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Preámbulo
Hace
bastante tiempo que existen profundas experimentos y estudios realizados
por peritos en materia grafológica, con referencia a las escrituras
automáticas. En efecto, se plantea el argumento como siendo
particularmente importante por las consecuencias que podrán derivarse, en
el caso de las grafías en cuestión, las cuales deben presentarse como
material de comparación para verificar las escrituras examinadas. Se trata
de un fenómeno complejo que se presta a variadas interpretaciones según el
punto de vista con el cual son considerados los escritos analizados.
Algunas hipótesis de clasificación han sido formuladas sobre la base de
las maneras de escribir, del tipo de mensaje y de las interpretaciones del
fenómeno. Sobre el tema, se han desarrollado tesis universitarias.
(1) El objetivo esencial del análisis grafológico de los
peritos, en el caso en cuestión, es el de comprender cuáles elementos de
la escritura original de la persona fallecida van a ser introducidos en
las grafías automáticas recibidas por los médiums. Cada consideración
ajena a la esfera grafológica es dejada para los expertos del sector
paranormal, ya que no es de la competencia de los peritos en grafología.
La escritura Examinada
La escritura examinada ha sido presentada por la Sra. Claudia Ferrante, de
Bolonia (Italia), la cual también ha comunicado algunos datos –los cuales
son relatados a continuación– muy importantes para las investigaciones
grafológicas. Además, tenemos la satisfacción y el deber de agradecer a la
profesora Paola Giovetti, periodista renombrada y estudiosa de los temas
del Más Allá, la cual nos ha hecho conocer a la Sra. Claudia Ferrante.
En el momento de la entrega de la escritura a ser
analizada, cuyo escrito remonta al 23 de marzo de 1955, la Sra. Ferrante
nos ha hecho notar que se trataba de un caso típico de escritura
mediúmnica entre encarnados, en este caso especial entre Pío de
Pietrelcina (Padre Pío, 1887-1968) –por entonces sacerdote– y la madre de
la Sra. Ferrante, María Luisa, que practicaba la escritura automática. La
carta examinada hacía parte de una serie de mensajes recibidos en los años
1950 por la Sra. María Luisa, dirigidos a una persona que ella conocía.
Resulta que el hijo de la destinataria, temiendo una maquinación, habría
ido a hablar con el propio Padre Pío para poder desmentir dichos mensajes,
pero el Padre Pío no los desmintió. La Sra. Ferrante relata posteriormente
que, después de la muerte de la destinataria, el hijo quemó todos los
documentos y, según hemos verificado, esta carta es la única que ha
sobrevivido.
Presentamos la escritura examinada en la figura 1. El
examen formal de la grafía verificada pone en evidencia una estructura
documental regular, con excepción de algunas líneas preparatorias
inusuales en el inicio del texto, y de otras de conjunción entre el final
de un renglón y el comienzo del siguiente. Se sabe que la escritura
automática, en su fase inicial, comienza justamente con líneas prolongadas
de calentamiento muscular (excitación motora), liberadas rápidamente y sin
que se obtengan letras legibles. Es solamente a continuación que la
escritura toma formas más legibles. Las líneas de conjunción entre el
final de un renglón y el comienzo del siguiente son también definidas por
la rapidez del movimiento y por un automatismo impuesto por la propia
energía que el movimiento imprime. Esos signos de prolongación acentuada
de los trazos gráficos pueden ser interpretados como elementos de
anomalía; pero exceptuando dichos signos, no se encuentran otros elementos
anormales. Los márgenes son regulares (sobre todo el de la izquierda), las
líneas son bien respetadas, a pesar de leves signos de línea descendente,
y el aspecto sintáctico es correcto. Las letras son generalmente claras y
legibles, con formas gráficas «regulares», marcadas por el estilo
caligráfico en uso en el comienzo del siglo pasado (véase la forma de las
letras b y z minúsculas, así como de la D mayúscula). Los espacios entre
las líneas son bien respetados igualmente. Al examinar los componentes del
movimiento gráfico, no se encuentran elementos de indecisión, revisión o
adición, como lo que frecuentemente sucede en las escrituras apócrifas;
por el contrario, hay una marcada continuidad y una regularidad en la
forma del movimiento. Esto demuestra que la mano que ha escrito, ha
procedido con continuidad y naturalidad, contrariamente a lo que ocurre en
el caso de imitaciones, en las cuales se encuentran signos de
incertidumbre, debidos a la tensión por imitar y a la necesidad de
interrumpir el movimiento para evaluar la correspondencia con la grafía a
ser imitada.
La relación entre la dimensión de las letras y los
espacios entre las mismas se presentan como siendo coherentes y moduladas
por una regularidad rítmica. Los impulsos progresivos de los trazos
gráficos son realizados con una decisión coherente, así como es coherente
la inclinación de las letras hacia el lado derecho.
Escrituras cotejadas
Las escrituras han sido cotejadas con publicaciones disponibles del Padre
Pío. Una de las grafías remonta a 1953 y es, por lo tanto, casi
contemporánea de la que hemos verificado, fechada en 1955. La comparación
entre esas escrituras puede ser observada a continuación (véanse las
figuras 2, 3, 4 y 5). (2) En los componentes formales, las grafías
cotejadas ponen en evidencia un orden, ya sea en la paginación –con el
margen izquierdo levemente creciente– como en los espacios entre las
líneas. Las letras son bajas y alargadas en sentido horizontal; los
renglones son ordenados y con una ligera tendencia a tomar un desarrollo
descendente en la parte final.
 figura
1-2
En las características del movimiento gráfico se nota que
el desplazamiento, aún sin ser de naturaleza rápida, se libera con
prolongaciones hacia la derecha, que lo hacen aparecer más rápido de lo
que es en realidad. Esos impulsos denotan la impaciencia y la rapidez del
autor. Las escrituras posteriores a 1953, en particular, confirman la
disminución de la altura y la prolongación horizontal, porque la escritura
toma un movimiento más acelerado, pero las letras son coherentes y más
ligadas entre ellas. Dicha evolución gráfica vuelve las letras menos
legibles, pero igualmente ricas de detalles personalizados. Por
consecuencia, todas esas características vuelven la grafía del Padre Pío
«difícil» de ser imitada, en comparación con las grafías más simples y
menos detalladas.
Análisis comparativo
De
las comparaciones entre la escritura examinada y las que son del Padre Pío
sobresalen numerosas y sorprendentes analogías, ya sea en los aspectos de
la forma como en lo que atañe a las características del movimiento. En los
componentes formales, se encuentran las siguientes concordancias:
1) La modalidad de aplicar el espacio gráfico es semejante, con la única
diferencia que en las escrituras originales el margen de la izquierda
aumenta, mientras que en la grafía examinada dicho elemento está menos
acentuado;
2) Las modalidades de disponer en la escritura los espacios entre las
líneas, concuerdan;
3) La tipología de la línea corresponde, simultáneamente con un leve
desarrollo descendente, ya sea en la escritura verificada como en aquellas
que son originales;
4) Los valores de la altura de las letras y de la prolongación horizontal
son compatibles.
 figura
3-4
Estas semejanzas, inclusive si se toman más objetivamente
como elementos formales que como componentes del movimiento, forman en su
conjunto un fuerte valor de concordancia, puesto que las características
de la forma derivan de las características del movimiento.(3) Algunas
diferencias surgen en la forma de algunas letras, como la V y la M; pero
esto tiene poca incidencia con relación al valor de las concordancias
morfológicas y estructurales específicas de otras numerosas letras (D; P;
b; d; z; g; t; f). Se nota también una diferencia en lo que concierne al
encabezado del escrito, ya que se observa que el Padre Pío, en sus cartas,
ponía correctamente el lugar de procedencia de donde escribía (San
Giovanni Rotondo) y la fecha, mientras que en la escritura examinada el
lugar de redacción es omitido. Estableciendo la hipótesis de que la
escritura examinada –de la cual hablamos anteriormente– se encuadre
realmente en esos hechos extraordinarios que han colmado la vida del Padre
Pío de Pietrelcina, se puede pensar que tal omisión sea debida al hecho de
que el Padre Pío se encontraba en San Giovanni Rotondo, mientras que la
Sra. Ferrante no, y esto puede haber determinado la omisión del lugar. De
los componentes de naturaleza grafológica e intrínseca del movimiento
gráfico, sobresalen las siguientes semejanzas:
5) La manera de activar la inclinación de las letras hacia el lado
derecho, con oscilaciones muy leves e insignificantes, es semejante;
6) Los valores de continuidad del trazado gráfico con relación a los
espacios entre las letras, concuerdan;
7) La misma modalidad de prolongación de los trazados gráficos en línea
horizontal está presente, con la consecuente deformación de las letras
según este impulso;
8) Se notan índices similares de impaciencia en el movimiento de
prolongación;
9) Se encuentran analogías en las modulaciones de los trazos gráficos,
sobre todo en los puntos de paso entre una letra y otra, particularidad
que indica una cohesión semejante en las grafías.
Algunos de los detalles citados se encuentran en las figuras 5 y 6.
Son notables las concordancias relacionadas con:
a) La forma del movimiento;
b) La conformación particular del número 2;
c) La manera de ubicar los trazos del numero 9;
d) La modulación en el trazo final del número 9;
e) La disposición y la estructura del número 3;
f) La curva del número 5. Se notan las concordancias en las figuras 7 y 8.
 

Son semejantes:
1) La organización;
2) El trazo de unión inicial;
3) Los impulsos progresivos hacia la derecha;
4) La inclinación;
5) La cohesión de base;
6) El trazo de las letras tt.
Si para los elementos de naturaleza formal se puede establecer la
hipótesis de un intento de imitación, para los componentes intrínsecos al
movimiento –liberados entre otros de un modo natural–, toda hipótesis de
imitación que se quiera formular al respecto cae por tierra. En efecto, el
imitador puede reproducir las formas gráficas exteriores, pero no puede
entrar en el sistema psiconeuromuscular de la persona imitada y menos aún
–simultáneamente y con un escrito igualmente largo– unir la fidelidad a
modelos exteriores tan detallados, manteniendo también las características
del movimiento. Bien aclarado esto, con las modalidades ejecutivas
descritas, los componentes gestuales del imitador es que serían liberados,
y no los del imitado.
Conclusiones
Por los motivos citados, las correspondencias de estructura y de
movimiento que sobresalen del análisis comparativo están fuera de toda
hipótesis de imitación. Son concordancias que, sin ser interpretadas a
priori, arriban a la conclusión técnica del carácter único de la mano en
la procedencia de la grafía examinada (grafía automática). Se debe
necesariamente deducir que en la escritura automática se concretan
fenomenologías que se ubican más allá de las posibilidades técnicas
engendradas por el hombre.
Alberto Bravo, Cristina Botti.
Extraído de la revista italiana Luce e Ombra
(Luz y Sombra) de enero-marzo de 2005.
Traducción del italiano al francés por: Carole Duloisy.
Traducido del francés al español por: Enrique Baldovino
Revista Espirita Nº 14 |