre esclarecido puede reconocer dónde se
expresan las circunstancias producidas por voluntad de Dios en su
beneficio, y dónde hacen lo propio las que se originan en virtud de la
fuerza de su vanidad personal o de su egoísmo. Por tanto, siempre le cabrá
el mérito de escoger, en ese particular.
134. ¿Cómo puede el hombre agravar o atenuar el determinismo de su vida?
La determinación divina en la sagrada ley universal es siempre la del bien
y la felicidad para todas las criaturas. ¿No veis acaso, en el hogar
humano, a un padre amoroso y activo, con un amplio programa de tarea
concedidas para la ventura de sus hijos? Y cada hijo, por se parte, una
vez concluido el esfuerzo de la educación durante la infancia, en su
preparación para la vida, ¿ no debería ser un colaborador fiel de la
generosa providencia paterna en bien de toda la comunidad familiar? Sin
embargo, la mayoría de los padres humanos dejan la Tierra sin haber sido
comprendidos, pese a todo el esfuerzo que se invierte en la educación de
los hijos. En esa imagen, muy débil, si se la compara con la paternidad
divina, tenemos un símil de la situación.
El Espíritu que, de algún modo, ha almacenado ya ciertos valores
educativos, es llamado a una u otra tarea de responsabilidad junto a otros
Seres que están pasando por rudas pruebas, o que se hallan en busca de
conocimientos para la adquisición de la libertad. Tal trabajo debe ser
llevado a cabo en la línea recta del bien, de manera que ese hijo sea el
buen colaborador de su Padre Supremo, que es Dios. El administrador de una
institución, el jefe de un taller, el autor de un libro, el maestro de
escuela, tienen su parcela de independencia para colaborar en la obra
divina, y cada uno de ellos debe retribuir la confianza espiritual que le
fue dispensada. Los que se educan y conquistan derechos naturales
inherentes a la personalidad, dejan de obedecer, de manera absoluta, al
determinismo de la evolución, por cuanto estarán aptos para cooperar en el
servicio de las ordenaciones, pudiendo crear las circunstancias para la
marcha ascensional de sus subordinados o hermanos en humanidad, en el
mecanismo de responsabilidad de la conciencia iluminada. En ese trabajo de
ordenar con Dios, el hijo tiene que considerar el celo y el amor
paternales a fin de no apartar su tarea del camino recto, suponiéndose
dueño arbitrario de las situaciones, complicando la vida de la familia
humana y adquiriendo determinados compromisos, a veces bastante penosos,
porque, contrariamente al propósito de los padres, hay hijos que
desperdician los "talentos" puestos a su disposición, a causa de su
pereza, egoísmo, vanidad u orgullo. De ahí la necesidad de concluir con la
apología de la humanidad, y destacar que el hombre que ha alcanzado cierta
porción de liberad está retribuyendo la confianza del Señor, siempre que
obre con voluntad misericordiosa y sabia, reconociendo que su esfuerzo
individual vale mucho, no por él mismo, sino por el amor de Dios que lo
protege e ilumina en la edificación de su obra inmortal.
135. Si el determinismo divino es el del bien, ¿quién creó el mal ?
El determinismo divino está integrado por una sola ley, que es la del amor
para la comunidad universal. No obstante, al confiar en sí propio más que
en Dios, el hombre convierte su fragilidad en un foco de acciones opuestas
a esa misma ley, llevando a cabo de esta suerte una intervención indebida
era la armonía divina. He ahí el mal. Urge recomponer los eslabones
sagrados de esa sublime armonía. He ahí el rescate. Ved, pues, que el mal,
esencialmente considerado, no puede existir para Dios, en virtud de que
representa un desvío del hombre, sin valor ninguno en la sabiduría y la
providencia divinas.
El Creador es siempre el Padre generoso y sabio, justo y amigo, que
considera a sus hijos descarriados como sujetos a vastas experiencias.
Pero, como Jesús y sus representantes son sus colaboradores divinos, y
ellos mismos instituyen las tareas necesarias contra las desviaciones de
los seres humanos, ponen en evidencia los perjuicios del mal con la fuerza
de sus responsabilidades educativas, a fin de que la humanidad siga
rectamente en su verdadero camino hacia Dios.
136. ¿Existen seres que obran en la Tierra bajo un determinismo absoluto?
Los animales y los hombres casi salvajes nos clan una idea de los seres
que actúan en el planeta bajo un determinismo absoluto. Esas criaturas
sirven para mostrar la triste realidad de la mentalidad del mundo,
distante aún de la fórmula del amor con que el hombre debe ser el
auténtico colaborador de Dios, que ordena con su paternal sabiduría. No
sabiendo amar a los irracionales y a los hermanos más ignorantes, puestos
bajo su inmediata protección, los hombres más instruidos de la Tierra
exterminan a los primeros, a fin de alimentarse, y esclavizan a los
segundos, haciéndolos objetos de groseras explotaciones, salvo algunas
excepciones, de modo de movilizarlos al servicio de su egoísmo y ambición.
137. El hombre instruido ¿debe ejercer vigilancia sobre su grado de
libertad?
Sobre su propia independencia precisa el ser humano ejercer la mayor
vigilancia.
Cuando el hombre instruido se permite analizar con ligereza o
inconveniencia la conducta ajena, es señal de que su vigilancia adolece de
una completa falta de eficacia, pues la libertad de cada cual termina
siempre donde comienza la de otro, y todos responderán por sí mismos,
algún día ante la Verdad Divina.
138. En lo que respecta a las cuestiones del determinismo, ¿cualquier ser
racional puede estar sujeto a errores?
Todo ser racional es pasible de error, pero no se encuentra obligado a él.
En un plano de pruebas y experiencias, como lo es la Tierra, el error debe
ser cargado siempre en la cuenta de esas mismas experiencias, tan pronto
sea reconocido por su autor directo o indirecto, y se tratará de
aprovechar sus resultados, en circunstancias idénticas de la vida, siendo
loable que los seres renuncien a la repetición de los experimentos, en
favor de su propio bien, en el transcurso infinito del tiempo.
139. Si en la lucha de la vida terrestre existen por todas partes
circunstancias, ¿cuál será la mejor de todas, digna de ser seguida?
En todas las situaciones de la existencia la mente del hombre afronta
circunstancias del determinismo divino y del determinismo humano. Por
tanto, la circunstancia que se ha de seguir debe ser siempre la del
primero de ellos, a fin de que el segundo sea iluminado, y esa misma
circunstancia se destaca por su carácter de beneficio general, muchas
veces a costa del sacrificio de la satisfacción egoísta de la
personalidad. En virtud de tal característica, el hombre está siempre
habilitado, en su fuero íntimo, para escoger el bien definitivo de todos o
la satisfacción transitoria de su "yo", fortaleciendo la fraternidad y la
luz o agravando su propio egoísmo.
140. Los astros ¿influyen también en la vida del hombre?
Los antiguos asertos astrológicos tienen su razón de ser. El campo
magnético y las conjunciones de los planetas influyen sobre el complejo
celular del hombre físico, en su formación orgánica y en su nacimiento en
la Tierra. Pero, la existencia es en el mundo, sinónimo de lucha. Si las
influencias astrales no favorecen a determinados seres, urge que estos
últimos luchen contra los elementos perturbadores, porque por encima de
todas las verdades astrológicas tenemos al Evangelio, y el Evangelio nos
enseña que cada cual recibirá según sus obras, hallándose cada individuo
bajo las influencias que merece.
141. ¿Hay influencias espirituales entre el ser humano y su nombre, tanto
en la Tierra como en el Espacio?
En la Tierra o en el plano invisible tenemos la simbología sagrada de las
palabras. No obstante, el estudio de esas influencias requiere un gran
volumen de consideraciones especializadas y, como nuestro humilde trabajo
es una apología del esfuerzo de cada cual, incluso aquí debemos reconocer
que cada hombre recibe las influencias que merece, correspondiendo a cada
corazón renovar sus propios valores, en marcha hacia realizaciones cada
vez más altas, puesto que el determinismo de Dios es el del bien y todos
los que se entreguen realmente al bien vencerán todos los obstáculos del
mundo.
142. ¿Podríamos recibir una enseñanza acerca del número siete, tantas
veces utilizado al enseñar las tradiciones sagradas del Cristianismo?
Una opinión aislada nos conduciría a muchos análisis en los dominios de la
llamada numerología, y escapa al propósito de nuestras reflexiones
espirituales.
Los números, igual que las vibraciones, poseen su mística natural, pero,
vistos nuestros imperativos de educación, hemos de convenir en que todos
los números, como la totalidad de las vibraciones, serán sagrados para
nosotros cuando hayamos santificado nuestro corazón para Dios, y en este
particular es acertado adaptar la antigua observación de Cristo sobre el
sábado, aclarando que los números han sido hechos para los hombres, y no
los hombres para los números.
143. ¿Se debe creer en la influencia oculta de ciertos objetos, como
joyas, etcétera, que parecieran estar acompañados de un influjo desdichado
y fatal?
Los objetos, principalmente los de uso personal, tienen su historia
viviente, y a veces pueden constituir el punto de atención de las
entidades perturbadas, de sus antiguos poseedores en el mundo. Por esa
razón parecen investidos, en ocasiones, de singulares influencias ocultas,
pero nuestro esfuerzo debe consistir en obtener la liberación espiritual,
y es indispensable luchar contra los fetiches, para tomar en cuenta sólo
los valores morales del hombre en su jornada hacia lo Perfecto.
144. Los fenómenos,, premonitorios ¿atestiguan la posibilidad de la
presciencia con relación al futuro?
Los Espíritus de nuestra esfera no pueden penetrar el futuro, y consideran
que tal actividad es una característica de los atributos del Creador
Supremo, Dios. Debemos tener presente, sin embargo, que cada existencia
humana se halla subordinada a un diagrama de pruebas generales, con
arreglo al cual la personalidad debe moverse mediante su propio esfuerzo
en lo que respecta a la iluminación del porvenir. Dentro de tal
itinerario, los mentores espirituales más elevados podrán organizar hechos
premonitorios, cuando éstos convengan a la demostración de que el hombre
no es sólo un conglomerado de elementos químicos, según la definición del
materialismo disolvente.
145. ¿Qué decir de la cartomancia frente al Espiritismo?
La cartomancia puede encuadrar dentro de los fenómenos psíquicos, pero no
en el Espiritismo evangélico, en que el cristiano debe cultivar los
valores de su mundo íntimo mediante la fe viva y el amor en el corazón,
tratando de servir a Jesús en el santuario de su alma, sin tener otra
voluntad que la de elevarse hasta su Amor por el trabajo y la iluminación
de sí mismo, y sin ninguna preocupación por los acontecimientos dañosos
que han pasado o por los hechos que habrán de venir, en la sugestión no
siempre sincera de los que penetran el mundo oculto.
Del libro "El consolador que prometió Jesús"
Espíritu Emmanuel.
Médium Francisco Cândido Xavier. |