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–La materia, ¿existe desde el principio, como Dios, o fue creada por
él en determinado momento?
– Sólo Dios lo sabe. Hay, sin embargo, una cosa que debe indicaros vuestra
razón y es que Dios, modelo de amor y caridad, jamás ha estado inactivo.
Por más lejano que se pueda imaginar el principio de su acción, ¿se podrá
comprenderle ocioso siquiera por un segundo?22
–Generalmente, se define la materia, como lo que no tiene extensión, lo
que impresiona a nuestros sentidos y lo impenetrable. ¿Son exactas estas
definiciones?
– Desde vuestro punto de vista esas definiciones son exactas, porque
habláis tan sólo de lo que conocéis. Pero la materia existe en estados que
os son desconocidos. Puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que
ninguna impresión produzca en vuestros sentidos; y, sin embargo, es
siempre materia, aunque no lo sea para vosotros.
–¿Qué definición podéis dar de la materia?
– La materia es el lazo que sujeta al espíritu; es el instrumento que
emplea y sobre el cual ejerce, al mismo tiempo, su acción.
Bajo este punto de
vista, puede decirse que la materia es el agente, o medio con la ayuda del
cual y sobre el cual actúa el espíritu.
23 –¿Qué es el espíritu?
– El principio inteligente del Universo.
–¿Cuál es la naturaleza íntima del espíritu?
–No es fácil de analizar al espíritu con el lenguaje humano. Porque el
espíritu no es una cosa palpable, para vosotros no es nada; pero para
nosotros es algo. Sabedlo bien, nada es nada y la nada no existe.
24 – ¿El espíritu es sinónimo de inteligencia?
–La inteligencia es un atributo esencial del espíritu. Pero, como
ambos se confunden en un principio común, para vosotros son la misma cosa.
25 –¿Es independiente el espíritu de la materia, o no
es más que una propiedad de ésta, como los colores lo son de la luz y los
sonidos del aire?
– Ambos son distintos; pero es necesaria la unión del espíritu y la
materia para dar inteligencia a la materia.
–¿Es igualmente necesaria esta unión para la manifestación
del espíritu? (Entendemos aquí por espíritu el principio de la
inteligencia, haciendo abstracción de las individualidades designadas con
ese nombre).
–Os es necesario a vosotros, porque no tenéis organización para percibir
el espíritu sin la materia; vuestros sentidos no fueron hechos para esto.
26 –¿Puede concebirse el espíritu sin la materia y la
materia sin espíritu?
– Con el pensamiento se puede indudablemente.
27 –¿Habría así, dos elementos generales en el
Universo: la materia y el espíritu?
– Sí, y por encima de todos, Dios, el creador, el padre de todas las
cosas, y estas tres cosas son el principio de todo lo que existe, la
trinidad universal. Pero al elemento material ha de añadirse el fluido
universal, que hace las veces de intermediario entre el espíritu y la
materia propiamente dicha, que es demasiado grosera para que el espíritu
pueda tener alguna acción sobre ella. Aunque hasta cierto punto, puede
incluírselo en el elemento material, se distingue por propiedades
especiales; si fuese materia no habría razón para que el espíritu no lo
fuese también. Está colocado entre la materia y el espíritu; es fluido
como la materia es materia, susceptible, por sus innumerables
combinaciones con esta y bajo la acción del espíritu, de producir una
infinita variedad de cosas de las cuales no conocéis más que una ínfima
parte. Siendo ese fluido universal, primitivo o elemental, el agente que
emplea el espíritu, es el principio sin el cual la materia estaría en
estado perpetuo de división y jamás adquiriría las propiedades que la
gravedad le da.
–¿Será este fluido el que llamamos electricidad?
–Dijimos que es susceptible de innumerables combinaciones y lo que llamáis
fluido eléctrico y fluido magnético son modificaciones del fluido
universal, que propiamente hablando es sólo una materia más perfecta, más
sutil y que puede considerarse como independiente.
28 –Puesto que el espíritu es algo, ¿no sería más
exacto, y menos sujeto a confusión, designar estos dos elementos generales
con las palabras: materia inerte y materia inteligente?
–Poco nos importan las palabras, y a vosotros os toca formular vuestro
lenguaje para entenderos. Las controversias surgen, casi siempre, porque
no lográis poneros de acuerdo sobre el significado de las palabras, pues
vuestro lenguaje es incompleto para expresar las cosas que no impresionan
vuestros sentidos.
Un hecho patente domina todas las hipótesis: vemos
materia que no es inteligente y vemos un principio inteligente
independiente de la materia. El origen y conexión de estas dos cosas nos
son desconocidos. Que tengan o no un origen común y puntos de contacto
necesarios; que la inteligencia tenga una existencia propia, o que sea una
propiedad, un efecto; que sea, según opinión de algunos, una emanación de
la Divinidad, lo ignoramos. Pero nos parecen distintos, y por esto, los
admitimos como los dos principios constitutivos del Universo. Por encima
de todo esto vemos una inteligencia que domina a todas las otras y las
gobierna distinguiéndose de ellas por atributos esenciales. Es a esta
inteligencia suprema que llamamos Dios.
Propiedades de la materia
29 –La ponderabilidad, ¿es un atributo esencial de la
materia?
–De la materia tal como la entendéis vosotros, sí; pero no de la
materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil que
forma ese fluido es imponderable para vosotros y no por eso deja de ser el
principio de vuestra materia pesada.
La gravedad es una propiedad relativa; fuera de las
esferas de atracción de los mundos, no existe peso, del mismo modo que no
hay alto ni bajo.
30 –¿Está formada la materia de uno o de varios
elementos?
– De un solo elemento primitivo. Los cuerpos que consideráis como simples,
no son verdaderos elementos, sino transformaciones de la materia
primitiva.
31 –¿De donde provienen las diferentes propiedades de
la materia?
– Son modificaciones que sufren las moléculas elementales por su unión y
en ciertas circunstancias.
32 –Entonces, los sabores, los olores, los colores, el
sonido, las cualidades venenosas o curativas de los cuerpos ¿no serían más
que modificaciones de una misma y única sustancia primitiva?
– Sí, sin duda y sólo existen por la disposición de los órganos destinados
a percibirlos.
Este principio queda demostrado por el hecho de que no
todos perciben las cualidades de los cuerpos del mismo modo; uno encuentra
agradable al gusto lo que otro encuentra malo, algunos ven azul lo que
aquéllos ven encarnado y lo que es venenoso para unos, es inofensivo o
curativo para otros.
33 –¿Es susceptible la misma materia elemental de recibir todas las
modificaciones y de adquirir todas las propiedades?
– Sí, y eso es lo que debe entenderse cuando decimos que todo está en
todo. (1).
El oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono y
todos los cuerpos que catalogamos como simples, no son más que
modificaciones de una sustancia primitiva. Dada la imposibilidad en la que
nos encontramos hasta ahora de remontarnos de otra manera que por el
pensamiento, a esa materia primitiva, esos cuerpos son para nosotros
verdaderos elementos y podemos, sin mayores consecuencias, considerarlos
como tales hasta nueva orden.
–E sta
teoría parece dar la razón al parecer de los que no admiten en la materia
sino dos propiedades esenciales: la fuerza y el movimiento y que piensan
que todas las otras propiedades no son más que efectos secundarios que
varían según la intensidad de la fuerza y la dirección del movimiento.
–Esta opinión es exacta. Es necesario añadir también: según la disposición
de las moléculas, como ves, por ejemplo, en un cuerpo opaco que puede
hacerse transparente y viceversa.
Así, el agua, que se forma de una parte de oxígeno y
dos de hidrógeno, se hace corrosiva, si se duplica la proporción de
oxígeno. Una transformación análoga puede producirse por medio de la
acción magnética dirigida por la voluntad.
34 –¿Tienen las moléculas una forma determinada?
– Sin duda, las moléculas tienen una forma determinada, pero que no es
apreciable para vosotros.
–¿Es constante o variable esta forma?
– Constante en las moléculas elementales primitivas, pero variable en las
moléculas secundarias que no son más que aglomeraciones de las primeras;
porque lo que llamáis molécula está aún muy distante de la molécula
elemental.
(1) – Este principio explica el fenómeno conocido de
todos los magnetizadores, que consiste en dar, por medio de la voluntad, a
una sustancia cualquiera, al agua por ejemplo, propiedades diversas, con
gusto determinado y hasta las cualidades activas de otras sustancias.
Puesto que sólo hay un elemento primitivo y que las propiedades de los
diferentes cuerpos no son más que modificaciones de ese elemento, resulta
que la sustancia más inofensiva tiene el mismo principio que la más
deletérea.
Extraído del libro "El libro de los espíritus"
Allan Kardec |